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Mogwai: Hermosa sordera

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En una noche más que fría en Santiago y a casi diez años exactos después de su primera visita a Chile, Mogwai al fin se reencontró con su fiel público chileno. Ya en las afueras del teatro La Cúpula del Parque O’Higgins, se adelantaba que no sería un show común y corriente, y eso quedaba más que claro, con la entrega a cada asistente de un par de tapones de espuma para los oídos, una suerte de adelantar la (muy) probable fatiga auditiva con la que terminaríamos.

Y aunque los tickets, y la información previa, aseguraba que Mogwai aparecería a las 21 hrs., la verdad es que nunca fue la intención ni de la banda, ni de la producción, salir antes de las 10 de la noche, y pese al descontento generalizado del público, poco a poco irían olvidando ese pequeño gran detalle, al momento en que los cinco músicos, liderados por Stuart Braithwaite, aparecieron sobre el escenario para comenzar de lleno a ensordecer a la audiencia con “White Noise”, canción que abre su más reciente disco “Hardcore Will Never Die, But You Will” (2011). Un inicio que fue de menos a más en intensidad, dejando a todos atónitos con la iluminación del lugar, recatada en diversidad, pero impresionante en efectividad.

Desde el comienzo se pudo apreciar un sonido mayormente claro, que en momentos de poca intensidad instrumental, versus esa grandilocuencia sonora, hubo espacio para cada uno de los instrumentos dentro de la atmósfera creada por la banda. Así pasó con canciones como “I’m Jim Morrison I’m Dead”, donde el comienzo con la serenidad del piano, contrasta de lleno con la masa de guitarras que llegan al punto de enmascarar cualquier otro sonido que esté fuera de esa conversación melódica.

Sin duda, “Rano Pano” fue uno de los mejores momentos de la noche.  Esa delicia que cuenta con dos líneas; una rítmica y una melódica que todo el camino transita en armonía entre las guitarras de Barry Burns, Stuart Braithwaite y John Cummings, llegando a un sonido que en realidad asombra, y mientras avanza va sumando diversos sonidos sintetizados, cuando al mismo tiempo el público es atacado con luces estroboscópicas en todas direcciones.

Barry Burns, el hombre orquesta de Mogwai, y quien llegó como músico de apoyo en un comienzo, es quien se roba la película a lo largo del show. Utilizando su voz con un magnético vocoder en “Killing All Flies” y “2 Rights Make 1 Wrong”, donde también aprovechó de dar con estruendosos teclados que terminaron generando resonancia en todos los oídos. En “Ratts of the Capital” dejó su cómodo asiento para duplicar el bajo y crear una base de graves absolutamente poderosa.

Mogwai incluyó en su setlist algunas canciones donde podríamos decir que se convirtieron en el respiro sonoro de la entrega. “Stanley Kubrick”, con la tranquilidad y claridad del bajo,  fue un verdadero puente para lo que vendría a continuación con “How To Be A Werewolf”, que en su versión en vivo entrega un set de secuencias muchísimo más poderosas y atmosféricas que la versión de estudio. Y en la mitad del show Stuart Braithwaite  no dudó en tirarse al suelo en pos de concretizar los sonidos de un secuenciador, que junto al piano, entregan otro puente sanador con “I Know You Are But What Am I?”.

Barry Burns, vuelve a la guitarra y la voz en  “Travel Is Dangerous”, donde a ratos recuerda los momentos más lo fi del hardcore de fines de los 90’s. Una voz con poca claridad, que lejos de querer dar un mensaje, pasa a ser un instrumento más de la banda.

Definitivamente otro de los mejores –y más ensordecedores- momentos de la noche, sucedió con “Mexican Grand Prix”, esa mezcla kraftwerkiana donde Burns pareciera emular al mismo Bobby Gillespie de Primal Scream. Ensordecedora y extremadamente rítmica, que hasta los hipnotizados espectadores se dieron el tiempo de hacer pequeños headbangings, seguidos por un impresionante y sincrónico juego de luces en medio del estruendo de las guitarras, para dar paso nuevamente a las más plásticas secuencias.

Luego de tener a Braithwaite recordando la primera visita de la banda, en mayo de 2002, cerraron la primera parte con “Mogwai Fear Satan” y esa suma irreproducible de riffs de guitarras, con esa exquisita batería que va exageradamente a destiempo, queriendo hacer una canción propia, al borde del drum ‘n bass. También fue en este momento, donde posiblemente todos terminaron con tinitus, donde todos sus componentes llevan su intensidad casi al infinito, y de un segundo a otro hacer explotar al teatro entero. Una bomba sonora, que era EL momento para usar los famosos tapones. Poco a poco los músicos dejan el escenario momentáneamente.

Para el encore, volverían  con la hipnótica y extensa “New Paths To Helicon Pt. 1”, y con “Hunted By A Freak”,  donde nuevamente tuvimos a Burns en el vocoder, y a un inspirado Braithwaite en la guitarra. Y el final sería absoluto con la delirante “Batcat”, donde lograron la mayor estridencia con las guitarras de todo el show, y con una batería sacada de los mejores años de Metallica. Juego de luces delirantes y una vez más sincrónicas, gente por doquier perdiendo sensibilidad sonora, y cinco músicos con la misión cumplida. Eso era todo.

Sin duda, Mogwai no es una banda fácil de escuchar, y claramente ese nunca ha sido su norte. A ratos, puede que la instrumentalización haga mantenerse en un estado letárgico, en el que incluso más de alguna canción puede tener peligrosas similitudes, pero ese es el precio que hay que pagar por una banda así. Arriba del escenario suena con una potencia increíble, una claridad que se agradece, y entregan un show que sin tanta pirotecnia, logra enceguecer a cualquiera, a punta de luces que en ningún momento buscan destacar a alguno de sus músicos, si no que envuelven en un completo magnetismo a las masas de personas que tienen en frente. Y demuestran a cada paso, que estos diez años sin visitar nuestro país, han valido la pena.

La solidez musical y la comunicación entre ellos, es envidiable. Y a pesar de algunos detalles técnicos, como un amplificador que hubo que cambiar, o algunos segundos donde un bajo no sonó, valió la pena la espera y el maltrato a nuestros oídos. Quizás cuántos realmente usaron los tapones, sólo queda decir que en esta ocasión, estuvieron demás. Hubiese sido un crimen privarse de ciertas frecuencias a causa de quedarse un poco menos sordo. Seguramente todos quedaron con fatiga auditiva, pero de esas que cada segundo valió la pena.

Setlist:

  1. White Noise
  2. I’m Jim Morrison, I’m Dead
  3. Rano Pano
  4. Killing All The Flies
  5. Stanley Kubrick
  6. How To Be  A Werewolf
  7. Travel Is Dangerous
  8. I Know You Are But What Am I?
  9. Mexican Grand Prix
  10. Ratts Of The Capital
  11. 2 Rights Make 1 Wrong
  12. Mogwai Fear Satan
    ——————————————–
  13. New Paths To Helicon, Pt1
  14. Hunted By A Freak
  15. Batcat

Por Pamela Cortés

Fotos por Sebastián Rojas

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5 Comentarios

5 Comments

  1. Constonta

    18-May-2012 en 2:27 pm

    Sigo con el pitito en la oreja, pero valió la pena. Y si no fuera por ese “par de fallas” los habría demandado por doblaje.

  2. A

    18-May-2012 en 2:39 pm

    La raja no más! Suenan hasta mejor que en los discos. Al lado de la reja, no encontré justificado el uso de tapones.

  3. Oscar

    18-May-2012 en 2:50 pm

    Continúo sintiendo ese delicioso zumbido en mis oídos, que me hace recordar a cada instante lo delirante del que fue el espectáculo de Mogwai.

  4. Rodrigo Azócar Varela

    18-May-2012 en 2:59 pm

    Mogwai Fear Satan aun sangran los oídos. Una experiencia realmente alucinante!!!

  5. Valeria

    20-May-2012 en 3:36 pm

    Pamela, bkn tu nota. Tengo la misma percepción.

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P.O.D. + Alien Ant Farm: Poderosa nostalgia

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P.O.D. y Alien Ant Farm en Chile 2017

El nombre del evento dejaba bastante claras las intenciones de este show doble. “Back To School” reunió en Club Blondie a dos bandas norteamericanas que vivieron su época de gloria a principios de este milenio, agrupaciones que, a pesar de seguir lanzando material nuevo hasta nuestros días, son sinónimo de un sonido que pertenece al pasado, a los recuerdos de una generación que ya se acerca –o derechamente ya se encuentra– en la treintena de sus vidas. Porque, a diferencia de grandes del estilo tales como Linkin Park, System Of A Down, Korn o Deftones, P.O.D. y Alien Ant Farm siempre fueron nombres de segunda fila, logrando altos puestos en los rankings con sus sencillos más populares, pero sin poder consolidarse o trascender en el tiempo para salir del lote y transformarse en números que pudieran valerse por sí mismos sin tener que relacionarlos a un género y a una época en particular, en este caso el nü metal, estilo que hace rato dejó de ser el sonido predominante en el rock mundial.

Teniendo en cuenta lo anterior, esta velada se transformó en un verdadero viaje al pasado, lleno de energía y pasajes entrañables, pero, sobre todo, nostalgia por los tiempos que ya no están. Si fueron mejores o no que el presente, eso ya es tema de cada persona que se hizo presente en el concierto de anoche, pero lo cierto es que todos los que estuvimos saltando entre la multitud que se congregó en la Blondie regresamos al colegio.

El cuarteto de California, Alien Ant Farm, abrió los fuegos con un espectáculo impecable, cuyas mayores virtudes fueron un sonido sólido y un set breve que reunió las canciones más conocidas de su repertorio, dando pie a una presentación que mantuvo la vara alta en todo momento y cumpliendo con aquellos que compraron su entrada para ver exclusivamente a los estadounidenses. “Courage”, “Forgive & Forget” y “Movies” formaron la triada inicial en el setlist, provocando los primeros saltos y cánticos desde la pista de baile.

Dryden Mitchell, frontman de la agrupación, animaba al respetable en un español bastante básico, pero haciéndose entender lo suficiente como para que su esfuerzo fuera valorado por la fanaticada, que lo secundó en cada una de sus intervenciones, donde hubo más alusiones al pasado, rememorando los años en que MTV transmitía videos musicales y su participación en la banda sonora de la serie de videojuegos “Tony Hawk Pro Skater”. El resto de sus compañeros estuvieron precisos en su performance y temas como “These Days”, “Tia Lupe” o la agresiva “Wish” –provocando el primer gran mosh pit en la Blondie– lucieron poderosas versiones en vivo.

Otro gran momento de la actuación de Alien Ant Farm fue la interpretación de “Attitude”, canción que Mitchell dedicó a su madre y que, en su sección final, incluyó la melodía en guitarra de “In The End” de Linkin Park, en lo que fue un pequeño pero noble gesto en memoria del fallecido vocalista Chester Bennington. Para cerrar su actuación, “Smooth Criminal”, el cover de Michael Jackson que hizo famosa a la banda alrededor del mundo, puso a bailar y cantar a todo el lugar en los últimos minutos de los norteamericanos en Chile, finiquitando un espectáculo preciso, que dejó contentos a todos los asistentes, quienes quedaron con los ánimos a tope para recibir al segundo plato fuerte de la noche.

En su retorno a la capital, P.O.D. trajo un repertorio lleno de éxitos, elaborado con pinzas para satisfacer a sus fanáticos más veteranos. Abriendo su presentación con dos clásicos de antaño como “The Messenjah” y “Rock The Party (Off The Hook)”, el cuarteto de San Diego dejó en claro que iban a tirar toda la carne a la parrilla en su hora y algo más de show. Incluso si el sonido no los acompañó durante los primeros minutos de recital, con una guitarra a la que le costó agarrar presencia dentro de la mezcla, el público se plegó a la banda e hizo de cada corte una instancia para combatir sin piedad al centro de la pista. Siendo “Satellite” (2001) su disco más exitoso, P.O.D. puso énfasis en su cuarto larga duración y complementó el resto de la función con las canciones más destacadas de su discografía, donde pudimos escuchar algo de reggae, como ocurrió en “Ridiculous”, o pasar drásticamente al punk-hardcore durante el caos que armó “Revolucion”, una de las dos canciones más recientes en el catálogo del grupo que fueron presentadas anoche.

La fiesta se mantuvo en alto con hits como “Boom”, “Youth Of The Nation” –que contó con la colaboración de Dryden Mitchell en los coros– o la violenta “Southtown”, esta última siendo el pasaje más álgido de la jornada, con una pista atestada de cuerpos danzando y empujándose de un lado para otro. La postal era aún más asombrosa al notar que entre los contendores no había ninguna cara adolescente, sino que abundaban rostros de jóvenes-adultos, algunos conservando las pintas de quinceañeros, pero cuyas miradas denotaban el peso y el estrés de la “vida real”, lanzando puñetazos y cabeceando como si no existiera un mañana. Era real, estábamos de vuelta en el patio del colegio. “Alive” coronó el tramo final de la presentación, con una Blondie cantando a coro y un bis que remató la velada con “Satellite”, despidiendo definitivamente a Sonny Sandoval y compañía, bajando el telón del evento.

Finalizada la intensa jornada, camino a casa la sensación de estar regresando del colegio era inevitable. P.O.D y Alien Ant Farm forman parte de la banda sonora de las vidas de millones de personas alrededor del mundo. Independiente de que sus carreras no hayan alcanzado los estándares de referentes mayores del estilo, su legado está inmortalizado en los recuerdos de cada uno de los que anoche entonamos desde las entrañas clásicos como “Alive” o “Wish”. Este “Back To School” cumplió a rajatabla con sus intenciones y nos llevó a regocijarnos en la nostalgia, una nostalgia que no se siente kitsch o decadente, sino que, al contrario: más viva y poderosa que nunca.

Setlist Alien Ant Farm

  1. Courage
  2. Forgive & Forget
  3. Movies
  4. These Days
  5. Tia Lupe
  6. Attitude
  7. Glow
  8. Wish
  9. Sticks And Stones
  10. Smooth Criminal (original de Michael Jackson)

Setlist P.O.D.

  1. The Messenjah
  2. Rock The Party (Off The Hook)
  3. Ridiculous
  4. Boom
  5. Murdered Love
  6. Soundboy Killa
  7. Set It Off
  8. Kaliforn-Eye-A
  9. Youth Of The Nation
  10. Lost In Forever
  11. Will You
  12. Strength Of My Life
  13. Beautiful
  14. Revolucion
  15. Southtown
  16. Alive
  17. On Fire
  18. This Goes Out To You
  19. Satellite

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