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Megadeth por seis, y el público chileno descansa en paz

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Sin grandes sorpresas en el setlist, el arribo de Megadeth a Chile, causaba sensación, expectativas y ansias en los quince mil fanáticos que asistieron ayer a un solicitado Movistar Arena. Los rumores que se manejaban respecto de la presentación de Mustaine y compañía con el retorno de uno de los clásicos integrantes, Dave Ellefson. Sumado a un show centrado en el vigésimo aniversario de su magnánima opus “Rust in peace”, no era para esperar menos. De hecho, si consideramos que es su sexta visita, ese lujo es algo que Megadeth, y sobre todo Dave Mustaine puede darse -sea cual sea su lineup, siempre y cuando Mustaine los lidere.

Para abrir los fuegos y calentar el ambiente, se encargaron los nacionales Necrosis. Desde el inicio de su presentación, y durante casi cuarenta minutos, deleitaron al público con lo mejor de su repertorio. Sin sonar en demasía nítidos, nada importó, los nacionales concluyeron con oficio y pulcritud un potente show y  al abandonar el escenario, fueron calurosamente vitoreados.

En lo personal, considero  importante destacar, que el nivel de teloneros nacionales en conciertos de esta magnitud, ha ido en exponencial mejora. Nada parecido al desafortunado episodio que sufrió Witchblade, hace seis años cuando abrieron el show de Iron Maiden, en su gira del “Dance of death”. En contraste de la devastadora apertura que realizó Criminal a Metallica el pasado 26 de enero. Por ende, con mayor razón se les debería exigir a las productoras más espacio para las pruebas de sonido de estas bandas. Pero de todas maneras, es necesario rescatar el hecho que se siga apostando por un producto nacional.

Tras la salida de Necrosis, nuevamente la música envasada se tomó el aire. Cuando fue el turno de ‘2 minutes to midnite’ de Iron Maiden, el público expectante, comenzó a corearla al unísono. Fue emocionante y una recontracomprobación. Megadeth es parte de una exclusiva camada de bandas metaleras que junto a Iron Maiden y Metallica. Comparten un puesto privilegiado entre La élite de acérrimos seguidores sudamericanos, sobretodo chilenos, argentinos y brasileños. Que hacen de su fanatismo, algo así como, una religión.

Un par de minutos pasadas las 21hrs., llega el momento tan esperado. Se apagan las luces, la música de fondo se diluye, y comienza la introducción, muy al estilo Sabbath. Entonces aparece Shawn Drover, luego Chris Broderick, y el ensordecedor griterío llenaba todo rincón de un repleto Movistar Arena. Pero fue sólo cuando Dave Ellefson y luego la “viejaMustaine apareciesen que la locura se desató y una nueva incursión de Megadeth en nuestro país, se iniciaba. Con la tarea que el propio Mustaine días antes había propuesto en una rueda de prensa. Pelear por el título de “la mejor audiencia sudamericana”.

Dialectic Chaos’, ‘This Day We Fight!’, ambas de su tremendo último disco “End Game” (2009) y el demoledor clásico ‘In My Darkest Hour’, de “So far, so good… so what” (1988) sufrieron una mala jugada por parte del sonidista, pero fueron efusivamente recibidas por la multitudinaria audiencia sedienta por escuchar a Megadeth nuevamente.

El volumen bajo, la mala ecualización en el principio no opacó el entusiasmo, Megadeth y la emoción de los miles de fanáticos superaron los problemas. Ya en la cuarta canción ‘Holy wars’, lo prometido se cumplía, una prolija e intensa interpretación de su celebrado disco “Rust in peace” comenzaba. Y con eso los problemas de sonido se daban por despuntados.

Holy wars… The punishment due’, ‘Hangar 18’, primer y segundo track de su gran placa de 1990, respectivamente, siempre han sido cartas seguras en casi todas sus presentaciones. Pero a pesar de tal hecho, la recepción de los presentes fue como si las escucharan por primera vez, y con eso, el desenfreno era cada vez mayor.

Take no prisoners’, fue el primer indicio que el recinto del Parque O’higgins ardía en éxtasis, y cada nota que salía de la dupla de guitarras de la ‘vieja’ y Broderick, eran en gran medida causantes de ello. Lamentablemente el sonido de la batería aun no se afirmaba pero el oficio de Drover opacaba cualquier intento de obstruir su correcto trabajo.

‘Five magics’ y ‘Poison was the cure’, fueron ocasión perfecta, para un reencuentro cara a cara de Ellefson con el público chileno. En donde la banda dio un paso atrás y le dejó, por momentos, el escenario a su haber. ‘Lucretia’, fue la continuación de una precisa demostración de lo vigente que sigue la banda a pesar de sus cambios de integrantes.

Para finalizar cuarenta y cinco minutos, de una espectacular entrega, de uno de sus más grandes discos,  ‘Tornado of souls’, ‘Dawn patrol’ y ‘Rust in peace… Polaris’ cerraron la patita nostálgica y conmemorativa del show. Todo un hito en esta sexta performance de la agrupación en Chile.

Tras el término de “Rust in peace”, fue el turno de dos grandes temas más de su última obra discográfica “Endgame”. Así ‘Headcrusher’, y ‘The Right to Go Insane’, hicieron vibrar y demostraron el porqué Broderick y Drover se han ganado un puesto seguro en la banda. Por otro lado, la respuesta del público en ‘Headcrusher’ fue espeluznante, el griterío era generalizado.

‘A tout le monde’ y ‘Symphony of destruction’, se irguieron como dos emblemas que sacaron de los presentes la más profunda afección. La entregada audiencia presente, dio el todo por el todo, y sin más, el lema “Aguante Megadeth” superó  a ratos el mismo sonido de la banda.  Al finalizar el himno de “Countdown to extintion”, Megadeth abandonó el escenario y se tomó el primer respiro. Así concluían una hora y veinte minutos, de un show directo a la vena.

Al retorno, Drover desató nuevamente la euforia en el Movistar Arena, al partir con la introducción de toms y timbales de ‘Trust’. Una interpretación impresionante que incluyó una estrofa cantada en español hacia el final.

Sin duda luego fue uno de los momentos más llamativos de la noche, cuando en medio de ‘Peace sells’, presentaron una “sorpresa” algo “libreteada”. Pero que abrió el más exaltado entusiasmo en la cancha. ‘Skin o’ my teeth’ devastó a una incansable fanaticada, para cerrar luego con la segunda parte ‘Peace Sells’. El concierto daba su último respiro con un extracto de ‘Holy wars’, y nuevamente los punteos de Mustaine hacían de las suyas. Por cierto, porque hacia el final la guitarra de Broderick se había perdido en el silencio. Lamentable, puesto que al parecer nuestros vecinos también se quejaron de varias fallas de sonido en el show que Megadeth, presentó dos días antes.

  1. Dialectic Chaos
  2. This Day We Fight!
  3. In My Darkest Hour
  4. Holy Wars… The Punishment Due
  5. Hangar 18
  6. Take No Prisoners
  7. Five Magics
  8. Poison Was the Cure
  9. Lucretia
  10. Tornado of Souls
  11. Dawn Patrol
  12. Rust in Peace… Polaris
  13. Headcrusher
  14. The Right to Go Insane
  15. A Tout Le Monde
  16. Symphony Of Destruction
    ———–
  17. Trust
  18. Peace Sells
  19. Skin O’ My Teeth
  20. Holy Wars

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Fotos por Felipe Ramírez Amigo

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12 Comentarios

12 Comments

  1. Rodrigo Soto

    02-May-2010 en 11:38 am

    En lo personal, sentí como sorpresa lo de Skin O’ My Theeth. De hecho, cuando Mustaine hizo esa pausa de Peace Sells, pensé que iban a empezar con Mechanix y esa era mi última esperanza de que tocaran 1’320 ó Rattlehead.
    De todas maneras a mi me gustó el concierto, a pesar de las fallas de sonido que en muchas partes fueron evidentes.
    ¡Saludos!

  2. Carola

    02-May-2010 en 4:55 pm

    Un concierto increíble, lamentablemente hubo problemas de sonido, pero para mi fueron detalles.
    Extrañé “She Wolf”

    Lo único que espero ahora es verlos próximamente en vivo…

  3. fcopant

    02-May-2010 en 7:12 pm

    Excelente concierto, como se nota la diferencia en el power del publico cuando no hay cancha Vip…

    • paolo

      19-May-2010 en 2:10 am

      A mi me gusta Britney Spears y Cristina Aguilera

  4. Rodrigo

    02-May-2010 en 9:41 pm

    Igual quede un poco molesto, estuve en cancha cargado hacia el lado izquierdo de esta, y la verdad es que escuche pésimo algunas canciones, al principio no escuchaba casi nada, puro ruido, eso duro hasta holy wars, donde al momento del solo mejoro el sonido (al menos para mi). Igual fome, pq nunca habia visto a Megadeth en vivo y tenia muchas expectativas, lo bueno (y sorpresivo) es que por otra parte, quede con la boca abierta con Tornado of Souls, sencillamente sono perfecta para mi, y para que decir de Symphony, siempre quise ser parte del griterio coreando “Megadeth! Megadeth! Aguante Megadeth!

    Resumiendo, un poco molesto por el sonido, me gusto el concierto, pero no supero, lamentablemente, mis espectativas. Supongo que no siempre se puede 🙁

  5. Fox !

    03-May-2010 en 10:55 am

    la mano era adelante de la mesa de sonido, asi no te ahogabas y tenias resgfuardo y exelente vista
    aguante Megadeeeeeeth ♪

  6. X.

    04-May-2010 en 3:13 pm

    LA RAJA… SOLO ESO

    GRANDE MEGADETH COMO SIEMPRE !!!!

  7. Nick Menza

    07-May-2010 en 4:41 pm

    A pesar de tanto hueveo con el sonido, el concierto estuvo la raja… En vdd que si…
    está bueno el review, pero le falta más pasión…
    Megadeth lo merece…

    Saludos,

    Nick

    pd: pero hay algo que quiero acotar, Megadeth puede hacer un setlist con puros tracks que nunca se han tocado, que nunca fueron singles. Cuestión que si Metallica hiciera, daría bote…

    • rodrigo

      03-Jun-2010 en 4:24 pm

      jajajajaja q manera de hablar weas locoooo:

      Jump in the Fire
      Phantom Lord
      No Remorse
      traped under ice
      the call of ktulu
      lepper messiah
      disposables heroes
      the frayed ends of sanity
      eye of the beholder
      dyers eve
      Through The Never
      Ain’t My Bitch
      Cure
      2×4
      fixxxer
      attitude
      purify
      invisible kid
      That Was Just Your Life
      My Apocalypse
      Metal Militia

      si hicieran un concierto con estos temas (ninguno fue single) seria la mejor weas de la historia
      megadeth es bueno, pero no tanto como metallica…

  8. Marty Friedman

    09-May-2010 en 4:15 pm

    Siiii, es cieertooooo, el wn de arriba tiene demasiada razón!!!!!!!!!!!

  9. Dave Mustaine

    09-May-2010 en 6:35 pm

    Callen weones, yo soy Megadeth !!!!
    Metallica is PUSSY !!!

  10. xCX

    20-May-2010 en 4:06 pm

    Ellefson Grande¡¡¡¡¡¡¡ Cuando toco Peace sells La empezada Gritando a full

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte del álbum blanco que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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