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Megadeth: Una banda que no se extingue

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Un día como hoy, hace exactamente 17 años, Megadeth se presentaba por primera vez en el Teatro Monumental (actual Caupolicán), como parte de la primera jornada del festival Monster Of Rock 1995. Esa fue su segunda visita a tierras nacionales y el comienzo de un estrecho lazo que, durante los años siguientes, los harían volver en otras cinco ocasiones a nuestro país, confirmando la predilección de Mustaine y compañía por Chile, considerándolo una de las plazas predilectas para descargar lo mejor de su thrash metal.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que el recinto de San Diego volviese a albergar toda la potencia de Megadeth y la ocasión no podría ser más especial: la celebración de las dos décadas de vida del álbum “Countdown To Extinction” (1992), el que para muchos es el mejor disco en la carrera de la banda, ostentando un doble disco de platino que así lo ratifica. Cuando se conoció la noticia de la visita de los estadounidenses, la respuesta de los fanáticos no se hizo esperar, agotando rápidamente cada una de las más de 5.000 locaciones disponibles y presionando a la organización para agendar una segunda fecha.

A medida que se acerca la hora del show, el desfile de poleras negras comienza a repletar cada uno de los rincones del teatro y cuesta trabajo no estremecerse por toda la energía que se percibe en el ambiente, creando una atmósfera que augura una jornada inolvidable. Todavía falta más de media hora para el inicio del concierto y el Caupolicán ya supera fácilmente el 90% de su capacidad. A medida que pasan los minutos crece la ansiedad entre los asistentes, los gritos y cánticos caen desde todos los sectores del teatro, como una ráfaga de energía y desahogo. El escenario se encuentra adornado por tres pantallas, una principal y dos laterales, y es precisamente la más grande la que se enciende para mostrar durante escasos diez segundos la preparación de Mustaine tras bastidores, causando el delirio de todos los asistentes. Como ya es costumbre en este tipo de eventos, los más osados empiezan a saltar desde tribuna hacía cancha, contando con la complicidad de los improvisados receptores. Son pasadas las 21 horas y se vuelve a encender la pantalla para ofrecer el recorrido de la banda hacia el escenario; las luces se apagan, una señal inequívoca de que el show va a comenzar.

Los primeros acordes de la batería de Shawn Drover marcan el comienzo de la fiesta. Salen a escena David Ellefson y Chris Broderick, para posteriormente dar paso al protagonista excluyente de la velada, el legendario Dave Mustaine. Suena “Trust” y el público de inmediato entra en sincronía interpretando cada una de las líneas de la canción, y disfrutando la potencia de las guitarras que, como una avalancha, llena cada espacio del recinto. Las pantallas comienzan a proyectar el video de “Hangar 18”, mientras los fanáticos no dejan de saltar y derrochar energía, estableciendo una perfecta comunicación con la banda. El nombre de “Megadeth” resuena desde todos los sectores, y la cancha estalla cuando comienza a sonar “She-Wolf”, haciéndose presente el moshing que deja a más de algún damnificado. Una precisa ejecución de Broderick marca la introducción de “A Tout Le Monde”, sin lugar a dudas uno de los puntos más álgidos de la noche; todos los asistentes acompañan con las palmas y por primera vez se puede distinguir nítidamente la voz de Mustaine. Las revoluciones bajan levemente de la mano de “Whose Life (Is It Anyways?)”, donde a pesar de proyectarse el video con la letra de la canción, no recibe el acompañamiento esperado. “Good evening” son las primeras palabras del vocalista, las que son premiadas de inmediato con cánticos y aplausos, que a su vez son respondidos con una reverencia y un beso por parte de Mustaine. El escenario se vuelve a llenar de potencia con “Public Enemy No.1”, sin dar tregua al descanso, muy por el contrario, inyectando cada vez más dosis de intensidad. Llega a las manos del vocalista una bandera chilena, que muy gentilmente despliega para posteriormente amarrarla en el pedestal del micrófono.

Llega el turno del invitado de honor, el álbum “Countdown To Extinction”, el frontman elige a dos pequeños niños desde el público y se los lleva al centro del escenario, intenta entablar una conversación, pero sólo obtiene sus nombres: Ignacio y Daniel. Mustaine se ve sonriente y les obsequia un par de uñetas (recuerdo que muchos fanáticos habrían matado por poseer). Los aplausos bajan desde todas partes y Dave se deja querer, sabe muy bien todo el cariño que le profesa el pueblo chileno. La energía y fuerza de “Skin O’ My Teeth” abre el recorrido a través del disco, y lo sigue uno de los grandes himnos del metal, “Symphony Of Destruction”, que como era de esperar, hace estallar el Caupolicán con el clásico grito: “Megadeth, Megadeth, Aguante Megadeth”. El sonido de una metralleta marca el comienzo de “Architecture Of Aggression”, en donde brillan las hermosas secuencias de guitarras y el apoyo incondicional de los fanáticos. Mustaine comenta que estuvo conversando con Shawn Drover y que concluyeron que, a pesar de haber viajado por todo el mundo, Chile es su país favorito, una evidente estrategia comunicacional que a pesar de pecar de evidente, consigue muy buenos dividendos. En media de una verdadera locura colectiva, transcurren los éxitos “Forecluse Of A Dream” y “Sweating Bullets”, donde el público se muestra cien por ciento conectado con la banda. La potencia se incrementa en base a la melodía de “This Was My Life”, y el canto de todo el teatro se une en una única voz.

A Mustaine le llama la atención una gran bandera que se despliega en el centro de la cancha y hace gestos para que se la hagan llegar. Después de un tormentoso trayecto no llega en las mejores condiciones hasta sus manos, sin embargo, con mucho cuidado la dobla y la abraza fuertemente, dando una verdadera cátedra de cómo ganarse la admiración de todo un pueblo. El público premia esta acción con el típico silbido que acompaña las cuecas y con su respectivo zapateo. El repaso de su quinto álbum de estudio continúa con “Countdown To Extinction” y toda la velocidad de “High Speed Dirt”, que genera uno de los mosh pit más grande que haya albergado el recinto de San Diego. Si alguien pensaba que ya no quedaba energía para seguir saltando, “Psychotron” demuestra lo contrario, teniendo un pequeño respiro de la mano de los sonidos más delicados de “Captive Honour”.

Recordando que el próximo miércoles el veterano guitarrista estará celebrando sus 51 años, el público del Caupolicán le canta el Cumpleaños Feliz (tanto en español, como en inglés). “Ashes In Your Mouth” cierra el recorrido por la placa, y la banda se retira en medio de una ovación generalizada.

El bajista David Ellefson retorna al escenario, y con un sólido “Hola, Santiago” da inicio a la interpretación de “Peace Sells”, que sobresale por su sorprendente despliegue de potencia e intensidad, además de una breve aparición de Vic Rattlehead, mascota de Megadeth, vestido de militar. Ya llegando al final del show, se produce uno de los momentos más emotivos de la jornada, cuando Mustaine dedica algunas palabras para recordar al recientemente fallecido James Charles “Jim” Marshall, fundador de la empresa Marshall Amplification, organización que este año celebra su 50 aniversario produciendo los mejores amplificadores del mundo. Dave utiliza una cámara ubicada a los pies del escenario para mandar un afectuoso saludo, recordando que los chilenos somos la mejor audiencia del mundo. El tema encargado de cerrar esta memorable presentación es “Holy Wars… The Punishment Due”, que al igual que todo el repertorio, expele energía por cada uno de sus acordes. Los integrantes de la banda abandonan sus instrumentos, regalan sus uñetas y muñequeras, se despiden de sus incondicionales fanáticos y se pierden tras el escenario, en medio de un torrente de aplausos.

En lo que respecta al repertorio del show, no hubo sorpresas. Repitiendo el mismo setlist que desarrollaron en Bogotá y Sao Paulo, el pasado 02 y 05 de septiembre, respectivamente, donde además de interpretar íntegramente el álbum “Countdown To Extinction”, se apoyaron en otros grandes éxitos de su catálogo. En lo musical, no vamos a descubrir hoy que Dave Mustaine ya no tiene la misma potencia en su voz que en antaño, pero eso no importa mucho cuando tienes a miles de fanáticos que te acompañan con las voces en cada una de tus canciones, además del sonido nítido de la batería y las cuerdas, que retumban con una potencia arrolladora. Los asistentes al Teatro Caupolicán pueden estar tranquilos, porque nuevamente fueron testigos de una verdadera cátedra de thrash metal. Es de esperar que Megadeth nos siga visitando, porque cuesta trabajo encontrar bandas que a pesar del camino recorrido, no estén dispuestas a transar con su propuesta.

Setlist

  1. Trust
  2. Hangar 18
  3. She-Wolf
  4. A Tout Le Monde
  5. Whose Life (Is It Anyways?)
  6. Public Enemy No. 1
  7. Skin O’ My Teeth
  8. Symphony Of Destruction
  9. Architecture Of Aggression
  10. Forecluse Of A Dream
  11. Sweating Bullets
  12. This Was My Life
  13. Countdown To Extinction
  14. High Speed Dirt
  15. Psychotron
  16. Captive Honour
  17. Ashes In Your Mouth
  18. Peace Sells
  19. Holy Wars… The Punishment Due

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Danny Rayman

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8 Comentarios

8 Comentarios

  1. pancho quevedo

    08-Sep-2012 en 7:29 am

    Discrepo lo del sonido, arriba en la platea lateral se escuchaba como el pico

    • Benjamín Cepeda

      08-Sep-2012 en 7:28 pm

      Concuerdo con el wum de arriba.

  2. Remix

    08-Sep-2012 en 11:00 am

    Concuerdo con el socito de arriba….se escuchaba como las weas, pero la energia desbordaba por todos lados… grande Megadeth

  3. Ro ock Ledezma U

    08-Sep-2012 en 12:06 pm

    lokos, falso, los laterales es altamente probable que tuvieran efecto “rebote” por wea logica, pero en linea recta al escenario el sonido era perfecto ctm, de hecho fue lo mas comentado que el sonido se escuchaba la zorra, logicamente el problema de tecnico fue varias veces, guitars que no se escuchaban en su maxima potencia o disminuidas (le paso a Dave y Broderik), algunas bajas en las voces o coros… pero fueron weas, al final wn fue un tornado csm que sera dificil de olvidar wn!!.

  4. Juan Yusta

    08-Sep-2012 en 1:57 pm

    en chancha se escuchaba filete, nada que decir, fue demasiado bueno!

  5. Raskolnikov

    08-Sep-2012 en 3:22 pm

    Es lo que pasa en el Caupolicán, cuando uno queda arriba y muy cerca del techo, el sonido rebota y no se escucha de manera íntegra. Por eso hoy trataré de llegar más temprano (hacer la previa de pilsen más corta), para quedar más abajo, frente al escenario.

    En todo caso, la zorra la puesta de escena y el ambiente! Hoy espero todo esté similar o mejor

    Otra cosa, qué mala que en el Caupolicán ahora vendan sólo tragos sin alcohol!! Qué chucha wn!!

  6. gold account

    16-Sep-2012 en 1:33 am

    Tantas fueron las ganas de demostrar el cariño, que Mustaine subió a dos de niños pequeños al escenario desde el público, les hizo gritar su nombre y les regaló uñetas: el sueño del pibe para muchos.

  7. las artes

    25-Sep-2012 en 11:11 am

    Tantas fueron las ganas de demostrar el cariño, que Mustaine subió a dos de niños pequeños al escenario desde el público, les hizo gritar su nombre y les regaló uñetas: el sueño del pibe para muchos.

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Arcade Fire: Firmando el legado

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Arcade Fire

La crítica musical puede ser muy traicionera si es que no es tomada con la responsabilidad que merece; en ciertos contextos, es capaz de trazar el camino que llevará una banda gracias a su tremenda influencia sobre la sociedad. El romance de los canadienses Arcade Fire con la crítica en general ha tenido altos y bajos, pasando de verdaderas declaraciones de amor en álbumes como “Funeral” (2004) o “Reflektor” (2013), hasta el desencantamiento propio de cualquier matrimonio complicado con “Everything Now” (2017), quinto álbum de la agrupación y que sirvió como motivo de promoción en esta segunda visita a nuestro país.

Luego de su debut como parte de Lollapalooza Chile 2014, Arcade Fire volvió con la difícil tarea de defender un disco que para muchos no logra cuajar del todo, dejando poco del sonido que tan bien desarrollaron en álbumes anteriores. Más allá de todo eso, el hecho de que los canadienses sean constantemente señalados como uno de los más grandes shows en vivo a nivel mundial es algo que se debe comprobar de manera personal, presenciando en carne propia todo el despliegue escénico que entregan, uno que se aleja de los clichés típicos, como juegos de luces, fuegos artificiales o distractores elementos visuales para suplir la falta de calidad musical. Aquí tenemos un espectáculo completo, puesto que toda la atención se centra en un colectivo de muy buenos músicos dándolo todo en el escenario.

Una intro al más puro estilo de las peleas de box precedió la entrada de la banda al escenario, preparados para lo que sería un evento estelar de proporción mundial. Así, y por entre el público del Movistar Arena, fueron ingresando Win Butler, Régine Chassagne, Will Butler, Jeremy Gara, Tim Kingsbury, Richard Reed Parry y Sara Neufeld, acompañados también de las más recientes adiciones: Stuart Bogie y Tiwill Duprate, listos para entregar hasta la última gota en una noche tan esperada por los miles de fanáticos que repletaron el recinto. Como era de esperar, “Everything Now” fue el primer golpe lanzado por los canadienses, que luego se adentraron en una verdadera batería de éxitos, cantados a todo pulmón por sus seguidores. Para muchos, el hecho de tener nueve músicos en escena parece un exceso al borde de lo pretencioso, pero aquí eso se omite gracias a que cada uno tiene una identidad propia, funcionando de manera cronometrada como partes de una enorme maquinaria sonora.

Con una muy variada selección de todos sus álbumes, Arcade Fire tuvo tiempo para los fans más nostálgicos, así como los más recientes, despachando canciones como “Rebellion (Lies)“, “Haïti“, “Peter Pan“, “Electric Blue” o “Put Your Money On Me“, manteniendo en todo momento la tónica bailable, conducto principal de esta fiesta. Es muy importante darle una segunda vuelta a lo comentado anteriormente: el show venía por precedentes muy negativos de parte de la crítica estadounidense, acusando de que el interés se había perdido, que la banda ya no era lo mismo de antes, o que se estaban presentando en arenas con menos de la mitad de su capacidad vendida. La desmitificación de todos esos puntos negativos no hace más que echar por tierra esa construcción manipulable de realidades a través de la prensa, las que últimamente se han encargado de desprestigiar a la banda en sus titulares.

Y es que el show de Arcade Fire da para todo, desde el baile hasta la emotividad, todos los sentimientos conjugados en un solo repertorio de canciones. Más de algún recuerdo surgió con “My Body Is A Cage” e “Intervention“, pegadas de manera desgarradora, además de lágrimas cuando Win Butler dedicó “The Suburbs” a la memoria de David Bowie, para luego pasar a un montón de caras alegres bailando al ritmo de “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)“, “Reflektor” y “Afterlife“, dejando los ánimos por los cielos. “Creature Comfort” y “Neighborhood #3 (Power Out)” fueron los ataques que finalizaron el primer round de la noche, con la banda retirándose por unos momentos del escenario, para luego interpretar “We Don’t Deserve Love” y el gran cierre con “Wake Up“, coreada por todos los asistentes mientras la banda descendía del escenario para marchar entre la gente, generando un especial momento, de esos que quedan marcados entre los sucesos destacados para la posteridad. Arcade Fire había dado el último golpe, derrotándonos con un contundente nocaut.

Alrededor de 15 años de historia avala a Arcade Fire desde su concepción, por ende, la banda ya atraviesa una etapa donde necesitan encontrar su sitial dentro de la historia, ese período donde comienza a construirse un legado que debe perdurar por la eternidad. Basta de ningunear la escena actual, basta de vivir del pasado y negarse a aceptar que la música continuó su curso en el siglo XXI, tenemos ejemplos constantes de que los nuevos referentes ya están naciendo. En este caso en particular, quedó demostrado gracias a una impecable interpretación en el escenario, sin notas fuera de lugar o arreglos que destruyan la composición original. En vez de eso, Arcade Fire quiso exponer que ya cuentan con una carrera suficiente para situarse como un referente, y no sólo por discografía, sino que también por su sentido del espectáculo. No muchas bandas pueden tocar por más de dos horas un repertorio que todos canten, mucho menos con la soltura y elegancia que los canadienses desplegaron en su show. Esta nueva etapa del conjunto ya encontró su norte y la tarea de construir un legado fue totalmente superada.

Setlist

  1. Everything Now
  2. Rebellion (Lies)
  3. Here Comes the Night Time
  4. Haïti
  5. Peter Pan
  6. No Cars Go
  7. Electric Blue
  8. Put Your Money On Me
  9. Neon Bible
  10. My Body Is A Cage
  11. Intervention
  12. Neighborhood #1 (Tunnels)
  13. The Suburbs
  14. The Suburbs (Continued)
  15. Ready To Start
  16. Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)
  17. Reflektor
  18. Afterlife
  19. We Exist
  20. Creature Comfort
  21. Neighborhood #3 (Power Out)
  22. We Don’t Deserve Love
  23. Everything Now (Continued)
  24. Wake Up

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