Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Sebastian Bach: 25 años de Heavy Metal

Publicado

en

En ocasiones, el cargar con la etiqueta de “ex integrante” puede resultar ser una mochila difícil de llevar, pero este no es el caso de Sebastian Bach, quien no tiene ningún reparo en echar mano a los grandes éxitos de Skid Row (en donde se desempeñó como vocalista durante nueve años), para potenciar sus presentaciones en vivo, y de esta forma lograr un show mucho más completo y atractivo para sus fanáticos. Y no cabe duda que esta receta le ha dado buenos resultados, lo que quedó en evidencia tras telonear a Guns N’ Roses en Marzo de 2010, tras lo cual muchos de los asistentes quedaron tan impresionados con su puesta en escena, que empezaron de inmediato a soñar con un show en solitario.

Tras dos años desde su última visita, Sebastian Bach vuelve a nuestro país en el marco de la gira de promoción de su disco “Kicking & Screaming” (2011), y el lugar escogido para albergar este evento no podía ser otro que el siempre acogedor Teatro Caupolicán. El hecho de que la pre-venta se haya agotado con un mes de anticipación, es una señal inequívoca de que existían enormes expectativas puestas en esta presentación.

El inicio del show no estuvo exento de suspenso, ya que a eso de las 21:30 hrs., y cuando una canción de Rush calentaba el ambiente, se apagaron las luces para dar inicio al concierto, pero al cabo de unos minutos la música envasada volvió a inundar el Caupolicán, aumentando la ansiedad en cada uno de los asistentes. A partir de ese momento, se vivió una verdadera teleserie entre el controlador de la mesa de sonido y los técnicos que trabajaban en el escenario, quienes no dejaban de hacerse señas mutuamente, intentando identificar el problema que estaba retrasando el comienzo del show.

A las 21:45, y con un recinto solo al 80% de su capacidad, se vuelven a apagar las luces y sale a escena la banda que acompaña a Sebastian Bach, quienes de inmediato ofrecen una potente introducción, dejando la mesa servida para que haga su ingreso el vocalista canadiense, causando la euforia y desahogo del público. El show comienza de inmediato con mucha energía y vitalidad, de la mano de “Slave To The Grind” y del tema que da nombre a su último disco: “Kicking & Screaming”. Los asistentes entran de a poco en sintonía, quizás evidenciando un desconocimiento de su último material, lo que queda aún más claro durante la interpretación de “Dirty Power”. Sebastian dedica sus primeras palabras en un improvisado español (utilizando un pequeño ayuda memoria ubicado estratégicamente en el escenario). “Es un honor tocar aquí en Santiago, ustedes son el mejor público del rock”, lo que enciende el ambiente para cuando comienza a sonar “Here I Am”. El público ya empieza a sentirse más motivado, acompañando la canción con saltos, y coreando cada estrofa.

En las primeras canciones el sonido se escuchaba demasiado saturado, pero ya se denota una mejora para cuando suenan los temas “Big Guns” y “(Love Is) A Bitchslap”, de vez en cuando Sebastian abre su camisa y masajea sus tetillas, causando la histeria de sus fans. Para la interpretación de “Stuck Inside” se vive uno de los puntos más bajos del show, ya que el público no logra enganchar del todo con el hilo de la presentación. Sin lugar a dudas, la energía vuelve subir con “Piece Of Me”, inclusive provocando que caiga un sostén al escenario, el cual es tomado cuidadosamente por el vocalista y dejado sobre un amplificador. Cuando comienzan a sonar los primeros acordes de “18 And Life”, ya se puede percibir en el ambiente que se acerca uno de los momentos más importantes de la noche, todo el público salta y canta en una perfecta comunión, deleitándose con uno de los grandes clásicos de Skid Row. Aprovechando el incremento en la temperatura, el bajista desafía a una mujer del público a levantarse la polera; el reto no es aceptado. Llega el turno de la potencia del que sería el único cover de la jornada, el tema “American Metalhead” de los ingleses de PainmuseuM, que no logra convencer por completo a un exigente público. Sebastian Bach comenta que tienen un nuevo disco, haciendo la introducción a otro de sus temas nuevos: “As Long As I Got The Music”, el cual vuelve a confirmar que su última placa todavía no es de conocimiento popular.

Llega el turno de otro momento memorable, un impresionante solo de guitarra marca el inicio de “Monkey Business”, que logra cautivar a los asistentes, haciéndolos corear el tema de principio a fin. Fiel a la idea de dar a conocer su nuevo disco, presentan el corte “My Own Worst Enemy”, el cual destaca por su potencia y energía. Siguiendo en la misma línea, Sebastian presenta el tema “Wishin”, el cual según él nunca ha sido interpretado en vivo, haciéndose presente un sonido más acústico, que es acompañado por el público con unas tímidas palmas. Las revoluciones siguen bajando de la mano de otro de los grandes éxitos de Skid Row, la romántica “I Remember You”, en donde todos los asistentes cantan y disfrutan de esta hermosa balada. “Tunnelvision” mantiene la tónica de, a pesar de su potencia, no lograr motivar en demasía. La guinda de la torta no podía ser otra que “Youth Gone Wild”, que saca a relucir toda la energía de los fanáticos, como si supieran que se acerca el final del show. Una bandera chilena es lanzada desde la tribuna, la cual es tomada por Sebastian Bach y desplegada en el centro del escenario, un punto cúlmine a la catarsis colectiva que se ha generado. Sin dejar lugar a repeticiones, la banda se despide del público chileno y agradece su apoyo y entrega con reverencias, dejando esa incomoda sensación de que el show debía continuar.

Cuando se realiza un show en el contexto de promocionar una nueva placa, se debe ser muy cauteloso en la selección de las canciones que complementarán el setlist, y es en este contexto que Sebastian Bach hace uso a la perfección de su gran catálogo (tanto de temas propios, como de Skid Row) para construir con concierto atractivo y potente, que no deja lugar a dudas de su capacidad artística. En 1 hora y 20 minutos se repasaron seis de los principales temas de su último larga duración, combinándolos con siete clásicos de Skid Row, tres canciones de sus anteriores álbumes y un cover de los ingleses de PainmuseuM.

Un show fuertemente cargado al heavy metal, enfocado en presentar su última producción, pero sin dejar de lado los grandes éxitos de Skid Row, que sin lugar a dudas constituyen una parte fundamental en la trayectoria del gran Sebastian Bach. Sin gozar de un sonido impecable, se presenció un show que logró cumplir con todas las expectativas, quizás dejando como único ítem pendiente su corta duración.

Setlist

  1. Slave To The Grind
  2. Kicking & Screaming
  3. Dirty Power
  4. Here I Am
  5. Big Guns
  6. (Love Is) A Bitchslap
  7. Stuck Inside
  8. Piece Of Me
  9. 18 And Life
  10. American Metalhead (cover de PainmuseuM)
  11. As Long As I Got The Music
  12. Monkey Business
  13. My Own Worst Enemy
  14. Wishin’
  15. I Remember You
  16. Tunnelvision
  17. Youth Gone Wild

 Por Gustavo Inzunza

Fotos por Marcelo Vásquez

Publicidad
6 Comentarios

6 Comments

  1. max

    13-Abr-2012 en 2:35 pm

    no hubieron teloneros?

    • Gustavo Inzunza

      13-Abr-2012 en 2:41 pm

      A las 20:45 terminó el show de los nacionales de Ratzinger, pero no quise incluirlo en el review, ya que habría sido un poco injusto dar mi opinión en base a solo 3 temas que alcancé a escuchar.

  2. alex

    13-Abr-2012 en 2:35 pm

    Buena Presentacion, Buen Sonido….Sebastian Bach canta como aquellos años, nada que decir….EXELENTE por 10 lukas……..

  3. Plazo

    13-Abr-2012 en 2:36 pm

    BUEN CONCIERTO; Bach canto a toda raja.

  4. J.Rios

    14-Abr-2012 en 12:02 am

    El show de Sebastian Bach estuvo increible, pero hay unas cositas que no me cuadran con el reportaje, por ejemplo, el sosten se lo colgo en el cuello a uno de sus musico, huvieron 2 chicas que se subieron la polera, y los teloneros fueron 2, primero salio CODIMAKINA y luego Ratzinger, y cada uno toco aprox. 30 minutos, que pena que en tus comentarios no se incluya el Rock nacional, por eso la buena musica nacional esta como esta.

  5. Paulina Romero

    15-Abr-2012 en 11:21 pm

    demasiado bueno el show!!! un gran vocalista y persona…ama a sus fans…lo saben los que estuvieron esperándolo en el hotel y a la salida del caupolicán…si se bajó de la van para saludarlos!!

Responder

En Vivo

Metronomy: El disco de tu corazón

Publicado

en

Metronomy

Sigue siendo extraño ir a conciertos y disponerse a pasarlo bien cuando el país despertó y, como pasa en “The Matrix”, al abrir los ojos no era un mundo idílico el que supuestamente había y pintaban, sino que todo se ve sucio, injusto y sobre una lupa. Por ello la música sirve como escape en medio de tensiones y para no perder la perspectiva sobre el propio ser. En medio de causas comunes, donde los cuerpos se vuelven uno y la individualidad se ve como un lujo, es bueno recordar el propio corazón, aquello que lo mueve, lo que lo emociona y hace feliz. Ese tipo de reacciones genuinas son las que aparecieron copiosamente en el retorno de Metronomy a nuestro país, con su cuarto show a la fecha, en la explanada del Centro Cultural Matucana 100.

La gente fue llegando poco a poco hasta repletar la explanada, cuando ya se escondía el sol, poniéndose cada vez más impaciente mientras se acercaban las 21:15 hrs., supuesto horario de inicio del show. A las 21:26 comenzó a sonar “Wedding” como intro del concierto, y como a la distancia se veía el edificio donde están los camarines, se notaba –como si fuera un programa televisivo– el momento exacto en que la banda se movía para llegar al escenario de riguroso vestuario blanco, en medio de los vítores. Comenzaron con “Lately”, canción en medio de la cual se escuchaban los primeros gritos de “el que no salta es paco”, parte de la “nueva normalidad” en los conciertos, algo de lo que deberemos hablar más tarde.

La potencia de las canciones de Metronomy no daba respiro. “Lately” y su pulso más psicodélico (sello de su último trabajo de estudio, “Metronomy Forever”) hasta el hit “The Bay”, convirtieron a Matucana 100 en un lugar de karaoke, irrumpiendo de inmediato la faceta más banda de rock de Metronomy con “Wedding Bells” y ese final falso que culminaba en una explosión con el solo de un Joseph Mount que parece más cómodo y sobrecogido que nunca con el rol que tiene en vivo. Mount es un tipo notoriamente tímido en el escenario, pese a ser el líder de un proyecto que mueve mucha gente, pero tal vez eso viene desde una comprensión fundamental. Y es que lo que se convierte en el disco o la canción que llega directo al corazón de la gente es una composición, más allá de sus exponentes.

Aunque Metronomy tiene una formación reconocible, de buenos músicos y carismas al servicio del show, lo más abrumador es la potencia de las composiciones, como pocas veces pasa en un espectáculo. La fuerza de “Corinne” no va ni en la potencia que le puso Anna Prior a cada beat en la batería o a los adornos precisos de los teclados del contagioso bailar y sonreír de Oscar Cash, sino que en la armonía tan fluida como impalpable que tienen los diferentes ritmos que mueven a la canción. En “Everything Goes My Way”, además del inmenso amor del público chileno a Prior o de la guitarra acústica siendo un dulce néctar para los oídos, la dinámica típica de los grupos a capella sesenteros en el coro son lo que hace la canción, y eso terminaba siendo hecho por el público, muy participativo, a diferencia de la última visita de la banda en un Lollapalooza 2018 donde resultaron injustamente ignorados.

Reservoir” fue una explosión de energía, en tanto que “Walking In The Dark” mostraba la vibra más chill digna de Madchester y la onda rave, para luego continuar precisamente con el baile con dos piezas instrumentales: “Boy Racers” y “Lying Low”. En este caso, vale precisar que Michael Lovett y Oscar Cash se complementan de forma perfecta cuando ambos están manejando los teclados, en una mini orquesta de sintetizadores muy a la usanza de Orchestral Manoeuvres In The Dark, pero con una vibra más ligera. En “Boy Racers”, además, Olugbenga Adelekan por fin sonó más con su bajo que, pese a tener un protagonismo clave en canciones como “The Bay”, no quedaba tan adelante en la mezcla de sonido, como sí pasó en esa canción. Todo esto servía como aperitivo perfecto para “Old Skool”, otra de esas composiciones hechas para conseguir la participación del público y hacer aún más grande la experiencia. Es impecable la capacidad de Mount de crear estas obras que, desde una producción usualmente muy minimalista y con el cuidado necesario de dejar respirar las capas sonoras, terminan con una capacidad de generar enlaces de valencia tan numerosos con la audiencia, tanto, que la participación hace del momento algo más cercano y también mucho más inolvidable.

Luego, la vibra de banda de rock & roll volvió a escena con “Insecurity”, una canción que en manos de cualquier otra banda hubiera quedado plana, pero que para Metronomy es perfecta porque refleja sus propias sensaciones de extrañeza y de desacomodo con aquello que pareciera tan natural. Parte también de la catarsis en medio de este show fue la capacidad de evitar que la normalidad parezca tan normal, y eso a Metronomy le queda muy bien. Tal vez, por ello en vez de tocar “On Dancefloors”, como decía el setlist, la banda se vio descolocada con los gritos de “el que no salta es paco” y “el pueblo unido jamás será vencido” con los que ellos intentaron continuar una parte instrumental de “Insecurity”. En vez de hacer como cualquier otra banda y seguir como si nada, la cara de Joseph indicaba que no sabía cómo reaccionar, más allá de una sonrisa nerviosa que cambió para tener un poco más de seguridad con “I’m Aquarius” y calmar un poco los decibeles, sumergiendo a la audiencia en un track tan especial como acuático, de esos que son inmersivos, justo para después despachar “The End Of You Too” pegada a “Salted Caramel Ice Cream” en un tono más bajo de lo que es la versión de estudio, algo que quizás sacó un poco a la gente del acto de disfrutar sin freno.

“El disco de tu corazón”, concepto acuñado por Miranda! –otra banda llena de canciones que, más allá de su estilo, se pegan de forma irremediable a los oídos–, no dejaba de rotar y de ser escuchado. Una canción tan querida como “The Look”, con un épico final de sintetizadores trenzados en un baile sideral, volvía a convertir a la explanada de M100 en un lugar caluroso, movido y repleto de baile, en tanto que “Love Letters” y su pulso casi como el latido de un corazón, sin parar, sin soplos o pausas, aumentó aún más las fuerzas que terminaron de explotar con un poco más de calma en “Sex Emoji”. El encore no demoró mucho, con “Upset My Girlfriend” que, en un tono casi autobiográfico, recuerda los inicios en la música de Joseph, quien por sentir la música muchas veces se dejaba llevar demasiado. Y quizás ahí está el mayor triunfo de su historia, el aprender a tener control, pero también a permitir que las cosas tengan crecimiento orgánico.

Como un corazón latiendo, el beat final tenía que ser uno de compases irregulares y de final abrupto, como ocurre con la rara “Radio Ladio”, final preciso para un show donde las canciones brillaron más que cualquier otra cosa. Al final del día eso es lo importante, porque, así como en tantos recuentos de fin de año, son esos tracks los que se quedan en el alma, esperando su momento para explotar en situaciones de felicidad que pueden acallar, aunque sea por una hora y media, la sordera del fascismo devenido en enemigo y la desesperanza convertida en voz cantante y rebelde de una revolución con todo en contra, pero con la fuerza de la unión como estandarte. Y qué buen soundtrack hubo para este pequeño escape.

Setlist

  1. Wedding
  2. Lately
  3. The Bay
  4. Wedding Bells
  5. Corinne
  6. Whitsand Bay
  7. Everything Goes My Way
  8. Heartbreaker
  9. Reservoir
  10. Walking In The Dark
  11. Boy Racers
  12. Lying Low
  13. Old Skool
  14. Insecurity
  15. I’m Aquarius
  16. The End Of You Too
  17. Salted Caramel Ice Cream
  18. The Look
  19. Love Letters
  20. Sex Emoji
  21. Upset My Girlfriend
  22. Radio Ladio

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Deceiver Deceiver
DiscosHace 5 días

DIIV – “Deceiver”

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada...

Macro Macro
DiscosHace 5 días

Jinjer – “Macro”

Para destacar en el actual y variado espectro musical, se puede tomar la opción de desmarcarse de algún género en...

Pyroclasts Pyroclasts
DiscosHace 2 semanas

Sunn O))) – “Pyroclasts”

La densa y oscura capa que Stephen O’Malley y Greg Anderson han construido a través de los años a punta...

No Home Record No Home Record
DiscosHace 2 semanas

Kim Gordon – “No Home Record”

En su primera experiencia solista, Kim Gordon da con un disco abstracto y cambiante, mostrando una faceta aún más experimental...

Corpse Flower Corpse Flower
DiscosHace 2 semanas

Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower”

En el cuestionamiento en torno a qué resultado puede salir frente a una colaboración de mundos tan diferentes siempre hay...

Ode To Joy Ode To Joy
DiscosHace 2 semanas

Wilco – “Ode To Joy”

El camino que Wilco ha trazado en sus más de veinte años de carrera es la prueba viviente de unos...

Railer Railer
DiscosHace 3 semanas

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 3 semanas

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 3 semanas

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 3 semanas

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: