Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Red Fang: La jauría al ataque

Publicado

en

Es común ver dentro de la abultada cartelera local conciertos que se repiten cada cierto tiempo. Ya sea por popularidad, constante actividad o una estrecha relación con la fanaticada chilena, muchas bandas regresan a nuestro país con gran frecuencia, por lo que es siempre bienvenido cuando se anuncia el debut de un artista que jamás imaginamos presenciar en vivo. Lo anterior sirve totalmente para graficar lo ocurrido en el esperado primer show del cuarteto Red Fang, quienes en plena promoción de su álbum “Only Ghosts” (2016) pisaron tierras chilenas para traer toda la potencia de su incisivo stoner rock a Santiago. Los nacionales Devil Presley fueron los encargados de abrir la jornada, con un show de alrededor de 40 minutos donde entregaron lo mejor de su catálogo, siendo muy bien recibidos por el considerable marco de público que llegó al Teatro Cariola para presenciar el concierto de Red Fang.

Saludando animosamente a los fans, la banda probó sus instrumentos y dio inicio al show con toda la potencia de “Blood Like Cream“, corte de su álbum de 2013, “Whales And Leeches“, demostrando desde el inicio la gran capacidad de atracción que poseen sus riffs, sumado a la potente voz del guitarrista Bryan Giles, quien, a pesar de compartir créditos en la voz con el bajista Aaron Beam, logró equilibrar perfectamente las cosas entre toda la banda. El apocalíptico riff de “Malverde“, comenzó a dar aún más atisbos de lo que se vendría para el resto de la jornada. La banda suena con toda la potencia y garra esperable en vivo, con una ejecución muy bien complementada entre los integrantes mencionados anteriormente y David Sullivan junto a John Sherman, encargados de la guitarra principal y la bateria, respectivamente. “Crows In Swine“, que por muchos momentos nos daba la sensación de estar en un concierto de Melvins, fue la encargada de intensificar las cosas gracias a su sonido arraigado en el heavy y la potente voz de Bryan, quien le entrega toda la actitud y densidad que el cuarteto posee.

Si bien, la intención del show debía ser la promoción del álbum “Only Ghosts”, la banda terminó por entregar un repaso completo de su catálogo, relegando su cuarto LP a una pequeña sección de cuatro canciones: “Flies“, “Cut It Short“, “The Deep” y finalmente “The Smell Of The Sound“, dando un verdadero ejemplo de cómo modernizar un sonido sin perder el sello característico de la banda. Hubiese sido ideal poder escuchar más composiciones de este tremendo trabajo discográfico, pese a aquello, todas sonaron igual de demoledoras, particularmente “The Deep”, que llevó a todos hasta lo más profundo. El galopante bajo de “The Smell Of The Sound” transportó a todos los presentes en un viaje por los confines más recónditos de Red Fang, gracias a una estructura vertiginosa y aplastante, donde el riff principal marcó la pauta de toda la composición. Es increíble ver bandas con una calidad tan impecable como esta; casi 12 años de carrera no pasan en vano, y eso fue demostrado con una puesta en escena verdaderamente arrasadora y potente.

Murder The Mountains” (2012), segundo y quizás más destacado disco del conjunto, se llevó la mayor parte del setlist, aunque también hubo tiempo para recordar su debut “Red Fang” (2009), con sorpresas como “Sharks” o la destructora “Prehistoric Dog“, que puso punto final a una breve pero intensa presentación. Como el público pedía a gritos por más, la banda regresó para entregar dos últimos cortes. Primero, “Hank Is Dead“, que nada más los hizo calentar el ambiente para el verdadero broche de oro con “Throw Up“, que se sintió como una verdadera cúspide de su presentación, encerrando toda la destreza de sus integrantes y volviendo loco a todo el público con su pegajosa melodía. La gente saltó, gritó y lo entregó todo, mientras en el escenario los cuatro integrantes se dejaron llevar por un vórtice de sonidos y riffs desgarradores, poniendo sus instrumentos junto a los amplificadores como verdaderas armas de guerra, despidiéndose y prometiendo volver próximamente.

Es frustante a ratos pensar cómo una banda del calibre de Red Fang no esté encabezando festivales o presentándose en los más grandes escenarios del mundo. Con un intenso debut, los oriundos de Oregon entregaron una demostración clara de lo que están hechos, desgarrando a sus fans como verdaderas presas gracias a su destructor sonido e implacable potencia en vivo. Esperemos tener a esta banda una y otra vez más en nuesgro país, porque con debuts como este, da gusto pensar en que todavía existen exponentes de ese rock & roll directo y sin rodeos, algo que la banda tiene más que claro a lo largo de su historia. Como una verdadera jauría de perros, Red Fang arrasó y despedazó todo a su paso, enterrando sus colmillos en todo aquel que se parara frente a ellos.

Por Manuel Cabrales

Fotos por Pedro Mora

Setlist

  1. Blood Like Cream
  2. Malverde
  3. Crows In Swine
  4. Antidote
  5. Into The Eye
  6. Wires
  7. Reverse Thunder
  8. Flies
  9. Cut It Short
  10. The Deep
  11. The Smell Of The Sound
  12. Dirt Wizard
  13. Sharks
  14. Prehistoric Dog
  15. Hank Is Dead
  16. Throw Up

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
1 Comentario

1 Comentario

  1. El Quiltro culiao

    10-May-2017 en 4:29 pm

    De hecho, si encabezan grandes festivales como el desert Fest.

Responder

En Vivo

Iron Maiden en el Estadio Nacional: La magia de los tres tercios

Publicado

en

Iron Maiden

En la fotografía, pintura, diseño y en las artes audiovisuales, la llamada “regla de los tres tercios” es una forma de composición para ordenar objetos dentro de la imagen para que logren tener encuadres armoniosos, y así utilizar de forma eficiente y placentera el espacio disponible, de acuerdo a este criterio de inclusión. La búsqueda de un equilibrio para registrar de forma adecuada lo encuadrado es difícil, pero es algo que, al andar, queda impregnado en la obra y en la práctica. En el arte narrativo también la estructura de tres actos funciona de manera clásica, aunque al ver la perfección en el armado de “Legacy Of The Beast”, gira que traía a Iron Maiden a hacer su noveno y décimo show en Chile, quizás la referencia a la fotografía es la que hace más sentido desde una perspectiva amplia.

El Estadio Nacional había sido agotado meses antes, también el Movistar Arena, que la noche del lunes recibió la primera descarga eléctrica de la doncella de hierro, pero se sabía que la fecha final de este tour que revisitó el legado de Maiden sería aún más mágica. Aunque The Raven Age hubiera hecho sentir que se estaba frente a un acto de rock-metal alternativo de inicios del milenio, con trazos a Disturbed o Staind, pero con una calidad sonora más de estos tiempos que resultaba en un buen presagio para lo que vendría después. Concentrándose en su último disco, “Conspiracy” (2019), la banda sonó muy correcta y se conectó con la audiencia que estaba repletando el sector más próximo al escenario, lamentablemente de la mitad para atrás del recinto no hubo la misma visión, debido a que las pantallas no mostraron el show, dejando especialmente a la galería aislada de este acto inicial.

Las 64 mil personas que se reunieron en el Estadio Nacional llegaban para una cita con la historia, esa que se construye poco a poco, visita tras visita, haciendo de Chile (como dijo ayer Manuel Cabrales) “la casa de la bestia” y el lugar más adecuado para cerrar la gira como repetidas veces indicaría Bruce Dickinson a lo largo de las casi dos horas de show. A las 21:07 comenzaban a mostrarse en las pantallas imágenes casi calcadas al trailer de “Iron Maiden: Legacy Of The Beast”, el juego que la banda lanzara en 2016, a pocos meses de su visita anterior a Chile. De forma eficaz, el recorrido por la discografía de la banda tuvo lugar en medio de la imaginería de Eddie, la mascota más conocida en el mundo del metal, y en menos de dos minutos la introducción resultaba perfecta, empalmando con “Doctor, Doctor” de UFO, un clásico del inicio de los shows de Maiden, canción que calentó los cuerpos, las gargantas y los brazos, sabiendo lo que venía de inmediato con “Aces High”.

Antes, se daba inicio al primer acto, centrado en la guerra y los estragos que dejó en la sociedad en la que se criaron los integrantes de la banda, en la Inglaterra de los 60, donde los veteranos abundaban y la rareza se palpaba en el aire. Luego de un video breve aparecía un avión por sobre el escenario con el aspa girando y “Aces High” explotaba para deleite del público, que se ponía a saltar y cantar sin cesar, mientras Dickinson consolidaba la idea de ser un frontman perfecto, con la voz aún mejor que en 2016, tras su delicada cirugía para tratar un cáncer en la garganta. Además, corría de un lado a otro del escenario, jugando de forma calculada, pero bien dispuesta con el resto de los integrantes, para luego despachar “Where Eagles Dare” y disparar a los corazones con “2 Minutes To Midnight”, que extrañamente no iba a entregar las primeras bengalas de la noche en el público, pero que sí permitía advertir esas chispas que grandes y chicos compartían en cancha y alrededores.

Algo que sorprendió a muchos al ver el setlist fue la presencia de canciones de discos donde estuvo Blaze Bayley, como “Virtual XI” (1998), álbum del que se desprende “The Clansman”, canción que Bruce hizo como si fuera suya y que movió a la gente en medio de su grata sorpresa directo a las fauces de Eddie, que apareció para luchar contra el frontman y su espada en “The Trooper”. En ese momento la bengala se elevó por el aire y no había dudas de cómo la capacidad de Maiden sigue ahí. Mientras muchos bajan el tempo o el tono de las canciones, Iron Maiden a veces incluso acelera los compases para corresponder a los torbellinos que arman los fans en cancha. Es admirable cómo el sexteto evita demostrar fatiga, y eso no puede sino ser fruto de mucho ensayo, mucha confianza y mucho trabajo en esas canciones que son parte de las vidas de tantas personas. Esos temas forman parte de esas guerras que la gente lleva en su día a día, y por ello se hacía perfecto ver cómo el primer acto del show se centraba en esas dificultades, para luego pasar a un ámbito más religioso o espiritual, tomando la estética de una iglesia para maravillar desde lejos.

Revelations”, “For The Greater Good Of God” o “The Wicker Man” se sucedían para aumentar los aplausos a la labor de la guitarra ágil de Dave Murray, la precisión de Adrian Smith en la suya o la solvencia de la batería de Nicko McBrain, mientras Janick Gers se encarga de los gestos, los movimientos y las acciones que le compiten a Dickinson por el más carismático del escenario, aunque este último con quien se va a acurrucar y le muestra un cariño descomunal es a Steve Harris, el bajista que no sólo es el miembro fundador que queda, sino también tiene su capacidad intacta. Mención aparte para los encargados de sonido de la banda que, como en pocas bandas de metal, eligen dar espacio para cada instrumento, evitando el predominio tan majadero de las guitarras. Las líneas de bajo de Harris, por ejemplo, merecen ser escuchadas y así ocurrió en el show del Nacional, luciéndose en tracks como “Sign Of The Cross”, mientras Dickinson ataviado de una capucha negra se paseaba con una cruz con luces muy potentes. El acto lo cerraba “Flight Of Icarus”, en el que Bruce apareció con un lanzallamas que le permitía jugar con ambas manos tirando flamas, mientras una figura inflable como la del propio Ícaro se elevaba justo antes de otro karaoke colectivo con “Fear Of The Dark”.

La transición al infierno fue más rápida y también la sección más breve con la explosión en “The Number Of The Beast”, con el “six six six” coreado por las 64 mil personas presentes, y por supuesto que en la más punketa de las facetas de la banda en “Iron Maiden”, esa canción que precipitó la aparición de la bestia infernal enorme en el fondo, mirando lo que ocurría con ojos de luces y cuernos de cabra, mientras el público lo daba todo en moshpits, saltos, cantos y más.

En el encore vinieron “The Evil That Men Do” seguida de “Hallowed By Thy Name”, otro de esos tracks donde lo instrumental se notó como parte de esas fortalezas preciosas que tiene Maiden, que lo hacen tener una belleza fotográfica, de obra de arte mixta puesta en un museo de arte contemporáneo, capaz de interactuar con la gente y de congregar masas, como las que pasadas las 23:00 hrs. estaban cantando “Run To The Hills” en el gran cierre de una jornada realmente histórica, tanto por la capacidad de disponer de la historia grande de Iron Maiden en poco menos de dos horas, como por esa consolidación permanente con este país que es su casa.

Como dijo al rato después del show el periodista y guitarrista Héctor Muñoz: “Una banda que te manda para la casa diciéndote ‘Always Look On The Bright Side Of Life’ en la voz de Eric Idle tiene las cosas claras”, y es que, viendo la foto completa, Iron Maiden tiene todo tan claro y a estas alturas es un proyecto tan transversal, que ya no es patrimonio sólo del metal, sino que de la música en vivo en general, y qué bueno que el encuadre sea así de armonioso y perfecto.

Setlist

  1. Aces High
  2. Where Eagles Dare
  3. 2 Minutes To Midnight
  4. The Clansman
  5. The Trooper
  6. Revelations
  7. For The Greater Good Of God
  8. The Wicker Man
  9. Sign of the Cross
  10. Flight Of Icarus
  11. Fear Of The Dark
  12. The Number Of The Beast
  13. Iron Maiden
  14. The Evil That Men Do
  15. Hallowed Be Thy Name
  16. Run To The Hills

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Free Free
DiscosHace 2 días

Iggy Pop – “Free”

Puede parecer extraño que un artista que ha hecho literalmente lo que se le ha antojado a lo largo de...

DiscosHace 3 días

Diego Lorenzini – “De Algo Hay Que Morir”

El ingenio de la cultura chilena es algo que se ha instaurado como característica generalizada, como también la capacidad de...

Close It Quietly Close It Quietly
DiscosHace 4 días

Frankie Cosmos – “Close It Quietly”

Casi como una poeta del “Hágalo Usted Mismo” o filosofía DIY de habitación adolescente estadounidense, emergió el nombre de Frankie...

The Center Won't Hold The Center Won't Hold
DiscosHace 1 semana

Sleater-Kinney – “The Center Won’t Hold”

¿Hasta qué punto se considera un cambio de dirección? Muchas veces se genera un debate cuando una banda decide incursionar...

Lost Girls Lost Girls
DiscosHace 1 semana

Bat For Lashes – “Lost Girls”

Cuando Natasha Khan lanza un nuevo disco, un mundo lleno de posibilidades y de fantasía se abre. A través de...

Atonement Atonement
DiscosHace 2 semanas

Killswitch Engage – “Atonement”

Hoy en día, en la época del streaming, donde un single es más importante que un álbum, cuesta generar altas...

Schlagenheim Schlagenheim
DiscosHace 2 semanas

Black Midi – “Schlagenheim”

Históricamente, la energía proveniente de la juventud es un factor vital para el panorama del rock; una virtud que ha...

Patio 29 Patio 29
DiscosHace 2 semanas

Slowkiss – “Patio 29”

A veces se puede estar muy cerca del abismo y del fin. Allí, las experiencias y los recuerdos pueden ser...

Norman Fucking Rockwell Norman Fucking Rockwell
DiscosHace 3 semanas

Lana Del Rey – “Norman Fucking Rockwell!”

En 2011, Lizzy Grant lanzó la canción que la convertiría en la estrella con la que siempre soñó ser. Como...

Infest The Rats’ Nest Infest The Rats’ Nest
DiscosHace 3 semanas

King Gizzard & The Lizard Wizard – “Infest The Rats’ Nest”

King Gizzard & The Lizard Wizard vuelven a experimentar en el estudio, dando con su versión más pesada. En “Infest...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: