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Paramore: Como si fuera la primera vez

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Con los fanáticos esperando desde temprano tras las rejas del Movistar Arena y pidiendo hasta el final alguna sorpresa en el setlist, Paramore completó el triplete en nuestro país. Comandados por la desenfrenada Hayley Williams, lo de los norteamericanos fue una ametralladora de hits, y de aires renovados. Demostraron que están en la cúspide de su carrera y que la partida de los hermanos Farro ya es pasado. Una banda que exhibió en Chile su revolución y reinvención, como si la presentación de este jueves hubiese sido su primera vez.

Pasadas las nueve de la noche apareció la frontwoman y Taylor York, junto con los primeros acordes de “Interlude: Moving On”, pero ese griterío ensordecedor que se inició minutos atrás no terminó de explotar sino hasta “Misery Business”, quizás el primer súper éxito mundial de la agrupación, donde la fanaticada con las pulsaciones a mil coreó a rabiar. El espectáculo continuó subiendo su intensidad, con Hayley, Taylor y Jeremy dejándolo todo sobre el escenario. Y el orden de las canciones así lo permitía, ya que “For A Pessimist, I’m Pretty Optimistic” fue una ráfaga de proyectiles directo a la cabeza de los asistentes, que hacia las plateas podían distinguir lienzos de “Still Into Paramore” o “Team York”.

PARAMORE CHILE 2013 01

Al menos, y por suerte para quienes se ubicaron en las primeras filas de la cancha, “Decode” creó una atmósfera más profunda que apasionada, y que sirvió también para marcar los tiempos de un show que, sin estas pausas, musicalmente no tendría mayor matiz por estar siempre en la cima. Pero además faltaba la otra parte de la fiesta, esa que le presentan los propios fans a la banda. Porque con “Now” –uno de los singles de su último disco- y York como percusionista, llovieron las challas y los papelitos grises picados, como queriendo emular en parte esa neblina provocada por las bengalas coloridas que lanzan en el video. Y no sería lo único.

Williams no para. La colorina baila, corre, gesticula en exceso; maneja al público a su antojo. Exhibe su buena voz cantando a capella como al inicio de “Renegade”, juega con su pelo, y no deja de moverse. Con un pitch previo, donde preguntó acerca del disco “Paramore” (2013), Hayley presentó “Ain’t It Fun”, una de las mejores canciones de su catálogo y, a su vez, uno de los grandes momentos del espectáculo. Con una batería que desata toda esa sensual cadencia de la vocalista, los norteamericanos logran combinar el pop con los sonidos afroamericanos, gracias al slap del bajo de Davis y al coro cuasi-góspel que replicó cada uno de los asistentes.

No hubo track que no se coreara esta noche. Y si faltaba emotividad, “The Only Exception” fue, ahora, un disparo en medio del corazón. La líder del combo mostró su lado más delicado, mientras sus seguidores le cantaban a alguien que existe –o tal vez no- pero quizás no como quieren que exista. “Let The Flames Begin” fue otro punto alto de la jornada, recordando los tiempos de “Riot!” (2007), con una versión potentísima que se extendió más allá de los cinco minutos y que derramó toda la distorsión que se extraña de sus primeros dos discos. El alma del trío queda desparramado sobre el escenario, pero inmediatamente regresa del abismo del cansancio: “Fast In My Car” e “Ignorance” se interpretaron como si hubiesen estado al principio del set.

PARAMORE CHILE 2013 02

Ya era el turno de que Paramore regalase algún jueguito que consolidara ese puente con los asistentes, y “Looking Up” fue la encargada de afianzar ese diálogo. Williams contaba en voz alta “¡Uno, dos, tres!” y el público, dependiendo del sector, devolvía un grito. Pero la gran sorpresa vendría en “Anklebiters”, el último single de su disco homónimo, porque subió a un puñado de fanáticos a cantar junto a ella. Hasta posó para las fotos. Y, finalizando el tema, les dijo que cada uno debía estar orgulloso de la persona que era, para continuar con “That’s What You Get”. El primer término del concierto vendría con “Still Into You”, donde la fanaticada lanzó centenares de globos blancos y celestes. Y apenas los tres artistas principales –más los músicos de apoyo- dejaron el escenario, estos fueron cambiados por muchas hojas blancas con la leyenda “Paramore Never Ends”. El agotamiento ya se estaba haciendo insostenible.

“Proof” y “Brick By Boring Brick”, además de los papelitos rojos y amarillos lanzados a presión, serán recordadas como el término de un espectáculo que va más allá de la música. Lo de Paramore, o específicamente lo de Hayley Williams, tiene que ver con las grandes ligas y los shows de estadio. No es el papel picado, no son los juegos, no es el desenfreno ni las gráficas en las pantallas, es el paquete completo que confirma el porqué del fanatismo y la incondicionalidad. Entendámoslo o no de esa forma, es allí donde se crean los ídolos y las heroínas del pop.

Setlist

  1. Interlude: Moving On
  2. Misery Business
  3. For A Pessimist, I’m Pretty Optimistic
  4. Decode
  5. Now
  6. Renegade
  7. Pressure
  8. Ain’t It Fun
  9. The Only Exception
  10. Let The Flames Begin
  11. Fast In My Car
  12. Ignorance
  13. Looking Up
  14. Whoa
  15. Anklebiters
  16. That’s What You Get
  17. Still Into You
  18. Proof
  19. Brick By Boring Brick

Por Bastián García

Fotos por DG Medios

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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