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Of Montreal: Sonidos y Colores

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Of Montreal anunciaba su primera visita a Chile, bajo la promoción de “Paralytic Stalks” (2012), su onceavo disco de estudio, catalogado como sombrío y depresivo por el líder de la banda, Kevin Barnes. Y la sorpresa no fue menor al ver que, en el escenario del Teatro La Cúpula, hubo de todo, menos canciones del promocionado álbum.

Bajo el alero de las fiestas del Club Fauna, todo partió a las 00:30 en punto,  con la banda de cinco músicos liderados por Barnes para atacar de entrada con “Suffer For Fashion”, del disco más revisitado de la noche, “Hissing Fauna, Are You the Destroyer?” (2007).

Vestidos de la ya extravagante manera que suele ser Of Montreal, desde un comienzo mostraron todo lo que habían prometido en entrevistas: colores y teatralidad convertidos en una fiesta, y aunque al comienzo el audio no era del todo fino, las percusiones se perdían y la voz estaba en demasía sobre la mezcla de la sala, de a poco todo se fue volviendo más claro, mientras pasaban los recuerdos del álbum “The Sunlandic Twins” (2005) con “The Party Is Crushing Us” y “Forecast Facist Future”, donde de a poco comenzaban a mostrar no sólo los guiños más afilados de la guitarra de Bryan Poole, una de las caras más reconocibles de Of Montreal, si no que también introducía la mezcla de muestras visuales que resultaban ser una constante historia teatral adornada por visuales sicodélicas y bailarines lanzando globos a la audiencia.

Hay que ser claro a la hora de detallar una presentación de una banda como Of Montreal. Lo que se suponía una noche algo helada y sombría, terminó siendo una celebración y magnetismo para la banda y para la gente que se acumuló en la parte más cercana al escenario. Es demasiada la importancia del trabajo visual, convirtiéndose en parte fundamental del show, casi tan importante como la información melódica que emerge desde los arreglos de altavoces.

“Coquet Coquette” fue el momento para que la suavidad de la voz de Barnes, se viese de pronto interrumpida por el primero de muchos bailes, de dos personajes que pasaron de seres con extrañas máscaras anti gases, a hembras con sobre desarrollados dotes mamarios y animales varios. La sicodelia se desplegó en grande con la ayuda de los estridentes sonidos de la tecladista Dottie Alexander, y los momentos de unión de luces y las texturas de todo lo que hubiese en el escenario. Cada color le adhería una sensación acústica distinta a cada canción.

Luego de un reducido saludo de Barnes,  el teatro entró en ese magnetismo de armonías elegantes y sonidos lo fi de “Cato As A Punk”, con la inclusión de un par de extravagantes ángeles paseando por el escenario y tomando en andas a Barnes.

Como si fuera una presentación en bloque, Of Montreal decidió lanzarse con las fantasías perturbadoras de “Skeletal Lamping” (2008), con “For Our Elegant Caste” y “An Eluardian Instance”, que antecedida de las palabras de agradecimiento de Barnes, abriría el episodio más largo e hipnotizador de la noche, donde el eje principal sería el bajo de Davey Pierce en “Plastis Wafer” y esos exquisitos quiebres musicales que hacen de esta canción un pequeño EP, con uno de los solos de guitarra más extremos de la velada.

La suavidad de “St Exquisite’s Confessions”, dio paso a “Bunny Ain’t No Kind Of Rider” y la estructura sacada de los momentos más sicodélicos de The Who. Y fue el instante para descubrir que el percusionista estaba en desventaja en el plano musical de la sala, perdiéndose a merced de la batería.

La primera parte terminaría con la entrega de  “Wraith Pinned To The Mist (And Other Games)”, un interesante experimento en vivo a dos bajos; “She’s A Rejector” y uno de los mejores momentos visuales de la noche con un juego de proyecciones; y “The Past Is A Grotesque Animal”, volviendo nuevamente al juego de los dos bajos, y entregando por lejos el mejor momento instrumental de la presentación.

Para el regreso, dejaron quizás las tres canciones más aplaudidas de todo su repertorio y de aquel laureado disco de 2007 “ Hissing Fauna Are You a Destroyer?”. comenzando por “Gronlandic Edit” y un intro de batería realizada por un bailarín vestido de oso polar. Barnes gritando “All the party people dancing for the indie star!” fue como un llamado a saltar a todo el mundo en frente de él. Algo floja para la interpretación en vivo, pero de todas formas era la reina de la noche.

Y el final de la fiesta llegaría con el puente natural del disco entre “Gronlandic Edit” y  “A Sentence Of Sorts In Konsvinger”, y la bailable y adictiva “Heimdalsgate Like A Promethean Curse”, justo una hora y media después del inicio.

Lamentablemente, y es algo que se viene repitiendo en más de alguna ocasión, es la poca empatía de los sectores más alejados del escenario. ¿Será que ahora con la globalización y la recurrencia de ver shows cada vez más diversos en Santiago, le ha quitado ese código de fervor de los asistentes a un recital? Ahora con la simplicidad del tema, mucha gente ha tomado los eventos en vivo sólo como otra instancia social. Lo que no está mal, pero es imposible no añorar al público que suda y grita cada canción de quién esté adelante. Ese vendría siendo el sello de los públicos más australes.

La propuesta en escena de Of Montreal desborda visualmente. Y no podemos ser muy exactos al comparar su repertorio con o sin extravagancia. Ni tampoco pensar que tanta información visual iría en desmedro del mensaje musical que quieren dar. Es casi imposible contar todas las aristas que genera esta concepción de sonido y colores. Pero sí es fácil darse cuenta que en los momentos más flojos musicalmente hablando, superhéroes volando entre el público, animales huyendo de cazadores y bailarines hermafroditas, llegarán a salvar la situación en el momento indicado. Sólo quedará a gusto del consumidor como tomar este resultado; musical, visual y complejo. Of Montreal es un complemento de historias amargas convertidas en una fiesta de neo sicodelia feliz.

Setlist

  1. Suffer For Fashion
  2. The Party is Crushing Us
  3. Coquet Coquette
  4. Forecast Facist Future
  5. Cato As a Pun
  6. For Our Elegant Caste
  7. An Eluardian Instance
  8. Plastis Wafer
  9. St Exquisite’s Confessions
  10. Bunny Ain’t No Kind of Rider
  11. Wraith Pinned to the Mist (And Other Games)
  12. She’s a Rejector
  13. The Past is a Grotesque Animal
  14. Gronlandic Edit
  15. A Sentence os Sorts in Konsvinger
  16. Heimdalsgate Like a Promethean Curse

Por Pamela Cortés

Fotos por Sebastián Rojas

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Esteban Álvarez

    02-Jul-2012 en 11:34 pm

    Fue el mejor show que he visto en mi vida! Por mí, que vuelvan la próxima semana; ahí estaré.

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Septicflesh + Fleshgod Apocalypse: Colosales

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Septicflesh

En todas las ocasiones en que la sangre ha reemplazado a la tinta y ha teñido las páginas de HumoNegro con el propósito de hablar acerca del death metal, ha sido un deber el reconocimiento de la trascendencia del género en la historia de la música extrema y de cómo su proliferación ha sido capaz de revitalizar de forma constante a gran parte del espectro. Tal vorágine se ha gestado durante más de tres décadas, período donde ha experimentado la manera en que, desde sus entrañas, la esencia indómita y vehemente que caracteriza al estilo ha mutado a través del tiempo, incorporando elementos y sobre todo nuevas perspectivas creativas, asesinas del letargo. En ese sentido, Septicflesh y Fleshgod Apocalypse, protagonistas de la velada en Club Blondie y debutantes en Chile, ostentan un prestigio que los ubica en la vanguardia del contexto, gracias propuestas cuyo hilo conductor no sólo se basa en perpetuar la escuela del “metal muerte”, sino también en la complejidad de la música clásica y sus arreglos.

En este lado del mundo ambas agrupaciones gozan de bastante de popularidad, y así quedó demostrado ayer con el contingente que desde temprano llenó las dependencias del recinto de calle Alameda, incluso al momento de Homicide, el acto soporte nacional, quienes en esta oportunidad, acorde al tenor de la jornada, exhibieron con mucho ímpetu y rigor parte de su último trabajo, “The Sosh Guar”, del año pasado, en treinta minutos que a grandes rasgos no tuvieron inconvenientes en la ecualización, y donde fueron bien recibidos por la concurrencia.

Puntuales a las 20:00 horas, los italianos de Fleshgod Apocalypse dieron inicio a sesenta minutos de actuación que rozaron la perfección, evidenciando desde “In Aeternum” –el primer tema como tal tras la introducción instrumental– la razones que los han llevado en apenas diez años de carrera a ser considerados un acto imprescindible en la escena actual, y uno de los más extremos y técnicos en los anales del death metal. La puesta en escena de la concepción híbrida del arte que practica la banda cautivó a la audiencia de inmediato, varios mostrándose atónitos e incrédulos ante la ejecución casi “robótica” (en el buen sentido de la palabra) de “Healing Through War” o “Cold As Perfection”, que, junto a la anterior, forman parte de su último disco, “King” (2016), dueño de la venia de la crítica y del público, y que compone mayoritariamente el repertorio del grupo en esta gira.

The Violation” sonó insana; el corte promocional de “Agony” (2011) es una de sus canciones más conocidas, y así lo demostró la gente que vibró con la velocidad sobrehumana que predomina no solo en esta composición, sino en el alma de Fleshgod Apocalypse. Durante todo el concierto fue posible oír con claridad los arreglos orquestales y también el acompañamiento de la soprano, como ocurrió en “Epilogue”, única pista extraída de “Labyrinth” (2013), donde se muestran sobresalientes, mientras que “Gravity” se acerca más a lo convencional propio del estilo, aunque sus detalles mantienen el entramado y su sofisticación.

Para cerrar su estreno en territorio nacional, “The Fool”, single de “King”, desplegó todas sus armas para convencer a los seguidores de su poder y para confirmar las alabanzas que el disco ha cosechado en el planeta. “The Egoism” y luego “Syphilis”, también de “King”, bajaron el telón ante una ovación que conmovió a los europeos, quienes prometieron volver al país y así impresionar una vez más a los seguidores, hasta el punto de dejarlos atónitos, tal como aconteció ayer.

Con la portada de su flamante “Codex Omega” (2017) de fondo, más algo de parafernalia alrededor del mismo álbum, Septicflesh ocupó sus posiciones y, tras saludar efusivamente a los presentes, se despacharon “War In Heaven”, canción que abre la genialidad del registro  “Titan” del año 2014 y que, junto a “Communion” (2008), “The Great Mass” y su disco más reciente, forman parte del renacer del conjunto griego que en el año 2003 se separó por casi un lustro, hasta que con aires renovados y maestría retomaron una carrera que, desde entonces, sólo ha conocido de halagos.

Se entiende, entonces, que el primer tercio de su presentación incluyera una pieza de cada ciclo de esta nueva etapa; “Communion” es una demostración de la máxima ferocidad que han alcanzado, mientras que “Pyramid God” y “Martyr” cuentan con una mayor cantidad de matices y texturas, sobre todo del metal más contemporáneo, que en la sumatoria han refrescado el espíritu de la banda, además de acercarlos a un público más joven.

Cabe recordar que Christos Antoniou, guitarrista y compositor de Septicflesh, tiene un postgrado en música clásica obtenido en la Escuela de Música de Londres, hecho que le ha permitido incorporar en la grabación de los discos tanto a la Orquesta Filarmónica de Praga como a su coro de niños, ampliando de forma exponencial el impacto de los arreglos orquestales compuestos por él en la música de los helénicos, algo que es sin dudas su principal fortaleza, de la mano con la ejecución meticulosa por parte de todos los integrantes, destacando a su baterista Kerim “Krimh” Lechner (ex Decapitated), quien se ubica con facilidad en el círculo de los mejores en su puesto, porque sus habilidades y su presencia en la mezcla en vivo son superlativas. Es así como el equilibrio entre la belleza de la música docta y la naturaleza violenta de la agrupación dan origen a un ser único en su especie, que en “Prototype” y “The Vampire From Nazareth” hizo gala de tales características y cautivó a los presentes, quienes desde Fleshgod Apocalypse ya se encontraban en trance, totalmente conectados con los artistas.

La canción más antigua tocada por Septicflesh anoche fue “Unbeliever”, proveniente de “Sumerian Demons” (2003) y fue la antesala a un remate a cargo de “Persepolis” y, la más coreada de la noche, “Anubis”, ambas del aclamado “Communion”, por lo tanto, es posible aseverar que aquel momento la gente se mostró aún más efusiva, provocando uno de los mosh pit más grande la tarde.

La historia griega de la deidad benefactora y creadora de la humanidad es aludida en “Prometheus”, corte que concluyó la presentación con los ánimos muy encendidos y con mucha euforia por parte todos los asistentes, satisfechos y conformes tras ser testigos de una jornada atípica, dadas las personalidades exóticas y, sobre todo, técnicas tanto de Septicflesh como de Fleshgod Apocalypse. Ambos prometieron volver al país y es de esperar que así sea, porque lo presenciado anoche fue sublime y ratificó la vigencia del metal extremo en estos días, en su vertiente más innovadora.

Setlist Fleshgod Apocalypse

  1. Marche Royale
  2. In Aeternum
  3. Healing Through War
  4. Cold As Perfection
  5. The Violation
  6. Prologue
  7. Epilogue
  8. Gravity
  9. The Fool
  10. The Egoism
  11. Syphilis

Setlist Septicflesh

  1. Dogma Of Prometheus Orchestral
  2. War In Heaven
  3. Communion
  4. Pyramid God
  5. Martyr
  6. Prototype
  7. The Vampire From Nazareth
  8. Portrait Of A Headless Man
  9. Unbeliever
  10. Persepolis
  11. Anubis
  12. Prometheus

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