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Stephen Malkmus & The Jicks: En estado salvaje

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Lo más fácil de pensar tras la hora y 35 minutos que dieron Stephen Malkmus & The Jicks ante un Cerro Bellavista en un 70% de su capacidad es que, si hubiera sido Pavement, el lugar se caía. Lo más notorio, para cualquiera que hubiera asistido, fue que las dos canciones de la banda por la que siempre recordaremos a Malkmus dejaron la grande, desatando un caos evidente. Pero eso es ser injustos con lo que vivimos en el recinto de Chucre Manzur. Injustos con Stephen y aún más injustos con el resto de la banda, los llamados Jicks, que también fueron parte importantísima del show. Obvio, todos queríamos ver a Malkmus y todos estábamos ahí por lo que él significa y también porque él por sí solo asegura un espectáculo de calidad. El tipo es carismático, simpático, con amplio sentido del espectáculo y exuda confianza. Por eso, aunque tocara el himno del colegio de tu primo, igual sería escuchado con atención. Entonces, más sorprendente resultó para muchos conocer al resto de la banda, que al final resultó ser mucho más que un mero apoyo para Stephen.

SETEPHEN MALKMUS AND THE JICKS CHILE 2013 01

Más temprano, la incertidumbre era pensar cuánta gente llegaría al show. El espectáculo supuestamente partía a las 20:00 horas, pero finalmente tuvo poco más de media hora de retraso, y menos mal que fue así, porque si hubiera partido a las ocho de la noche, la Ex Oz hubiera estado prácticamente vacía, algo extraño considerando que, en general, los conciertos de Fauna y de Estudio Estéreo parten a la hora, por lo que más que culpar a artistas o productores, es la gente la que se atrasó, y bastante. Pero cuando el show comenzó, pasadas las ocho y media, Malkmus marcó su presencia simpaticona, y su voz estaba todo lo gastada que podíamos esperar para cantar la cautivadora “Tigers”, de ese disco que sería el eje del show de esta noche de domingo, “Mirror Traffic” (2011). Tras “Tigers” vino “Forever 28”, en una versión con una gran dinámica, con entrega del público (en especial el de adelante) y de la propia banda que toca como si nada más importara, dejando en claro que esto no es Pavement, sino que es Malkmus con los Jicks. Tras esta canción, Stephen dice que le molesta un poco un zumbido en su voz, sin reparar también en que el teclado se perdió en la ecualización en varios momentos. Aunque si hay algo que nunca dejó de sonar, fue esa guitarra magistral de Malkmus, que también se lució en la brit “Planetary Motion”.

SETEPHEN MALKMUS AND THE JICKS CHILE 2013 02

Luego tocarían pegadas “Animal Midnight” y “Asking Price”, siendo la primera mucho más profunda y bohemia que su versión de estudio, quizás apoyado en la falta de mayor volumen en el órgano y en lo chocante del bajo, que muchas veces rebotaba un poco más de lo necesario en la percusión. Pegados llegarían los quiebres rítmicos de “Asking Price” y la banda, obvio, se luciría haciendo creer varias veces que la canción se acababa, pero no, continuaba, y el público que aplaudía, se frenaba para seguir escuchando. Acá un acierto: no llegó más gente de la que debió llegar. Así como otras veces, como en Television hace menos de dos semanas, destacamos a quienes ven a un concierto como un evento meramente social (sí, habían, pero contados con los dedos de las manos), vale la pena destacar al público que va, se la juega en la primera fila frente al escenario, o a quienes a la distancia ven y escuchan con atención. Así, Estudio Estéreo otra vez le anotó un gol a la verosimilitud y logró un show con menos gente de lo deseable, pero por lo menos con un ambiente acorde a una presentación de gran nivel.

SETEPHEN MALKMUS AND THE JICKS CHILE 2013 03

Malkmus y los Jicks seguían con “Stick Figures In Love”, que tuvo un comienzo con un tempo e intensidad menores, para luego acelerar el ritmo y ganar en profundidad, lo que denota que la banda funciona mucho mejor con la intensidad que con la emotividad minimalista, lo que, tras un gran solo de Stephen, queda en evidencia, para luego pasar a la desgarrada y calma “No One Is (As I Are Be)”, donde nuevamente se pierde el teclado a ratos. Hay que tener ojo, porque no se trata de pedirle pulcritud a Malkmus. Después de todo, su gran característica es acentuar la interpretación a través de las propias falencias, sin olvidar la creación de grandes canciones ni tampoco el sentido de expresión de la propia obra, y por eso es que la cansada voz de Stephen pocas veces es impedimento para disfrutar de sus composiciones. Y así es cómo canciones como “Jo Jo’s Jacket” pueden sonar más sencillas que sus versiones de estudio y ganar dinamismo, lo que permite también que el público se involucre con mayor facilidad en la música. Así, no es difícil que “PR Tomb” (nombre que salía en el setlist) prenda y que la gente caiga en el bullying de la banda, que hace que la audiencia crea que la canción terminará y no, continúa, y Malkmus se ríe y todo va más que bien cuando tocan “Houston Ladies”, donde se denota aún más que el baterista Jake Morris se siente más cómodo con el histrionismo de las canciones más rápidas.

SETEPHEN MALKMUS AND THE JICKS CHILE 2013 04

Luego vendría el dúo de canciones muy conocidas, la frenética y adolescente “Spazz” y la lúcida y lucida “Senator”. Ambas funcionaron bien, más similares a las versiones de los discos, como todo hit puede hacerlo sin que moleste a nadie, para luego dar paso a “Out Of Reaches”, donde Stephen Malkmus saca todo su lado crooner adelante, dejando en claro que su disminuida voz se la puede con canciones no tan rockeras con resultados más que sorprendentes para los puristas, mientras la bajista Joanna Bolme, no tan presente en la relación con el público, comienza a meterse en escena mucho más, siendo parte de la conexión que hace rato tienen Malkmus y Clark. La fase crooner del show continúa con “Jenny And The Ess-Dog”, dejando en claro que nada es casualidad y que la banda es mucho más que un apoyo, dejando que Malkmus haga lo que quiera con tranquilidad, dado que tiene mucho más que una base detrás, aunque sufra de partidas en falso como la de “Surreal Teenagers”, donde vemos que parte del público se va. Es entendible, quizás fueron a ver a Pavement y se encontraron con los Jicks. Pero mejor así, total, de esa forma nadie debe aguantar a gente que se entrometa en lo que pasa en el escenario.

SETEPHEN MALKMUS AND THE JICKS CHILE 2013 05

Así llegamos al supuesto final de la fiesta, con “Real Emotional Trash” y sus más de diez minutos de intensidad a toda prueba, llena de psicodelia, de esa que muchos creen que no puede estar en el sonido lo-fi de un grupo de rock alternativo (como varios majaderamente han dado en llamar a Malkmus y su obra). Al final la gente aplaude a rabiar y a varios les da igual no haber visto nada de Pavement, aunque la vuelta de la banda para el bis les daría una gran sorpresa. “Stereo”, una canción que rara vez tocan, o por lo menos que así era según lo expresado por Joanna antes y después de que la presentaron. “Stereo”, ese single de Pavement del año 1997, y que se convirtió en esa catarsis que la gente esperaba hace rato. Era esa canción de Pavement que se prometía en el comienzo y que sería el corolario para devotos y novatos a la obra de Malkmus. Y la reacción de la gente fue tal, que la banda y el propio Malkmus se salieron de libreto y tocaron tres canciones más de las que estaban contempladas.

SETEPHEN MALKMUS AND THE JICKS CHILE 2013 06

Un tema nuevo tentativamente llamado “Zip Your Tea”, otro cover de Pavement (“In The Mouth A Desert”) y un cover de The Wild Ones (“Wild Thing”) que no hicieron más que coronar el espectáculo de verdad. A tal punto, incluso, que la seguridad fue sobrepasada en “Wild Thing” y con ello se vio como algo casi imposible que la banda regresara para un segundo bis, pero daba lo mismo, porque ya habían entregado mucho más de lo planeado, dejando de lado los atisbos de planificación, y entregándose a la espontaneidad, regalando ese lado salvaje que agrupaciones así de jugadas deben tener. Porque al final, lo importante es que vimos a Malkmus, el tipo de Pavement, pero lo vimos con los Jicks y con el histrionismo de Morris en la batería, la simpatía ondera de Joanna en el bajo y el rock encarnado en un ser humano como el guitarrista/tecladista Mike Clark, lo que hacía mucho más entretenido un show que ya fue tremendo, y cuando pensamos en lo que acabamos de presenciar, la sensación es que se estuvo en la selva y vimos actuar a los más fuertes, los que ganaron de forma salvaje, genuina y real. De lo mejor de la temporada.

Setlist

  1. Tigers
  2. Forever 28
  3. Planetary Motion
  4. Animal Midnight
  5. Asking Price
  6. Stick Figures In Love
  7. No One Is (As I Are Be)
  8. Jo Jo’s Jacket
  9. PR Tomb (tema nuevo)
  10. Houston Ladies
  11. Spazz
  12. Senator
  13. Out Of Reaches
  14. Jenny And The Ess-Dog
  15. Surreal Teenagers
  16. Real Emotional Trash
  17. Stereo (cover de Pavement)
  18. Zip Your Tea (tema nuevo)
  19. In The Mouth A Desert (cover de Pavement)
  20. Wild Thing (cover de The Wild Ones)

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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