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Max & Iggor Cavalera: Actitud es la consigna

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Es costumbre que algunos artistas aprovechen los aniversarios de ciertas obras en particular para realizar giras en su conmemoración, y así rememorar aquellos tiempos de antaño cuando las cosas les eran más favorables. Tal como es el caso de los hermanos Cavalera, fundadores de Sepultura, agrupación que no requiere de mayor presentación. La salida de Max –el mayor de ellos– en 1996 ha sido una de las historias más polémicas en el mundo del metal, con declaraciones cruzadas que han alimentado la controversia y, por consecuencia, el morbo frente a una posible reunión con los miembros que continuaron bajo el alero del nombre que tanto éxito alcanzó en la década del noventa, con quienes hasta el año 2006 el otro Cavalera, Igor, compartió escenario para luego reunirse con su hermano.

Congregada la familia una vez más, el vínculo adoptó el alias de Cavalera Conspiracy, alineación que anoche dio vida a la celebración de los veinte años de “Roots”, creación que, a pesar de las críticas dispares, los ubicó en la cúspide de la popularidad en la música extrema, y que tuvo la osadía de incorporar e infiltrar en sus ideas elementos no-ortodoxos para el metal, como los diversos elementos propios del folklore brasileño que influenciaron todo el proceso. Para la ocasión, Incite –banda creada por Richie Cavalera, uno de los hijastros de Max– fue la encargada de abrir la jornada, y la verdad es que la propuesta es mezquina: abundancia de estructuras monocordes y trilladas, acompañadas de una vocalización simplona que en la actualidad no son competencia para el nivel de composición, virtuosismo y actitud que hierve en el metal. Tras un poco más de media hora que incluyó muestras de sus cuatro larga duración, quedó en evidencia que ser el hijo de muchas veces no es suficiente para sostener una carrera en el mismo ámbito del progenitor.

A las 21:15 horas se oscureció por completo el recinto de calle San Diego y uno a uno aparecieron los personajes a cargo de interpretar al clásico Sepultura de antaño. El bajista Tony Campos fue el primero en ubicarse, seguido de un Marc Rizzo que durante toda la noche estuvo preciso y demoledor, logrando que nos olvidáramos por completo de la ausencia en las cuerdas de Andreas Kisser, otrora guitarra líder y artífice del sonido que a la larga se convirtió en un sello de la época. Los protagonistas fueron los últimos en tomar su posición y de inmediato se supo que no había espera para que se desatara el caos en la pista. “Roots Bloody Roots” remeció todo a su paso y pulverizó toda aprehensión previa respecto a cómo se escucharía el disco en su integridad tocado en vivo. Son innumerables las oportunidades en que alguno de los proyectos asociados a la marca Cavalera han visitado este país y en casi todas ellas este tema lo han utilizado para cerrar el espectáculo, por lo tanto, la novedad fue ver cómo reaccionarían los concurrentes frente a otras canciones de Sepultura que no eran ejecutadas desde hace mucho.

La apuesta ganadora de “Roots” fue “Attitude”, y así se demostró anoche, sonando colérica y con un Igor inspirado, nunca errando un golpe y ratificando la fama que le precede de ser un verdadero metrónomo humano. “Cut-Throat” no decayó en intensidad y “Ratamahatta” fue quizá el clímax de la presentación. Sólo uno de los cortes más violentos de la obra, como “Spit”, fue capaz de despertar tanto entusiasmo y energía, mientras “Lookaway”, cuya versión original cuenta con la participación Mike Patton (Faith No More), Jonathan Davis (Korn) y DJ Lethal (ex Limp Bizkit), fue un interludio un poco incómodo, debido a que en el mismo disco ya se siente fuera de lugar, pero está ahí y había que tocarla, así que Max hizo lo mejor que pudo no sólo en aquel corte, sino que en toda la velada, algo que se agradece porque en varios de sus shows anteriores sus intervenciones fueron deficientes.

Dusted” fue ejecutada con soberbia y recordó por qué es uno de los puntos más fuertes de “Roots”. Por su parte, las cuerdas “Itsári” fueron emitidas por los parlantes del recinto de manera artificial, mientras que sólo Igor en el escenario acompañaba con la percusión del norte brasileño. Con la misión de rematar la primera hora de actuación y cerrar los festejos del vigésimo aniversario del disco-de-la-controversia de Sepultura, “Ambush” y “Endangered Species” se mostraron frescas a pesar de sus años, mientras que “Dictatorshit”, previo discurso opositor a las dictaduras sufridas en el continente latinoamericano, clausuró con furia y con el fuego eterno de la fusión punkmetal, lo que en restricto rigor conforma la totalidad del disco evocado.

Tras abandonar la tarima por unos minutos, la banda volvió para ejecutar los cortes extra que sumaron en su momento a la edición especial del álbum, aunque “War Pigs” de Black Sabbath fue tocada sólo por el par de hermanos, mientras que “Procreation (Of The Wicked)” de Celtic Frost gozó de la colaboración de todos los músicos. De ahí en más, ambos Cavalera se apoderaron de lo que quedaba de celebración y, tal como si esto se hubiese desarrollado en el patio de su casa, bastó la batería y una guitarra para remembrar parte del pasado más exitoso de sus días con Sepultura. Desfilaron estandartes como “Desperate Cry” o “Inner Self” junto las infaltables versiones de “Policia” y “Orgasmatron”, homenaje a la memoria de Lemmy Kilmister que además contó con “Ace Of Spades”, interpretada por la agrupación completa más la ayuda de Richie Cavalera, bajando así el telón de una fiesta que se extendió por un poco más de noventa minutos.

Balance positivo, más allá de que en algún instante previo a la realización del evento se cuestionó la trascendencia y la intención de un concierto de estas características, algo que finalmente no mermó las ganas ni la vehemencia de los seguidores por ver en vivo un registro que marcó un hito en la historia del metal mundial y que, a nivel continental, pavimentó el camino para todos aquellos que vieron en este estilo y forma de vida a la fuente de su inspiración y motivo de su trabajo. Sirvió para, de alguna forma, revivir la esperanza y, quién sabe, si en algún otro país vecino otro par de adolescentes disconformes e impetuosos están incubando las canciones que dominarán el mañana.

Por Hans Oyarzún

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Roots Bloody Roots
  2. Attitude
  3. Cut-Throat
  4. Ratamahatta
  5. Breed Apart
  6. Straighthate
  7. Spit
  8. Lookaway
  9. Dusted
  10. Born Stubborn
  11. Itsári
  12. Ambush
  13. Endangered Species
  14. Dictatorshit
  15. War Pigs (original de Black Sabbath)
  16. Procreation (Of The Wicked) (original de Celtic Frost)
  17. Medley: Black Magic/Desperate Cry/Inner Self/Polícia/Orgasmatron/Anticop
  18. Ace Of Spades (original de Motörhead)
  19. Roots Bloody Roots (versión 2016)

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1 Comentario

1 Comentario

  1. caca

    19-Dic-2016 en 5:15 pm

    ya no saben q mas hacer , pura paja

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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