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Peter Murphy en Chile

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Luego de casi un mes de retraso, llega finalmente Peter Murphy  a nuestro país.
Pero, ¿Qué es un mes para quienes lo hemos esperado por más de 20 años?
Sin duda, la mayoría de los asistentes que llenaron gran parte del teatro Caupolicán, eran fans de Murphy desde los tiempos de Bauhaus, cuando el “Padrino del gótico” nos estremecía con la voz más enigmática de fines de los años 70, cuando lideraba  una de las bandas más sorprendentes y surrealista que se haya visto hasta ese entonces.

15 de febrero,  21:15 hrs y el recinto estaba en su máxima capacidad. Muchos un poco sorprendidos por los asientos dispuestos en cancha, se negaban a sentarse aún, dejando de manifiesto la ansiedad propia de la espera y tal vez un poco de molestia de quienes solo querían sentir a Peter lo mas cerca posible.

De pronto, sin previo aviso, sube al escenario una figura esbelta vestida de negro con un ramo de flores blancas en sus manos. Se aproxima rápidamente al borde del escenario y deposita las flores como quién las lleva a la tumba de un ser querido. En ese momento se escuchan gritos ensordecedores en todo el teatro y el resto de los integrantes de la banda entra en escena, toman sus ubicaciones y se inicia el espectáculo.

Para nuestra gran sorpresa comienza con “Burning from the inside” uno de los temas más  oscuros de Bauhaus, que nos desgarraba las entrañas y nos acercaba al placer angustiante de estar perdido en las puertas del infierno. Entonces el príncipe de las tinieblas sube una pequeña tarima ubicada en el fondo del escenario y camina sobre ella con pasos lentos e insinuantes, mientras su voz nos atravesaba de una forma visceral.

Esta austera pero intensa  puesta en escena nos mostró a Murphy como el gran poseedor de una voz de sombría luminosidad, que nos hizo deambular durante dos horas entre paisajes lúgubres, interiores de catedrales góticas  y tierras apocalípticas.

Definitivamente  “Peter Murphy Retrospective Tour” fue un viaje  a un mundo paralelo. Que nos paseó por toda su trayectoria. Desde el inframundo de Bauhaus con “She is in Party” hasta sus clásicos como solista “Line Between the devil’s”, “Teeth”,
“Disappearing”, “Huuvola”, “All night long”, “Cuts You Up” y la emblemática “Strange Kind of Love”, que nos dejó francamente sin aliento, sobre todo cuando improvisó un coro de la mítica canción de Bauhaus ¡Bela Lugosi’s Dead!.

Pero cuando creíamos que ya el camino estaba trazado, irrumpe en nuestro viaje para sobrecogernos con “Hurt” de Nine Inch Nails, que más que una nueva versión era un homenaje para los grandes músicos que Peter admira. Y en este homenaje no pudo dejar de lado a la legendaria banda  Joy Division cuando interpreta con euforia “ Transmission” que coreo al unísono con todo el Caupolicán. Para luego terminar con  “Lust for life” de Iggy Pop, tema que fue danzado indomablemente por el propio Murphy!

Este concierto, sin duda estremeció a quienes tuvimos el privilegio de escucharlo, sentirlo y palparlo, ya que este príncipe sombrío, lejos de ser un personaje sacado de un cuento de H. P. Lovecraft, se dio el tiempo de mostrar su faceta de actor e interprete extraordinario al entregarse por completo a sus fans, dejando incluso que lo tocaran, lo besaran y lo vieran como un hombre que no temía mostrar su debilidades físicas. Esto se vio proyectado cuando al subir una escalera, intentando colgarse de ella, se detiene en los primeros acordes de la canción y dice ¡STOP! mi cuerpo ya no es capaz de hacer estas cosas, entonces se baja, toma aire y exhala un ¡¡¡ahhhh!!!. Luego bromea con el público acerca de su estado físico y decide comenzar nuevamente la canción sentado a un costado de la tarima. Este fue un momento íntimo con su público. Dejándonos en claro que los grandes no temen exponer su lado débil.

Peter Murphy nos demostró esa noche de domingo, que cuando se crea música con el alma y es interpretada con una voz sublime, el tiempo no existe y  estas nuevamente transportado al mundo apocalíptico de su creador, viviendo en esos años donde era fácil llevar a escena tus pesadillas  y las más ocultas fantasías de hombres que escribieron historia con fuego.

Este fue el paso de Murphy por el escenario pequeño pero noble del teatro Caupolicán.
Quién se despidió visiblemente conmovido por las demostraciones de afecto. Y antes de perderse entre las luces tenues de una buena iluminación, nos canta su último tema sin más instrumento que su propia voz. Simplemente un final conmovedor. Luego gritos, aplausos eufóricos y la promesa de Murphy de volver a deleitarnos con su presencia.

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12 Comentarios

12 Comments

  1. Felipe Ramírez Amigo

    06-Mar-2009 en 3:41 am

    [HN] Peter Murphy en Chile http://tinyurl.com/dnx4ce

  2. peter sputnik

    06-Mar-2009 en 2:03 pm

    NOOOOOOOOOOOOOOOOO, ME LO PERDI, SE ME OLVIDO CON LA CABEZA EN LAS VACACIONES, EL COMENTARIO DEL PLAYLIST TE QUEDO MUY BUENO, SI IR ME QUEDO CLARO LO BUENO DEL ESPECTACULO, TEMAS DE BAUHAUS, DE SOLISTA Y PARA REMATAR EN EL SUELO JOY DIVISION, IGGY POP, QUE MAS SE PUEDE PEDIR, UNA PENA HABER ESTADO, ENVIDIA SANA ME EMBARGA EL CORAZON.
    SALUDOS
    BELA LUGOSIS IS DEAD
    PETER SPUTNIK

    • Musik

      07-Mar-2009 en 5:30 pm

      Gracias!. es una lástima que no hayas podido ir. Pero pacienica, creo que ´Murphy volverá a este fin de mundo.:)

  3. Sanjita

    06-Mar-2009 en 2:09 pm

    muy suaee el comentarioooO!!!!!!

    😉

  4. OskRlitio

    06-Mar-2009 en 2:27 pm

    Estuvo la rajaaaaaaaa el recital , lejos lo mejor del ultimo tiempo!!!!!!!!!!!!

    wenisimo el articulo, asi no mas fue tal cual!

    esperemos ke se repita muy pronto un show tan estremecedoR!

    saludos muy buena la paginaaa!!!

  5. Yest

    06-Mar-2009 en 5:11 pm

    Bueno el concierto, muy bien armado el comentario, creo que junto al recital de MUSE es lo mejo que ha pasado….

  6. Tristan

    07-Mar-2009 en 8:31 pm

    Pucha, que lata que haya perdido este concierto ! Si hubiera ido, hubiera sido bacan, si me fijo a lo del articulo. La proxima vez que me avisen !

  7. dragma

    07-Mar-2009 en 11:37 pm

    Que buen artículo, relata exactamente lo que yo también sentí al escuchar al maestro de maestros Peter Murphy.

    Fue un concierto realmente excelente, no se le notan los años a Peter al escucharlo, su voz es impecable y al igual que en sus principios sigue transmitiendo esas mismas sensaciones que te dejan inmóvil y con la garganta apretada.

    Solo me que da decir, Peter Murphy, lo mejor!!!
    Gracias Peter por venir a Chile y entregarnos esta inolvidable experiencia
    y gracias también, por regalarnos temas de Bauhaus, que en lo personal era lo que mas deseaba.

    Saludos.

  8. sady

    09-Mar-2009 en 5:57 pm

    que buen articulo, me hizo sentir estar ahi, gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  9. Franco Canales B.

    09-Mar-2009 en 6:45 pm

    GENIAL !! gracias por transmitir lo vivido en ese momento. en lo personal me lo perdi. me lo lamentare siempre. un artista que pone la piel a mil. mis inicios en la musica fueron con los temas que mencionas. espero que se repita su visita, ya que me la jugare por ir, ahora si que si.

  10. pao

    19-Abr-2009 en 1:25 pm

    buenaaaa …..que sigan describiendo notas a sí ….exactamente es como senti el concierto…
    descubrir humo negro es bacan…..

  11. Isabel Dhampir Bowie

    30-Jun-2009 en 1:42 am

    Buenisimo tu articulo,pero que es eso de ‘padrino del gotico’?,lo correcto seria DIOS Y PADRE DEL GOTICO.

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte del álbum blanco que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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