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Rhapsody Of Fire: El reinado prevalece

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La tercera visita de los italianos a tierras nacionales, tenía un sabor a consagración. Uno de los grandes exponentes del power metal mundial, regresaba para realizar una tripleta de shows en el sur, norte y centro de nuestro país, esta vez, sin el agregado de la “novedad” del que gozaban hace unos cuantos años, sino que a cautivar con el peso de una trayectoria de más de quince años. Una prueba de fuego, digna de la épica de la banda.

El Teatro Caupolicán servía –una vez más- como cuartel general para una noche de metal y espadas. La gran afluencia de público, llenaba la planta baja del recinto, mientras el coro de los fanáticos trataba de amenizar las ansias, que se extendieron más de la cuenta, debido a un molesto retraso de más de cincuenta minutos, según lo programado. En la espera, los cantos se triplicaron y la buena onda que se respiraba en el lugar, lograron mantener la energía a tope para cuando la música envasada dejo de sonar y “Dark Mystic Vision”, del EP “The Cold Embrace of Fear: A Dark Romantic Symphony” (2009), era la introducción elegida para recibir a Alex Holzwarth (batería), Oliver Holzwarth (bajo), Alex Staropoli (teclado), Tom Hess (guitarra) y a Roberto De Micheli (guitarra), quienes dieron el vamos definitivo con “Ad Infinitum”, tema que abre su más reciente placa, “From Chaos To Eternity” (2011), cuyo tema homónimo terminó por hacer explotar al recinto de San Diego, cuando Fabio Lione hacía su entrada y dejaba en claro que es el amo de ceremonias en Rhapsody Of Fire, tanto en su carisma como frontman, como en su intachable calidad vocal.

Un par de problemas en el retorno de Lione y un sonido que se ecualizó sobre la marcha, marcaron la primera estocada de los italianos que, desde ese momento, tenían al público en el bolsillo. El vocalista toma la palabra, con un español “italianizado”, para presentar “Triumph Or Agony”, canción que da nombre al álbum del año 2006, el primero que firmaron con el subtítulo “Of Fire”, y marcó la nueva era de la agrupación. De sus días como Rhapsody a secas, era interpretado el clásico “The March Of The Swordmaster”, cuyo festivo coro medieval, puso a saltar y a cantar a toda la cancha. Un corte en el medio de la canción, sirve para que Lione interactúe con el público haciendo juegos de voces entre él y la muchedumbre, para regresar al coro y terminar por todo lo alto, en uno de los momentos remarcables de la jornada.

Los problemas técnicos se acrecentaron en “Unholy Warcry”, otro tema de la era Rhapsody, donde la guitarra de Micheli enmudeció y tuvo que ser remplazada en el camino, quedando también ausente en “Lamento Eroico”, balada cantada en italiano y que, según lo prometido por Lione, debería tener una versión en español para un eventual regreso de la banda. Aun así, la fanaticada respondió a la perfección e interpretó la letra con total devoción, haciendo olvidar los evidentes problemas que se sucedían en el escenario.

Cambio de guitarra y la fiesta continuaba con “Land Of Immortals”, del debut “Legendary Tales” (1997), donde el bajo de Holzwarth y el teclado de Staropoli, destacaron ejecutando sendos solos, en un tema que reavivó la euforia y los cánticos épicos. Llegaba la sección de los solos que, para ser sinceros, fue lo más bajo del show. No porque los músicos carezcan de virtudes, sino porque se alargaron demasiado, sobre todo Oliver Holzwarth, cuyo solo de bajo, fue demasiado plano y aletargó lo que hasta el momento había sido una escalada de emociones. Alex Holzwarth en la batería, mostró sus credenciales y experticia, brillando en los pedales, los cuales hacia tronar sin siquiera despeinarse y se mantuvo imparable durante toda la presentación.

El resto de los músicos volvía al escenario, para interpretar tres clásicos que dieron forma al segmento más potente del show. “Knightrider Of Doom”, “The Village Of Dwarves” y “Dawn Of Victory”, esta última, precedida por los juegos de Lione con el respetable, que se extendieron más de la cuenta gracias al histrionismo del cantante, quien parecía no querer bajarse del escenario. La figura del actor Christopher Lee despierta gran admiración en los de Trieste. Su participación en la saga cinematográfica de “El Señor de los Anillos”, y su posterior colaboración con la banda, prestando su voz para la grabación del disco “Symphony Of Enchanted Lands, Vol. 2: The Dark Secret” (2004), marcó un hito en la historia de Rhapsody. Dedicada al hombre que interpretó al hechicero Saruman -como fue llamado por el público, gesto agradecido por Lione, quien aseguro que el actor prefiere ese apodo al de “Dracula”-, sonó “The Magic Of The Wizard’s Dream”, último momento de tranquilidad antes de pasar a “Holy Thunderforce”, reanimando al monstruo, y convirtiendo a la cancha del Caupolicán en un verdadero campo de batalla, donde sólo faltaron los escudos y las espadas.

Primer encore y de entre las penumbras comienza a escucharse “Reign Of Terror”, del disco “The Frozen Tears Of Angels” (2010), demostrando todo el tecnicismo del que hacen gala las nuevas composiciones del grupo. Segundo bis, y ahora “Epicus Furor” anuncia la inminente llegada de “Emerald Sword”, donde público y banda terminan por desatar la última gran contienda de la noche. El final llega con dos temas de la nueva etapa de Rhapsody, con “Act VI: Erian’s Lost Secrets” y “The Splendour of Angels’ Glory (A Final Revelation)”, donde las pasiones fueron descendiendo y los músicos ponían el punto final a una noche de himnos y gallardía.

Rhapsody Of Fire logró escalar hasta un podio único, y más que un escalafón dentro de una serie de bandas similares, ha sabido hacerse de un nombre y legado propio. Lo de anoche, una batalla heroica para defender a un reino que se niega a dejar el poder.

Setlist

  1. Dark Mystic Vision
  2. Ad Infinitum
  3. From Chaos to Eternity
  4. Triumph or Agony
  5. The March of the Swordmaster
  6. Unholy Warcry
  7. Lamento Eroico
  8. Land of Immortals
  9. Solo de batería
  10. Solo de bajo
  11. Knightrider of Doom
  12. The Village of Dwarves
  13. Dawn of Victory
  14. The Magic of the Wizard’s Dream
  15. Holy Thunderforce
  16. Reign of Terror
  17. Epicus Furor
  18. Emerald Sword
  19. Act VI: Erian’s Lost Secrets
  20. The Splendour of Angels’ Glory (A Final Revelation)

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Sebastián Rojas

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Pablo

    28-Jun-2012 en 12:41 pm

    poco fletos!

  2. Pablo

    28-Jun-2012 en 12:41 pm

    pensé que era leo rey por un momento

  3. Pedro

    01-Jul-2012 en 6:47 pm

    Ah me perdí del medio concierto!!! D:

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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