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Ozzy Osbourne: Santiago se arrodilló ante el príncipe de las tinieblas

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El príncipe de las tinieblas, el padrino del heavy metal, el loco, y que bien puestos todos esos nombres. Lo de Ozzy en el mundo y particularmente Chile es único, bastó que saliera sonriente al escenario y espetará un par de líneas. Sólo eso, para que el multitudinario público que llenaba el Movistar Arena, cayera rendido ante la inigualable presencia del otrora frontman de Black Sabbath. Más aún cuando el propio Ozzy se mostrara tremendamente a gusto, y por sobre todo agradecido por el recibimiento. Entonces, el enardecido respetable le respondiera con un ensordecedor “…olé, olé, olé, ¡Ozzy!, ¡Ozzy!..” y el propio personaje las hiciera de director de orquesta.

Sin duda las hizo todas. Desde volver locos a los roadies rociando con una gruesa manguera, todo lo que encontrara a su paso. Inclusive parte del escenario, los retornos, y a un pobre Blasko (Rob Zombie, Prong, Danzig) que sufrió los embates de locura del vocalista. A pesar de sus 62 años, un rodaje que pocos aguantarían, Ozzy solo desparramó entusiasmo sobre el escenario capitalino. Con esos pasos cortitos, una sonrisa que no se despegó de su rostro, se paseó sin cesar de un lado a otro cada vez que se le ocurrió, instigó al público por más.

Es lamentable que al parecer para algunos, “telonero” sigue siendo sinónimo de “prueba de sonido” para el acto principal. Penosamente para Sepultura, actualmente más nombre que banda, no fue la excepción. Sin respetar a esta tremenda banda, ni siquiera a su historia, el sonido no les acompañó. Es cierto que desde la salida de los hermanos Cavalera, Sepultura no es cercana a la silueta de lo que fue, mucho menos ejerce el peso de antaño.

De todos modos, el directo que Green, Dolabella, Kisser, y Pinto (Paulo jr.)  fue potente y la recepción de la gente, así lo dejó entrever. Los ánimos comenzaban a encenderse a las 19:45, cuando los oriundos de Minas Gerais, Belo Horizonte, pisaron el escenario. Ante una audiencia que recién tomaba su posición dentro del recinto les comenzó a celebrar tímidamente su presentación.

Sepultura lo sabe, Andreas Kisser también. El amor de Chile por los brasileños sigue siendo incondicional, a pesar de todo. Así, casi en una hora, desplegaron una batería de lo más duro de su repertorio. En donde lanzaron grandes temas como, ‘Arise’, ‘Refuse/Resist’ (esta última, como también lo hiciera Cavalera Conspiracy en su última aparición en nuestras tierras’), ‘Dead embryonic cells’, ‘Territory’ y una magnífica ‘Roots bloody roots’, entre otras.

Ya faltaban sólo quince minutos para el show principal cuando Sepultura abandona el escenario. Los brasileños se bajaron entre vítores y aplausos tras una presentación que si bien no sonó bien, sirvió de preparación para lo que estaba por venir. Es cierto que otras veces el Movistar Arena ha sonado mejor, pero en esta ocasión cualquier falencia en el sonido no mermó el oficio de Sepultura, mucho menos el de Ozzy Osbourne y su tremendamente cumplidora banda de apoyo.

Es cierto que Ozzy es el hombre del heavy metal,  también es cierto que ante tal estatus es de los pocos artistas que se puede dar el lujo de prescindir de cualquier elemento ornamental y complementario. Así fue como con una mano delante y la otra detrás no esperó, y se lanzó al escenario. Acto seguido, el público enloquecido ya cantaba su nombre y sin siquiera haber entonado una nota, y tampoco algún comentario. Ozzy se apoderaba de la voluntad de todos quienes presenciaban su ingreso al escenario del Movistar Arena.

Tras la entrada, y Ozzy con micrófono en mano, da el vamos con esa tan típica frase: “Que la pesadilla comience”. Entonces, ‘Bark at the moon’, abrió los fuegos de una presentación que tenía una vara alta por superar. Desde el 2008, cuando se presentó junto a Black Label Society, KoRn y Árbol, en el marco del festival  Monsters of Rock.

Por su parte, el propio Osbourne, emocionado, preguntaba si en su ausencia se le había extrañado, y luego añadía, “Yo sí, los he extrañado”. Cuestión que sin duda, terminó por hipnotizar a toda la audiencia.  Con el pasar de los minutos, los presentes se darían cuenta que lo que presenciaban, no podría clasificarse menos que, de “antología”.

Tras el clásico de 1983, fue el turno de ‘Let me hear you scream’, la segunda del disco “Scream” publicado el año pasado y la intensidad hacía vibrar al Movistar Arena hasta sus cimientos. ‘Mr. Crowley’, y la introducción en manos de Adam Wakeman (Sí, el hijo de Rick Wakeman) estremecía hasta los huesos a los más de diez mil fanáticos que figuraban extasiados frente este nuevo desborde de energía.

‘I don’t know’, de su época junto al fallecido Randy Rhodes y que escucharamos por última vez a manos de Zakk Wylde, sonaba potente en manos de Gus G. Aquel guitarrista que desde 2009 viene cumpliendo con su rol de manera digna y cada vez más elogiable. ‘Fairies wear boots’ sorprendió y no era para menos, el tremendo track del disco “Paranoid”(1970) de Black Sabbath condimentaba aún más un show alucinante.

Luego del gran clásico de la otrora banda de Osbourne, vino un espectacular doblete. ‘Suicide Solution’ del “Blizzard of Ozz” (1980), ‘Road to nowhere’ del “No More Tears” (1991) sonaron en todo su esplendor, para dar paso a otro clásico del Heavy Metal, que Faith No More se encargara hace más de veinte años por insistir en masificar. Nada más y nada menos que ‘War Pigs’, también de Black Sabbath. La incesante alarma daba paso a una fantástica interpretación del reputado corte que abre el disco “Paranoid”.

Con ‘Shot in the dark’ del “The ultimate sin”(1986) se demarcaba la mitad del concierto y el cansancio por el extenuante directo ya era manifiesto. Pero ni Ozzy ni el público echaban pie atrás. La joyita de la noche vino con ‘Rat Salad’, el corte instrumental del disco de Black Sabbath de 1970, que precedió un virtuso solo de Gus G, y que luego intercaló un lúdico solo de batería de Tommy Clufetos con el público presente.

Tras el intermedio, Ozzy volvió al escenario para golpear con otra espectacular canción. ‘Iron Man’, cargaba la mano a la historia. Los clásicos de Black Sabbath se tornaban en la pauta. Luego, ‘I don’t want to change the world’ y ‘Crazy Train’ daban por terminada la primera hora y media de show, y ¡Qué tremendo show!.

Tras el bis, vendría el grande finale que si bien no estuvo para suspicacias cerró la tercera presentación del histriónico vocalista inglés. ‘Mama I’m coming home’ fue para emocionarse, y ‘Paranoid’ para volverse loco.

Es cierto que no varió casi en absoluto entre lo que venía presentando, con lo que en 2008 presentó, pero de todos modos lo que el “Príncipe de las Tinieblas” entregó la noche del 28, todos quienes lo presenciaron sin duda atesorarán como el mejor de los recuerdos del rock y heavy metal en sus vidas.  Sin más, se nota que Ozzy Osbourne lo pasó –como decimos en buen chileno–“la raja”, tocando por tercera vez en nuestro país.

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14 Comentarios

14 Comments

  1. Francisco Díaz-Valdes

    30-Mar-2011 en 2:33 pm

    Fue un gran espectaculo, notable. Grande Ozzy, lo más grande. Fue un placer estar hay en ese tremendo show.

  2. Thais

    30-Mar-2011 en 2:34 pm

    Lo más grande OZZY. Execelente review.

  3. Claudio

    30-Mar-2011 en 2:38 pm

    la review esta al nivel de rockaxis….

    • Xelo

      30-Mar-2011 en 7:41 pm

      compadre el de rockaxis era una real basura, este review x lo menos lo escribio alguien que fue al concierto…

      • Luis M.

        31-Mar-2011 en 9:31 am

        Es que claro al lado del review de Mr. Jürguensen en Rockaxis, este es más completo, y está descrito más como fanático. Pero discrepo con el periodista de RockAxis sobre el presente de Ozzy, sin duda está cada vez más cerca del retiro, y se le nota en la actitud, la voz, y la movilidad. Es subjetivo lo de que Ozzy tuvo más movilidad el lunes que el 2008. Quizás el público del lunes estaba más prendido!, quizás el setlist estuvo más intenso, quizás la banda de apoyo prendió más a pesar de no tener grandes nombres como la de 2008. Quizás por cierto Ozzy venía de una gira más extensa. Pero es claro que Ozzy sin duda está más cerca de un merecido descanso. De todos modos, siempre es un privilegio presenciar sus shows… yo he tenido el privilegio de ir a los tres, y han sido toda una experiencia…

        Saludos a Humonegro, sigan así…

  4. Felipe Godoy Reyes

    30-Mar-2011 en 2:39 pm

    Excelente review, pero te mandaste cagazo. I don’t know no es de la época de zakk wylde, es del 1er disco de ozzy, el blizzard of ozz, el cual grabó con el grande y fallecido guitarrista randy rhoads

    • Juane

      30-Mar-2011 en 3:10 pm

      cierto, you’re right!… lamento la confusión!, de hecho en el mismo review mencioné del disco que era

  5. Xelo

    30-Mar-2011 en 7:42 pm

    Ozzy sigue rockeando como si fuese joven, el wn tiene mucho power, estuvo la zorra el concierto!

  6. Cata

    30-Mar-2011 en 11:02 pm

    Maestro

  7. felipe oliveros

    31-Mar-2011 en 12:08 pm

    tremendo show ctm , estuve ahi.

  8. SATANMANDINGA

    31-Mar-2011 en 2:25 pm

    GRANDE VIEJO!!!!!

  9. Camironcha

    31-Mar-2011 en 5:01 pm

    No vino con Bordin??

    • Juane

      31-Mar-2011 en 5:12 pm

      No, Bordin abandonó la banda en 2009… un poco después que se anunciara la reunión de Faith No More…

  10. andrés

    14-Abr-2011 en 3:24 pm

    Tremendo concierto, buen review… me hizo revivir el momento al pie de la letra!!

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U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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