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Rata Blanca: Contra la apatía

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Tormenta Eléctrica” (2015), décimo álbum de estudio de los trasandinos de Rata Blanca, y retorno discográfico tras seis años sin editar nuevo material, se transformó en la excusa perfecta para tener de vuelta en nuestro territorio a la banda de heavy metal más importante de Argentina. El Teatro Caupolicán fue el lugar escogido para albergar la undécima visita de los nativos de Buenos Aires, y desde temprano se hacía evidente la ansiedad y emoción de los fanáticos nacionales que, augurando una velada inolvidable, comenzaron a llegar en una buena cantidad al recinto de calle San Diego, deseosos de ser parte de un nuevo viaje a través de los grandes éxitos que han sido engendrados durante la dilatada trayectoria de los liderados por Walter Giardino.

16 Rata Blanca @ Teatro Caupolicán 2015

Contra los pronósticos más optimistas, la cancha del Teatro Caupolicán sólo se encuentra al 50% de su capacidad, con una convocatoria que no llenó del todo las expectativas y que desde un principio presagia que el marco de público no será acorde a la envergadura de los invitados. Siendo las 20:45 hrs., en la pantalla ubicada al fondo del escenario se comienza a proyectar la imagen de una tormenta, y en medio de una sonora ovación hace su ingreso cada uno de los músicos que conforman Rata Blanca. Sólo basta el primer golpe de las baquetas contra los platillos para que se desate la euforia en el recinto capitalino y, sin mediar introducción, empieza a sonar toda la potencia de “Tormenta Eléctrica”, donde la voz se percibe un tanto débil en contraste con el resto de la instrumentación. Siguen subiendo las revoluciones de la mano de “Los Chicos Quieren Rock” y “Sólo Para Amarte”, certeros golpes sonoros que intentan hacer entrar en calor a un público que no se percibe tan participativo, y que sólo conecta en episodios aislados de saltos y coros.

¡Muy buenas noches, Santiago!”, son las palabras con que Adrián Barilari establece el primer contacto con sus fanáticos, recibiendo como retribución una estruendosa ovación que desciende desde la platea, cubriendo todo el escenario. Toda la energía e intensidad de la batería de Fernando Scarcella comienza a bombardear en “El Círculo De Fuego”, destacando el sonido del bajo Guillermo Sánchez y una voz que no termina por afirmarse, siendo sobrepasada constantemente por el volumen de cada uno de los elementos. Resulta evidente que en Rata Blanca la cuota adicional de talento la proporciona toda la experiencia y majestuosidad de Walter Giardino al mando de la guitarra, aportando en cada canción sus características pinceladas cargadas de rock, y arreglos complejos pero perfectamente ejecutados. Se produce un cambio de ritmo con el riff más melódico de “Tan Lejos De Aquel Sueño”, que hace su presentación con una delicada introducción del teclado de Danilo Moschen y una aceleración que rápidamente contagia a los fanáticos que comienzan a saltar.

18 Rata Blanca @ Teatro Caupolicán 2015

Uno a uno se van sucediendo los certeros golpes sonoros, que embisten incesantemente a cada una de las almas que llegaron al teatro. Primero “Volviendo A Casa” y posteriormente “La Otra Cara De La Moneda”, van haciendo mella en un público que sigue sin conectar del todo, y donde sólo sectores aislados se logran abstraer de la suerte de apatía reinante. Giardino sigue mostrando toda su destreza con las seis cuerdas, en secuencias que resuenan en las fibras y que inyectan buenas dosis de intensidad. “Talismán” y “El Sueño De La Gitana” siguen representando lo mejor del repertorio de los nativos de Buenos Aires, con la batería incesante de Scarcella marcando con fuerza cada uno de los pulsos, que penetran como dagas punzantes y que muestran la innata capacidad de Rata Blanca de sacar el máximo provecho de sus éxitos en estado natural. El frontman aprovecha una breve pausa para hablar un poco de la gira que los trae de nuevo a nuestras tierras y de lo hermoso que está nuestro país, y también nuestras mujeres, en un recurso que raya en el cliché, pero que de todas maneras sirve para extraer gritos y aplausos desde los fanáticos más recalcitrantes. La fiesta continúa con la velocidad de “Rock And Roll Hotel”, y el público empieza a evidenciar un poco más de conexión con la banda.

Luces azules iluminan el escenario, mientras el demoledor sonido de la batería da la bienvenida a “Aún Estás En Mis Sueños”, canción que destaca por su sólido y potente riff, y que contagia de inmediato de buenas vibras, haciendo cantar a cada una de las almas presentes. Llega el momento del lucimiento personal de Walter Giardino, primero con un extenso solo de guitarra, marcado por el uso de la palanca de tremolo y una repetitiva combinación de glissandos que se tornan un tanto monótonos, y posteriormente con una versión instrumental del tema “Hallelujah” original de Leonard Cohen, pero más cercana a la interpretación que popularizó el fallecido Jeff Buckley en 1994. El cierre de la primera parte de la presentación corre por cuenta de “Chico Callejero”, y “La Llave De La Puerta Secreta”, que saca excelentes réditos de su inagotable potencia, generándose una pequeña secuencia de mosh pit en el centro de la cancha, al ritmo de un psicodélico solo de cuerdas. La banda se despide y desaparece tras bastidores, ante la mirada pasiva de un público que tímidamente empieza a entonar cánticos para el retorno de los trasandinos.

04 Rata Blanca @ Teatro Caupolicán 2015

Al cabo de varios minutos de espera, los cinco músicos regresan a escena. La exquisita introducción de teclas para “El Reino Olvidado” marca uno de los puntos anímicos más altos, con un público que salta con más desenfreno que en todo el resto de la velada y que pareciese haber salido de su extenso letargo. En una suerte de segundo aire, y motivados por el retorno de Rata Blanca, la asistencia parece haber comprendido la importancia de tener un rol más activo, y es así como comienzan a quemar sus últimos cartuchos de energía en las potentes “Días Duros” y “Guerrero Del Arco Iris”, cantando y saltando con los puños en alto. Promediando las dos horas de concierto, la fuerza sigue incrementándose a través de la enérgica “Abrazando Al Rock And Roll”, y se comienza a respirar en el ambiente el ocaso del show. Para cerrar con broche de oro esta nueva visita, Giardino y compañía se despachan el insuperable combo conformado por sus incombustibles grandes éxitos: “Mujer Amante” y “La Leyenda Del Hada y El Mago”, que obviamente es acompañado por miles de voces cantando al unísono, en el episodio más emotivo de la jornada, con un canto que sale desde las entrañas y se extiende a lo largo y ancho del recinto de San Diego. Por primera vez en toda la presentación, Giardino cambia su guitarra para bajar el telón con una combinación de golpes, cuerdas rotas y acordes descontrolados.

El que diga que el éxito de un concierto sólo depende de la calidad del artista, sin tomar en consideración la relevancia de tener un público comprometido y participativo, no hace otra cosa que demostrar su total falta de experiencia en este tipo de actividades, ya que para configurar una presentación memorable se requiere la conjunción de ambos elementos, y así quedó en evidencia esta noche, donde, a pesar del buen sonido exhibido por Rata Blanca y la exquisita selección de canciones, quedó esa incomoda sensación de que los fanáticos no cumplieron con su parte del trato, sólo reflejando un grado mayor de compromiso en el último tramo del show, pero mostrándose un tanto dispersos en la mayor parte de la velada. En muy pocas ocasiones se notó una comunión de energías, ese bello momento donde todo el público se comporta como un único ser; muy por el contrario, el puzle en ningún momento cuajó del todo, donde cada una de sus piezas se mostraron escindidas y desconectadas, y donde la principal ausente fue la complicidad.

14 Rata Blanca @ Teatro Caupolicán 2015

Este nuevo paso de los trasandinos de Rata Blanca por nuestro territorio en ningún caso quedará registrado como la mejor de sus presentaciones, ya que factores anexos a lo musical conspiraron para que así no fuese. A pesar de todo esto, el quinteto liderado por Giardino cumplió con el objetivo fundamental: mostró cinco muy buenos cortes de su último larga duración, “Tormenta Eléctrica”, en un extenso show de más de dos horas de duración, dejando en claro que se encuentran más vigentes que nunca, y que aún tienen combustible para seguir siendo uno de los principales exponentes del heavy metal latinoamericano.

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Tormenta Eléctrica
  2. Los Chicos Quieren Rock
  3. Sólo Para Amarte
  4. El Círculo De Fuego
  5. Tan Lejos De Aquel Sueño
  6. Volviendo A Casa
  7. La Otra Cara De La Moneda
  8. El Jugador
  9. Talismán
  10. El Sueño De La Gitana
  11. Rock And Roll Hotel
  12. Aún Estás En Mis Sueños
  13. Hallelujah (original de Leonard Cohen)
  14. Chico Callejero
  15. La Llave De La Puerta Secreta
  16. El Reino Olvidado
  17. Días Duros
  18. Guerrero Del Arco Iris
  19. Abrazando Al Rock And Roll
  20. Mujer Amante
  21. La Leyenda Del Hada Y El Mago

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Pilar Celis

    19-Nov-2015 en 1:02 pm

    Excelente artículo y la pura verdad..; yo que estuve ahí, puedo corroborarlo…
    Gracias y slds.!

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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