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Pulp: La fiesta de la gente no tan común

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Tras su exitoso paso por el festival Primavera Fauna, llegaba el turno para que los británicos de Pulp se presentasen en un escenario mucho más íntimo y exclusivo. El recinto escogido para albergar el segundo show en Chile de los oriundos de Sheffield, fue el Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins, y los fanáticos no defraudaron, llegando desde muy temprano para asegurar una ubicación privilegiada cerca de sus ídolos. Aún faltando más de treinta minutos para el inicio del show, el lugar ya se encuentra repleto, con sólo unas mínimas ubicaciones disponibles y con una atmósfera que mezcla nerviosismo y ansiedad.

Desde todos los sectores del Teatro resuenan gritos y silbidos que buscan apurar la salida de la banda a escena, y la pista se encuentra convertida en un océano de emocionados fanáticos que cuentan los minutos para el inicio del show. Un haz de luz verde sale de lo alto del escenario, desplegando algunas frases que de inmediato cautivan a los espectadores, inclusive llegando a proyectar la imagen de un delfín que flota entre los asistentes. Las luces proyectan la pregunta: “¿Se acuerdan de la primera vez?”, una señal inequívoca de lo que se viene, y posteriormente se encienden una a una las letras que adornan el escenario con el nombre de la banda, para dar paso al ingreso de Jarvis Cocker y compañía, desatando la euforia de cada uno de los emocionados fanáticos, en un estruendo que durante un par de segundos amenaza con echar abajo la estructura del recinto.

Desde los primeros acordes de “Do You Remember The First Time?” se hizo evidente la estrecha conexión entre los nativos de Sheffield y sus seguidores, con una entrega incondicional y una intensidad que en ningún momento dejó de subir. Con el frontman bailando totalmente desinhibido, adornando su presentación con movimientos eróticos que los asistentes premian con gritos y pasajes que rozan el delirio. “Buenas noches, we are Pulp”, son las  palabras con que Jarvis Cocker comienza el diálogo con sus fanáticos, para posteriormente preguntar quién asistió a Primavera Fauna e indicar que tocarán otras canciones. En la melódica “Underwear” todo el público canta al unísono, en donde resaltan los hermosos acordes del violín y el exótico baile del vocalista. El show sigue ganando en energía e intensidad, primero con la entretenida “Razzmatazz” que cuenta con el apoyo de las palmas de todo el recinto y las letras de Pulp que parpadean entre colores rojo y azul, y posteriormente con la sensible “A Little Soul”, en donde todos aplauden en perfecta comunión.

Los hermosos y brillantes haces de luz verde vuelven a llenar cada rincón del recinto y el cantante toma su guitarra acústica para interpretar el tema “Sorted For E’s & Wizz”, de corte mucho más relajado y melódico, que el público disfruta en profunda introspección. Las luces se mantienen en el comienzo de “Sheffield: Sex City”, en donde Cocker muestra su lado más teatral acercando sus manos a sus fanáticos y tirándose al suelo, mientras resuenan las hermosas secuencias del bajo de Steve Mackey. Llega el turno de “She’s A Lady”, una canción que según el propio vocalista no tocan muy a menudo, lo que casi en un acto reflejo causa la ovación de cada una de las almas que llenan el recinto. La complicidad no se hace esperar y las precisas secuencias del teclado de Candida Doyle llenan de energía la pista. Al final de la interpretación de “Lipgloss” cae al escenario un lápiz labial que Jarvis no tiene problema en probar, y acto seguido cae una tira de dulces que el frontman mira con extrañeza, sin poder identificarlos, indicando que lo dejará para después. Para cuando comienza a sonar “Like A Friend” todo el recinto apoya con las voces, hasta cuando llega el momento en que el ritmo se acelera, ocasionando una explosión de energía, dinamismo y vitalidad, que se percibe en cada rincón del teatro. El vocalista de despoja de su chaqueta, alegando que el ambiente está “caliente, muy caliente”, lo que es bien recibido por el público femenino. Los primeros acordes de la guitarra de Mark Webber para el tema “Babies” hacen que los fanáticos enloquezcan, bailando al compás de la música y mostrándose extremadamente participativos.

Para cuando llega el turno de “Party Hard”, Jarvis Cocker toma el megáfono y, fiel a su estilo distendido, comienza a imitar a un oficial de policía, provocando las risas entre los asistentes. El sonido continúa estando muy bien logrado, salvo algunas pequeñas secuencias donde los instrumentos presentan algunos atisbos de saturación, pero que pasan prácticamente desapercibidos. Cuando llega el turno de “This Is Hardcore”, se viven algunos segundos de tensión, ya que el alocado vocalista decide subirse sobre unos amplificadores ubicados al borde del escenario, por suerte, sin consecuencias negativas. Los tintes oscuros y melancólicos de la canción reciben el apoyo vocal de los asistentes, llenando de emoción y sentimiento la interpretación. La delicada melodía de “Sunrise” enciende el recinto, en donde el cantante vuelve a tocar la guitarra acústica y donde dos desagradables acoples amenazan con ensuciar la pieza, que de la mano de un incremento en su intensidad logra superar el obstáculo, motivando al público a acompañar con las palmas. En “59, Lyndhurst Grove”, el sonido del sintetizador se transforma en el único acompañante del vocalista, para posteriormente incorporarse hermosas secuencias de cuerdas y el teclado que toca el mismo Jarvis.

La entrega de una bandera chilena al frontman, se convierte en la génesis de uno de los momentos más memorables de la jornada, tomándose un tiempo razonable para colgársela como capa y hacer comparaciones con personajes tan disimiles como Batman y Freddy Mercury. Sólo bastan un par de segundos de “Common People” para que el recinto se convierta en una caldera, con todo el público saltando y coreando cada una de las líneas de la canción, configurando un perfecto trance colectivo, en donde cada uno de los cuerpos danza al compás de la música. La banda se retira del escenario y de inmediato comienzan los cánticos y silbidos solicitando el retorno de Pulp, los cuales se extienden por varios segundos sin tener recompensa. Finalmente, los músicos aparecen en escena, entre ellos Jarvis que le entrega un vaso con agua a alguien del público.

El vocalista pregunta “¿Quieren bailar?”, y un rotundo “¡Sí!” resuena en cada rincón del recinto, y de la mano del característico riff de Mark Webber marca el comienzo de “Disco2000”, en donde los fanáticos no escatiman en energía, saltando y cantando durante toda la interpretación, donde también se hacen presente las palmas. El show continúa con “Mile End”, canción perteneciente a la banda sonora de la película “Trainspotting”, en donde el cantante baile exóticamente moviendo insistentemente el trasero hacía el público, recibiendo una lluvia de aplausos como muestra de gratitud.

Jarvis Cocker vuelve a tomar los dulces que le regalaron al principio del concierto, indicando que parecen drogas y que ellos no son una banda psicodélica, pero que quizás después en el hotel los probará. Ya acercándose al final de la presentación suena “Bad Cover Version”, en donde destacan unas pequeñas maracas que caen del escenario y que el vocalista incorpora como parte del arreglo. La última canción de la velada es “Mis-Shapes”, en donde tal como ha sido la tónica a lo largo de todo el show, el público se hace cómplice del tema, bailando y cantando al ritmo desenfrenado de Cocker y las luces que se proyectan desde el escenario. Llega el triste momento de la despedida, en donde el vocalista se encarga de apuntar a cada uno de los músicos para que el público los premie con aplausos y una cerrada ovación, para posteriormente perderse tras bastidores, tras la mirada ingenua de sus fanáticos, que fácilmente podrían haber seguido bailando toda la noche al ritmo incesante de Pulp.

No había forma de que este show no fuese un total éxito, con una banda que ha paseado su talento y calidad por los mejores escenarios del mundo, un público totalmente entregado y compenetrado con el espectáculo, y uno de los mejores repertorios del britpop, solo sería un trámite convertir todos estos factores en una presentación que quedará grabada para siempre en el inconsciente de cada uno de los 2.000 fanáticos que tuvieron el privilegio de formar parte de esta fiesta exclusiva, reservada sólo para gente no tan común. Pulp, más que la figura excluyente del carismático y excéntrico Jarvis Cocker, es por sobre todo una de las mejores bandas que ha dado a luz el Reino Unido, y así quedó en evidencia en esta calurosa noche de noviembre, donde en base a un show sólido y bien estructurado, logró que todo un teatro se rindiera a sus pies.

Setlist

  1. Do You Remember The First Time?
  2. Underwear
  3. Razzmatazz
  4. A Little Soul
  5. Sorted For E’s & Wizz
  6. Sheffield: Sex City
  7. She’s A Lady
  8. Lipgloss
  9. Like A Friend
  10. Babies
  11. Party Hard
  12. This Is Hardcore
  13. Sunrise
  14. 59, Lyndhurst Grove
  15. Common People
  16. Disco 2000
  17. Mile End
  18. Bad Cover Version
  19. Mis-Shapes

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Sebastián Rojas

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5 Comentarios

5 Comments

  1. AgarraElBus

    26-Nov-2012 en 12:32 pm

    Que emoción leer el review T_T

    • sunrise

      26-Nov-2012 en 9:28 pm

      ¿quién teloneo a Pulp?

      • JF Montero

        27-Nov-2012 en 1:03 pm

        Nadie. Partió a las 22.

  2. Mariella Paz

    26-Nov-2012 en 12:44 pm

    setlist de lujo!

  3. Carla

    28-Nov-2012 en 2:37 pm

    Agradezco por haber estado ahí, recordar la adolescencia a través de las letras dePulp y la sobre-entrega de Jarvis no tiene precio…el show no pudo haber sido mejor

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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