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Mötley Crüe: El renacimiento del Glamour en el metal

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Cuando hablamos de hard rock, siempre se nos viene a la cabeza chillidos histéricos, baterías que corren a velocidades impresionantes y guitarras que simulan los chillidos de un animal degollado.  En ese marco de terror muy pocos se atrevieron a entrar, más aún cuando sus propios protagonistas se encargaban de recrear escenas tan impresionantes como matar un animal en vivo y beber de su sangre sobre el escenario. Análogamente el Glam Rock fue una corriente que se alejó de esa visión dura y explotó un estilo que otorgó tanta importancia a la música como a la estética, donde la ambigüedad sexual era tan primordial como la actitud descarada y provocativa.

De estas dos corrientes imperantes del viejo mundo nace, a fines de los 70, la respuesta americana con su propia visión del rock, el Glam Metal. Caracterizado por el joven rockstar, sexualmente atractivo, provocador y por sobre todo irreverente. Chicos con cabelleras largas y escarmenadas, pantalones de cuero ajustados y torsos desnudos que eran verdaderas pinturas humanas que exhibían tatuajes impresionantes. En este marco surgieron bandas tan glamorosas como Cinderella, Warrant, Poison, Skid Row  y por supuesto Mötley Crüe, banda que fue considerada la propulsora del movimiento y recordada por sus excesos, problemas con drogas, alcohol y la muy expuesta vida de farándula rodeada de chicas rubias, guapas y exuberantes.

De esa época dorada del metal pocos sobrevivieron al acelerado estilo de vida y al estallido Grunge de los 90. Sin embargo, después de 28 años, podemos hablar de un resurgimiento de esos años provocadores que vuelve con uno de sus máximos exponentes, Mötley Crüe. Banda que se presentó por primera vez en Chile frente a un público heterogéneo que colmó hasta las graderías más alta del movistar Arena.

La noche del sábado abrió con unos sólidos Fahrenheit y los carismáticos Buckcherry, banda californiana que revivió eléctricamente los años glamorosos del metal y que actualmente impulsan la nueva oleada de esta corriente. Aunque no es una banda tan conocida en este extremo sur, poseen un sequito de seguidores que corearon con vehemencia cada canción, moviéndose al ritmo de los agudos de su vocalista Josh Todd y los riffs apasionados de su carismático guitarrista que, visiblemente emocionado por ver un estadio hacinado de gente, lanzaba cada tanto uñetas al público y tomaba fotos como cual adolescente con su primera cámara digital.

Luego de esta encendida puesta en escena, cerca de las 21:30 se escucha ¡Crüe!, ¡Crüe!, ¡Crüe! , un gran eco que retumbó en el recinto. En eso cae el telón negro y, entre unas incandescentes columnas de focos blancos y dos gigantescos bombos de la enorme batería Tommy Lee, entra corriendo con su cabellera rubia al escenario el vocalista Vince Neil, seguido del impetuoso bajo de Nikki Sixx y el enigmático Mick Mars, para dar comienzo al show con la potente “Wild Side” de 1997. Canción que inmediatamente inyectó adrenalina a los fans más antiguos de esta banda.  Luego continuarían con “Saints of Los Angeles”,  primer sencillo que da el nombre a  su último disco, álbum que atrajo a seguidores más jóvenes. De esta forma se podía  a ver a un público bastante heterogéneo que trascendía edades y géneros.

Luego de “Shout at the Devil”, “Same ol Situation” y “Primal Scream”, Tommy se acerca al borde del escenario y levantando una botella verde de Jägermeister brinda por la fiesta que se está dando entre el público y ellos. Luego ofrece un trago a todos los fans y regala este elixir germano a los afortunados de primera fila.  Sin duda, un gesto propio de Lee que siempre se caracterizó por su sobre expuesta vida de rock star.  Pero, que más allá de esta visión de eterno joven vividor, demuestra que es un artista impecable y de calidad musical al sentarse frente a un piano y comenzar con las primeras notas de “Home Sweet Home”.

Luego vendría el turno de Mick para mostrar su virtuosismo a través de “Guitar Solo” que por instantes se transformaba en verdaderos gritos desgarradores de su amada guitarra. Aullidos amplificados que eran un fiel reflejo de los sentimientos agónicos de su creador. De esta enigmática figura que permanece inmutable todo el tiempo en escena y que a pesar de su enfermedad (Morbus Bechterew) que lo deja siempre en ese estado inerte, logra de forma milagrosa tocar con gran destreza estos acordes que serán la introducción de uno de sus mayores éxitos, “Dr. Feelgood”.

La fiesta seguía con “ Too Fast for Love”, “ Smokin´ In The Boys Room” para llegar a uno de sus puntos más altos con “ Girls, Girls, Girls”, que muy bien podría haber sido ambientado por unas chicas bailarinas alrededor de un caño. Sin embargo, dejando de lado ese estigma de mujeriegos, decidieron hacer bailar sus atriles robóticos, micrófonos brillantes y acompañados de las miles de manos que se alzaban en cada coro.

A pesar de algunos detalles como, el exagerado contingente de seguridad que todo el tiempo estaba controlando a los fans para evitar cigarrillos encendidos, fotógrafos cerca del escenario y  chicas encima de los hombros de sus acompañantes, esta fiesta se vivió con todo el glamour de aquellos años. Con chicos agitando sus largas cabelleras, mujeres gritando descontroladamente, hombres con pañuelos en la cabeza y haciendo el clásico saludo rockero en fin… todos aquellos clichés del rock que nacen a partir de la excitación que provocan músicos que se entregan por completo a su público. Como lo hicieron la noche del sábado Mötley Crüe, banda que mostró a punta de energía y calidad sonora que el Glam Metal da para mucho más tiempo que sólo una década.

Fotos: Ignacio Orrego – Fotorock

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2 Comentarios

2 Comments

  1. batman

    18-Jul-2011 en 10:52 pm

    buena

  2. Lyndee

    10-Ago-2011 en 6:02 am

    Short, sweet, to the point, FREE-exactly as infomartoin should be!

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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