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Soundgarden: Una clase magistral

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La bella postal que se constituye en la explanada del Parque O’Higgins traduce a la perfección el espíritu de Lollapalooza, el epítome de un festival que durante dos días sitúa todos los ojos del universo musical sobre nuestro territorio; el orgullo de un país que, versión tras versión, le ratifica al mundo que está en condiciones de albergar eventos de esta envergadura, dándole la razón al excéntrico Perry Farrell, que hace ya cuatro años y contra todo pronóstico eligió a Chile para exportar su exitosa franquicia. A lo largo y ancho del recinto se extiende un espeso manto de fanáticos que, a pesar de dos agotadoras jornadas de rock, se presentan más eufóricos y enérgicos que nunca, una mixtura generacional que reúne transversalmente a toda la fauna melómana, una amalgama de disímiles personalidades congregadas en torno a un único y excluyente protagonista: Soundgarden.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 01

Qué duda cabe que los encargados de bajar el telón a la cuarta versión del Festival Lollapalooza Chile debían ser los icónicos Soundgarden, quienes aterrizaban en nuestras latitudes por primera vez, tras dos décadas desde que editaron el álbum que remeció la escena (o época) grunge y que los catapultó a lo más alto del olimpo del rock, “Badmotorfinger” (1991). Chris Cornell, su carismático vocalista, ya se había convertido en visitante asiduo a los escenarios nacionales, pero su presencia no había sido suficiente para saciar el hambre de los miles de fanáticos que soñaban con ver al monstruo en toda su magnitud, más aun cuando en 1997 vieron con resignación como se diluían las posibilidades de ver en vivo a los oriundos de Seattle. En el ambiente se respira la tensión y la ansiedad de un primer encuentro, esa indescriptible sensación de estar a minutos de ser testigos de un hecho histórico, de cumplir un sueño que hace un par de años tenía tintes de quimera y que hoy, después de tanto tiempo, se hacía realidad. Todos y cada uno de los cuerpos que adornan el recinto sienten cómo la excitación recorre cada fibra de su organismo, la inminente puesta en escena de Cornell y compañía no hace otra cosa que alimentar la comunión de los miles de fanáticos que se preparan para el que sin duda se convertirá en el show de sus vidas.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 02

La banda ingresa al escenario en medio de una estruendosa ovación y un aluvión de aplausos que se extiende por cada rincón del recinto, ofreciendo de inmediato su primer golpe sonoro con “Searching With My Good Eye Closed”, extracto del ya clásico “Badmotorfinger”, que desata de inmediato la euforia de los miles de fanáticos que se agolpan contras las rejas de contención. “¡Santiago, we are finally here!”, son las primeras palabras de Chris Cornell, que configuran una suerte de desahogo al cumplir por fin con la visita de la agrupación a nuestro país. El característico riff de “Spoonman” hace estallar Lollapalooza, destacándose la potencia de la batería de Matt Chamberlain y el bajo de Ben Shepherd, estableciendo una conexión inmediata con el público que acompaña en las voces. Las revoluciones bajan levemente con “Let Me Drown”, pero Cornell se encarga de poner las cosas en su lugar, haciendo que los asistentes acompañen con las palmas, quienes aceptan rápidamente el desafío y suben la intensidad en el ambiente. La primera muestra de lo más reciente de su repertorio, “King Animal” (2012), llega con la melodía a medio tiempo de “Rowing”, que obtiene buenos dividendos de una audiencia completamente entregada al cuarteto de Seattle.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 03

Los primeros acordes de “Black Hole Sun”, otro de los grandes clásicos de Soundgarden, penetra directamente en los sentidos, deleitando a los fanáticos que llevaban una vida esperando poder escuchar esta verdadera gema en vivo. La banda no da tregua en la energía e intensidad y contraataca con el avasallador sonido de “Jesus Christ Pose”, donde resalta la velocidad de la batería y las precisas secuencias de cuerdas de Kim Thayil. Cornell mantiene un continuo diálogo con el público, y les pide que posen para una grabación que está realizando, recibiendo en un acto reflejo una hermosa imagen con miles de brazos en el aire, sedientos de ser parte del improvisado video. Los asistentes siguen particularmente participativos y así queda con evidencia durante la interpretación de “Outshined”, donde apoyan con las palmas y las voces, en una suerte de comunión inagotable y desinhibida. El dinamismo de la presentación decae un peldaño con “Beyond The Wheel” y la nueva “Taree”, seguramente por no tratarse de temas tan reconocidos por los fanáticos menos eruditos. Esta pequeña pausa en la energía sólo se convierte en una anécdota cuando comienza a sonar toda la fuerza del éxito “My Wave”, que hace saltar a todo el público en una sincronía de cuerpos excitados, que se mueven al ritmo de la poderosa percusión.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 04

El inconfundible riff de “The Day I Tried To Live” vuelve a subir la apuesta, con excelentes combinaciones de cuerdas y el bajo de Shepherd sonando en su justa medida, en una mixtura que entusiasma a los incansables fanáticos, quienes no denotan el cansancio de la agotadora velada, por el contrario, se notan sedientos de más grunge. Con “Been Away Too Long” la batería de Chamberlain sigue sonando furiosa y decidida, la que mezclada a la potente de voz de Chris Cornell y la guitarra distorsionada de Thayil, configuran una pista que hace vibrar hasta los más reticentes. Durante la interpretación de “Blow Up The Outside World” se vive otro de los bellos momentos de la jornada, cuando el frontman invita al público a acompañar con las voces, haciéndolos cantar a capella la última parte de la canción en una secuencia que destaca por su sentimiento y naturalidad. El ambiente se llena de sensibilidad de la mano de la exquisita melodía de “Fell On Black Days”, poniendo nuevamente a cantar a todo el Parque O’Higgins, en una única voz que se alza con la fuerza de una llamarada amenazando con consumir todo lo que tenga a su paso.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 05

Cornell recuerda que hace muy poco se cumplieron 20 años del lanzamiento de otra de las obras fundamentales en la discografía de la banda, el álbum “Superunknown” (1994), y qué mejor forma de honrarlo con la interpretación del tema que le da el nombre al disco. El vocalista agradece a sus fanáticos la paciencia por esperarlos durante tantos años y les regala la depurada ejecución de “Pretty Noose”, que tal como ha sido la tónica a lo largo de la velada, destaca por la perfección de su sonido y la consecuencia con la versión de estudio. Soundgarden parece estar decidido a dejar exhaustos a cada uno de sus seguidores, y así lo evidencia un furibundo golpe sónico que propinan dos de los grandes éxitos de la agrupación: “Burden In My Hand” y “Rusty Cage”, embestida que no deja indiferente a nadie en el recinto, quienes corean cada una de las líneas y saltan al ritmo desenfrenado de las cuerdas de Kim Thayil y Ben Shepherd, más el preciso acompañamiento de Chamberlain. Terminado este agotador primer round, la banda abandona el escenario en medio de los aplausos de un público que se rehúsa a dejar escapar tan fácilmente a sus ídolos.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 06

Tras un par de minutos de constantes cánticos y silbidos, Soundgarden retorna al escenario para cerrar con broche de oro su memorable presentación. Una precisa introducción de batería marca el comienzo de “Like Suicide”, que no termina por convencer a una agotada audiencia, que por fin acusa recibo de una extensa jordana. Las revoluciones se incrementan de la mano de “Flower”, donde los fanáticos vuelven a colaborar con las palmas y tímidas voces, y donde la banda sigue mostrándose perfectamente conectada. Llega el turno de bajar el telón, responsabilidad que recae en una extensa versión de la enérgica “Slaves & Bulldozers”, otra de las sobrevivientes insignes de “Badmotorfinger”, y que llama rápidamente la atención por una evidente molestia de Ben Shepherd con el sonido de su bajo y los responsables del mismo en la mesa, lo que primero repercute en una potente patada a un amplificador, a posteriores gestos de desaprobación y, por último, el lanzamiento del bajo hacía el fondo del escenario, para luego abandonar la presentación. Al cabo de un minuto el bajista retorna a escena con un nuevo instrumento, para cerrar junto a sus compañeros su primer paso por nuestro territorio, el que de a poco se va diluyendo junto al sonido distorsionado de la guitarra de Thayil, que junto a Shepherd son los únicos que se mantienen en el escenario mientras el público comienza a despedirse de sus ídolos.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 07

No creo que exista nadie que pueda poner en tela de juicio la integridad artística de Soundgarden, y mucho menos del inagotable Chris Cornell, quien a pesar de los años de distanciamiento y los proyectos paralelos en los que se embarcó, mantiene intacto el respeto por su público y sobre todo por la propia música. Es por esto que los fanáticos nacionales pudimos disfrutar los grandes éxitos del cuarteto sin adornos o arreglos especiales, sino más bien en su estado natural, tal como fueron concebidos hace décadas y que catapultaron a los nativos de Seattle a un lugar de privilegio dentro de las bandas más importantes del orbe. Es cierto que el setlist fue casi idéntico al que ofrecieron hace un par de noches en Lima, Perú, pero eso no tiene mayor relevancia cuando cada tema ejecutado raya en la perfección, y donde los músicos se entregan por completo para ofrecer un show de una calidad sublime.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 08

Soundgarden arrasó con el escenario de la cuarta versión del Lollapalooza Chile, demostrando que no siempre se requieren de impresionantes juegos de luces, pirotecnias o majestuosas puestas en escena para configurar un show inolvidable, sino que todos estos elementos son aditivos para una banda que es capaz de sustentarse sobre su inigualable legado musical. Cornell y compañía cumplieron con el público chileno, pero no lo hicieron sólo por sumar un nuevo hito en su extensa carrera, sino que lo hicieron porque saben perfectamente que, como artistas, se deben a cada uno de los fanáticos que pagó su entrada única y exclusivamente para encontrarse con una de las bandas icónicas del grunge a nivel mundial. Cada una de las almas que llegó al Parque O’Higgins para degustar toda la potencia e intensidad de Soundgarden, fueron testigos privilegiados de una clase magistral de entrega y gratitud, mezcladas en un concepto que va más allá de un simple espectáculo de rock, alcanzando niveles que rozan una experiencia extrasensorial.

SOUNDGARDEN LOLLAPALOOZA CHILE 2014 09

El variopinto público que se reunió en torno al Claro Stage, en una mixtura generacional que refleja lo transversal del sonido de Soundgarden, vivió uno de las presentaciones más emblemáticas de los cuatro años de vida del festival en nuestras latitudes, no sólo por tratarse del debut del cuarteto tras tres décadas desde su génesis, sino más bien porque nos enseña que, independiente de lo contaminada y viciada que se encuentre la industria musical, siempre existirán bandas capaces de deslumbrarnos y hacernos soñar con un futuro donde el rock seguirá siendo protagonista excluyente.

Setlist

  1. Searching With My Good Eye Closed
  2. Spoonman
  3. Let Me Drown
  4. Rowing
  5. Black Hole Sun
  6. Jesus Christ Pose
  7. Outshined
  8. Beyond The Wheel
  9. Taree
  10. My Wave
  11. The Day I Tried To Live
  12. Been Away Too Long
  13. Blow Up The Outside World
  14. Fell On Black Days
  15. Superunknown
  16. Pretty Noose
  17. Burden In My Hand
  18. Rusty Cage
  19. Like Suicide
  20. Flower
  21. Slaves & Bulldozers

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Praxila Larenas

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17 Comentarios

17 Comments

  1. marianela vasquez

    31-Mar-2014 en 6:37 pm

    Sensillamente espectacular, yo soy fan de soundgarden desde la universidad ya hace mas 19 años, me han acompañado la mitad de mi vida, estoy realmente feliz de tener la posibilidad de escucharlos… debido a mi fanatismo mi hijo tambien es superfan de soundgarden y por ellos aprendio a tocar guitarras…gracias lollapalooza x traerlos, ojala vengan de nuevo solos para los que somos fan podamos apreciar toda su majestuosidad

  2. Jorge Muñoz

    31-Mar-2014 en 6:47 pm

    Bien Gustavo Inzunza por la reseña. Sin tanto preámbulo, conciso. A ratos me pareció estar leyendo la Rolling Stone, lo que personalmente me agrada. Respecto a Soundgarden y sin ser un acérrimo fan (al menos respetuoso de su legado), lo único que puedo decir es que fue un show sólido que fue in crescendo a medida que avanzaba la noche y los temas, elegidos con pinzas, en donde dejó felices a los más fanáticos y a los no tanto. Cierre redondo para dos excelentes días musicales (salvo Casablancas).

  3. Lolapalusapurosgiles

    31-Mar-2014 en 7:32 pm

    Lo vi por streaming y se noto que estuvo impecable por lo menos en cuanto a sonido . Me hubiese gustado escuchar mas temas de lo antiguo de la banda ,me extraño que no hayan tocado nada del Louder Than Love. Como dijo la comadre esperemos que vuelvan pero SOLOS y sin tanto payaso y hueonas que en vez de pedir temas pedian que el hueon se sacara la polera o le decian “Mijito rico” buenos maracas en el rock en general son mas que pelos en la cabeza un pichulazo pa cerrarles el hocico nunca esta demas . Tal cual paso con AIC que el concierto solitario fue mejor que el maquinaria . Kim Thayil es un maestro y Cornell con su voz intacta a sus ya casi 50 años me dejo impresionado en Jesus Christ Pose (QUE TEMAZO LA CONCHETUMARE !!!) . Gracias Soundgarden por reunirse conchetumare !!!

    Quien chucha era el batero???? buen remplazo de Cameron,pero jamas a su altura ! y que paso con MATT CAMERON? pense que venian con formacion original…

    • jose

      31-Mar-2014 en 7:59 pm

      A mi me gustó en batero, (Matt Chamberlain) sonó potente y no extrañe tanto a Matt Cameron, que se supone esta de gira con Pearl Jam. De Matt Chamberlain nose mucho, solo que fue batero de Pearl Jam un tiempo, parece que en reemplazo de Dave Abbruzzese

      • rodrigo b.

        01-Abr-2014 en 6:03 pm

        Matt Cameron está de año sabático para disfrutar su familia, ya que llevaba de gira como 5 años seguidos con Pearl Jam y Soundgarden

    • Sayid_Jarrah

      01-Abr-2014 en 11:27 pm

      Yo soy fanático de Soundgarden, y creo que en el sentido en que tratas a las personas que a lo mejor se quedaron sin conocer a la banda esta bastante mal, porque ese es la finalidad de un festival, que personas que no conozcan algunas bandas las puedan conocer en estas instancias.
      Por otro lado, si demuestras ese fanatismo y hablas en contra de los NO fanáticos que estaban ahí, como mínimo deberías haber sabido por qué no venía Cameron y quien era el baterista que lo reemplazaba.

      Por otro lado, para José: Chamberlain fue el reemplazante de Dave Krusen, estuvo en 3 shows en vivo, hasta la llegada de Abruzzese. Después fue el baterista de Tori Amos

  4. crackity jones

    31-Mar-2014 en 7:55 pm

    Esas huecas se escucharon en todos los escenarios de rock, pero ni ellas pudieron empañar sus distintas presentaciones, otra wea eran los weones cuicos que si te ponias a saltar o empujar te quedaban mirando como si no quisieran ser tocados por gente que no fuera abc1, igual en rusty cage quedo la media cagada!!

  5. Oscar

    31-Mar-2014 en 9:24 pm

    En spoonman si que se extraño a Matt Cameron, en nuevo Matt no se la pudo, todo lo demas buenisimo.

  6. Abraham

    31-Mar-2014 en 10:12 pm

    No se que le pueden reclamar al batero, jesus christ pose fue algo maravilloso !

  7. Celeste Ortiz

    31-Mar-2014 en 10:51 pm

    buen review! falto decir q “Rowing” se la dedicaron al bueno de Alain Johannes :3

  8. JPierola.

    01-Abr-2014 en 12:14 am

    a riesgo de ser insultado por los grupies, creo que este tipo es muy penca haciendo review (el de los RHCP es un asco), se va en un sinfín de palabras para adornar su discurso y no hace mas que elogiar la banda, sin ser realmente objetivo frente a la realidad del show. la banda partió con una ecualización pésima, que mejoro en la tercera o cuarta canción, el resto de la presentación fue solida, con esporádicos problemas de audio que no generaban mayor problema. con respecto al publico, este fue fiel como todo grupie, pero lamentablemente la realidad es que no lograron colmar la explanada frente al escenario, desde el nivel de la torre de control hacia atrás la gente no prestaba completa atención al show, y ya después de black hole sun el exodo comenzó a ser masivo escenario, sin dudas no logro igualar el gran final brindado el año pasado por Pearl jam, finalmente para quienes se quedaron hasta el final y no eran fanáticos acérrimos de la banda el gran final resulto un tanto decepcionante con una canción q en pocas palabras no tiene ni un brillo. por mi parte creo que ambos días la producción falló con la selección de los cabezas de cartel.

    • giovajr

      03-Abr-2014 en 6:44 pm

      jajaj Pearl Jam,son aprendices e hijos de Soundgarden
      Chao

  9. Natalia Barrientos

    01-Abr-2014 en 1:19 am

    felicito x la reseña, brillante, todavía no bajo de la nube. Saludos.

  10. Abraham

    01-Abr-2014 en 8:21 am

    A todo esto, por que se enojo tanto el bajista?

    • Gabriela

      01-Abr-2014 en 12:05 pm

      le tiraron 2 veces un par de latas de cerveza y luego una botella con agua… no faltan los subnormales :/ …lo vi clarito

  11. Nicole Lemaitre (@laNicolin)

    01-Abr-2014 en 3:44 pm

    Lo mejor de lola soundgarden, excelente nota! Comparto todo lo que uds exponen.
    El rock está vivo gracias a bandas que no se venden!

  12. Joaquin Flores

    02-Abr-2014 en 11:22 am

    Buen comentario. Sin duda los que escuchamos a Soundgarden desde los 90 fuimos los que más disfrutamos, ojalá el rock de calidad siga sonando fuerte por muchos.
    Mis agradecimientos al tipo que subió el video completo del concierto a youtube 🙂

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte de “Abbey Road” que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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