Conéctate a nuestras redes
King Diamond King Diamond

En Vivo

Santiago Gets Louder 2017

Publicado

en

Corría el año 2015, y se anunciaba la realización del primer Santiago Gets Louder, festival que juntaría a bandas de primer nivel, siempre bajo la premisa de subir el volumen y empaparse de los más pesados riffs. Un cartel compuesto por actos como Faith No More, Deftones, System Of A Down o Gojira dejaba encantados a los seguidores del rock más pesado, quienes esperaron ansiosos por una nueva versión del festival. Ahora, dos años después, llega El Domo, la versión en formato más íntimo de Santiago Gets Louder, con un line up de nombres sudamericanos como Tirano, Ego Kill Talent o Rata Blanca, además de los proyectos Vimic y Temple (que recién comienzan a estrenarse en vivo), cerrando con broche de oro gracias a las presentaciones estelares de Megadeth y King Diamond, quien haría su esperado debut en nuestro país. Las poleras de estos últimos se vieron por distintos rincones del recinto, y a pesar de tener que esperar prácticamente todo el día por sus bandas, eso no fue impedimento para disfrutar de las demás presentaciones a medida que avanzaba la tarde.

Tirano

Desde muy temprano la gente comenzó a llenar los diferentes sectores del Movistar Arena, incluyendo el Talavera Stage, ubicado en el patio trasero del recinto, y gracias a la poca presencia de sol en esta tarde de octubre permitió que las bandas gozaran de una afluencia de público mayor a la que hubiesen tenido con un clima más implacable. Fueron los nacionales Tirano quienes abrieron los fuegos, realizando su show a eso de las 14:00 horas bajo un modesto número de personas, quienes se fueron agrupando a medida que avanzaba la presentación.

El cuarteto compuesto por Daniel Duarte en voz, Francisco Garcés en guitarra, Leo Henríquez en bajo y Gonzalo Sepúlveda en batería, entregó una selección de composiciones que estarán presentes en “Awkan” (2017), su placa debut, con un sonido estridente, agresivo y bastante prometedor. Habrá que esperar lo que depara el futuro para este tremendo cuarteto, quienes gracias a esta presentación tendrán muchas más miradas atentas en cuanto a su siguiente movimiento.

Vimic

Los norteamericanos de Vimic fueron los encargados de abrir los fuegos en el escenario principal de Santiago Gets Louder. Los encabezados por el ex Slipknot, Joey Jordison, llevan apenas dos años de carrera y están ad portas de lanzar su primer LP, “Open Your Omen” (2018), por lo que este debut en Chile funcionó como una completa presentación de lo que el sexteto se trae entre manos. Comenzando el espectáculo con “Marionetta”, el grupo hizo gala de un sonido potente y una actitud que innegablemente rememora a Slipknot –si hasta de overol sale vestido uno de los guitarristas–, pero que, transcurridas unas cuantas canciones, deja en claro que Vimic posee una identidad y sonido propios.

Mezclando el nü metal con matices más melódicos, propios del heavy metal, riffs demoledores se encuentran con inspirados solos de guitarras y la voz gutural del albino vocalista, Kalen Chase –a quien le dedicaron la canción infantil “viejito pascuero, acuérdate de mí…” por su evidente parecido a Santa Claus–, cambiaba el switch para entonar los coros de canciones como “My Fate” e “In Your Shadow”. Se nota que el grupo aún está explorando su sonido, a veces sintiéndose un desbalance entre lo que propone una canción y otra, pero ahí están sencillos como “She Sees Everything” o “Simple Skeletons”, que cerró el show, para dejar en claro que Vimic gana puntos cuando se transforman en una máquina demoledora. Un recital que dejó buen sabor de boca y con ansias de saber cómo resulta lo que está cocinando Jordison y compañía.

Temple

Luego de que Joey Jordison hiciera de las suyas con Vimic en El Domo Stage, fue el turno de Temple para demostrar lo suyo en las afueras del Arena. El proyecto de Walter Giardino, guitarrista de Rata Blanca, vio su génesis en 1998, pasando por diversos hiatos y alteraciones en su alineación, la que esta vez estuvo al mando del chileno Ronnie Romero en la voz. El también vocalista de Richie Blackmore’s Rainbow se desempeñó como frontman durante un show que despachó canciones como “Corte Porteño”, “Sobre La Raya” y “Héroe De La Eternidad”, todas provenientes del álbum “Walter Giardino Temple” (1998).

Con un estilo arraigado en el hard rock, incluyendo también ciertos toques de glam, el quinteto se lució con una tremendamente pulcra presentación, bastante intensa gracias a lo fuerte que sonó el escenario durante todo el día, algo bueno o malo, dependiendo del punto de vista y la ubicación, claro está. Los también Rata Blanca, Fernando Scarcella en batería y Pablo Motyczak en bajo hicieron un trabajo bien complementado, sirviendo de antesala para lo que sería su presentación con el conjunto argentino minutos más tarde. El cover de “Neon Knights” (original de Black Sabbath), seguido de “Alquimia”, sirvieron como cierre para un show que duró alrededor de quince minutos menos de lo presupuestado, lo cual no fue impedimento para que Temple diera a conocer su trabajo en vivo.

Rata Blanca

Los argentinos de Rata Blanca regresaron a la capital para seguir forjando su leyenda. Continuando la promoción de su décimo álbum, “Tormenta Eléctrica” (2015), el quinteto bonaerense ocupó durante una hora el escenario del Movistar Arena, tocando lo más destacado de su nuevo álbum, además de los clásicos que fueron coreados por todo el recinto. “Los Chicos Quieren Rock” dio el puntapié inicial con toda la vibra rockera de su último larga duración, contagiando al respetable que recibió a los argentinos como si fueran el plato fuerte de la noche. Walter Giardino y los suyos dieron cátedra de heavy metal sudamericano en un espectáculo que se pasó volando.

Rock And Roll Hotel”, “La Canción del Guerrero” y, cómo no, “Mujer Amante” fueron algunos de los hitos que marcaron el paso de Rata Blanca en Santiago Gets Louder. Hay que destacar la performance del grupo sobre el proscenio, que sonó a tope durante la totalidad del concierto, sobre todo el desempeño de Adrián Barilari, quien a sus 57 años conserva su voz intacta, llegando a unos agudos increíbles y con la energía suficiente para movilizar a todo un estadio.

El gran final de la presentación de los trasandinos lo marcó la imprescindible “La Leyenda del Hada y El Mago”, aunque echándose de menos alguna mención para el recientemente fallecido Guillermo Sánchez. A fin de cuentas, Rata Blanca entregó un buen show en su hora sobre el escenario, fortaleciendo aún más su lazo con la fanaticada local.

Ego Kill Talent

A modo de previa para su presentación en Lollapalooza Chile 2018, los brasileños Ego Kill Talent se tomaron el Talavera Stage como acto de cierre en este escenario. Con una propuesta muy similar a la de bandas como Foo Fighters, el conjunto entregó un show que les sirvió para poder presentarse en sociedad, interpretando el material que compone “Ego Kill Talent” (2017), álbum debut que les trajo buenas críticas y elogios de sus pares, habiendo ya tocado en festivales europeos y sirviendo como teloneros de System Of A Down, entre otros.

Canciones como “Just To Call You Mine” o “Sublimated” sonaron fuerte y claro, pero poco parecieron calar en los oídos de los asistentes que estaban ahí por un metal más pesado. Asimismo, “We All” y “The Searcher” motivaron a uno que otro seguidor de la banda que estaba entre las primeras filas, disfrutando en solitario, pese a estar rodeado de personas. Quizás se sintió como una agrupación “fuera de lugar”, en parte por la línea sonora que compartía la mayoría del cartel, pero aun así se agradece haber tenido un momento diferente entre tanta sobrecarga de riffs estridentes y complejos solos de guitarra.

King Diamond

Luego de una tarde llena de música, llegó el momento estelar de la jornada: el esperado debut de King Diamond en tierras locales. El músico ya había estado presente junto a su banda Mercyful Fate en dos oportunidades, por lo que faltaba presenciar en vivo su faceta solista, siendo la gira de aniversario del esencial álbum “Abigail” (1987) la instancia perfecta para aquello. “Welcome Home” inició el ritual que pasó por los puntos más importantes de la carrera del músico danés, seguido de canciones como “Sleepless Night” y la coreada “Halloween”, donde comenzó a notarse cierta molestia en el frontman.

La casi nula iluminación del escenario evidentemente llamó la atención del público, pero terminó siendo omitida gracias al calor del momento. Eso sí, para el rey diamante la historia no fue la misma. “No podemos continuar con esta iluminación de mierda, ¿alguien puede decirme qué está pasando?”, afirmó King Diamond, quien optó por retirarse mientras se solucionaban las cosas, argumentando que los fans, al haber pagado por el show, merecían mucho más que eso. Ya con todo solucionado, el show continuó con “Eye Of The Witch” y un recuerdo a Mercyful Fate con las tremendas “Melissa” y “Come To The Sabbath”, las cuales sonaron verdaderamente aterradoras. El arreglo en las luces fue para mejor, ya que lo vivido de ahí en adelante fue algo realmente increíble.

Dos cruces invertidas a los costados entregaban todo el aire solemne y teatral al espectáculo, con King Diamond paseándose por las escaleras y cantando de vez en cuando en un balcón sobre la batería. La interpretación íntegra de “Abigail” sirvió como segunda parte del show, donde fuimos testigos de los virtuosos solos de guitarra cortesía de Andy LaRocque, que se lució interpretando verdaderos hitazos como “Arrival” y “The Family Ghost”, una de las canciones más esperadas de la noche.

La figura de culto de King Diamond es muy bien transmitida desde el escenario, mostrándose como el amo y señor de una misa oscura, llena de simbolismos y alusiones satánicas, llenando el lugar con un aura tenebrosa y aterradora, perfecta para la ocasión. “The 7th Day Of July 1777”, “Omens” y luego “The Posession” sonaron como una verdadera locura, golpeando el pecho con los palpitantes galopeos en el bajo de Pontus Egberg y los certeros redobles de Matt Thompson. Tal como en el álbum original, le correspondió a “Abigail” y “Black Horsemen” dar el cierre al tremendo espectáculo, finiquitando un ritual que no tuvo momento alguno para el descanso. No hay duda de que el público pedía más, pero las limitantes del tiempo obligaron a apelar por un show más estructurado, teniendo la fortuna de ver a uno de los más importantes iconos del metal más oscuro tocando por completo su gran obra cumbre. El momento tardó en llegar, pero la recompensa fue algo que superó todas las expectativas.

Megadeth

Mustaine y su combo, como es costumbre, cumplieron, y esa es la gran virtud y defecto de los espectáculos de Megadeth por estas tierras durante los últimos años: cumplen, pero no destacan. Porque después del show de ensueño que nos brindó King Diamond, el cierre del festival por parte de los norteamericanos se sintió como el final obligado, uno que nos hace vibrar y corear al unísono, pero que no llega a la altura del número anterior.

El efecto del concierto del cuarteto en Santiago Gets Louder fue bien parecido a lo que ocurrió el año 2014, ocasión en que tuvieron que coronar la poderosa jornada del último The Metal Fest justo después de la reunión de Dark Angel, recital que dejó a todo el mundo con la energía a tope, en lo que pudo haber sido el gran cierre de la maratónica jornada, pero Mustaine y los suyos tenían que rematar la noche con el show menos inspirado que han dado en escenarios nacionales hasta la fecha, sólo porque son Megadeth y su nombre en el cartel asegura un buen número de asistentes.

El que sean un nombre muy recurrente en nuestro país no debería ser un problema, mientras el repertorio y la puesta en escena se renueven con cada visita, pero anoche Megadeth comenzó su set con los mismos tres temas que abrieron dos presentaciones anteriores en la capital (“Hangar 18”, “Wake Up Dead” e “In My Darkest Hour”), en lo que parecía ser un verdadero déjà vu. En modo piloto automático, clásicos como “Skin O’ My Teeth”, “Trust” o “Sweating Bullets” hicieron vibrar al Movistar Arena, cumpliendo a rajatabla con un libreto que se saben de memoria.

Las mayores novedades las marcaron los sencillos de su último álbum, “Dystopia” (2016), y joyitas como “Mechanix” o “Take No Prisoners”, que dieron algo de frescura a un cuento que disfrutamos, pero que ya nos ha sido narrado muchas veces. Como no podía ser de otra forma, “Holy Wars… The Punishment Due” bajó el telón del festival con un Megadeth que cumplió, pero nada más.

“El Domo” de Santiago Gets Louder será recordado principalmente por el épico debut de King Diamond en Chile, un show completísimo por donde se le mire, donde cada ingrediente que compone al metal estuvo presente. También podemos rescatar las actuaciones de las bandas en el escenario secundario, el show de los prometedores Vimic, la fiel relación de Rata Blanca con el público local y, aunque no mostraron nada nuevo, el poder de Megadeth en vivo. Santiago Gets Louder cumplió con las expectativas y nos entregó el mejor certamen de metal de 2017. Esperamos con ansias una nueva edición.

Por Manuel CabralesSebastián Zumelzu

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
Clic para comentar

Responder

En Vivo

The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

Publicado

en

The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo

Podcast Cine E36

Publicidad

Podcast Música E36

Facebook

Discos

Rough And Rowdy Ways Rough And Rowdy Ways
DiscosHace 1 día

Bob Dylan – “Rough And Rowdy Ways”

Es la voz cansada y áspera que abre “I Contain Multitudes” un chispazo del largo aliento que hay tomar para...

The Ghost Inside The Ghost Inside
DiscosHace 6 días

The Ghost Inside – “The Ghost Inside”

Uno de los aspectos fundamentales de la vida es su fragilidad, el nulo poder que tenemos para impedir que un...

To Love Is To Live To Love Is To Live
DiscosHace 7 días

Jehnny Beth – “To Love Is To Live”

Cuando David Bowie murió, su legado fue ampliamente discutido y considerado, en especial desde la coincidencia de “Blackstar” (2016) y...

Splinters From An Ever-Changing Face Splinters From An Ever-Changing Face
DiscosHace 1 semana

END – “Splinters From An Ever-Changing Face”

El término “supergrupo” suele aplicarse a un nuevo proyecto conformado por miembros de otras bandas activas, o que cesaron su...

The Prettiest Curse The Prettiest Curse
DiscosHace 2 semanas

Hinds – “The Prettiest Curse”

Llevar las influencias musicales en la manga puede resultar en molestas comparaciones. En el caso de Hinds, la sombra de...

Shadow Of Life Shadow Of Life
DiscosHace 2 semanas

Umbra Vitae – “Shadow Of Life”

La vida es un camino de luces y sombras, donde aquellos pasajes más lúgubres suelen verse desde una óptica negativa...

Muzz Muzz
DiscosHace 2 semanas

Muzz – “Muzz”

Proyecto paralelo y superbanda fueron las credenciales para mostrar al mundo a Muzz. El trío liderado por Paul Banks, y...

Stare Into Death And Be Still Stare Into Death And Be Still
DiscosHace 3 semanas

Ulcerate – “Stare Into Death And Be Still”

Desde su concepción, el death metal como subgénero ha sido llevado a experimentación, con muchas agrupaciones que han acoplado este...

Italian Ice Italian Ice
DiscosHace 3 semanas

Nicole Atkins – “Italian Ice”

Los efectos del Covid-19 en la industria musical se han presentado en múltiples formas: cancelaciones de festivales, conciertos o álbumes...

RTJ4 RTJ4
DiscosHace 3 semanas

Run The Jewels – “RTJ4”

Cuando Killer Mike habla de un hombre negro que está siendo asfixiado en “walking in the snow”, no se sabe...

Publicidad
Publicidad

Más vistas