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Soulfly: 90 minutos en el infierno

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No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, y eso lo saben perfectamente Max Cavalera y compañía, quienes están conscientes que su anterior paso por nuestras tierras, el 21 de Abril de 2007, estuvo rodeado de problemas de producción y organización que no permitieron que los fanáticos de Soulfly pudiesen disfrutar del show en un marco acorde a la categoría de la banda. En relación a lo mismo, y haciendo un poco de historia, resulta conveniente recordar que en su primera visita a Chile se combinaron una serie de lamentables incidentes que, gatillados por una baja venta de entradas, terminaron en un cambio de recinto, desde el Estadio Víctor Jara al Bar-Discoteque Entredós, además de bajar a dos de los teloneros que habían sido anunciados inicialmente, Rey Chocolate y Sangre Aborigen, dejando sólo a los nacionales de Total Mosh. Además, debido a que el nuevo local no contaba con una infraestructura adecuada para albergar eventos de alta convocatoria, una avalancha de fanáticos de Soulfly (y Sepultura) pasaron por encima del cordón de seguridad que había sido establecido, haciendo que muchas personas que pagaron una ubicación en cancha tuviesen que conformarse con ver el show desde una improvisada galería.

Lamentablemente para la banda, y en una suerte de paramnesia, nuevamente la producción del evento tomó la decisión de hacer un cambio de locación, trasladando el show desde el Teatro Caupolicán al Club 334, y de bajar a las tres bandas que se iban a encargar de calentar el ambiente: 2X, Lupus y The Reaction, haciendo aún más titánica la tarea de recompensar a sus fans con una presentación inolvidable. El hecho que el concierto se realice en un local mucho más pequeño tiene una ventaja innegable: tendrá un carácter más íntimo, lo que facilitará la conexión entre la banda y los asistentes, y si a eso le sumamos el condimento de que el show es un adelanto del lanzamiento de su octava placa, “Enslaved” (programado para el 13 de Marzo), las expectativas para este evento no podrían ser más altas.

Son las 21:25 hrs. y la temperatura del local ya comienza a hacerse insoportable, se percibe la impaciencia y ansiedad en el público, que no quita su mirada del escenario, el  cual se encuentra sobriamente adornado por una bandera chilena y una brasileña, esperando que en cualquier momento haga su aparición el cuarteto. Entra a escena Max Cavalera, provocando el delirio de cada uno de los asistentes, y dando el puntapié inicial a uno de los shows más demoledores del último tiempo. El tema encargado de abrir los fuegos, es el single “Rise Of The Fallen”, y de inmediato se hace evidente la complicidad de la banda con un público que no para de saltar y de cantar. Mientras comienzan a sonar los primeros acordes de “Prophecy”, Max vacía una botella de agua sobre los asistentes, que ya empiezan a despojarse de sus poleras para capear el calor que va en aumento, no cabe duda de la potencia de la banda, y es tanta la energía reinante, que un fanático utiliza uno de los parlantes ubicados a un costado del escenario como un improvisado trampolín para lanzarse sobre el público. La pista vuelve a estallar cuando suena “Back To Primitive”, todos saltan en una perfecta comunión, poniendo a prueba la resistencia del local. La fiesta continúa con dos temas pertenecientes al tercer álbum de la banda: “Downstroy” y “Seek ‘N’ Strike”.

Conscientes que un gran porcentaje del público son también fieles seguidores de Sepultura, es que echan mano a los dos primeros covers de la noche: “Refuse/Resist” y el ya clásico “Territory”, provocando una euforia generalizada y elevando aún más la temperatura del local, convirtiéndolo en una verdadera caldera. Max amarra una bandera chilena en el micrófono y continua derrochando energía en el escenario. El show se desarrolla prácticamente sin interrupciones, la banda empieza a tocar “Porrada” y los asistentes la cabecean de principio a fin (lo que sin duda dejará un dolor de cuello que durará por varios días). Llega el turno de “Drums”, provocando el lucimiento de Zyon Cavalera (hijo menor de Max) en la batería y en donde, como es costumbre, se elige a un fanático del público para que apoye tocando un tambor. El siguiente tema en calentar el ambiente es “Tribe”, y como ha sido la constante durante todo el show, el público no deja de saltar y gritar, en cada momento que la canción lo requiere.

A estas alturas del show, el local se encuentra convertido en un infierno, llenándose la pista de sudor y llevando a algunos asistentes al límite de la deshidratación. Mientras suena “Bring It”, el público pide agua para no bajar la intensidad. Soulfly vuelve a echar mano al repertorio de Sepultura para inyectar nuevas energías, y ataca con una de sus canciones emblemáticas: “Troops Of Doom”, lo que sin duda vuelve a levantar a los fanáticos. Y como lo bueno nunca pasa de moda, nuevamente se vuelven a lucir con dos covers que tienen más de 20 años de vida: “Arise” e “Inner Self”, que no hacen otra cosa que llenar de heavy metal cada rincón del recinto. Max interactúa con el público, interpretando el clásico: “Olé, olé, olé, olé, Chile, Chile”, recibiendo como respuesta un sonoro: “Olé, olé, olé, olé, Soulfly, Soulfly”. Ya superada la hora de concierto, la banda interpreta “No”, perteneciente a su primer álbum de estudio (homónimo, 1998).

La última etapa del show se inicia con el cover “Attitude” y el público lo agradece con una entrega incondicional. A pesar que la temperatura del recinto no para de subir, los asistentes se encuentran en una especie de trance que les da la energía necesaria para continuar coreando cada una de las canciones. Llega el turno de estrenar uno de los temas que conformarán su nueva producción, y el elegido es “Revengeance”, el cual interpretan junto a Richie Cavalera e Igor Jr., apoyando en las voces. El último cover de la noche es otro de los clásicos de Sepultura “Roots Bloody Roots” (canción que también es utilizada por los hermanos Cavalera para cerrar los shows de su banda “Cavalera Conspiracy”). Quizás en el momento más emotivo de la jornada, Max Cavalera abandona el escenario y vuelve vestido con la camiseta de la selección chilena para interpretar la última canción de la jornada, una mezcla de los temas “Jumpdafuckup” y “Eye For An Eye”, quemando los últimos cartuchos de una presentación potente, sin altibajos y con una entrega total por parte de la banda, reconociendo el cariño que le tiene nuestro país.

Soulfly abandona el escenario entre los aplausos y la ovación del público, mientras las luces se encienden indicando que la banda ya no volverá. Los asistentes comienzan a retirarse con la satisfacción de haber presenciado uno de los shows más potentes que se tenga registro, lo que se evidencia en un desfile de cuerpos sudados y poleras empapadas. En exactamente 90 minutos de show, Soulfly nos deleitó con lo mejor de su repertorio, además de los temas clásicos de Sepultura, convirtiendo el Club 334 en la experiencia más cercana que se puede tener de vivir en el infierno.

 

Setlist

  1. Rise Of The Fallen
  2. Prophecy
  3. Back To The Primitive
  4. Downstroy
  5. Seek ‘N’ Strike
  6. Refuse/Resist (cover de Sepultura)
  7. Territory (cover de Sepultura)
  8. Porrada
  9. Drums
  10. Tribe
  11. Bring It
  12. Troops Of Doom (cover de Sepultura)
  13. Arise (cover de Sepultura)
  14. Inner Self (cover de Sepultura)
  15. No
  16. Attitude (cover de Sepultura)
  17. Revengeance (con Richie Cavalera e Igor Jr.)
  18. Roots Bloody Roots (cover de Sepultura)
  19. Jumpdafuckup / Eye For An Eye

 

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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