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Rufus Wainwright: En control del juego

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Un hombre y su piano siempre es una puesta en escena riesgosa. Los momentos lindos son hermosos, pero los ripios se notan muchísimo más, un sonido deficiente queda al descubierto muy fácilmente, y el show derechamente puede ser monótono y tocar una sola tecla. Por suerte, este lunes 13 de mayo en el Teatro Nescafé de las Artes, Rufus Wainwright no cometió ninguno de estos errores, en una hora y 35 minutos que rayaron la perfección, una que se vistió de sencillez y transparencia, pero cuyas grandes fortalezas residieron en los matices e inflexiones mínimas, pero más que significativas para la interpretación.

RUFUS WAINWRIGHT CHILE 2013 01

De partida, Rufus se movió entre la grandilocuencia y solemnidad del piano, y la frescura y simpleza de la guitarra acústica, lo que le daba respiros importantes al show. Entonces, comenzó sentado en el piano, haciendo gala de su registro vocal privilegiado y el sonido prístino del piano de cola dispuesto de forma lateral en el escenario, para tocar la impecable “The Art Teacher”, y tras una breve pausa Wainwright agradeció a la audiencia, como se repetiría en incontables ocasiones. La sentida “This Love Affair” y la narrativa de “Matinee Idol” se presentaron de forma continua, dejando en claro que este era un show para contemplar, donde ni siquiera nuestros propios tarareos de las canciones podían interferir en la interpretación cuidada de Rufus, quien tras estas canciones se disculpó por “no poder traer la banda”, pero prometiendo que volvería con el cuadro completo. No obstante, este primer acercamiento fue, probablemente, mucho mejor que la llegada de un artista blindado por su agrupación. Con una capacidad para mostrarse sin tapujos, simpático –no paró de tirar bromas a lo largo de la presentación- y también recordando partes de su propia historia, hablando, por ejemplo, de que le gustaba Sudamérica por la variedad de culturas que es similar a los amplios colores de su música, y tocando “Vibrate”, una canción con una cadencia ibérica evidente.

RUFUS WAINWRIGHT CHILE 2013 02

Tras cuatro canciones con el piano, llegó el primer cambio a la guitarra, donde Wainwright se lució tocando la movida y popera “Out Of The Game”, título del álbum que vino a presentar, tras lo cual vino “Jericho”, también de este disco que, si bien indica en su título que Rufus está “fuera del juego”, en verdad lo puso de nuevo en el mapa masivo, con la producción de Mark Ronson que lo despercudió y logró mezclar el espíritu aventurero de Wainwright, con su capacidad innata de armar canciones pop. De todas formas, lo que siguió fue una avalancha de emociones con la atribulada “Not Ready To Love” con un fade out armado a mano con la guitarra, para luego volver al piano y presentar la oscura “Who Are You New York”, antes de hacer referencia a su hermana Martha (quien también canta), y tocar (era que no) “Martha”. Luego de esto, el artista recordó a Jeff Buckley. Bromeó sobre su odio/envidia hacia él, y que luego de conocerlo lo encontró un gran tipo, que le afectó mucho que muriera ahogado poco más de un mes después, y que descubrió su obra y quedó maravillado. Le dedicó, sentidamente, “Memphis Skyline” y luego tocó el cover de Leonard Cohen que tanto Jeff como Rufus hicieron: “Hallelujah”. Aquí cayó un aplauso cerrado, gigante, sólo superado por las ovaciones al finalizar el show.

RUFUS WAINWRIGHT CHILE 2013 03

Pero Rufus quería seguir con la fiesta y tocó en una guitarra de baja calidad que adquirió en Korea, pero con la gracia –según él- de tener un sticker gigante de Hello Kitty. Bromas más, bromas menos, “California” prendió al público, pero quizás por única vez en el show, la falencia de un instrumento cualitativamente inferior hizo que bajara un poco el nivel, sin embargo, al público le dio lo mismo y aplaudió hasta que el pesar de “11:11” se hizo presente, quedando de manifiesto que la guitarra logró mayor expresividad y conexión con un público que veía en el piano a un elemento extasiante. Así, no es extraña la reacción con “Going To A Town”. Antes, la dedicó a Jaime Parada Hoyl, concejal de Providencia y activista por los derechos para los homosexuales, tal como Wainwright, con quien se reunió horas antes, según comentó él mismo antes de entregar una sentida versión de esta, una canción llena de simbolismo y pesar. Luego vino “Montauk”, donde quedó de manifiesto el uso efectivo de escalas en el piano para que la voz utilice armonías, y donde también vemos que un pequeñísimo cambio en las líneas de piano hace que una canción no sea monótona, recurso que usó toda la noche.

RUFUS WAINWRIGHT CHILE 2013 04

Luego presentó “Zebulon”, llena de emotividad, y donde el uso de los tiempos como un péndulo le dan un sentido de urgencia contrarreloj a la interpretación, para después dar paso al cierre que todos esperaban con “Cigarettes And Chocolate Milk”, la cual con su swing imparable logró generar una reacción genuina en el público que, tras la partida de Rufus del escenario, no sólo aplaudió a rabiar, sino que también se paró de sus asientos y quiso que él volviera. Tras el retorno, tocó dos canciones: la melancólica “Poses” y la romántica “Foolish Love”. Ambas estuvieron marcadas por el relajo de Rufus, quien con un sonido espléndido lograba salir adelante con la suya, pese a que durante la última canción se le haya olvidado la letra diciendo “Esto es vida, equivocarse, o si no viene la muerte”, y tiene razón, aunque en verdad este error haya sido la excepción que confirmó la regla.

RUFUS WAINWRIGHT CHILE 2013 05

Más que estar “fuera del juego”, Rufus Wainwright demostró, solo y sin más que un piano y un par de guitarras, que está dentro del juego y que lo maneja a su antojo, determinando sus reglas, su sometimiento o rebeldía ante estas, y la forma en la que todo interactúa. Por eso funciona tan bien el show, dado que no sólo se presentan canciones y el talento interpretativo de un artista, sino que este tiene una capacidad para jugar con los matices de forma casi imperceptible, pero con la suficiente inteligencia como para disponerlos de forma estratégica generando un show que, dentro del cúmulo de emociones que lo conforma, fluye de forma fresca y donde el artista tiene completo control, hasta de sus errores. Ni siquiera vale decir que está dentro o fuera, sino que él es su propio juego, y así (se nota) le gusta, y a su audiencia también.

Setlist

  1. The Art Teacher
  2. This Love Affair
  3. Matinee Idol
  4. Vibrate
  5. Out Of The Game
  6. Jericho
  7. Not Ready To Love
  8. Who Are You New York
  9. Martha
  10. Memphis Skyline
  11. Hallelujah
  12. California
  13. 11:11
  14. Going To A Town
  15. Montauk
  16. Zebulon
  17. Cigarettes And Chocolate Milk
  18. Poses
  19. Foolish Love

Por Manuel Toledo-Campos
Fotos por Praxila Larenas

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Josefa

    14-May-2013 en 11:24 pm

    Buena critica! .
    Nunca pensé que Wainwright iba a llenar el teatro…y lo hizo.
    Ojalá que venga próximamente con banda incluida interpretando temas de la Judy Garland
    verlo en su pleno éxtasis musical ..

  2. Rocco

    15-May-2013 en 8:42 am

    Estar ahí fue sin dudas una experiencia fantástica. Que se repita.
    Muy buena la nota. Gracias.

  3. aetenae

    16-May-2013 en 3:08 pm

    No pude ir y lo lamento tanto, porque viendo el setlist veo que tocó Poses :'(

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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