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Paradise Lost: Paraíso sin ganas

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El regreso de los ingleses congregó a un número de fanáticos no menor para las dimensiones del Club Kmasú, recinto que en el último tiempo se ha transformado en la nueva alternativa para albergar conciertos de índole metalera, recibiendo a bandas emblemáticas como Accept, que no llenan un Caupolicán. A este lugar llegaba Paradise Lost, en su cuarta visita al país, presentando su más reciente disco “Tragic Idol” (2012), 13° producción de los de Halifax, que terminó de asentar el regreso al doom metal clásico, estilo que ha transformado a Paradise Lost en uno de los números más respetados por los metaleros alrededor del mundo, a pesar de que a lo largo de su carrera se han paseado por sonidos más experimentales, coqueteando incluso con el pop y la electrónica. Cuando faltaban unos minutos para las 21 horas, los chilenos de Poema Arcanvs y Mar De Grises abandonaban el escenario, respectivamente, y Kmasú terminaba de recibir a los fanáticos de Paradise Lost, principales responsables de entregar vida al show.

Una bandera chilena con el nombre de la banda era colocada en uno de los amplificadores minutos antes de que “Widow”, uno de los clásicos del disco “Icon” (1993), abriera los fuegos con buen pie, recibiendo la respuesta inmediata del respetable, que replicó con saltos y cánticos. Sobre el escenario, el quinteto liderado por Nick Holmes, era victima de una mezcla deficiente, con cero matices en la batería de Adrian Erlandsson y la guitarra rítmica de Aaron Aedy prácticamente muteada, perjudicando la performance del grupo, además de jugar chueco al calvo guitarrista quien parecía ser el único que estaba disfrutando el concierto de verdad, ya que el resto de sus compañeros, sobre todo Nick Holmes, se mantuvieron al pie del libreto sin demostrar más de lo necesario para cumplir con el espectáculo.

No hay tiempo para pausas y Holmes presenta “Honesty In Death”, demostrando un poco de su sentido del humor al preguntar cómo lo estaba pasando un asistente del público que grababa con su videocámara el concierto desde el fondo del recinto, para luego seguir la rutina llamando a participar al público con los puños en alto. “Erased” ponía a bailar a todos con su ritmo discotequero, perdiendo bastante en el sonido, principalmente por la amplificación que seguía siendo pobre, pero también porque las secciones correspondientes por el sintetizador, sonaban en un pista de fondo y apenas podían hacerse un espacio entre el sonido de la banda.

El único corte interpretado del clásico “Draconian Times” (1995) fue “Enchantment”, el cual despertó las pasiones del público, que una vez más era el encargado de entregar dinamismo al espectáculo. Con un sonido algo más depurado, llegaba desde el controvertido “One Second” (1997) la comercial “Soul Courageous” provocando un pogo frenético en las primeras filas. Para presentar el último disco, “In This We Dwell”, con un Nick Holmes que se forzaba por cumplir con su rol de frontman, aunque cada una de sus intervenciones sonarán a clichés extraídos de un guión genérico, dando la sensación de que el cantante venía a “hacer la pega”, cobrar y partir. Está bien, es en definitiva su trabajo, muy ingenuo sería pensar que sólo lo hace por amor al arte, pero el desgano de Holmes llega a mermar su propio desempeño como vocalista, marcando uno de los momentos más bajos del recital durante la presentación de “No Celebration”, que aparte de la pobre mezcla de sonido, sufrió del desentonado fraseo del cantante, traicionando por completo la correcta versión en estudio del tema.

Con alma heavymetalera caía “Pity The Sadness”, prendiendo los ánimos de quienes se animaron para desordenar el centro de la cancha, continuando la ronda de clásicos con “As I Die”. “One Second”, tema del disco homónimo, volvía a bajar las revoluciones de una presentación que se aletargaba por los mismos defectos que opacaron el resto de la velada, aunque pudieron ser arreglados en parte –por fin se escuchaba la guitarra de Aedy- cuando tocó el turno de “Tragic Idol”, extraída del último LP y recibida como un clásico más, para cerrar la primera parte del show con “The Enemy”, single que goza de pocos años de vida en el catálogo de la banda, pero es recordado por formar parte del disco “In Requiem” (2007), registro que encausó a Paradise Lost de vuelta a los caminos del metal.

Sin mayores aspavientos, la banda se retira del escenario para regresar un par de minutos después con “Embers Fire”, y ahora sí el sonido era decente y se podía contemplar a la agrupación en plenitud. “Fear Of Impending Hell” fue la última repasada de “Tragic Idol”, para terminar con “Faith Divides Us – Death Unites Us” y la bailable “Say Just Words”, siendo Holmes el primero en abandonar el escenario rápidamente, confirmando que lo suyo era un trámite, y dejando a sus compañeros agradeciendo a los presentes, siendo Aedy el más entusiasta y autentico en su gesto.

Así terminaba la cuarta visita de Paradise Lost a Chile. Obviando los defectos en el sonido, puede ser el peso de largos 22 años de carrera, o simple desinterés por entregar algo más que el mínimo, pero en la noche del martes pudimos ver a una banda desganada, impersonal y plana en emociones, dejando conforme sólo a sus fanáticos, quienes fueron los encargados de dotar de magia a una presentación que se enmarca entre lo más discreto del año.

Setlist

  1. Widow
  2. Honesty in Death
  3. Erased
  4. Enchantment
  5. Soul Courageous
  6. In This We Dwell
  7. No Celebration
  8. Pity the Sadness
  9. As I Die
  10. One Second
  11. Tragic Idol
  12. The Enemy
  13. Embers Fire
  14. Fear of Impending Hell
  15. Faith Divides Us – Death Unites Us
  16. Say Just Words

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Julio Ortúzar

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5 Comentarios

5 Comentarios

  1. alex supertramp

    12-Dic-2012 en 3:06 pm

    Muy corto el show. Y el sonido podria haber sido mucho mejor. Productoras pencas que cambian las reglas del juego a ultima hora.

  2. pabloco

    12-Dic-2012 en 4:01 pm

    Una mierda tu review, yo lo encontre genial, solo el sonido y la duracion, la actitud de la banda??? siempre han sido asi, si quieres ir a saltar puedes ir a ver a iron maiden las veces que quieras

  3. JC

    12-Dic-2012 en 5:37 pm

    De acuerdo con que hubo problemas de sonido y con lo breve del show. En lo demás, la crítica es derechamente errada, o bien existe un desconocimiento de la banda impropio para esta publicación.

  4. ZERO

    12-Dic-2012 en 6:03 pm

    Esto es un review o un ataque personal a la banda? Todos los que conocemos a Paradise desde hace años sabemos que Holmes ya no tiene la misma energía ni voz de antes como para criticarlo tan envenadamente. Para mi el show estuvo cortísimo, pero no por eso menos bueno… Para mí estuvo bueno por el lado de la performance de la banda, pero el local está más que claro que no es el adecuado para bandas de metal (sobretodo porque el sonido es tan malo que nos recuerda al novedades)… Y han puesto a bandas más pequeñas en cuanto a público en el caupolicán como para no haberlo hecho con PL. Sencillamente una mierda tu crítica (no es un review, ni cagando, porque de objetividad no veo nada)

  5. Ely Gaby

    12-Dic-2012 en 7:15 pm

    Humo negro me regaló la entrada así que estoy contenta de todos modos por haber podido asistir. Pero lo cierto es que si yo hubiera comprado la entrada me hubiera sentido profundamente estafada! No puede ser que el show de una banda que lleva más de 20 años de carrera dure 1 hora y 15 min!!!!
    El sonido me pareció pésimo y estoy súper de acuerdo en que en la segunda parte se arregló bastante.
    Con respecto a Holmes nadie espera que se comporte como un Bruce Dickinson en el escenario, pero una cosa es no tener la misma voz de antes, por ejemplo no alcanzar un tono, y otra es estar, de plano, desafinado.
    En Enchantment hubo una desafinación de guitarra horrible!!!
    La segunda guitarra en casi toda la primera parte del show casi no se escuchaba, de hecho la gente gritaba o hacía gestos para que la subieran.
    Pero lo que más me molestó es que hagan un show tan corto! Ahora bien, voy a sonar como típica vieja, pero cuando era más cabra y salia a recitales y tocatas con más frecuencia si un show duraba poco “no nos íbamos ni cagando” de verdad!!! podíamos estar gritando aunque fueran a desarmar el escenario, y muchas veces los artistas tenían que volver. Ahora los tipos se fueron y gritaron como dos veces “no nos vamos ni cagando” y nada! todos se comenzaron a ir, yo me quedé un rato, no podía creer que fuera tan corto el show y que la gente se fuera tan campante sin webear un poco. Eso también fue una decepción, estaremos más viejos pero no por eso más aweonaos!
    En fin! Como me gané la entrada me quedé contenta igual pues fue un buen momento, pero para quienes pagaron debe haber sido un FAIL gigante.

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Festival En Órbita 2017

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Cigarettes After Sex

Cuando se realizó el festival En Órbita 2016, la gente agradeció la solidez de un cartel que contó con nombres como The Sonics, Os Mutantes, A Place To Bury Strangers, entre otros. Ahora, en su edición 2017, la tarea sería mucho más complicada, sobre todo con un cambio de recinto hasta el Planetario de Santiago, muy en onda con la temática espacial que posee el festival. Lee Ranaldo, Cigarettes After Sex, Juana Molina, Damo Suzuki’s Network, y más, dieron forma a un cartel de una variedad notable, que contó con todo lo necesario para brindar un festival de primera categoría. El recinto, ajeno a este tipo de encuentros, funcionó como un lugar agradable para disfrutar de la música, con espacios de sombra y una carpa donde los asistentes podían hidratarse, comer algo o simplemente descansar un momento de la multitud.

La jornada partió a cargo de DZ Deathrays, conjunto proveniente de Australia, quien, con su dance punk, comenzó puntualmente a despachar su atrevida y rebelde música, encendiendo los ánimos de los más entusiastas que llegaban al recinto apenas comenzaba el evento. Luego, en el Stage Skylab, los nacionales Miss Garrison sonaron impecables como siempre, siendo la banda encargada de abrir el proscenio que se ubicó en la parte trasera del Planetario.

Por su parte, la presentación de Holy Wave mantuvo la atención de quienes ya se encontraban ahí, así como los que empezaban a llegar al lugar, con un show enfocado en su álbum “Freaks Of Nature” lanzado en 2016. Después de que The Ganjas arrasara con su potente entrega en el escenario, el Sputnik Stage recibió a nada más y nada menos que Damo Suzuki, el histórico músico nipón, conocido principalmente por su corto período junto a los legendarios Can, banda insigne de la escena germana en los setentas. Con una propuesta que apostó por los sentidos y un constante estado de trance, el músico entregó una selección de melodías y sonidos propios de su particular propuesta, donde las canciones toman una forma independiente de lo que cualquiera podría esperar. En esta, su segunda ocasión en nuestro país, Suzuki demostró por qué es un lujo verlo en vivo, más aún en una instancia tan especial como este festival.

Directo desde Montreal, Canadá, Les Deuxluxes desató la locura en el Stage Skylab, gracias a las potentes melodías en tonalidad garage que despachó Etienne Barry, quien tocaba la guitarra y batería al mismo tiempo. Con la poderosa calidad vocal de Anna Frances Meyer, este dúo hizo sonar sus canciones como si fueran interpretadas por una banda completa, llenando de rock el festival en una de las presentaciones más destacadas de toda la jornada.

Ataviados en unos sombreros de vaqueros, Night Beats repasó parte de sus tres álbumes de estudio, con un sonido muy ligado al garage, la psicodelia y el desenfreno instrumental. Pese a ser oriundos de Seattle, la banda incorpora elementos de la psicodelia texana, ese rock árido y profundo radicado en la figura de su vocalista, Danny Rajan, también conocido con el seudónimo de “Lee Blackwell“.

Uno de los momentos más esperados de la tarde fue el debut en nuestro país de Parquet Courts, quienes venían precedidos del excelente álbum “Human Performace” (2016), y lo ya comentada que es su tremenda calidad en vivo. Con “Dust“, “Human Performance” y “Outside“, la banda arrancó una presentación que privilegió el ruido de las guitarras, mezclando esa clásica fórmula del loud quiet loud, proveniente de agrupaciones como Pixies, junto con la pendenciera actitud propia de las calles de Brooklyn, vecindario de origen del cuarteto. “Borrowed Time” desató el baile y algunos pequeños mosh pits en el público, llamando la atención de quienes pasaban por ahí, incluyendo al propio Lee Ranaldo, que subió a ver el show desde un costado del escenario. Con “Sunbathing Animal” como uno de los golpes finales, Parquet Courts finiquitó su breve, pero incendiario debut, esperando tenerlos de regreso muy pronto en un recinto más íntimo.

Siempre es bueno ver propuestas musicales tan tremendas como la de Juana Molina, y más aún cuando se trata de música proveniente de este lado del continente. La compositora argentina fue anunciada como uno de los números más grandes de En Órbita, por lo que llamó agradablemente la atención el hecho de que se presentara en el espacio que comprendía el Stage Sputnik, entre las 21:00 y 22:00 horas. Extraídas desde “Halo” (2017), las canciones “Cosoco“, “Cara de Espejo” y “Estalacticas” fueron las primeras pinceladas de Molina, quien, con una configuración más bien minimalista (comprendiendo un teclado y una batería, aparte de ella y su guitarra), entregó una revisión a la electrónica y el indie pop, con un sello diferente y muy propio de su forma de tocar en vivo.

Qué bueno poder ver una variedad más grande en este tipo de festivales, donde pareciera que la música en español queda relegada a los momentos en que el sol pega más fuerte, dando poca oportunidad a que artistas latinos puedan ocupar espacios de headliner como muchas veces lo merecen. Por suerte, Molina pudo contar con ese privilegio, con canciones como “Lo Decidí Yo“, “Un Día” o “Lentísimo Halo“, manteniendo la atención de una gran cantidad de espectadores que se acumularon para ver su presentación, la que fue rematada con “Sin Guía, No“, dejando contentos a sus fans y, seguramente, a los nuevos seguidores que consiguió luego de show.

Su presentación el pasado jueves sirvió como antesala a lo que se viviría en el festival, por lo que Lee Ranaldo nuevamente entregaría una selección de composiciones en formato acústico. Como se trató de una instancia más masiva, el músico esta vez estuvo acompañado de diversas visuales de fondo, con una cálida tonalidad roja que salía de las pantallas tiñendo todo el espacio. “Moroccan Mountains” nuevamente fue la encargada de iniciar el set, el que esta vez obtuvo un cambio en su orden, así como la adición de otras composiciones. La estridencia desde las seis cuerdas retumbaba en todo el patio del Planetario, mientras Lee interpretaba canciones como “Uncle Skeleton“, “Circular (Right As Rain)” o “Electric Trim“, todas provenientes de su último trabajo de estudio.

Luego de la coreada “Off The Wall“, pedida constantemente por quienes presenciaban el show, Ranaldo sorprendió a todos con “New Thing“, presentada como su canción sobre el internet, donde el músico hace un repaso a la nueva sociedad en que vivimos, con redes sociales y la predominante importancia de los likes, así como de la aprobación general de las personas. El estado de éxtasis sonoro en el que Lee se encontraba en la sección instrumental de aquella canción, sirvió perfectamente como el paso natural hacia “Thrown Over The Wall“, el remate habitual de su setlist, que esta vez contó con sólo una canción más en comparación a su presentación en solitario.

El evento principal del día era el debut de Cigarettes After Sex, proyecto del músico Greg Gonzalez, que vino a presentar su disco homónimo lanzado este año, bajo la calurosa noche santiaguina. Fue realmente un agrado escuchar parte de las composiciones presentes en este trabajo, más aún si consideramos el hecho de que este haya sido lanzado tan solo en junio pasado. El ambiente al aire libre sirvió como el contexto perfecto para dejarse llevar por toda la pasividad de “Sunsetz“, “Young And Dumb” o “I’m A Firefighter“, adornadas con la dulce voz de Gonzalez, cuya interpretación reflejó la efectividad de su música en situaciones como esta.

Con el marco de público más amplio de toda la jornada (muchos asistentes llegaron sólo a ver el show de la banda), Cigarettes After Sex demostró por qué se encuentran presentes en los festivales más destacados del mundo, gracias a su instrumentalización cercana y que profundiza en el sentimiento de intimidad, muy ad hoc con el nombre del proyecto. Cada minuto del show valió la pena, y eso lo sintieron todos quienes esperaron por cantar y escuchar en vivo canciones como “Affection“, “Nothing’s Gonna Hurt You Baby” o “Dreaming Of You“, canalizadoras de emociones y acompañamiento perfecto para el cierre bajo el cálido abrigo de la noche.

Es importante mantener vivas este tipo de instancias, donde tenemos la oportunidad de disfrutar un cartel con muchos nombres que siempre valdrá la pena ver en vivo. Ahora, En Órbita debe replantearse en miras de su próxima versión, donde esperamos puedan sorprender con un cartel tan sólido y variado como el que vienen entregando hasta este momento. Hay festivales para que la gente lo pase bien, así como hay otros para que se luzcan en los diferentes stands de las marcas, pero también están los que son para oír y apreciar la música, algo que es comprendido y muy respetado por quienes asisten. En Órbita afortunadamente cae en esa categoría; en efecto, ya lleva dos años cayendo en ella, por lo que es importante mantener el espíritu de una jornada que está hecha para apreciar y disfrutar lo más destacado en cuanto a calidad musical, además de descubrir y profundizar en proyectos que no son tan conocidos para el público casual.

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