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Neurosis: El arte del sigilo

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Lo de ayer es posible clasificarlo como un sueño hecho realidad, aunque suene a lugar común, porque Neurosis es una de esas agrupaciones a las que se les atribuye la etiqueta de legendarios, de pioneros y visionarios, y también porque hasta ayer verlos en vivo en Chile parecía improbable, a pesar del cambio de paradigma que ha vivido el circuito en los últimos años en cuanto al crecimiento exponencial de la cartelera. Su arte –como su actitud– siempre ha sido arisca, temperamental y, por lo mismo, no es considerada masiva, sin embargo, eso nunca fue impedimento para que el mundo supiera de su existencia y, sobre todo, conociera su trascendencia en la historia de la música extrema, porque hoy, en perspectiva, Neurosis figura en un exclusivo grupo de bandas que con su trabajo han creado, moldeado e inspirado a toda una generación de nuevos artistas.

La ocasión ameritaba un acto nacional de soporte acorde a la instancia y, con justa razón, los elegidos fueron La Bestia de Gevaudan, lo que se tradujo en un acierto de la producción debido a que la mayoría de los presentes los conocían, por lo tanto, a las 20:30 hrs., cuando dieron inicio a su intervención, el contingente apostado en la pista del recinto era considerable. Por otra parte, resulta evidente que Club Blondie ha invertido en la mejora de la acústica, porque se apreciaron con claridad los instrumentos y, más aún, los fundamentales arreglos electrónicos, sello característico de LBDG. Así, piezas como “Diecisiete Seis Cuatro”, “Fig 5” o la última “Feral”, desplegaron todo su potencial, dejando todo dispuesto de la mejor forma posible para el debut de Neurosis en el país, en el marco de la gira promocional de su registro más reciente, “Fires Within Fires” (2016).

Los mismos músicos de Neurosis prepararon y afinaron los detalles de su presentación, algo no muy común en agrupaciones de la talla de los originarios de la costa oeste estadounidense, y unos veinte minutos antes de las 22:00 horas y sin más preámbulo, comenzaron con un ritual que hasta hace un tiempo sólo ocurría en la imaginación de sus seguidores chilenos. Con “Lost”, del seminal y piedra angular de su sonido como lo es “Enemy Of The Sun” (1993), la ovación fue gigantesca y más aún la conexión entre el conjunto y la audiencia, quienes durante toda la jornada –incluyendo el tiempo que LBDG estuvo en el escenario– se mostraron entusiastas y conectados con las composiciones densas y afiladas que cortaban el aire junto con la respiración.

A pesar de que el tour se enfoca en “Fires Within Fires”, hay espacio para una selección de parte del material más antiguo y “The Web”, proveniente del aclamado “Souls At Zero” (1992), fue la siguiente en profundizar aún más la experiencia hipnótica en la que Neurosis sumerge al público, quien, por su parte, mostró la fidelidad con el conjunto al corear y participar de manera activa en “A Shadow Memory”, muestra de lo publicado el año pasado. Uno de los momentos más intensos se vivió con “Locust Star”, porque para muchos (quien redacta incluido) “Through Silver In Blood” (1996) es la esencia y la cúspide de una discografía que, por lo demás, no sabe de puntos bajos.

Luego vino un bloque dedicado a la última década, donde aparecieron “Fire Is The End Lesson” y “Broken Ground”, ambas de “FWF”, junto a “Water Is Not Enough”, perteneciente a “Given To The Rising” (2007), que en aquel año significó la vuelta a una actitud más cruda y vehemente de la que se habían alejado un poco. Para perpetuar esos matices espesos que inundaron el ambiente, la banda sorprendió con “Takeahnase”, también de “Souls At Zero” y la concurrencia lo agradeció con entusiasmo y devoción, porque sin dudas pocos se atrevieron a predecir algo así. Por su parte, los miembros de Neurosis, fieles a su estilo, no dijeron una sola palabra entre canción y canción; lo suyo es comunicarse a través de su repertorio y en eso no escatiman, porque los recursos para expresar los sentimientos plasmados en cada riff y en cada estrofa fluyen con fuerza y decisión, planteando la premisa de que a veces la música y su interpretación hablan por sí solas.

Ubicados en la recta final del estreno de Neurosis en Chile y en América Latina, la parsimonia de “At The End Of The Road” y “Bending Light” funcionó como una especie de portal interdimensional hacia el estado alterado de conciencia que significó el remate de una noche inolvidable y de carácter histórico. Desde el superlativo “A Sun That Never Sets” (2001), “Stones From The Sky” sonó impecable, emulando y hasta superando el aura mística que rodea al disco, con una ejecución perfecta que hizo que la extensión de casi diez minutos pareciera apenas un suspiro en el abismo de la noche más oscura. Por último, “The Doorway”, una de las más esperadas de la noche y de la vida, expuso la popularidad de “Times Of Grace” (1999) y clausuró con ardor, mediante su ímpetu y sus vísceras, una actuación que cumplió y superó todas las expectativas.

En silencio y sin aspavientos, al igual que su exitosa carrera, Neurosis se retiró del escenario ante los gritos de júbilo y los aplausos de agradecimiento de los asistentes que, incrédulos pero satisfechos, volvían a este plano de la realidad, una que durante cien minutos fue suprimido y cuestionado por los acordes de una leyenda sempiterna y sin precedentes, que con humildad y precisión rubricó su paso por el país siendo fieles a sus convicciones, con la maestría absoluta de quienes aprendieron de la experiencia sin perder el rumbo, a pesar de ser considerados como relevantes y decisivos por unanimidad en la historia del metal mundial.

Setlist

  1. Lost
  2. The Web
  3. A Shadow Memory
  4. Locust Star
  5. Fire Is The End Lesson
  6. Water Is Not Enough
  7. Broken Ground
  8. Takeahnase
  9. At The End Of The Road
  10. Bending Light
  11. Stones From The Sky
  12. The Doorway

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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