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Scott Weiland: Los tiempos aquellos

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“Greatest Hits Tour 2012”es el nombre de la gira que hacía posible la cuarta visita a Chile del carismático y excéntrico Scott Weiland, donde prometía un show repasando los grandes éxitos de Stone Temple Pilots, Velvet Revolver y su carrera como solista. Para el incombustible músico californiano era la primera presentación en solitario en nuestras tierras y las expectativas no eran menores, con un envidiable catálogo de éxitos, que son el vivo testimonio de fructíferas dos décadas de trayectoria, además del carácter íntimo que propone el Teatro La Cúpula, recinto escogido para albergar la incursión del frontman. Con el recuerdo aún fresco del último concierto de STP en el marco del Maquinaria Festival 2011, en donde muchos criticaron las falencias vocales de Weiland, el icónico cantante volvía al país para dilucidar cualquier duda respecto a la vigencia de su figura y dejar en claro que sigue siendo uno de los eslabones fundamentales en la historia del rock.

Los teloneros y encargados de calentar el ambiente, fueron los nacionales de Prefiero Fernández, una banda relativamente joven, con tal sólo seis años de trayectoria y que acaba de editar su tercer álbum de estudio, “Días De Noche”. En un poco menos de 30 minutos, el cuarteto propuso un show atractivo, fundamentado principalmente en un repertorio potente y dinámico, con algunos tintes de hard rock. Siendo las 22:20 hrs. las luces del teatro se apagan, desatando el delirio y la ovación de los más de mil fanáticos que se dieron cita en el recinto del Parque O’Higgins. Los primeros en ingresar son los cuatro músicos que acompañan a Weiland, y acto seguida la delgada figura del vocalista aparece en el escenario, siendo recibido de inmediato por una lluvia de aplausos que se extiende por todo el lugar.

La introducción del show llega de la mano de un jam de apertura, donde cada uno de los músicos despliega sus credenciales y en donde Weiland repite incesantemente la frase “come on, everybody”, mientras ofrece curiosos pasos de baile. El vocalista toma el megáfono y comienza a sonar toda la potencia de “Crackerman”, evidenciándose de inmediato una voz algo débil y gastada, y donde la presencia del megáfono ensucia aún más la interpretación, sin embargo, esto fue un pelo de la cola con el cambio “matapasiones” que hace Weiland en el coro, repitiendo una y otra vez la frase “Roamin’, roamin’, roam. Get away, gotta get away” y comiéndose todo el matiz que le da la frase “And I think I think too much. I don’t care, yeah and I don’t care”, pareciera no ser un mayor cambio, pero la incomodidad se evidenció en prácticamente todo el público, el que pasó de la energía desbordante, a la inercia casi absoluta.

Comienza a sonar la melodía mucho más lenta y relajada de “Paralysis”, y el público no logra entrar en sintonía con la banda, en base a una actitud principalmente pasiva que hace que el corte pase sin pena ni gloria. Comienzan a sonar los primeros acordes de “Killing Me Sweetly” y el cliché de que somos los mejores fanáticos del mundo enciende el recinto por un par de segundos, energía que rápidamente se diluye para caer presa de un ritmo poco dinámico y donde sólo destacan breves atisbos de la exquisita voz del Weiland de los noventa. En “Tumble In The Rough” la batería golpea con fuerza, y en conjunto con potentes secuencias de cuerdas, logran inyectar intensidad al ambiente, lo que juega en contra del vocalista, cuya voz no logra sobresalir por sobre los instrumentos, inclusive perdiéndose en algunos pasajes.

El frontman presenta el tema “Mockingbird Girl”, indicando que formó parte de la banda sonora de la película “Tank Girl” (1995), y que fue grabada por otra de sus bandas: The Magnificent Bastards. Por lejos la mejor interpretación en lo que va corrido del evento, con una banda mucho más comprometida con el público, ofreciendo sólidas secuencias de guitarra, plagadas de precisos y bien ejecutados licks. Por su parte, un enérgico Weiland se da el lujo de mostrar algo de sus habilidades con el timbal y el theremin.  En “Lounge Fly” la poca fuerza de la voz vuelve a transformarse en el tema pendiente, y el desinhibido baile no basta para capturar la atención de los fanáticos. El público continúa sin salir de su letargo para cuando suena “First Kiss On Mars”, que sin presentar ripios, sólo logra robar unos tímidos aplausos de parte de la audiencia. El vocalista cita a Frank Sinatra, uno de sus grandes referentes, para hablar de las diferencias de interpretación. El ritmo del bajo marca el comienzo de “Do It For The Kids”, y el show comienza a tomar vuelo, con un puñado de fanáticos saltando al compás de la canción. Uno de los puntos más altos de la velada en lo que a intensidad se refiere.

“California” ofrece una nueva sesión de improvisación, en donde lo que más llama la atención es el atractivo baile de Scott Weiland, perfectamente adornado por luces azules que caen sobre el escenario. Justo cuando el tema amenaza con caer en pozo de aburrimiento, la fuerza y energía de “Mountain Song”, cover de los angelinos de Jane’s Addiction, irrumpe con mucha propiedad para subir las revoluciones. Siguiendo la línea de las versiones llega el turno de “Can’t Stand Me Now”, original de los británicos de The Libertines, en donde las voces se comparten entre bajista y vocalista, quedando en evidencia poca química entre ambos, lo que repercute en la calidad de la interpretación, sonando casi como un mal intento de un aficionado al karaoke.  Uno de los puntos más emotivos de la noche lo ofrece la hermosa puesta en escena de “Barbarella”, que se presenta un poco más potente que en su versión original. Weiland no teme interpretar una estrofa a capela, acción que de inmediato se ve recompensada con el apoyo espontáneo del público, que agradece el esfuerzo. La banda se retira del escenario entre los aplausos de los fieles seguidores.

El recinto se llena de cánticos, silbidos y gritos que piden el retorno del músico al escenario, no tarda en aparecer el clásico “Olé, olé, olé, olé, Weiland, Weiland”, ingrediente suficiente para que los cinco artistas vuelvan para continuar el show. Weiland interpreta su propia versión del tema utilizado para llamarlo, indicando que no se la sabe muy bien, pero que está improvisando. Comienza a sonar toda la potencia de “Vasoline” y las revoluciones se elevan, con un público que se evidencia mucho más entregado que todo el resto de la presentación, saltando y entonando cada una de las líneas del tema. De la mano de los intensos primeros acordes de la guitarra, llega el turno de “Unglued”, manteniendo en alto la participación de los fanáticos. El vocalista recorre todo el escenario, entregándose por completo al baile que es guiado por la acelerada melodía y generando, al fin, esa sensación de complicidad con sus seguidores. Una cerrada ovación retumba en todo el teatro y todos los músicos se desploman en el escenario, a excepción del baterista que se mantiene sentado frente a su instrumento, el cual no dura mucho de pie, ya que es el mismo Weiland quien se encarga de desparramarlo por el suelo. “Muchas gracias, buenas noches” son las últimas palabras del carismático frontman antes de retirarse de escena en medio de un mar de aplausos, lo que inevitablemente despierta la interrogante del porqué sólo las dos últimas canciones estuvieron a la altura de las circunstancias.

Durante 90 minutos la voz de Scott Weiland resonó en cada rincón del Teatro La Cúpula, quizás no con la misma vitalidad y claridad de hace 20 años, pero sí con la fuerza y convicción de un sobreviviente, una figura que perfectamente nos podría haber abandonado a la mitad del camino repleto de vicios que ofrece la fama, pero que optó por luchar y superar barreras que a muchos otros han frenado. El frontman ofreció un setlist mixto, con una mayor presencia de los éxitos de su etapa con Stone Temple Pilots y en menor medida de su carrera como solista. Es probable que no todos los fanáticos hayan quedado conformes con la selección de canciones, lo que resulta bastante lógico cuando se tienen tantos buenos cortes desde donde echar mano y un tiempo tan acotado para presentarlos.

Lo que a priori se visualizaba como uno de los buenos shows de este 2012, tuvo una puesta en escena impecable, pero no logró cumplir con las expectativas, fenómeno que tiene su explicación en dos grandes factores: primero, los fanáticos no respondieron a la convocatoria, ofreciendo un marco de público muy por debajo de lo que se merece un artista de la talla de Scott Weiland, y segundo, la baja calidad del espectáculo, con un protagonista evidenciando serios problemas vocales, y una banda que durante largos pasajes del concierto no logró entrar en sintonía con el frontman y mucho menos con el público, funcionando de forma autónoma y no en beneficio de la presentación. Al momento de realizar el análisis final del concierto, lo más probable es que la opinión generalizada sea de insatisfacción, no tanto por la selección de los temas, sino por la poca energía y casi nula emotividad que se generó en el Teatro La Cúpula. Que tiempos aquellos cuando sólo bastaba un nombre y un par de éxitos para echarse el público al bolsillo, pero los tiempos han cambiado, y ahora también es necesario ratificar los pergaminos, algo que esta noche no se hizo. Será para la próxima, Scott.

Setlist

  1. Intro (Opening Jam)
  2. Crackerman
  3. Paralysis
  4. Killing Me Sweetly
  5. Tumble In The Rough
  6. Mockingbird Girl
  7. Lounge Fly
  8. First Kiss On Mars
  9. Do It For The Kids
  10. California
  11. Mountain Song (cover de Jane’s Addiction)
  12. Can’t Stand Me Now (cover de The Libertines)
  13. Barbarella
  14. Vasoline
  15. Unglued

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Julio Ortúzar

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12 Comentarios

12 Comments

  1. Anibal Gonzalez

    06-Dic-2012 en 12:03 pm

    Socito, nose si a tus jefes de Transistor les vaya a gustar mucho tu critica pero se agradece que no hayas tratado de adornar un show que los que estuvimos ayer sabemos que fue bastante bajito. segundo review que leo y en el otro sitio casi decian que habia sido lo mejor del año. mis respetos al maestro Weiland.

    • ???????

      07-Dic-2012 en 12:34 pm

      Wtf?, show bastante bajito? ……… Lo unico bajo es tu CI compadre.

  2. Sergio Tapia

    06-Dic-2012 en 12:18 pm

    uno fue a ver a scott weiland , no a stp ni a velvet revolver
    gente ql que no comprende esa wea

    aun asi por 15 lucas fue lo mejor considerando que las productoras estan controladas por judios xd

  3. Dolores Everything

    06-Dic-2012 en 12:57 pm

    La verdad no vi tan apagado al público como dice quien escribió esta reseña, además todos sabían a lo que iban

  4. Manolo el sentimental

    06-Dic-2012 en 1:40 pm

    Lo mismo que escribí en otra página:

    Fue maravilloso, íntimo, se escuchaba muy bien, Scott otra cosa respecto a sus visitas anteriores. Me quedé y lo espere a la salida, éramos 7 personas y fue la raja, lo traían apenas y se soltó de la persona que lo traía cuando lo llamamos, muy sonriente, receptivo, lo abrace y me tome una foto con el ……….. fue una experiencia única e irrepetible, un lujo poder expresarle mis sentimientos y escuchar unas pocas de sus canciones de solista, quedará para siempre en mi corazón y mi mente, respecto a Weiland en Chile este es el orden:

    1.- Scott Weiland
    2.- Velvet Revolver
    3.- STP Movistar
    4.- STP Maquinaria

    • AgarraElBus

      06-Dic-2012 en 2:55 pm

      Hazle un queque pa la otra poh.

  5. SUSANA

    07-Dic-2012 en 12:27 am

    De las 4 veces que he visto a Weiland y de lo fanatica que soy de el no puedo obviar que no tiene la misma voz que antes…y a pesar que algunas de sus canciones como solista son desconocidas para algunos por lo que el publico no prendia mucho, nunca lo habia visto disfrutar asi en un concierto…yo esperaba ver al tipico Scott distante, solo haciendo lo justo y necesario y fue todo lo contrario, se mostraba feliz, participando con el publico y sonriente todo el tiempo lo q no es habitual en sus shows….y en verdad no extrañe los grandes exitos porque fue un show intimo y cercano que no me esperaba y como fan de el y STP desde hace 17 años me dejo muy conforme, y creo q fue una suerte que se hiciera ya que tuvo escasas 2 semanas de difusión…en conclusion FELIZ igual!

  6. Sergio

    07-Dic-2012 en 2:14 pm

    una mierda el analisis y como dije anteriormente, la productora informo mal

  7. marianors

    08-Dic-2012 en 2:04 am

    Con leer frases como “Weiland no teme interpretar una estrofa a capela” me entra la duda si el que escribio esto conoce la canción, que ES con ese canto a capella o solo las escucho un ratito pa escribir esto.

    Se notaba quienes eran los fans de cada epoca de Scott, habían muchos que no cantaban más que las de STP, otros como yo le dimos más duro a las de solista, me toco estar al lado de un par de huevonas que conversaban de lo que le haríana weiland y ver facebook en el telefono, que pena.

    tal vez mas falta ser más netrual al evalar conciertos como este, sería bueno

    yo no sería neutral, tengo la discgrafía de STP y de weiland y lo pase la raja, cante mil y logre nivelarme a la dificultad de sonido, que para mi no consiguio un 100%, tal vez al 70% pero se agraece profundamente haber tenido la posibilidad de escuchar cosas del 12barblues o del happy in galosh.

    lo que si, me dio mucha lata el publico, eramos pocos los constante gritando y manteniendo los “ole ole”, las bandas cachan cuando estan listos y esta le costo ganarse al publico, a pesar que lo tenía facil.

    yo creo que salvaron por las cartitas de STP.

    • tienes un poco de razón

      08-Dic-2012 en 3:45 pm

      Viejo, saberse las canciones no es una “vara de fanatismo”, soy seco pal inglés porque desde chico me enseñaron y cuando leo una letra me la aprendo al tiro ………. eso no me hace mas fanático o no de una grupo, mas encima en Chile que la enseñanza de inglés es nula y algunos socios no cachan nada y no por eso no puedes leer una traducción o simplemente adorar las melodias.

      Si, me sabía algunas partes de sus temas de solista, mucho mas de STP y Do it for the kids 100%.

      Y sí, siempre está lleno de weonas que les sobran 15 lucas, 30 lucas o 100 lucas, y siempre son ricas y huecas.

      Y el público pajero como siempre en Chile, por eso los Argentinos nos dan dura¡¡¡¡¡ ………. salvo algunas ocasiones contadas con los dedos de la mano.

  8. Karen

    09-Dic-2012 en 12:26 am

    Totalmente en desacuerdo con el review..a mi me encantó el show, sabía que no era un show de STP ni VR, tb iba a ver parte del trabajo de solista (canciones que pocos conocían pues juraban que habrían sólo temas de estas 2 bandas), Scott fue muy entregado y su calidad vocal muy superior a lo que fue Maquinaria..y si fue poca gente es porque Transistor no se dignó a difundir el show casi en absoluto, anunciando con 2 semanas de anticipación el espectáculo; muchos de mis amigos no tenían idea de que Scott venía.

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U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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