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Placebo en Chile: “Sin sentimentalismos con Placebo”

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La tercera es la vencida dicen algunos por ahí. Pero Placebo, a mi parecer, no tiene nada nuevo que (de)mostrar. Algunos comentarios más agudos recalcan que lo de Placebo, este jueves fue lo mejor de la banda por estas tierras. Otros menos extremistas, destacan la calidad superior del sonido, por sobre sus dos anteriores presentaciones (2005 y 2007). Pero sin duda se puede resumir la benéfica presentación de los ingleses, como íntegramente positiva.

Muchos intentaron presagiar cual sería el setlist que veríamos en Chile y muchos acertaron. Para Placebo no era un misterio ni mucho menos un secreto de estado. Pero por medio de no confirmar los presagios, todo fanático expectante se sujetaba al “beneficio” (o mejor dicho, ansiedad) de la duda, acerca de lo que escucharíamos en Santiago.

Y si, el concierto estuvo cargado hacia lo nuevo, pero para quiénes no presenciaron a Placebo las dos veces anteriores (Estación Mapocho y San Carlos de Apoquindo), la banda nos deleitó con una selección,  que si bien fue corta, fue acertada, de sus clásicos más valiosos. ‘Every you, Every me’, ‘Special needs’ y la versión más pesada de ‘Sleeping with ghosts’, ‘Soulmates’, entre muchos otros “temones” y la escueta labia de Molko que mucho llamó la atención de los que se repetían el plato por segunda o tercera vez.

Pero antes que Placebo, se plantara sobre el escenario –único recinto santiaguino que es realmente adecuado para este tipo de eventos- del Movistar Arena. Le tocó la responsabilidad de ser “aperitivo” por segunda vez consecutiva a Claudio Valenzuela, Eduardo Caces y Cote Foncea. Pero Lucybell, a pesar de sus archiconocidos cambios de formación, se las sabe por libro. Y le bastó tan sólo media hora para encender a la escueta audiencia presente hasta el momento. ‘Viajar’, ‘Caballos de histeria’, ‘Sálvame la vida’, ‘Mil Caminos’, ‘Fe’ y ‘Cuando Respiro en tu Boca’, entre muchas otras sonaron a cabalidad y fueron suficiente aliento para que el público esperara con más ansias lo que estaba por venir.

Fue emocionante el momento en que Claudio Valenzuela destacó el gesto de los ingleses, con respecto de las ganancias del show, y el honor para Lucybell de ser llamados para abrir nuevamente su show.

A modo de paréntesis, es triste saber que la convocatoria alcanzara para llenar poco más de  la mitad del Movistar Arena, cuando de antemano se sabía que Placebo donaría el total de sus ganancias del show a la resconstrucción de Chile, tras el terremoto del 27 de febrero. Todos lo sabíamos, vimos a Brian Molko que compartía un apretón de manos con Sebastián Piñera, por la televisión y en todo medio escrito, televisivo y radial se recalcó. Nadie puede decir que no sabía. Al parecer (ojo), solo al parecer, el número de seguidores de Molko y compañía es MUCHÍSIMO más reducido de lo que se vio para su venida en el 2005.

Volviendo a lo nuestro. A las 20:34, se bajó ovacionado, Lucybell del escenario. Casi media hora después, lo pactado comenzaba. Entonces, la luz se apagó en ese momento, el clamor del público no se hizo esperar ni una fracción de segundo, luego una introducción y en las pantallas se proyectaban las primeras imágenes, cuando Steve Forrest, quién pisó por primera vez nuestro país, y lo hizo también por primera vez junto a Placebo. Se erguía saludando al público con baquetas en mano, sobre pedestal en que estaba ubicada su blanca y brillante batería, por no decir llamativa.

Acto seguido lo hacían Olsdal y Molko, y entremedio los músicos de apoyo. El fervor por ver a Placebo una vez más se hacía realidad y hay que decirlo, se iniciaba así un show que directa o indirectamente lo disfrutaron a morir, los amantes de Brian Molko y compañía. Esos que conocen hasta el más mínimo detalle de los discos de los ingleses.

Brian Molko, al entrar presentó a la banda, a los integrantes, y abogó a esa manía de los anglosajones por atesorar lo más deplorable del vocabulario español, pero a la vez cómico en estas instancias.  “Como están chicas y chica ( …), pendejos y pendejas”.

Battle for the sun” (2009), su última placa, era la tónica de entrada con una tripleta de canciones ‘For what it’s worth’, ‘Ashtray heart’ y ‘Battle for the sun’.

Luego sorprendieron con ‘Soulmates’, y ‘Speak in tongues’ fue la continuación de una presentación que empezaba a calificar como perfecta, más en lo técnico y sonoro que en lo sentimental.

Tras los primeros veinticinco minutos de presentación se cerraba la primera patita promocional de su último disco, y daban paso a una interpretación prolija de ‘Follow the cops back home’, de su anterior álbum, “Meds” (2006). Entonces lo que todos (incluyendo fanáticos, no tan fanáticos, apitutados, y demáses), esperaban ‘Every you, every me’, el primer clásico de la noche, y que fue seguido por una emotiva ‘Special needs’.

Más temprano que tarde, Placebo volvía a lo referente a “The Battle for the sun”, y lanzaba un conjunto de cinco canciones más de esta producción. Primero fue el turno de ‘Breathe underwater’ en gloria y majestad, que precedía una hermosa pero electrizante interpretación de ‘Julien’, con violín incluido (Fiona Brice).

The never-ending why’, seguida de ‘Come undone’ y ‘Devil in details’, concluían a lo que su última placa respecta. Si bien, no es un disco novedoso, es muy de la marca Placebo, y cumple con las expectativas.

Un final de lujo entonces propuso Molko, Olsdal y Forrest, antes que concluyera el recital. Dos tremendos tracks de “Meds”, marcaban el primer adiós de esta visita. ‘Meds’, y ‘Song to say goodbye’ inciaban otro, además del último capítulo de lo “más conocido del repertorio de la banda. ‘Special K’, del “Black market music”, en conjunto a ‘Bitter end’, del “Sleeping with ghosts’ daban por terminada una hora y cuarto de este tremendo show.

Tras el descanso, en que muchos nos entretuvimos al mirar el video de la bailarina que se proyectaba en la pantalla central del escenario, Placebo reingresó por unos quince minutos para cerrar una noche bastante redonda en Santiago.

Trigger happy’, la nueva joyita estrenada el año recién pasado por el trío británico, ‘Infra-red’ y ‘Taste in men’ dieron el vamos para que el telón cayera finalmente, y Placebo se despidiera de Santiago otra vez con un saldo más que positivo.

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Fotos por Felipe Ramírez A.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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