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Santiago Gets Louder 2017

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Corría el año 2015, y se anunciaba la realización del primer Santiago Gets Louder, festival que juntaría a bandas de primer nivel, siempre bajo la premisa de subir el volumen y empaparse de los más pesados riffs. Un cartel compuesto por actos como Faith No More, Deftones, System Of A Down o Gojira dejaba encantados a los seguidores del rock más pesado, quienes esperaron ansiosos por una nueva versión del festival. Ahora, dos años después, llega El Domo, la versión en formato más íntimo de Santiago Gets Louder, con un line up de nombres sudamericanos como Tirano, Ego Kill Talent o Rata Blanca, además de los proyectos Vimic y Temple (que recién comienzan a estrenarse en vivo), cerrando con broche de oro gracias a las presentaciones estelares de Megadeth y King Diamond, quien haría su esperado debut en nuestro país. Las poleras de estos últimos se vieron por distintos rincones del recinto, y a pesar de tener que esperar prácticamente todo el día por sus bandas, eso no fue impedimento para disfrutar de las demás presentaciones a medida que avanzaba la tarde.

Tirano

Desde muy temprano la gente comenzó a llenar los diferentes sectores del Movistar Arena, incluyendo el Talavera Stage, ubicado en el patio trasero del recinto, y gracias a la poca presencia de sol en esta tarde de octubre permitió que las bandas gozaran de una afluencia de público mayor a la que hubiesen tenido con un clima más implacable. Fueron los nacionales Tirano quienes abrieron los fuegos, realizando su show a eso de las 14:00 horas bajo un modesto número de personas, quienes se fueron agrupando a medida que avanzaba la presentación.

El cuarteto compuesto por Daniel Duarte en voz, Francisco Garcés en guitarra, Leo Henríquez en bajo y Gonzalo Sepúlveda en batería, entregó una selección de composiciones que estarán presentes en “Awkan” (2017), su placa debut, con un sonido estridente, agresivo y bastante prometedor. Habrá que esperar lo que depara el futuro para este tremendo cuarteto, quienes gracias a esta presentación tendrán muchas más miradas atentas en cuanto a su siguiente movimiento.

Vimic

Los norteamericanos de Vimic fueron los encargados de abrir los fuegos en el escenario principal de Santiago Gets Louder. Los encabezados por el ex Slipknot, Joey Jordison, llevan apenas dos años de carrera y están ad portas de lanzar su primer LP, “Open Your Omen” (2018), por lo que este debut en Chile funcionó como una completa presentación de lo que el sexteto se trae entre manos. Comenzando el espectáculo con “Marionetta”, el grupo hizo gala de un sonido potente y una actitud que innegablemente rememora a Slipknot –si hasta de overol sale vestido uno de los guitarristas–, pero que, transcurridas unas cuantas canciones, deja en claro que Vimic posee una identidad y sonido propios.

Mezclando el nü metal con matices más melódicos, propios del heavy metal, riffs demoledores se encuentran con inspirados solos de guitarras y la voz gutural del albino vocalista, Kalen Chase –a quien le dedicaron la canción infantil “viejito pascuero, acuérdate de mí…” por su evidente parecido a Santa Claus–, cambiaba el switch para entonar los coros de canciones como “My Fate” e “In Your Shadow”. Se nota que el grupo aún está explorando su sonido, a veces sintiéndose un desbalance entre lo que propone una canción y otra, pero ahí están sencillos como “She Sees Everything” o “Simple Skeletons”, que cerró el show, para dejar en claro que Vimic gana puntos cuando se transforman en una máquina demoledora. Un recital que dejó buen sabor de boca y con ansias de saber cómo resulta lo que está cocinando Jordison y compañía.

Temple

Luego de que Joey Jordison hiciera de las suyas con Vimic en El Domo Stage, fue el turno de Temple para demostrar lo suyo en las afueras del Arena. El proyecto de Walter Giardino, guitarrista de Rata Blanca, vio su génesis en 1998, pasando por diversos hiatos y alteraciones en su alineación, la que esta vez estuvo al mando del chileno Ronnie Romero en la voz. El también vocalista de Richie Blackmore’s Rainbow se desempeñó como frontman durante un show que despachó canciones como “Corte Porteño”, “Sobre La Raya” y “Héroe De La Eternidad”, todas provenientes del álbum “Walter Giardino Temple” (1998).

Con un estilo arraigado en el hard rock, incluyendo también ciertos toques de glam, el quinteto se lució con una tremendamente pulcra presentación, bastante intensa gracias a lo fuerte que sonó el escenario durante todo el día, algo bueno o malo, dependiendo del punto de vista y la ubicación, claro está. Los también Rata Blanca, Fernando Scarcella en batería y Pablo Motyczak en bajo hicieron un trabajo bien complementado, sirviendo de antesala para lo que sería su presentación con el conjunto argentino minutos más tarde. El cover de “Neon Knights” (original de Black Sabbath), seguido de “Alquimia”, sirvieron como cierre para un show que duró alrededor de quince minutos menos de lo presupuestado, lo cual no fue impedimento para que Temple diera a conocer su trabajo en vivo.

Rata Blanca

Los argentinos de Rata Blanca regresaron a la capital para seguir forjando su leyenda. Continuando la promoción de su décimo álbum, “Tormenta Eléctrica” (2015), el quinteto bonaerense ocupó durante una hora el escenario del Movistar Arena, tocando lo más destacado de su nuevo álbum, además de los clásicos que fueron coreados por todo el recinto. “Los Chicos Quieren Rock” dio el puntapié inicial con toda la vibra rockera de su último larga duración, contagiando al respetable que recibió a los argentinos como si fueran el plato fuerte de la noche. Walter Giardino y los suyos dieron cátedra de heavy metal sudamericano en un espectáculo que se pasó volando.

Rock And Roll Hotel”, “La Canción del Guerrero” y, cómo no, “Mujer Amante” fueron algunos de los hitos que marcaron el paso de Rata Blanca en Santiago Gets Louder. Hay que destacar la performance del grupo sobre el proscenio, que sonó a tope durante la totalidad del concierto, sobre todo el desempeño de Adrián Barilari, quien a sus 57 años conserva su voz intacta, llegando a unos agudos increíbles y con la energía suficiente para movilizar a todo un estadio.

El gran final de la presentación de los trasandinos lo marcó la imprescindible “La Leyenda del Hada y El Mago”, aunque echándose de menos alguna mención para el recientemente fallecido Guillermo Sánchez. A fin de cuentas, Rata Blanca entregó un buen show en su hora sobre el escenario, fortaleciendo aún más su lazo con la fanaticada local.

Ego Kill Talent

A modo de previa para su presentación en Lollapalooza Chile 2018, los brasileños Ego Kill Talent se tomaron el Talavera Stage como acto de cierre en este escenario. Con una propuesta muy similar a la de bandas como Foo Fighters, el conjunto entregó un show que les sirvió para poder presentarse en sociedad, interpretando el material que compone “Ego Kill Talent” (2017), álbum debut que les trajo buenas críticas y elogios de sus pares, habiendo ya tocado en festivales europeos y sirviendo como teloneros de System Of A Down, entre otros.

Canciones como “Just To Call You Mine” o “Sublimated” sonaron fuerte y claro, pero poco parecieron calar en los oídos de los asistentes que estaban ahí por un metal más pesado. Asimismo, “We All” y “The Searcher” motivaron a uno que otro seguidor de la banda que estaba entre las primeras filas, disfrutando en solitario, pese a estar rodeado de personas. Quizás se sintió como una agrupación “fuera de lugar”, en parte por la línea sonora que compartía la mayoría del cartel, pero aun así se agradece haber tenido un momento diferente entre tanta sobrecarga de riffs estridentes y complejos solos de guitarra.

King Diamond

Luego de una tarde llena de música, llegó el momento estelar de la jornada: el esperado debut de King Diamond en tierras locales. El músico ya había estado presente junto a su banda Mercyful Fate en dos oportunidades, por lo que faltaba presenciar en vivo su faceta solista, siendo la gira de aniversario del esencial álbum “Abigail” (1987) la instancia perfecta para aquello. “Welcome Home” inició el ritual que pasó por los puntos más importantes de la carrera del músico danés, seguido de canciones como “Sleepless Night” y la coreada “Halloween”, donde comenzó a notarse cierta molestia en el frontman.

La casi nula iluminación del escenario evidentemente llamó la atención del público, pero terminó siendo omitida gracias al calor del momento. Eso sí, para el rey diamante la historia no fue la misma. “No podemos continuar con esta iluminación de mierda, ¿alguien puede decirme qué está pasando?”, afirmó King Diamond, quien optó por retirarse mientras se solucionaban las cosas, argumentando que los fans, al haber pagado por el show, merecían mucho más que eso. Ya con todo solucionado, el show continuó con “Eye Of The Witch” y un recuerdo a Mercyful Fate con las tremendas “Melissa” y “Come To The Sabbath”, las cuales sonaron verdaderamente aterradoras. El arreglo en las luces fue para mejor, ya que lo vivido de ahí en adelante fue algo realmente increíble.

Dos cruces invertidas a los costados entregaban todo el aire solemne y teatral al espectáculo, con King Diamond paseándose por las escaleras y cantando de vez en cuando en un balcón sobre la batería. La interpretación íntegra de “Abigail” sirvió como segunda parte del show, donde fuimos testigos de los virtuosos solos de guitarra cortesía de Andy LaRocque, que se lució interpretando verdaderos hitazos como “Arrival” y “The Family Ghost”, una de las canciones más esperadas de la noche.

La figura de culto de King Diamond es muy bien transmitida desde el escenario, mostrándose como el amo y señor de una misa oscura, llena de simbolismos y alusiones satánicas, llenando el lugar con un aura tenebrosa y aterradora, perfecta para la ocasión. “The 7th Day Of July 1777”, “Omens” y luego “The Posession” sonaron como una verdadera locura, golpeando el pecho con los palpitantes galopeos en el bajo de Pontus Egberg y los certeros redobles de Matt Thompson. Tal como en el álbum original, le correspondió a “Abigail” y “Black Horsemen” dar el cierre al tremendo espectáculo, finiquitando un ritual que no tuvo momento alguno para el descanso. No hay duda de que el público pedía más, pero las limitantes del tiempo obligaron a apelar por un show más estructurado, teniendo la fortuna de ver a uno de los más importantes iconos del metal más oscuro tocando por completo su gran obra cumbre. El momento tardó en llegar, pero la recompensa fue algo que superó todas las expectativas.

Megadeth

Mustaine y su combo, como es costumbre, cumplieron, y esa es la gran virtud y defecto de los espectáculos de Megadeth por estas tierras durante los últimos años: cumplen, pero no destacan. Porque después del show de ensueño que nos brindó King Diamond, el cierre del festival por parte de los norteamericanos se sintió como el final obligado, uno que nos hace vibrar y corear al unísono, pero que no llega a la altura del número anterior.

El efecto del concierto del cuarteto en Santiago Gets Louder fue bien parecido a lo que ocurrió el año 2014, ocasión en que tuvieron que coronar la poderosa jornada del último The Metal Fest justo después de la reunión de Dark Angel, recital que dejó a todo el mundo con la energía a tope, en lo que pudo haber sido el gran cierre de la maratónica jornada, pero Mustaine y los suyos tenían que rematar la noche con el show menos inspirado que han dado en escenarios nacionales hasta la fecha, sólo porque son Megadeth y su nombre en el cartel asegura un buen número de asistentes.

El que sean un nombre muy recurrente en nuestro país no debería ser un problema, mientras el repertorio y la puesta en escena se renueven con cada visita, pero anoche Megadeth comenzó su set con los mismos tres temas que abrieron dos presentaciones anteriores en la capital (“Hangar 18”, “Wake Up Dead” e “In My Darkest Hour”), en lo que parecía ser un verdadero déjà vu. En modo piloto automático, clásicos como “Skin O’ My Teeth”, “Trust” o “Sweating Bullets” hicieron vibrar al Movistar Arena, cumpliendo a rajatabla con un libreto que se saben de memoria.

Las mayores novedades las marcaron los sencillos de su último álbum, “Dystopia” (2016), y joyitas como “Mechanix” o “Take No Prisoners”, que dieron algo de frescura a un cuento que disfrutamos, pero que ya nos ha sido narrado muchas veces. Como no podía ser de otra forma, “Holy Wars… The Punishment Due” bajó el telón del festival con un Megadeth que cumplió, pero nada más.

“El Domo” de Santiago Gets Louder será recordado principalmente por el épico debut de King Diamond en Chile, un show completísimo por donde se le mire, donde cada ingrediente que compone al metal estuvo presente. También podemos rescatar las actuaciones de las bandas en el escenario secundario, el show de los prometedores Vimic, la fiel relación de Rata Blanca con el público local y, aunque no mostraron nada nuevo, el poder de Megadeth en vivo. Santiago Gets Louder cumplió con las expectativas y nos entregó el mejor certamen de metal de 2017. Esperamos con ansias una nueva edición.

Por Manuel CabralesSebastián Zumelzu

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Queens Of The Stone Age: Como un reloj

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Queens Of The Stone Age

Siempre es complicado para una banda el hecho de salir a girar presentando un álbum nuevo, y aunque el aclamado “Villains” (2017) de Queens Of The Stone Age supuso un giro en el sonido de los oriundos de Palm Desert, también significó un avance en la capacidad interpretativa de la banda, ampliando sus horizontes sonoros a una gama mucho más dinámica, sobre todo en vivo. Lo anterior da a entender que presentar composiciones nuevas no sería una complicación para el quinteto, ya que la destacable calidad de sus trabajos les ha permitido una muy buena recepción con cada disco que publican. Luego de memorables visitas en 2010, 2013 y 2014, QOTSA concretaba su anhelado regreso en Movistar Arena, ante una fiel fanaticada que sólo quería disfrutar lo que Josh Homme y compañía tenían para ofrecer. Obviamente, la banda cumplió a cabalidad con las expectativas, por ende, lo vivido en el recinto del Parque O’Higgins fue una verdadera celebración, de principio a fin.

Manteniendo la tónica de su última visita, el chileno Alain Johannes nuevamente fue el encargado de amenizar la espera al show de la banda, presentándose esta vez en su formato trío, junto a los hermanos Foncea acompañándolo en batería y sintetizadores. Con un sonido fuerte y claro, Johannes deleitó a los presentes en una presentación que bordeó los 40 minutos de duración, entregando composiciones como “Endless Eyes”, un recuerdo a Eleven con “Reach Out”, o la favorita “Making A Cross”, extraída del proyecto The Desert Sessions, animando a los fans que de a poco fueron llenando el Movistar Arena a la espera de QOTSA. Una vez más, Alain demostró su estatus de culto para el movimiento stoner, comprobándolo gracias a su desplante y entrega sobre el escenario por qué es uno de los artistas más solicitados entre los miles de proyectos que Homme y otros músicos de similar estilo llevan a cuestas.

Pero toda tranquilidad previa se vio interrumpida a eso de las 21:30 horas con la canción “Walk The Night” de The Skatt Brothers, que es utilizada regularmente como la introducción al show de QOTSA. Los integrantes fueron entrando de a uno al escenario, con Troy Van Leeuwen y Josh Homme llevándose la mayoría de las ovaciones, y con una banda sonando inspirada y decidida desde el primer minuto. Sólo bastó que el combo inicial con “If I Had A Tail”, “Head Like A Haunted House” y “Monsters In The Parasol” golpeara las cabezas de los presentes para entender que esto sería una locura, ratificando desde el primer momento que la velada sería de todo menos tranquila. Avalados bajo el lanzamiento de un nuevo álbum de estudio, tener un setlist fresco y variado parecía una tarea sencilla, más aún considerando el hecho de que se trataba de la cuarta visita de la banda a nuestro país, pero tal parece que QOTSA mira siempre adelante, y eso fue evidenciado por el claro énfasis que el repertorio ejerció sobre sus últimas dos placas, “…Like Clockwork” (2013) y el ya mencionado “Villains”.

Lo anterior habla de una madurez muy consistente que la banda forjó en el alero de sus últimas producciones, constituyéndose como una maquinaria con cada pieza haciendo su trabajo, en la más pura sincronización con el resto. El trabajo rítmico de Michael Shuman y Jon Theodore en el bajo y la batería, respectivamente, los mostró implacables y sólidos en cada canción que sostenían sobre sus cimientos instrumentales, mientras que Van Leeuwen tomó un protagonismo más notorio en cuanto a la ejecución de riffs, aportando la cuota de energía y furia necesaria a la particular voz de Homme. Por último, si bien no menos importante, quien dirige todo el buque, Dean Fertita y su silencioso trabajo instrumental, desfilando por la guitarra, los teclados, sintetizadores y la percusión, y generando el contexto e hilo conductor sonoro de toda la presentación. Momentos de brillo que iban y venían, con invitación incluida a Alain Johannes, que se unió a la banda para una agresiva interpretación de “Hangin’ Tree”, uno de los puntos altos en esta intensa noche.

Una intensidad presente cada minuto, que posiblemente se vio mermada por algunos problemas de saturación en ciertas partes del recinto, algo que fue comentario obligado a la salida del show por los asistentes, al punto de que en “Go With The Flow” el sonido (salvo el de retorno) se fue por unos fugaces tres segundos, imperceptibles dentro de la vorágine instrumental que la banda estaba viviendo sobre el escenario. Más allá de todo eso, la figura de QOTSA ahora ya se acerca hacia el estatus de culto, especialmente luego de haber sobrepasado el mainstream hace algún tiempo.

Fuera de toda discusión de cuál visita de la banda ha sido mejor, todas tienen algo que las hace únicas e incomparables y, en este caso particular, es la habilidad de poder desarticular y reinterpretar canciones acordes con los conocimientos adquiridos gracias al paso de los años. El quinteto lo dio todo en escena, con Theodore incluso lesionándose una mano (según lo comentado por Homme previo al encore), lo que toma sentido luego de que el setlist de la banda mostrara tres canciones que no fueron incluidas en la presentación. Queens Of The Stone Age destacó, se lució y sorteó cualquier inconveniente que se pudiese presentar, dejando en claro dos cosas: primero, que todavía queda mucho por hacer de cara al futuro, y segundo, que esta no será la última vez que sabremos de ellos en nuestro país.

Setlist

  1. If I Had A Tail
  2. Head Like A Haunted House
  3. Monsters In The Parasol
  4. My God Is The Sun
  5. Feet Don’t Fail Me
  6. The Way You Used To Do
  7. You Can’t Quit Me Baby
  8. No One Knows
  9. The Evil Has Landed
  10. I Sat By The Ocean
  11. Hangin’ Tree
  12. Domesticated Animals
  13. Make It Wit Chu
  14. Smooth Sailing
  15. I Appear Missing
  16. Villains Of Circumstance
  17. Little Sister
  18. Go With The Flow
  19. Regular John
  20. A Song For The Dead

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