Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Megadeth: ¡Salve, Mustaine!

Publicado

en

El primer día de Maquinaria 2011 tuvo un cierre desde las entrañas del rock. Una de las bandas más importantes del thrash metal era la encargada de decir hasta mañana a los miles de asistentes al Club Hípico. Con poco más de una hora de show, Megadeth tuvo a sus pies a todos los melenudos que estuvieron hasta cerca de la una de madrugada en el centro capitalino.

Un reloj suizo bien calibrado, una maquina bien aceitada, el poder en su precisa ejecución, una leyenda del metal. Eso y más podríamos decir sobre la presentación de Megadeth en el primer día de Maquinaria 2011. Uno de los cuatro grandes del thrash tocó suelo chileno y lo hizo vibrar, con una ejecución que dejó en claro que las tres décadas de carrera han surtido efecto.

Poco después de las 23.30 hrs., un ruido ensordecedor se tomó el Transistor Stage. Con un mar de público que repletó cada metro cuadrado y que luchaba por buenos puestos, comenzó la presentación de la banda del mítico Dave Mustaine. Con su Jackson King V en la mano, el líder de la banda se apoderó de Santiago. Con éxito tras éxito fueron dando golpes de corriente.

El primer golpe lo dieron con “Trust”, que con los baquetazos de Shawn Drover, ya hacía temblar la tierra. El vozarrón intacto de Mustaine sólo hacía pensar “¡qué grandes son!”. El tercer tema fue épico, “Hangar 18” sonaba con toda la teatralidad que permite el track del disco Rust In Peace (1990) Redobles y cambios de ritmo que eran capaces de detener el tiempo, una calibración que sólo una banda del nivel de Megadeth se puede permitir. Las revoluciones bajan un poco para darle paso a “Angry Again”, pero el peso jamás deja de ser protagonista.

Otro momento donde suben todos los decibeles y los cuellos sufren, es en “Whose Life (Is It Anyways?)”, donde la garganta de Mustaine suelta rabia y fuerza, sólo faltaba que saliera fuego. Pero la cosa no termina ahí, “Head Crusher” es aún más intensa y con tanto movimiento del público, encendido por los gloriosos punteos del rubio guitarrista, que se levantan columnas de polvo desde la cancha. Megadeth no podría haber lucido mejor su destreza en el speed metal.

La máquina seguía imparable, no había misericordia con los fans, si querían rockear, ese era el momento. “Public Enemy Nº1” del recién lanzado “TH1RT3EN”, dejaba en claro que el poder de la agrupación no decaía, y las ganas del público tampoco. Seguían con una fuerza bestial los pasos de los thraser.

El momento más alto fue cuando el himno de la banda sonaba a todo volumen, “Symphony of Destruction” partía mientras el público coreaba “Megadeth, Megadeth, aguante, Megadeth”. El tema más popular sonaba a la perfección, tal como todos los tracks de la banda; un episodio que todo fanático esperaba. Como una masa saltaban al ritmo de los estadounidenses.

Pero, para Mustaine, no todo es cabecear, también se da el tiempo de regalonear a sus compañeros de banda. David Ellefson, el hombre encargado de las cuatro cuerdas, pasó su cumpleaños sobre el escenario de Maquinaria, así que Mustaine hizo que todos le cantaran “happy birthday” al bajista senior. Después de ese cariñoso momento, el metal siguió sonando como nunca.

“Peace Sells” -un tema más relajado- es la marca para que la banda se retire por unos segundos. El público se negaba a que ese fuera el final, todos querían más. Y no dejarían de gritar hasta que los dejaran sordos. Y así fue. “Holy Wars…The Punishment Due” fue el gran final. El tema con el que abren el mencionado “Rust in Peace”, se queda como el último que escucharían los metaleros y rockeros congregados en Maquinaria.

Como todos unos caballeros del metal que son, se despidieron de las más de 20 mil poseídas almas que los acompañaron durante el show. Parados frente al escenario, hicieron una reverencia para demostrar que, aunque sean semi dioses, no viven sin la lealtad del respetable.

Por Ignacio Lara
Fotos por Sebastián Rojas y Felipe Ramírez Amigo

Setlist:

  1. Trust
  2. Wake Up Dead
  3. Hangar 18
  4. Angry Again
  5. A Tout Le Monde
  6. Whose Life (Is It Anyways?)
  7. Head Crusher
  8. Public Enemy Nº1
  9. Sweating Bullets
  10. Symphony of Destruction
  11. Peace Sells
    —————————————–
  12. Holy Wars…The Punishment Due

Publicidad
6 Comentarios

6 Comments

  1. Felipe Gac

    19-Nov-2011 en 7:25 pm

    Mustaine hace rato que ya no usa guitarras Jackson.

    Dave usa un modelo propio de Dean (VMNT). Una tontera, pero más de alguien va a reclamar.

  2. Leo Zuker

    19-Nov-2011 en 8:15 pm

    Me parece que hace falta mencionar al gran Chris Broderick, acompañando a Dave en guitarras, el tipo hace las guitarras de Marty al dedo, lastima que el volumen de su guitarra siempre queda detras en la mezcla, no pasaba con Marty, pero el tipo es un monstruo que vale la pena reconocer y escuchar. Si nadie lo ha escuchado recomiendo escuchar el Year of the voyager de Nevermore. Mejor verlo en dvd.

  3. Joako

    19-Nov-2011 en 8:17 pm

    Es thrash no trash… gracias.

  4. dave

    19-Nov-2011 en 8:26 pm

    trash metal ?? rubio cantante? que mierda Mustaine es l mitico colorin que onda D:

  5. Jose

    19-Nov-2011 en 10:54 pm

    Piola el review pero como no dijeron nada sobre “a tout le monde” esa canción fue uno de los grandes momentos de Megadeth en Chile un publico muy euforico y emocionado … Grande Megadeth yo revivi con ellos ese dia despues de todo el cansancio acumulado desde temprano en el maquinaria

    • robert

      23-Nov-2011 en 12:30 pm

      cierto na qe ver el review lejos a tout le monde un momento epico
      tampoco mencionaron nada de sweting bullets y 20 mil personas
      ppppppppppfffffffffffffffffff 40 mil y eso
      al menos yo estube en la reja y al mirar para atras la visual se perdia entre tanta gente lo mejor del maquinaria
      AGUANTE MEGADETH CTMMMMMMMMMMMMMM

Responder

En Vivo

Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

Publicado

en

Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte de “Abbey Road” que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

La Voz de los 80 La Voz de los 80
DiscosHace 2 meses

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde...

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 9 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 9 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 9 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 9 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 9 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 9 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 9 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 9 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 10 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: