Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Road To Primavera 2022: Pixies, Jack White, Cat Power y Niños del Cerro

Publicado

en

Meses de expectación eran la antesala para el arribo del festival Primavera Sound hasta Santiago, algo que ya se oficializó definitivamente con Road To Primavera, evento que sirvió de previa y puntapié inicial para la llegada de la instancia española en noviembre. Niños del Cerro, Cat Power, Jack White y Pixies eran los nombres encargados de amenizar la jornada en Movistar Arena, donde desde temprano comenzó a llegar la gente para disfrutar de los shows de cuatro nombres de peso para una instancia como esta, en que no sólo la calidad estaría asegurada, sino que también el compromiso y química con un público que transformaría a cada presentación en una sinergia que comprometería a todos los presentes. Es que, si hay algo que primó sobre todas las cosas, fue el intenso recibimiento de cada presentación de la jornada, desde el apoyo a los locales Niños del Cerro con un reciente nuevo disco bajo el brazo, hasta los éxitos imbatibles de Pixies que pasaron uno tras otro sin descanso alguno. La jornada era para pasarlo bien y eso se notaba tanto en el escenario, como en los distintos sectores del recinto capitalino.

Niños del Cerro

El salto cualitativo y tremendamente emotivo que Niños del Cerro propone con el recién estrenado “Suave Pendiente” se hace notar en los primeros acordes de sus nuevas canciones, de tono más reflexivo y menos estilo himno. Instalados puntualmente a las 18:00 hrs. sobre el escenario del Movistar Arena, la banda se aferró a esa receta y repasó casi en la totalidad del show canciones de su último trabajo. Pareciera que desde hacía ya bastante tiempo que Niños del Cerro buscaba un momento y espacio para continuar dando ese salto, coronando una etapa bajo las mismas luces que también cobijarían a una correcta Cat Power, un explosivo Jack White y, cómo no, unos referentes como Pixies, a quienes también se encargaron de tributar.

Consagrados desde los tiempos de popularidad que lograron gracias a “Nonato Coo”, Niños del Cerro llegaba con argumentos y trayectoria a un gran escenario, en el que también estarían una de sus máximas influencias. Una trayectoria sostenida en su vital agenda en vivo, que muchas veces pareciera ser la de una banda con más años en el ruedo, sin embargo, los floridanos recién presentaban en sociedad su tercer disco y, con ello, el nacimiento de una etapa más sólida, con personalidad y madura. Así, desfilaron por su show casi todas las canciones de “Suave Pendiente”, como “El Dulce En La Piel De Tu Nombre”, “Tentempié” o “Esta Enorme Distancia”, con la participación especial de Franz Mesko en el saxo, dejando espacio para “Flores, Labios, Dedos” como el único hit de la tarde.

Si bien, omitir los himnos para la audiencia festivalera va en función del camino que dicta “Suave Pendiente”, la gente esperaba ese cariño. Y es que el generacional que acompaña el proceso de una banda como Niños del Cerro se hace notar en el público que los sigue y los seguía, y que ha moldeado su estilo e identidad, administrando recuerdos y sensaciones junto a esas canciones. Hoy, la banda decidió avanzar y guardar esa etapa pasada demostrando por qué su presencia en Road To Primavera y Primavera Sound fue requerida. Así como “Suave Pendiente” se alza como su mejor trabajo, justamente tras su inolvidable debut, Niños del Cerro se muestra sobre el escenario con la madurez necesaria para dar inicio a una nueva fase.

Cat Power

Chan Marshall lucía tranquila, feliz, serena, dominando el escenario sin tener que esforzarse visiblemente, dado que su carisma inundó desde el primer momento la ruidosa configuración sonora y de ambiente que había en Movistar Arena. Llegando con una gira de covers altamente reinventados y no tocando todos sus éxitos, parecía extraño que apareciera en un festival, y eso se hizo más evidente cuando el sonido de cámara, casi de jazz y cadencia soul, intentaba tomarse la atención de una jornada donde la potencia se medía en decibeles.

Para Cat Power, ese no era el indicador buscado, sino que la emoción, la chispa de poder doblarle la mano al rumbo que una canción llevó siempre y cambiarle el destino. Eso es lo que se pudo ver por alrededor de cincuenta minutos de un show que siempre estuvo al borde del acople en el equilibrio precario de las amplificaciones estridentes, pero que, a cambio, entregaba un emotivo recorrido por calles, historias y sensaciones.

Iniciando con un mash-up entre “Say” de 1998 y “Great Expectations” de 1996, y luego por su cover de “(I Can’t Get No) Satisfaction” que venimos escuchando desde 2000, estaba claro que la nostalgia tenía un pie fuerte en el show, el que se endulzaba por las interacciones de alto nivel de humor entre Chan y el público, invitando a gente a ir al camarín, riendo con ciertos carteles con memes referentes a Frank Ocean tras cantar “Bad Religion”, o alentando a los distintos lados de la audiencia. Mientras, irrumpía “The Moon” con un toque de autotune o “It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels”, un cover de J.D. Miller popularizado por Kitty Wells, atravesaban con calidez country y frialdad de western las expectativas que Cat Power no intentó seguir. Cerrando con “The Greatest”, la artista hizo lo suyo, a su modo, con frescura, elegancia y sencillez, rompiendo con los ánimos dominantes y, con ello, siendo una bocanada de aire necesaria en una jornada intensa en varios sentidos.

Jack White

Más allá de las discusiones sobre quién debía cerrar la jornada, Jack White asomaba como el primero de los dos platos fuertes en la noche, presentándose por tercera vez como solista en Chile luego de su paso por Lollapalooza 2015 y el histórico show junto a Robert Plant en el Teatro Caupolicán ese mismo año. La tarea era compleja con dos discos de estudio estrenados este año, pero White se enfocó solamente en entregarle al público lo que quisiera, centrando su show en una secuencia de canciones tan impredecible como sus movimientos. Es importante tener en cuenta que el músico no usa setlist, bastando sólo una indicación, señal o mirada entre los integrantes para ir estructurando la vibra del show, el que, a juzgar por las canciones interpretadas sobre el escenario del Movistar Arena, fue tan impredecible y de alta intensidad como se pudiera.

Con tracks como “Taking Me Back” o “Fear Of The Dawn”, el guitarrista allanó terreno para iniciar un concierto donde se preocupó de incluir canciones de su etapa solista, pero también de sus otros proyectos de la talla de The White Stripes o The Raconteurs, ofreciendo una selección que no dejó indiferente a nadie, ni a los acérrimos fans que se concentraban en las primeras filas, ni a la gente que estaba en el festival por Pixies, y donde más de alguno se llevaría la grata sorpresa luego de escucharlo. Lo concreto es que los hits de The White Stripes no faltaron, desfilando por el set canciones como “Black Math”, “We’re Going To Be Friends” o “Ball And Biscuit”, donde el guitarrista no sólo demostró su virtuosismo, sino que también el amplio dominio del escenario. Por otro lado, The Raconteurs no estuvo exento de la fecha gracias a la interpretación de su principal hit: “Steady, As She Goes”, coreada incansablemente por la audiencia.

Esa impredecibilidad que Jack White ofrece en sus conciertos logra plasmarse en cómo estás canciones se van desenvolviendo para revisar la mayor cantidad de material, donde los puntos altos en materia solista fueron “Hi-De-Ho” y la pista de Q-Tip sonando con sus incendiarias rimas o la pulcritud de “If I Die Tomorrow”, único corte de “Entering Heaven Alive” que se incluyó en la jornada. Como todo show en contexto masivo y con público no mayoritariamente seguidor de su trabajo, era evidente que The White Stripes debía ser la carta del guitarrista para expandir sus oyentes, por lo que no fue sorpresiva la interpretación hacía el final del set de “Icky Thump” o la implacable “Seven Nation Army”, que con su pegajoso coro cerraría una de las visitas más efectivas e intensas en la carrera de White. Con tan solo 15 canciones en una hora y cuarto de show, Jack White hizo de manera precisa y sin contratiempos un recorrido a todo su, a estas alturas, legendario catálogo musical.

Pixies

A diferencia del gran apoyo gráfico durante la presentación de White, lo de Pixies fue una vuelta a lo básico en términos de escenografía, donde se le dio un mayor protagonismo a la iluminación, mientras la banda ingresaba al ritmo de “Young And Joyful Bandit” de Arbeit. En este mismo sentido, el repertorio escogido por el conjunto de Boston se encargó de mirar hacia la nostalgia. A pesar de que la banda cuenta con un reciente lanzamiento titulado “Doggerel”, el grueso de lo mostrado en Road To Primavera fueron sus clásicos, reduciendo al mínimo aquellas composiciones nuevas, entendiendo que jornadas festivaleras como esta convocan un espacio para repasar una carrera consolidada.

Al característico ritmo de “Gouge Away”, Pixies dio inicio a una presentación intensa, que también se pudo apreciar así por parte del ánimo del público. “Bone Machine” y “Break My Body” continuaron la velada, dejando claro que gran parte de lo que se escucharía en Movistar Arena serían canciones de sus primeras producciones de finales de los ochenta. Con temas que rápidamente eran identificados por los asistentes, la primera interacción importante se alcanzó con “Debaser”, la que hizo saltar a la cancha del recinto. Igualmente, “Crackity Jones” e “Isla de Encanta” motivaron una ocasión puntual para el mosh por su carácter agresivo y acelerado.

En una brevísima visita a “Trompe Le Monde” (1991), la banda recordó el cover a “Head On”, originalmente de los escoceses The Jesus And Mary Chain. En una de las pocas ocasiones para presentar material nuevo, el sencillo “Human Crime” se vio acompañado de otros temas gigantescos, como “Monkey Gone To Heaven”, “Wave Of Mutilation”, “Tame” y “Hey”. Fue con estas dos últimas canciones que el público aprovechó de elogiar a la argentina Paz Lenchantin, quienes, por razones obvias, guardan un especial aprecio por la bajista. Dándose el tiempo para desarrollar la tensión en cada canción, Pixies dio un inicio con toques ceremoniales en “Caribou” para luego recordar “Velouria”, una de sus composiciones más reconocidas. El segundo espacio para revisar material nuevo se dio con otro single, esta vez de la mano de “There’s A Moon On”. Pese a que aún no forma parte de la memoria de la fanaticada, este puntual paso por “Doggerel” fue un momento de atención pasiva y respetuosa.

 

Ya acercándose al cierre de la jornada, Frank Black tomó su guitarra acústica para encaminar el show hacia su clímax, instancia que ayudó a generar una atmósfera de mayor complicidad con el público, mientras sonaba “Cactus” y el reconocible riff de “Vamos”. Siguiendo con “All The Saints”, se acercaba el momento para pasearse por el repertorio más consolidado de la banda. Como era de esperarse, la dulce melodía de “Here Comes Your Man encendió el Movistar Arena, mientras que la denominada versión UK Surf de “Wave Of Mutilation” se acompañó por un público que espontáneamente iluminó todo el recinto con sus teléfonos. Con la mística instalada, “Where Is My Mind?” fue un momento catártico, coreado y celebrado a totalidad. En un cierre más contenido, el segundo cover de la velada, esta vez a “Winterlong” de Neil Young, dio por finalizado Road To Primavera. Rodeados por una amplia ovación, el conjunto se despidió de su show con una reverencia a sus fanáticos, quienes siempre quedan con las ganas de disfrutar un poco más.

Sacando cuentas generales, la antesala de Primavera Sound en Santiago supo cumplir con lo esperado, siendo el buen inicio de un evento que recién comienza a instalarse. Road To Primavera mostró la calidad de su cartel internacional, al igual que el nivel que puede mostrar la escena local en jornadas de esta naturaleza. Sin embargo, esto está lejos de terminar, sólo queda esperar hasta el próximo 11 de noviembre para una nueva parada de Primavera Sound, esta vez mediante La Bienvenida, que tendrá a Kevin Kaarl, Christina Rosenvinge y Beach House como los encargados de animar el Parque Bicentenario de Cerrillos. Con expectativas y la certeza de lo mostrado en su debut, aún queda mucho por disfrutar de este festival de largo aliento.

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

En Vivo

Primavera Sound Santiago 2022: Domingo

Publicado

en

Bjork Chile 2022

El dicho popular, reza: “Después de la tormenta, llega la calma”. Y así fue el último día de esta gran cruzada en torno a la música chilena y mundial llamada Primavera Sound Santiago. El buen clima y, por qué no decirlo, el calor agobiante por ratos, se tomaron el Parque Bicentenario Cerrillos y fueron el marco para recibir una jornada que traía nuevamente debuts y consagrados, música para relajarse, para mover los pies y para gritar a todo pulmón.

Familea Miranda

La quintaesencia de la mancomunión catalana-chilena fue la inclusión de Familea Miranda, el trío chileno radicado hace más de una década en Barcelona que prometía ser el puente tácito entre el festival recién llegado y la pujante escena nacional. Y qué mejor que el tándem de fundadores “Katafú Rozas y Milo Gomberoff junto al baterista Alex Farré como un power trio cargado de rock cada vez más intrincado y cavernoso, con este último otorgándole la potencia y sapiencia a la hora de adecuarse a los ritmos enrevesados que la experiencia les ha permitido crear a Rozas y Gomberoff.

Juntos, dieron rienda a un set que recorrió sus más de veinte años de carrera desde los tiempos de “3Nsayo 3Rror” (2006) abriendo con “The Legañon” y “El Bloqueo”, y pasando por “Caballo de Alquiler”, “Lorem” y “Brut Nature” de “Radiopharm” (2015), el disco que significó en su momento el debut de Farré en el trío por este lado del mundo. La entrega fue total para aquellos que en el escenario Primavera desafiaban los primeros y fuertes rayos de sol que tanto escasearon la jornada anterior.

Por supuesto, estuvo “Palomita”, el clásico del folklore latinoamericano reconvertido en rock ruidoso y primal, y el final estridente estuvo a cargo de “Servú (Ronda)” deviniendo en una cuasi jam desbocada de free jazz, añadiendo otra cara que mirar al prisma que es Familea Miranda, una banda que, a la distancia y a su manera, se las arregla para hundir más sus raíces en suelo chileno, viniendo cuando pueden y tocando donde quieren. Aunque digan que ya no son de ninguna parte, se nota que extrañan y qué mejor que plasmarlo en esta, la primera versión del festival Primavera Sound Santiago.

José González

Cuando el sol dominical se abría paso entre las ya escasas nubes del fin de semana, con un breve retraso comenzaba el show de José González. El sueco de ascendencia argentina hizo gala de un español más bien tímido y escueto porque lo suyo no iba de parafernalias, imaginarios o grandes discursos, su declaración de principios es y ha sido siempre la simpleza. “Killing For Love” y “Cycling Trivialties” fueron, entre otras, las elegidas para partir plasmando un delicado set sin prisas ni pausas.

A pesar de no ser un festival el mejor escenario para la propuesta de González por todo el barullo circundante, se las arregló para marcar presencia, incluso con la pulsión electrónica del escenario Bits varios metros más allá haciendo lo suyo y que se colaba cada tanto, a punta de rasgueos abiertos y profundos, preciosas melodías arpegiadas y uno que otro backing track con sutiles beats, como en “Swing”, aunque, si no estaban esos beats, marcando con el pie también se las arreglaba sin mayores problemas. Como respuesta, recibió la respetuosa atención que su música naturalmente exige.

Con destreza, se paseó por su relativamente breve catálogo, dándole espacio a fracciones de su más reciente “Local Valley” como también a sus viejos y queridos clásicos: su propia versión de “Teardrop” de Massive Attack y el famoso cover de “Heartbeats” de The Knife, dotándolo de nuevas intenciones subiéndolo algunos semitonos hasta casi llegar al original. La sesión de los menos de cuarenta minutos originalmente planeados fue acogida por la audiencia como si fuera ese amigo que viene de viaje y quiere contar todo lo que afuera vio. Cantó, gustó y encantó con poco, porque sin duda algunas veces menos es más.

Jessie Ware

Aunque el tiempo que le dieron en Chile fue menor a lo de los otros Primavera Sound en Latinoamérica, Jessie Ware convierte cada segundo de su show en un deleite disco, hecho para bailar, llorar, seducir y transformar un sonido que acompañó la pandemia en una realidad escénica que supera expectativas. Desde “Spotlight” ya se notaba que las canciones tendrían mixes y énfasis diferentes a sus versiones de estudio, más simples, con los beats y el lucimiento de la voz de Jessie como ejes de lo que se escucha, mientras sus coristas y bailarines configuraban imágenes de acción, pasión y complicidad como la que la artista británica también demandaba y obtenía de su público. Aunque mucha gente que esperaba a Björk se quedó impávida, igualmente en ciertos momentos se sumaban a la fiesta, que en 48 minutos conseguiría entregar lo esperado y más.

El show giró alrededor de “What’s Your Pleasure?” (2020), ese álbum que para mucha gente se convirtió en la luz al final del túnel en tiempos de pandemia, ese disco que había que ir a bailar y que permitía viajar a universos paralelos que, bajo el inclemente sol que no había aparecido todo el fin de semana, se hizo real. “Ooh La La”, “Soul Control” o “Hot N Heavy” fueron muy coreadas con todo el mundo bailando, mientras Ware dominaba con carisma y sensualidad la escena, sin excesos, con la elegancia de quien conoce su material y cómo hacerlo brillar. Por ello es llamativo cómo la exhibición vocal es incluso mayor que en el estudio, con más gimnasia tonal y más recursos, enriqueciendo con esas complejidades los mixes más directos.

Lo anterior brilló con especial fuerza en la sobrecogedora versión de “Remember Where You Are”, con emociones y belleza a raudales. También ocurrió con el himno en que se ha transformado el reciente single, “Free Yourself”, y con el icónico momento que es “What’s Your Pleasure?” en vivo, con Jessie tomando un micrófono con un stand en forma de látigo, agitándolo con dominación, en todos los sentidos. Del material anterior a 2020 sólo sonó la versión remix de “Running” como la rearmó Disclosure. El cierre con “Save A Kiss” terminó con una fiesta en el amplio sentido, desde las alegrías instantáneas a los recuerdos perennes, en un debut en Chile para recordar y seguir bailando en su honor.

Björk

Siempre es una apuesta arriesgada cuando un festival decide poner algún show temático dentro de su cartel, más aún cuando dicha presentación está a cargo de alguien tan masivamente popular como Björk, que trajo su espectáculo “björk orkestral”, consistente en una serie de canciones interpretadas en un formato acústico para ser parte de la jornada de domingo en Primavera Sound Santiago. Junto a la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), compuesta por músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y de la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana, la islandesa se paseó por distintos tracks de su discografía para el deleite de los presentes, quienes, seguramente por la devoción que le tienen a la artista, no tuvieron problemas en conectar con un show que, debido a su configuración y ubicación en el horario a las 19:00 hrs, no lograba enganchar con el grueso del público. El inicio con “Stonemilker”, “Aurora” y “Come To Me” comenzaron poco a poco a generar un ambiente que terminó por apoderarse del lugar, donde se congregaron miles de personas, entre seguidores y asistentes, que comprendían muy bien que a una artista con este nivel de influencia había que verla sí o sí por lo menos una vez en la vida.

Concentrando principalmente sus esfuerzos en canciones de “Vulnicura” (2015), “Homogenic” (1997) y “Post” (1995), Björk presentó épicas y estruendosas reinterpretaciones de tracks como “You’ve Been Flirting Again”, “Isobel”, “Jóga” o “Quicksand”, con los jóvenes de la orquesta dando la talla en cada nota bajo la atenta dirección de Bjarni Frímann, quien se ha encargado de conducir las orquestas que se presentan junto a la islandesa durante esta gira. Ya para el cierre, y con el público en el bolsillo, la artista desplegó una intensa versión de “Hyperballad” para finiquitar su presentación, regresando posteriormente ante el aplauso de los presentes y despedirse definitivamente con “Overture” y “Pluto”.

A 10 años de su última presentación en nuestro país, la islandesa trajo sus composiciones en una configuración distinta, lo que se agradece un montón, pese a lo emocionante que sea escuchar sus clásicos en vivo bajo una interpretación más cercana a las originales. Siempre es bueno ver a Björk en vivo, y mucho mejor cuando se le agrega una novedad como la posibilidad de escuchar composiciones tan importantes para lo que fue su apogeo artístico desde la segunda mitad de los 90 hacia delante, mostrando no sólo su presente más maduro y robusto como artista, sino que además lo adaptables que son sus composiciones a distintas configuraciones. Pese al contexto más íntimo que evoca la presentación, su solemnidad logró que se transformara en algo especial, único y muy distinto de cualquier cosa que se pudiera presenciar durante el fin de semana. En simples palabras: un show de Björk como debe ser.

Mitski

Luego de que Björk invocara el atardecer sobre Cerrillos, era el turno de Mitski, que ya con la oscuridad de cómplice se preparaba para enfrentarse al sorpresivamente amplio público que la esperaba. Con la teatralidad que la caracteriza, y una presencia imponente y cálida, la artista recurrió a su último trabajo, “Laurel Hell”, desde donde escogió “Working For The Knife” como punto de partida. Sólo bastaron los primeros acordes para dar rienda suelta a la catarsis que significa escuchar, sentir y ver a Mitski sobre un escenario. Y es que la artista transmite intensidad y pasión en cada estrofa, como entregando un poco de sí misma a cada persona hasta ya no dar más.

Las nuevas tecnologías y los nuevos contextos digitales han ampliado el margen de los fenómenos virales, y así han logrado que una nueva y joven generación de fanáticas se acerque a su música. He ahí gran parte de la creciente popularidad –que ya iba en ascenso– de la cantante no sólo en Chile, sino también en el mundo. Con los hits “Washing Machine Heart” o “Nobody”, que han sonado fuerte en redes sociales, Mitski diseña un set que, pese a no mantener una línea definida, se pasea por todas las emociones y de esa manera también sorprender.

Mitski debutó en nuestro país en un momento clave para su carrera y popularidad, sintiéndose abrumada y agradecida por el calor del público local que no dejó de acompañarla y seguir cada movimiento que comunicaba con sus manos o su corporalidad. Tomándose el escenario, cumplió con las expectativas y se ganó a un país que pareciera meterse en sus más profundos sentimientos.

Father John Misty

En el último rincón del parque, el escenario Primavera vio llegar el show de Father John Misty pasadas las 21:00 hrs., con el músico presentándose frente a un público mucho menor al de cualquier show en los escenarios principales, pero que se destacó por una cosa en particular: la mayoría estaba familiarizada con su catálogo. Desde el comienzo con “I Love You, Honeybear”, los presentes acompañaron al músico y su banda en un desfile de composiciones de todas sus obras de estudio, pasando por tracks como “Total Entertainment Forever”, “Mr. Tillman” o “Nancy From Now On”, con una solidez instrumental impecable por parte de la banda compuesta por nueve músicos entre batería, guitarras, teclados e incluso una sección de vientos, que le aportaron una exquisitez sonora muy elegante.

Lamentablemente, problemas de sonido aparecieron sin previo aviso en “Goodbye Mr. Blue”, canción que fue interrumpida por un corte total del sonido en el escenario, con Tillman y compañía siguiendo su interpretación por un par de segundos antes de notar que el sistema de sonido del escenario no estaba funcionando. Probablemente esa mala pasada, y la reinterpretación del track, hizo que el músico debiera estrechar su set, aunque de todas maneras el público y artista se mostraron de muy buen ánimo continuando con tracks como “Please Don’t Die”, así como otros momentos de catarsis como “Pure Comedy” o el histriónico cierre con “The Ideal Husband”, canción que suele cerrar las presentaciones más catárticas del artista, quien en su segunda vez en Chile pudo consagrarse no sólo como el poseedor de un gran desplante escénico, sino que también como un músico que ha crecido mucho artísticamente con cada álbum de su corta carrera como solista.

Charli XCX

La presentación de Charli XCX parecía estar en duda. Tras enfermarse de la garganta en Argentina, la cantante inglesa debió permanecer en reposo y en silencio para cumplir con sus shows, incluyendo el de nuestro país. Ya casi recuperada, saltó a escena completamente sola, sin más apoyo que su actitud y desplante. Si bien, en ciertos pasajes de la introducción con “Lightning” o “Gone” la cantante forzaba su voz, esto no fue impedimento para que despachara un show lleno de color, carisma y sensualidad.

Charli XCX maneja las claves del pop en otra frecuencia, las tuerce, y en otras se las apropia. Sin bailarines, músicos en escena y con una modesta escenografía, la artista se adueñó del parque por unos minutos y comandó la fiesta de todos y con dedicatoria especial en “Boys” para acelerar hacia el final con la explosiva “Vroom Vroom” y “Good Ones”. Charli XCX, otro debut en suelo nacional, demostró por qué es la diva alternativa del pop, transversal y agresiva.

Caroline Polachek

El último show del festival estuvo al borde de la perfección, porque Caroline Polachek entregó un nivel de pop que, moviéndose entre la elegancia, la experimentación y la destreza técnica, consiguió la dificultosa hazaña de cerrar con broche de oro un evento con múltiples puntos altos. Es que la norteamericana es capaz de generar ganchos pop con mezclas futuristas en el estudio, y eso juntarlo con su voz que, en vivo, suena aún más potente que en lo grabado. Además, su carisma y simpatía le hacía congeniar con el público que, pese a no ser copioso en el alejado escenario Primavera, sí fue muy participativo, coreando con fuerza y dejando sorprendida a la artista a ratos.

Iniciando con “Pang”, track homónimo de su álbum debut de 2019, la perfección en los movimientos de Polachek, coreografiados con prestancia, se comenzó a notar. Mientras ella logra que su voz proyecte exactitud, los gestos, cada paso, cada giro de su cabeza tiene apariencia de ser parte de un continuum, y es que no es sólo un afán de moverse, sino que una coreografía cuidadosamente trabajada con C Prinz. Al mismo tiempo, cada canción es una cuidada producción, incluso en vivo, porque las versiones cuidan los elementos, a veces eligiendo que la batería se luzca, como en “Hey Big Eyes”, o en “Sunset” con la guitarra al estilo español siendo lo que brilla.

Pero lo más sorprendente es lo espontáneo que logra sonar todo, en un espectáculo que sorprendía incluso a quienes conocen cada recoveco del trabajo de Polachek, ya sea la dulzura de “Billions” y su coro hecho para multitudes, o el cover de “Breathless”, original de The Corrs, que consigue un halo de oscuridad inédito en sus manos. Más allá de la altura de deidad que aparenta la cantautora, hay mucho de humano en el trabajo necesario para equilibrar talentos de manera perfecta en escena, y ello es lo que, en poco menos de una hora, cerró los shows del fin de semana.

​Es indispensable pensar que este fue el debut no sólo de un festival, sino también de su productora, y el análisis debe ser justo con ese tipo de detalles. De hecho, hay múltiples paralelos con el debut del otro festival que se hace en este mismo parque en marzo, iniciando con ripios en la venta de entradas, teniendo que disponer de descuentos meses después de poner abonos en venta, y que le costó comunicar al público de un nuevo paradigma de evento. La amplitud de los espacios físicos para el público, tanto en servicios como en calles para transitar (sólo con la salida del segundo día como un punto preocupante) es algo destacable. Además, la curatoría del cartel entregó el mejor line up en muchos años en suelo nacional, más por el estrellato de los artistas que por sus momentos artísticos y creativos, con mucha gente habiendo lanzado su mejor trabajo y con shows de categoría tal, que cuesta mucho decir cuál no estuvo en un alto nivel. Otro punto a destacar fue cómo las mujeres artistas entregaron la mayoría de lo más comentado y lo más esperado, con multitudes sorpresivas en shows como Japanese Breakfast o Mitski, y otras anticipadas, pero no por ello menos notables, como Björk y Lorde. Un evento posible de mejorar, pero cuya primera impresión proyectó futuros en el presente y entregó esperanzas para posibles siguientes ediciones.

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo

Podcast Cine

Publicidad

Podcast Música

Facebook

Discos

Free LSD Free LSD
DiscosHace 4 días

OFF! – “Free LSD”

Luego de ocho años de pausa discográfica, OFF! vuelve a las pistas con un álbum que, de primera impresión, traza...

Ritmos En Cruz Ritmos En Cruz
DiscosHace 5 días

La Ciencia Simple – “Ritmos En Cruz”

Desde “Hacia El Mar” (2014), La Ciencia Simple ha propuesto una reconfiguración de su sonido, pasando por el post rock...

Cool It Down Cool It Down
DiscosHace 2 semanas

Yeah Yeah Yeahs – “Cool It Down”

A casi 20 años de la explosión del post-punk, o garage revival (que cada uno le ponga la etiqueta que...

II II
DiscosHace 2 semanas

Dead Cross – “II”

Con tantos proyectos que posee Mike Patton, no es difícil perder la pista de cada cosa que hace el frontman...

The Car The Car
DiscosHace 3 semanas

Arctic Monkeys – “The Car”

El lanzamiento de su séptimo disco no era un paso más en la carrera de Arctic Monkeys. Tras un “Tranquility...

The End So Far The End So Far
DiscosHace 3 semanas

Slipknot – “The End, So Far”

Fuerte y claro fue el mensaje que Slipknot entregó con “We Are Not Your Kind” (2019), una obra que vio...

As The Moon Rests As The Moon Rests
DiscosHace 4 semanas

A.A. Williams – “As The Moon Rests”

Bastó solo el lanzamiento de “Forever Blue” (2020) para que la música de A.A. Williams comenzara a ser destacada por...

Luz Figura y Sombra Luz Figura y Sombra
DiscosHace 4 semanas

Cómo Asesinar A Felipes – “Luz, Figura y Sombra”

Cómo Asesinar A Felipes nos tiene mal acostumbrados a sembrar expectativas en la espera de cada uno de sus lanzamientos,...

Aethiopes Aethiopes
DiscosHace 1 mes

Billy Woods – “Aethiopes”

En “La Odisea” de Homero, África subsahariana era llamada Aethiopia, hoy conocida como Etiopía; mientras que Aethiope se transformó en...

God's Country God's Country
DiscosHace 1 mes

Chat Pile – “God’s Country”

El ejercicio de escuchar música en formato álbum es una experiencia que se puede abordar de muchas maneras. Ya sea...

Publicidad
Publicidad

Más vistas