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Pete Doherty & The Puta Madres: Bellos desastres

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No existe una fórmula única para definir al rock & roll. El cúmulo de ideas alrededor y las expectativas de la gente que se siente cercana a este género musical son tan variadas, que es imposible afirmar con certeza qué entra y qué está excluido de esta categoría. Hay virtuosos, hay carismáticos, hay tiernos, hay aguerridas, hay letristas y hay intérpretes, pero al final, además de las canciones, lo que trasciende del rock y que genera identificación, es la personalidad de los exponentes; si caen bien, mal, o si pueden ser modelos de (mala) conducta. Pete Doherty es uno de esos “locos lindos” de la música, incluso cayendo en la imperdonable falta de tino en el manejo de sus cualidades musicales. Como compositor, el inglés es parte de los que mejor maneja las melodías en el último par de décadas, y sus letras apelan a cotidianeidades que impactan en sus seguidores, pero su estilo de vida lleno de fiesta, jolgorio y alegría, se mezcla con su capacidad en vivo y como intérprete, mermando completamente su entrega ante ojos objetivizadores en la pulcritud en el escenario.

Pero como vimos en la segunda visita de Pete a Chile y su primera como solista, es este desastre aparente el que entrega al Doherty más genuino y el que inevitablemente tiene un magnetismo que se siente real, en serio, en cuerpo y alma, quizás más que el desorden controlado que existía en The Libertines, donde, como no pudieron explotar estas particularidades, lo único que quedó era un show con falencias más evidentes. Algo que no ocurrió en la sudorosa noche del martes 30 de mayo en el Club Subterráneo.

Aunque el plato principal recién saldría a las 22:30 horas al escenario (en el papel), una larga fila se amontonaba incluso antes de la apertura de puertas, dos horas antes. La efervescencia de los más fanáticos resultaba contagiosa, y eso incluso alcanzó para el show poco fluido aunque potente de Magenta, la primera banda invitada que tocó cinco temas en unos 20 minutos, donde el sonido del micrófono no acompañó mucho la posibilidad de seguir las canciones de una banda que, se nota, tiene ideas interesantes, pero que en el escenario del Subterráneo lució un poco trabada, quizás por los mismos temas técnicos.

Más suelto se vio a Jiminelson, que entendió de inmediato la onda de la gente y lo que se venía con “el loco Pete”, mostrando seis canciones (incluyendo un encore) con una banda abultada con teclado, bajo, guitarra, batería y un trío de bronces, entregando de buena manera sus temas más conocidos, como “Nice & Easy” y “El Delincuente”. Aunque Jiminelson estaba en el escenario moviéndose de forma errática, su simpatía, ánimo y respeto por el público lo hicieron merecedor de aplausos, además de la escucha a sus canciones que, con un soul cálido, transmitieron más cercanía a una noche donde sucedían cosas como una botella de champagne pasando de mano en mano en el público, y un guardia muy riguroso en evitar cigarrillos encendidos entre la asistencia.

Al único que le aguantaron fumar en el recinto fue a Pete, quien junto a la banda que armó con músicos argentinos, The Puta Madres, salió a las 22:47 con un semblante desastroso, pero cercano, simpático, y con canciones solistas bajo el brazo como el single de su último disco, “I Don’t Love Anyone (But You’re Not Just Anyone)”. Desde ahí, las canciones nuevas y también de “Hamburg Demonstrations” (2016) dominarían el repertorio del set de Doherty, quien siempre en estos shows como solista aprovecha de generar espacios para composiciones desconocidas, que incluso deja fuera de discos, quedando como rarezas y momentos únicos, como cuando en “Weed Smoker’s Dream” se esforzó por encender un cigarro que le tiraron desde el público.

Pero pese a lo bien que sonaron temas como “The Whole World Is Our Playground”, la atención y conexión de la gente con el show explotaba cada vez que aparecía un track de los otros proyectos de Doherty, como el karaoke colectivo que fue “You’re My Waterloo” de The Libertines, o “Albion” de Babyshambles que cerró el set principal.

Punto aparte es la banda que acompaña a Pete. Muchas veces peca de elegir a gente poco jugada con lo que hace y que no sostiene sus intenciones de proyectar un desastre y, a la vez, poner en práctica las melodías de canciones infalibles, pero The Puta Madres tiene identidad y capacidad propia, en especial el guitarrista y la violinista/banjista, quienes estaban muy atentos a Pete y al público, armando comunicaciones propias en medio de los desvaríos y diversiones que procuraba Doherty.

Aunque el setlist tenía otras canciones, Pete eligió un trío del recuerdo para volver al escenario con una guitarra electroacústica, tocando prácticamente solo para la gente. “Beg, Steal Or Borrow” de Babyshambles, y “Death On The Stairs” y “What A Waster” de The Libertines prendieron aún más a un público que clamaba por Doherty y que se entregaba a este protagonista simpático de fiestas interminables. Luego de eso, a banda completa lanzó “Killamangiro” y el himno “Fuck Forever”, para cerrar un show de más de 1 hora 40 minutos de duración, que no sólo dejó felices a los asistentes, sino que también a un Pete que, a veces en su mundo, comprendía el cariño de la gente e incluso se quedó firmando cosas y conversando con sus fans al rato después de terminado el show.

Implacable, pero real. Lo que hace Doherty es bello, es real, es energía dispuesta a conducir a la gente a una felicidad catártica y también a una contención melódica brillante, pasando por el infierno de los desastres de la pulcritud y por las tormentas de un Pete cuyo pasado queda como antecedente de las preocupaciones de sus fans, pero que en una noche fría de martes no mermaron la conexión entre una audiencia fanática y entregada, y un cantautor transparente en su forma de ser y en su forma de actuar.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Pedro Mora

Setlist

  1. I Don’t Love Anyone (But You’re Not Just Anyone)
  2. Last Of The English Roses
  3. Kolly Kibber
  4. You’re My Waterloo (original de The Libertines)
  5. The Whole World Is Our Playground
  6. Weed Smoker’s Dream
  7. Down For The Outing
  8. Hell To Pay At The Gates Of Heaven
  9. All At Sea (original de The Libertines)
  10. Who’s Being Having You Over
  11. The Ballad Of Gaxony Ave
  12. The Travelling Tinker
  13. Albion (original de Babyshambles)
  14. Beg, Steal Or Borrow (original de Babyshambles)
  15. Death On The Stairs (original de The Libertines)
  16. What A Waster (original de The Libertines)
  17. Killamangiro (original de Babyshambles)
  18. Fuck Forever (original de Babyshambles)

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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