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Robert Plant: Catarsis de un legado inmortal

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Un show de antología, nada más y nada menos, fue lo que ofreció el legendario Robert Plant, quien después de dieciséis años de ausencia, se plantaba –literalmente- en el escenario del Movistar Arena, para realizar uno de los recitales más increíbles del último tiempo, uno capaz de integrar en sí mismo la nostalgia de los años dorados de Led Zeppelin con el virtuosismo del británico, ese capaz de transportar a un estadio completo en un viaje sideral donde la música es la protagonista.

Imperdible, por decirlo menos, se anticipaba esta visita, no sólo por la avanzada edad del vocalista, que lógicamente hace peligrar un regreso a nuestras tierras –aunque hay que ser justos y decir que sobre el escenario, Plant demuestra tener pila para rato- y el solo hecho de tener la oportunidad de presenciar a una de las figuras más influyentes del rock mundial, a una verdadera leyenda del estilo tocando en vivo y en directo; una oportunidad que no se puede dejar pasar con facilidad.

Falta alrededor de una hora para que Plant salga a escena, y es el turno de los inmortales de Los Jaivas para salir a calentar los motores en un Movistar Arena que, de a poco, va  llenando cada uno de sus rincones. El contexto no puede ser mejor y los chilenos sacan partido a lo más popular de su repertorio, con temas como “Tarka y Ocarina”, su versión de la canción de Violeta Parra en “Arauco Tiene Una Pena”, para rematar con “Amor Americano”, “Sube A Nacer Conmigo Hermano” y “Todos Juntos”, en una presentación breve que, claramente, estaba planeada para servir como aperitivo previo al show de Plant, sin dejar de transmitir la emoción y virtuosismo del grupo de rock más importante de nuestro país. Terminada la enérgica intervención de Los Jaivas, los últimos asientos eran ocupados, en un recinto donde las ansias por reencontrarse con la historia se hacían cada vez más indomables.

Nueve y media de la noche y una voz en off presenta con muchos elogios al hombre que todos esperábamos. Mientras la banda soporte, los denominados The Sensational Space Shifters, tomaban sus puestos en sus respectivos instrumentos, un gran telón al fondo del escenario con la ilustración de un joven Plant, se iluminaba con sicodélicos colores, mientras los focos se concentraban a un lado del escenario, cuando la inconfundible figura de Robert Plant aparecía desde las penumbras para presentarse frente a los miles de asistentes que terminaron de llenar el Movistar Arena. Una gran ovación, anticipaba la magnífica noche que se nos venía encima.

John Baggott, quien también se encarga de los sintetizadores en Portishead y en Massive Attack, comienza a tocar los enigmáticos acordes de “Tin Pan Valley”, del disco solista de Plant “Nine Lives” (2006), presentando la impronta que marcaría la primera mitad del concierto, dejándose llevar por las atmósferas que, de no ser por las pausas entre tema y tema, parecía una larga y espacial sesión de jamming. Plant dirige irremediablemente todas las miradas hacia él, sorprendiendo a cada momento con un registro que, lógicamente, no es el mismo que el de sus años mozos, pero inteligentemente ajustado a la música que está haciendo en estos días, llegando a los agudos de forma estremecedora cuando se lo propone y viviendo cada nota musical como si de una extensión de su cuerpo de tratase.

Como una fuente de energía funciona un incienso que se encuentra ubicado junto a sus retornos. Aspirando de su humo, el cantante inhala para luego tratar de contagiar al público con su espíritu, que se echaba a volar definitivamente con “Another Tribe”. Justin Adams, se hacía de una guitarra acústica para danzar sobre los rasgueos que ejecutaba, en un tema que mezcla una base étnica con el sabor de las guitarras que se mueven sobre esta. La primera cita con el legado de Zeppelin llegó con “Friends”, en una versión comandada por la guitarra acústica, las palmas y el coro del respetable. Tributando al blusero afroamericano, Howlin’ Wolf, llegaba una versión recargada de “Spoonful”, donde la electricidad de las guitarras y los efectos de los sintetizadores, sumados a la entrada de Juldeh Camara, músico proveniente de la Republica de Gambia, para hacer lo suyo con su mágico violín africano, condimentaron un segmento catártico, que se extendería por gran parte del set.

Conscientes del viaje en el que estábamos inmersos, Plant se dirige al público en español como “señores pasajeros”, para presentar a Camara, quien se despacha un solo antes de comenzar con “Somebody Knocking”, donde el africano también participa con su voz. Bajo una base hipnotizante y los efectos de la guitarra de Liam “Skin” Tyson, se hace difícil identificar otro de los clásicos de Led Zeppelin en la sicodélica nueva versión de “Black Dog”, que al ser reconocida por la audiencia, no se hace esperar para poner a prueba a las gargantas de los presentes. Del disco “Mighty ReArranger” (2005), llegaba la intimidad y belleza de “All The King’s Horses”, para pasar a la guitarreada versión de “Bron-Y-Aur Stomp”, clásico de Zeppelin, que fue presentado como una canción dedicada a un pequeño amigo de cuatro patas llamado “Strider”, y donde destacaron el solo de “Skin” en la guitarra acústica y la batería marchante que provocó las palmas del público durante toda la canción.

Plant tiene de lo que le pidan y en “The Enchanter” las guitarras distorsionadas, la base electrónica y un groove propio del trip hop, se roban la película para continuar con la travesía sideral en la que todo el mundo estaba inmerso. Presentando a su baterista y bajista, y declarando que este “era el día de Obama”, pasábamos a otro remozado cover de Zeppelin con “Four Sticks”, para continuar con “Ramble On”, ambas recibiendo una gran ovación por parte de los fanáticos, siendo la galería, la principal encargada de llenar el lugar de voces.

El trance pasaba y retornaba el rock con “Funny In My Mind” (I Believe I’m Fixin’ To Die), cover de Bukka White, donde incluso Plant articuló la palabra “huevones” dedicándola con cariño a sus devotos. El blues, una de las grandes influencias en la música de Plant, se dejaba caer con todo en “You Shook Me”, primera parte de un medley compuesto además por “You Need Love” y “Whole Lotta Love”, llevándonos al bis de la noche entre un mar de aplausos y gritos del público.

El cantante retorna con su banda para interpretar la intensa, y a la vez, serena versión de “Going To California”, para rematar por todo lo alto con “Rock And Roll”, cerrando una presentación impecable con dos clásicos imperecederos de Zeppelin. La tarea estaba hecha, sin salirse del libreto de la gira, Plant regresó a Chile para entregar un show sin precedentes. Catártico, fantástico, bello, y a ratos surreal, fueron solo algunas de las emociones que provocó con sus Sensational Space Shifters. Una visita antológica y que nos enseña que la música es inmortal, y no importan los años que hayan pasado sobre Robert Plant, su figura y su música permanecerán vivas en el tiempo y en nuestras almas.

Setlist

  1. Tin Pan Valley
  2. Another Tribe
  3. Friends (Cover de Led Zeppelin)
  4. Spoonful (Cover Howlin’ Wolf)
  5. Somebody Knocking
  6. Black Dog (Cover de Led Zeppelin)
  7. All the King’s Horses
  8. Bron-Y-Aur Stomp (Cover de Led Zeppelin)
  9. The Enchanter
  10. Four Sticks (Cover de Led Zeppelin)
  11. Ramble On (Cover Led Zeppelin)
  12. Funny in My Mind (I Believe I’m Fixin’ to Die) (Cover de “Fixin’ to Die” de Bukka White)
  13. Medley You Shook Me / You Need Love / Whole Lotta Love
  14. Going to California (Cover de Led Zeppelin)
  15. Rock and Roll (Cover de Led Zeppelin)

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Praxila Larenas

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3 Comentarios

3 Comentarios

  1. Nina

    08-Nov-2012 en 12:58 pm

    Tremendo Concierto !! Increíble Robert Plant, los años no pasan por su voz. Buen Review y pienso que este sitio pide a gritos una buena galería con las fotos para verlas en grande. Saludos!

  2. Panchote

    09-Nov-2012 en 7:00 pm

    Solo un detalle del review, Los Jaivas jamas tocaron Tarka y Ocarinas

  3. Carolina

    12-Nov-2012 en 2:54 am

    Excelente concierto. Robert Plant,grandioso.

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Rod Stewart: Directo al ángulo

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Rod Stewart

Muchas veces se critica a los artistas que, teniendo una trayectoria grandiosa y extensa, no viven un presente que les permita preservar adecuadamente su legado. Salvo casos paradigmáticos como el de Chuck Berry en sus últimos años, en general esa crítica tiene que ver con una cosa muy chilena: ver en los artistas que alcanzan (o están cerca de) la tercera edad a seres inútiles cuyo tiempo ya pasó. Hay una situación estructural que sustenta la limitada visión de Chile hacia los mayores de 60 años, desde lo organizacional hasta el trato diario, entonces de antemano hay prejuicios ante una persona en cualquier ámbito. Más aún cuando se para en un escenario.

Por eso hace bien ver cuando alguien “viejo” –según el pasaporte– denota más frescura que muchos actos que se ven copiándose mutuamente en festivales y proscenios varios. Rod Stewart no es un niño, pero intenta (y muchas veces logra) moverse como tal. No es un dotado vocalmente, pero cuando necesita dejar en claro que tiene garganta y cuerdas, lo hace. Rod no es un gran creador, pero sí es un tremendo intérprete, y eso queda en claro cuando se revisa cómo estuvo su retorno a Chile, en una fresca noche de 18 de febrero en un Movistar Arena a un 90 por ciento de su capacidad, que pudo ver la puntualidad excesiva de este londinense, quien partió su show poco antes de la hora convenida.

A las 20:56 ingresó la banda, compuesta por una docena de intérpretes, a tocar “Soul Finger”, original de The Bar-Kays, para luego dar paso a Rod, la algarabía de la gente (en especial al frente) y una versión de ajuste vocal para Stewart de “Infatuation”. Luego de sortear ese escollo con éxito, la mesa estaba servida para la fiesta, y así prosiguió con clásicos de su repertorio como “Having a Party” y “Tonight’s The Night”, además de covers a hits como “Have You Ever See The Rain?” de Creedence Clearwater Revival. Las pantallas, los movimientos y cambios entre los músicos y las coristas, los propios movimientos de Stewart, todo era hecho para dar cuenta de un sentido de espectáculo, sin perder una sensación de urgencia juvenil que rara vez se ve en un concierto de temas que, en su gran mayoría, tienen más de un cuarto de siglo de vida. Los cambios de tempo son muy ligeros y los arreglos son prístinos, lo que se escapa del esquema de la nostalgia como mina de oro cuando las canciones se vuelven lentas y cansinas, perdiendo una chispa que Rod sí puede seguir prendiendo a su antojo.

Los movimientos de Rod siguen siendo los del muchacho que tocara con Jeff Beck o que formara Faces, entreteniéndose y, a la vez, generando reacciones de un público que, desde un respeto por el espectáculo, mostró fervor en varios pasajes del show. Stewart entiende que no por haber vendido centenares de millones de discos va a tener la tarea hecha con sólo pararse en el piso pintado como tablero de ajedrez en el proscenio, sino que debe hacer algo relevante para seguir ahí, con la adrenalina y la satisfacción de sentirse vivo en vivo. Por eso maneja a la gente, la hace cantar, aplaudir, sentarse, pararse, y también le entrega un show con momentos diferentes, como cuando tras un doblete lleno de sentimiento con una versión renovada entre el country y el alt rock de “Forever Young” y la belleza del cover de Tom Waits de “Downtown Train”, pidió atención, sentó a casi toda su banda, e incluso a su dinámico e inquieto cuerpo, en taburetes plásticos para una sesión acústica.

Lo futbolero no se le irá jamás a Rod, quien en “You’re In My Heart (The Final Acclaim)” no sólo mostró goles del Celtic a su archirrival Glasgow Rangers, sino que también instó a corear como en el estadio, mientras un sector de fans ataviados de camisetas albiverdes respondían entusiastas al llamado. Tampoco más adelante, cuando en “Hot Legs” patearía más de una decena de pelotas autografiadas al público. Además, incluyó temas tan clásicos como “The First Cut Is The Deepest” de Cat Stevens, o “Have I Told You Later” de Van Morrison, un “bastardo” según Rod, quien sonreía al presentar la canción.

La confianza que Stewart tiene en su banda es tal, que, más allá de trucos que usan algunos para cambiarse de ropa como hacer veinte solos y cuarenta juegos con el público, con toda tranquilidad fue tras bambalinas, sus coristas tomaron la voz e hicieron una vibrante versión de “Proud Mary”, que luego –como todo buen blanco criado con música negra en los 60– tendría un necesario homenaje a Muddy Waters con “Rollin’ And Tumblin’”. Con esta inyección de fuerza llegó la sección final del show, con “Hot Legs”, la omnipresente “Da Ya Think I’m Sexy?” sonando a estos tiempos, y “Baby Jane” cerrando la parte central del show.

Dos minutos después, Stewart volvía a comandar el karaoke masivo con “Sailing”, y con el coro convertido en una especie de mantra se cerró el telón tras 103 minutos de espectáculo pensado, ensayado y ejecutado con respeto al público y los artistas. El mayor gol de un show así es el entendimiento cabal de las limitaciones de Rod Stewart, y de esa forma poder aprovechar sus puntos fuertes, dejando en claro que se puede confiar en su capacidad en el escenario, esa área donde el olfato de un artista no se extingue.

Setlist

  1. Soul Finger (original de The Bar-Kays)
  2. Infatuation
  3. Having A Party (original de Sam Cooke)
  4. Have You Ever See The Rain? (original de Creedence Clearwater Revival)
  5. Rhythm Of My Heart (original de Marc Jordan y John Capek)
  6. Some Guys Have All The Luck (original de Jeff Fortgang)
  7. Tonight’s The Night (It’s Gonna Be Alright)
  8. Forever Young
  9. Downtown Train (original de Tom Waits)
  10. You’re In My Heart (The Final Acclaim)
  11. People Get Ready (original de The Impressions)
  12. The First Cut Is The Deepest (original de Cat Stevens)
  13. I Don’t Wanna Talk About It (original de Crazy Horse)
  14. Have I Told You Later (original de Van Morrison)
  15. Proud Mary (original de Creedence Clearwater Revival)
  16. Rollin’ And Tumblin’ (original de Hambone Willie Newbern)
  17. Hot Legs
  18. Da Ya Think I’m Sexy?
  19. Baby Jane
  20. Sailing (original de Sutherland Brothers)

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