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MGMT: Cuando la psicodelia no es suficiente

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Creo –puede ser que me equivoque- que uno de los requisitos fundamentales que debe cumplir un concierto masivo para ser considerado de gran nivel, es tener la capacidad de cautivar a los espectadores y mantener un equilibrio en la intensidad y energía del show, de tal manera que la entrega del público sea pareja, no produciéndose esos incómodos momentos en que no tienes claridad respecto hacía dónde está fluyendo la música. Lamentablemente, MGMT no estuvo a la altura de la circunstancias, quizás por la presión de ser uno de los platos fuertes del día, la ausencia de una mayor batería de éxitos o su nula capacidad para interactuar con el público (una crítica con la que han tenido que cargar durante toda su carrera). Es así que los noventa minutos de concierto, se convirtieron en un festival de altibajos, logrando encender a los fanáticos sólo en momentos muy puntuales, y sin poder mantener la energía por más de dos canciones consecutivas.

No vamos a culpar de este fenómeno al estilo musical que predica la banda, el que se mueve entre el pop psicodélico y algunas influencias del rock clásico, ya que es precisamente esta mezcla de estilos lo que más llama la atención de MGMT y que hizo que las expectativas estuviesen tan altas en el show que se iba a presentar en el Coca Cola Stage. Quizás sólo los fanáticos más incondicionales se fueron satisfechos con la presentación de los norteamericanos, porque el resto del público, la mayor parte del tiempo, tuvo su cabeza en otra parte (Foo Fighters y Skrillex).

La canción encargada de abrir el show es “Congratulations” y el público la recibe de la mejor manera acompañando con las palmas, la energía sigue en aumento cuando comienza a sonar “Electric Feel”, el público lo está pasando bien y demuestra su aprobación con aplausos. Como sería la tónica durante toda la presentación, las revoluciones caen de golpe con “The Handshake”, los asistentes tratan de salvar la situación con un amago de baile, pero se hace imposible seguir al mismo ritmo. La total apatía con que fluye el show comienza a menguar la energía que se tenía en un comienzo, y esto se hace aun más latente con la interpretación de “It’s Working”. Andrew VanWyngarden se nota un tanto desconcertado con una bandera chilena que cae al escenario y termina dejándola sobre un amplificador, uno de los puntos más altos viene de la mano de uno de sus mayores éxitos: “Kids”, que vuelve a despertar al público, causando el delirio de los más fanáticos, el que sólo duraría hasta la interpretación de “The Youth”. A pesar que los acordes de “Flash Delirium” son un poco más movidos, no bastan para encender a un público que no termina por encontrar la línea del show.

Llega el turno del primer cover de la noche, es el tema “Hot Smoke & Sassafras” de los tejanos de Bubble Puppy, o como Andrew dijo: “Perrito Burbuja”. Una canción bien cargada a la psicodelia, que se agradece dentro de un setlist marcado por melodías bastante aburridas. Lo bueno no podía durar por mucho tiempo, y los fantasmas de la somnolencia vuelven de la mano de “Siberian Breaks”, a esta altura ya se ha reducido de forma dramática el número de personas que se mantienen viendo el show. En una suerte de tobogán de emociones, nuevamente el público vuelve a saltar con el hit “Time To Pretend”, y se desahogan interpretando cada una de sus estrofas.

MGMT aprovecha la instancia para estrenar una canción nueva bajo el nombre de “Alien Days”, pero ni siquiera la primicia logra incentivar a un público que cada vez pierde más la paciencia. Andrew se saca su chaqueta de cuero causando el delirio momentáneo de sus groupies, lo que sirve de trampolín para una rápida “Song For Dan Treacy”. La creciente energía sólo dura hasta que suenan los planos acordes de “Weekend Wars”, canción con la que la banda se despide del escenario entre débiles aplausos. Mientras unos pocos piden que vuelvan al escenario, otros comienzan a retirarse para ganar una ubicación en los conciertos de Skrillex y Foo Fighters. Casi a modo de compromiso, la banda retorna para interpretar el cover “Electricity”, de los ingleses de OMD (Orchestral Manoeuvres in the Dark.), una canción que resalta por su energía y que en cierta forma sube un poco los bonos de un show bastante mediocre. MGMT nuevamente abandona el escenario, pero como consecuencia a los gritos de sus fans más incondicionales regresan para cerrar su show con la interpretación de “Of Moons, Birds & Monsters”, dejando enormes interrogantes respecto a la calidad de la banda.

Lo de MGMT en Lollapalooza quedará en el olvido, dejando como única enseñanza que a veces la psicodelia no es suficiente para montar un espectáculo digno de ser recordado.

Setlist

  1. Congratulations
  2. Electric Feel
  3. The Handshake
  4. It’s Working
  5. Kids
  6. The Youth
  7. Flash Delirium
  8. Hot Smoke & Sassafras (Bubble Puppy cover)
  9. Siberian Breaks
  10. Time To Pretend
  11. Alien Days
  12. Song For Dan Treacy
  13. Weekend Wars
  14. Electricity (OMD cover)
  15. Of Moons, Birds & Monsters

 Por Gustavo Inzunza

Fotos por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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