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Paul Di’Anno: Con rock no hay dolor

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Respeto. Esa es la palabra que mejor describe las razones de que haya sido tan celebrado el retorno a Chile de Paul Di’Anno. Respeto por una de las piezas fundamentales en la historia de Iron Maiden, y por qué no decirlo, del heavy metal. Respeto por la voz a cargo de los primeros dos álbumes de los ingleses, que cuentan con clásicos de la talla de “Running Free”, “Phantom Of The Opera”, “Killers”, entre muchos otros. El show que lo trae de vuelta a nuestro territorio, se enmarca en la gira “Running Free Again Tour2012”, que tiene como principal atractivo la interpretación de los grandes éxitos de su paso por Iron Maiden, además de temas propios que ha cosechado a lo largo de su extensa trayectoria.

En un comienzo, el recinto escogido para albergar este evento sería el Teatro Teletón, sin embargo, debido a una prohibición municipal para realizar eventos masivos y a la alta demanda de tickets, el concierto se trasladó al Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins. Resulta importante recordar que, a pesar de que originalmente la Productora Toma publicitó el show indicando que el frontman tocaría de manera íntegra los álbumes “Iron Maiden” (1980) y “Killers” (1981), y tal como lo adelanto el ex-vocalista de la Doncella de Hierro en entrevista con HumoNegro, esto no sería efectivo, ya que por motivos ajenos a la productora, y que guardan relación con derechos puntuales, no se interpretarían los temas “Innocent Exile”, “Another Life” y “Prodigal Son” del segundo disco de los británicos. A raíz de esta información, los organizadores del evento dieron las facilidades para que las personas que no se sintieran conformes con el cambio en el setlist pudieran exigir la devolución de su dinero, pero al parecer las ganas por recrear en vivo la exitosa primera etapa de Iron Maiden fueron más fuertes, ya que a medida que se acercaba la hora del show, un desfile de poleras y chaquetas negras comenzaba a repletar cada rincón del teatro.

Las bandas nacionales Inferis y Alto Voltaje fueron las encargadas de calentar el ambiente, con presentaciones que destacan positivamente en dos áreas: primero, lo bien logrado de su sonido y segundo, el respeto con el que fueron recibidos por el público, que a pesar de derrochar ansiedad, se dio el tiempo de escuchar y apoyar a ambas agrupaciones. Cuando el reloj marcaba las 22:30 hrs. (diez minutos después de un inicio en falso) se apagaron las luces del teatro y comenzó a sonar la canción “Hunter’s Prelude”, de la película Drácula, que marca el inicio de lo que a la larga se convertiría en un show memorable.

Aparecen cinco músicos en escena y con ellos comienza a sonar “The Ides Of March”, que de inmediato enciende a los fanáticos que desatan su energía. Entra Paul Di’Anno, vestido sobriamente de negro, y con un potente “Hola, Santiago” termina de hacer estallar La Cúpula. El show continúa con “Wrathchild” y queda en evidencia que el público está dispuesto a dar todo de su parte, transmitiendo entusiasmo y coreando cada una de las líneas de la canción.  El tema “Prowler” comienza con un “Are you ready?” por parte del vocalista, que como era de esperar recibe una aprobación generalizada desde todas partes del recinto. La canción se desarrolla con mucha intensidad y una participación constante de los asistentes. La presentación cae en un pequeño bache con “Marshall Lockjaw”, pero de inmediato vuelve a subir la apuesta con “Murders In The Rue Morgue”, en donde el frontman empieza a evidenciar sus problemas físicos, tomándose la rodilla derecha y bromeando respecto a que no podrá bailar. El público intenta motivar con las palmas, pero los dolores deben ser demasiado constantes, ya que ingresa un roadie que lo ayuda a sentarse a los pies de la batería. Evidentemente molesto con su lesión, el músico pide disculpas a la audiencia, y casi en un acto reflejo todo el teatro comienza a corear su nombre, casi como si se hubieran puesto de acuerdo para subirle el ánimo. Paul dedica el tema “Strange World” a su esposa y cada uno de los fanáticos comienza a acompañar esta potente balada rock. Se habilita un improvisado asiento en medio del escenario, y el vocalista agradece todo el apoyo del público chileno, recurriendo a la clásica frase cliché de que somos los mejores seguidores de todo el mundo.

Paul continúa disculpándose por su situación e indica sentirse un poco avergonzado. La siguiente canción se la dedica a su ex-esposa, utilizando el cariñoso apodo de “la puta”. A pesar de toda la potencia que imprimen las guitarras y la batería, el público parece haber bajado un poco las revoluciones, y esto se mantiene durante el desarrollo de “Children Of Madness”. El vocalista aprovecha la interpretación del tema instrumental “Transylvania”, para fumarse un cigarrillo y presentar a su banda argentina. Promediando la mitad del show, se mantienen las dedicatorias, con el tema “Remember Tomorrow”, que según palabras del propio músico fue compuesta para su abuelo cuando él estaba muriendo. El público canta y acompaña la canción, a medida que avanza la pista esta gana en velocidad en un constante crescendo de sonidos. Cuando llega el turno de “Impaler”, la poca interacción del público denota que no corresponde a un tema muy conocido. Paul vuelve a reiterar lo fantástico que es el público chileno, y antes de comenzar la interpretación de “Faith Healer”, deleita con una pequeña parodia a Stevie Wonder. La fuerza y potencia se mantiene con “A Song For You” y “Charlotte The Harlot”.

La última parte del show comienza con el clásico “Killers”, en donde Di’Anno indica que, a pesar de que la gira está compuesta por muchas presentaciones, Chile seguirá siendo la número uno. El público estalla, no para de saltar y cantar, derrochando energía por los poros, la misma que se mantiene durante la interpretación de otro de los grandes éxitos de Iron Maiden: “Phantom Of The Opera”. Sin lugar a dudas, la secuencia más potente en lo que va corrido del concierto, y la entrega incondicional del público se mantiene con “Iron Maiden”. Las canciones encargadas de bajar un poco la velocidad son “Drifter”, con una fuerza que no logra motivar tanto como sus predecesoras, y la instrumental “Genghis Khan”, con la que Paul aprovecha para consumir un nuevo cigarrillo. El Teatro La Cúpula se viene abajo con los primeros acordes de “Running Free”, y en una suerte de trance, todo el público la corea al unísono. Llega el turno de una versión heavy metal del clásico “Blitzkrieg Bop” de The Ramones, la cual es recibida de muy buena manera por los asistentes.

El cierre del show queda a cargo de “Sanctuary”, donde los fanáticos terminan por entregar sus últimas reservas de energía. Entre los roadies y la banda ayudan a ponerse de pie a Paul, y juntos se despiden en el centro del escenario, mientras comienza a sonar el clásico “Don’t Worry Be Happy” de Bobby McFerrin.

Quizás más de alguien dirá que Paul Di’Anno esta con sobrepeso, que apenas puede caminar por sus propios medios e inclusive que a ratos llega a dar lástima verlo sentado en el centro del escenario, y tal vez todas estas afirmaciones tengan un grado de veracidad, sin embargo, abstrayéndose de estos temas anexos, lo principal que nos deja la visita del primer frontman de Iron Maiden, es un show lleno de energía, potencia y emotividad. La banda estuvo a la altura de las circunstancias en todo momento, con un sonido nítido e intenso, al igual que la voz de Paul que proyecta ráfagas de heavy metal con cada nota que interpreta. Más allá del cariño y respeto que uno pueda o no tener por el vocalista, se agradece que a pesar de los problemas físicos que lo aquejan, sea capaz de salir a escena y entregarse por completo a su público, brindando uno de los mejores conciertos de lo que va corrido del año.

Setlist

  1. The Ides Of March
  2. Wrathchild
  3. Prowler
  4. Marshall Lockjaw
  5. Murders In The Rue Morgue
  6. Strange World
  7. The Beast Arises
  8. Children Of Madness
  9. Transylvania
  10. Remember Tomorrow
  11. Impaler
  12. Faith Healer
  13. A Song For You
  14. Charlotte The Harlot
  15. Killers
  16. Phantom Of The Opera
  17. Iron Maiden
  18. Drifter
  19. Genghis Khan
  20. Running Free
  21. Blitzkrieg Bop
  22. Sanctuary

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Sebastián Rojas

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Cristian Vicencio

    09-Jun-2012 en 2:22 pm

    Un gran concierto, pese a todos los problemas que tuvo Paul.
    Respeto y cojones, así lo definiría yo.

    Sin duda Paul Di’Anno es una pieza fundamental dentro del rock pesado.
    Grande!

  2. Czar

    11-Jun-2012 en 12:51 pm

    Emotivo concierto, y tuve la suerte de presenciarlo junto a mi hijo de 9 años…. ya sólo con escuchar Prowler en la voz de Paul me di por pagado!

    Gigante Paul!!!

  3. EddieTD

    11-Jun-2012 en 4:04 pm

    Desde donde yo estaba (y respecto al ultimo parrafo del articulo) el sonido NO fue nitido, las guitarras no se escucharon en todo el concierto y eso que vi 3 guitarras, ninguno destaco, concuerdo con lo potente que fue ver al tio Paul.

  4. Alvaro

    11-Jun-2012 en 6:21 pm

    Muy romántico el comentario del concierto, el sonido no fue nítido, eso si, mejoró al pasar las canciones.
    El tipo está donde tiene que estar, no es muy profesional pa sus cosas, un talento desperdiciado.
    Por suerte la producción mejoró 100 veces comparada a la primera visita.
    Sentimientos encontrados se le dice a lo que sentí al final del concierto, pero no salí feliz, que es lo que uno espera en estas oportunidades.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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