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Marky Ramone’s Blitzkrieg: Manteniendo vivo el nombre

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Una de las figuras más importantes en la historia del punk, hacía su debut en los grandes escenarios de nuestro país, luego de varios años seguidos de visitas en lugares de pequeña y mediana capacidad. Por fin Marky Ramone y el legado de su banda madre, llegaban a presentarse a un lugar a la altura de su leyenda. Y pese a toparse en horario con una de los grandes nombres de este festival (Slayer), el baterista de The Ramones logró convocar a una buena cantidad de personas que anhelaban una buena dosis de punk directo a las venas.

La presentación comenzó de la manera menos glamorosa, ya que el mismo Marky debió salir al escenario minutos antes a probar sonido frente a un público muy expectante e impaciente por un pequeño atraso que presentaba el show. Apenas subió oficialmente al escenario Marky Ramone acompañado de Michale Graves, ex vocalista de Misfits, más dos músicos de apoyo, el público que llegó hasta el escenario Pepsi, les hizo notar que estaban ahí para gozar y entregarse por entero a la avalancha punk rock que se avecinaba.

Los primeros riffs de la playera “Rockaway Beach” desataron la euforia de un público mayoritariamente juvenil, que coreó todas y cada una de las canciones que desde ese minuto comenzaron a caer sin respiros durante los cerca de 50 minutos que duró el show. “Teenage Lobotomy” permitió a Marky demostrar de entrada que su sonido es único y que nunca necesitó ser virtuoso para convertirse en uno de los bateristas más influyentes de la historia del rock.

“Do You Wanna Dance”, “I Don’t Care” y “Sheena Is A Punk Rocker” fueron un relámpago que golpeó rápido y sin aviso. “Havanna Affair” dio un pequeño descanso para recuperar un poco de fuerzas y volver a mover el cuerpo al ritmo de “Comando”, “Beat On  The Brat” y “Now I Wanna Sniff Some Glue”. El show apenas llegaba a los 20 minutos y ya habían pasado 9 canciones, algo que The Ramones supo cultivar desde la primera de sus presentaciones en la década del 70 y que hace de sus shows en vivo algo único.

“Gimme Gimme Shock Treatment” fue la antesala perfecta para el primer gran momento de la velada: la interpretación de la clásica “Rock ‘N’ Roll High School” para el deleite de los presentes. “Judy Is A Punk” y “The KKK Took My Baby Away” le dieron el protagonismo a las mujeres presentes por un par de minutos, para luego, y sin descanso, lanzar una bomba de racimo con 4 canciones fundamentales en la carrera de The Ramones, “Pet Sematary”, “I Believe In Miracles”, “I Wanna Be Sedated” y “Do You Remember Rock ‘N’ Roll Radio?”, las que configuraron el clímax del show con un Graves cantando sobre la reja de contención y un público a la altura de las circunstancias, el que no paró de cantar, saltar y demostrar que el punk no está muerto.

Las revoluciones bajaron un poco con “I Don’t Wanna Walk Around With You” y “Cretin Hop”; el público aprovechó de tomar un respiro ya que a esa altura del show ya habían desfilado casi 20 temas en poco más de 30 minutos, y el polvo que se levantó de tanto saltar y bailar, ya comenzaba a incomodar a parte de los asistentes.

La intro del excelente cover de “What A Wonderful World”, original de Louis Amstrong, volvió a encender a un público que la cantó con el alma y que mantuvo el entusiasmo a tope con la insigne “Pinhead” y su Gabba Gabba Hey! coreado con la calidad de himno que se merece.

En esta ocasión, el espacio dedicado para que Graves interpretara material de su paso por Misfits, se limitó a “Dig Up Her Bones”, que generó locura entre los muchos fans de la banda de horror punk que había en el lugar, tanto así que cuatro de ellos lograron vulnerar la escasa seguridad y se apostaron a los pies del escenario para cantar e intentar llegar hasta el vocalista.

La noche ya llegaba a su fin y, para poner el broche de oro, Marky y sus muchachos cerraron con sendas interpretaciones de “R.A.M.O.N.E.S.” y “Blitzkrieg Bop”, la que sonó aún más fuerte con la ayuda del público en el clásico coro Hey, Ho, Let’s Go!

Luego de un par de minutos la banda volvió al escenario para tocar “I Just Want Have Something To Do” en una versión un tanto más lenta, y demostrar así que el punk sigue vivo y que haberse jugado por tenerlos en un festival tan masivo y rockero como Maquinaria, fue una decisión total y absolutamente correcta.

Setlist

  1. Rockaway Beach
  2. Teenage Lobotomy
  3. Do You Wanna Dance
  4. I Don’t Care
  5. Sheena Is A Punk Rocker
  6. Havanna Affair
  7. Comando
  8. Beat On the Brat
  9. Now I Wanna Sniff Some Glue
  10. Gimme Gimme Shock Treatment
  11. Rock ‘N’ Roll High School
  12. Judy Is A Punk
  13. The KKK Took My Baby Away
  14. Pet Sematary
  15. I Believe In Miracles
  16. I Wanna Be Sedated
  17. Do You Remember Rock ‘N’ Roll Radio?
  18. I Don’t Wanna Walk Around With you
  19. Cretin Hop
  20. What A Wonderful Wolrd (Cover de Louis Amstorng)
  21. Pinhead
  22. Dig Up Her Bones (cover de Misfits)
  23. R.A.M.O.N.E.S.
  24. Blitzkrieg Bop
  25. I Just Want Have Something To Do

Fotos y texto por Julio Ortúzar

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6 Comentarios

6 Comments

  1. Pato Becerra

    11-Nov-2012 en 9:13 pm

    “Por fin Marky Ramone llegaba a presentarse a un lugar a la altura”
    mentira, el año pasado tocó para 5 mil personas en el caupolicán y de hecho el concierto fue mucho mejor que estos 50 minutos

    • pepe lepu

      12-Nov-2012 en 9:21 am

      andate a la rctm perro qliao

    • Gio

      12-Nov-2012 en 10:00 am

      Toda la razón

    • toxo torox

      12-Nov-2012 en 10:26 pm

      Puta compare para mi que era la primera vez que los veia fue increible la pase la raja, vi videos del año pasado y fue mejor que este aparte de que ese escenario se atraso y tubieron que tocar como 1 hora con cuea, pero aun asi sonaron increible y graves canto y vacilo como nunca, en fin disfrutemos la musica y aguante Ramones ctm, estos wns siguien teniendo vivo el nobmre de mi banda favorita de infancia

  2. hugo

    11-Nov-2012 en 11:22 pm

    que buen concierto se mando marky estuvo notable lo mejor despues de kiss pero son estilos muy distintos casi incomparables entre si.

  3. PCP®

    12-Nov-2012 en 12:52 pm

    Hace tiempo no me paseaba por acá, pero este post vale la molestia de comentar.
    Ninguna de las bandas que se presentaron son comparables entre sí. Bastaba con ver este show y luego el de Kiss – uno que no tuvo pausa y de frentón tiró todo a la parrilla, el otro lleno de chayas y caritas pintadas de gato Juanito – a tal punto de dejarme el show de Kiss con una sensación insípida que no me esperaba. Quedé esperando el verdadero rock que nunca llegó.

    Tío Marky estuvo a otro nivel, me dió toda la emoción de un rock liberador, de esos con harta energía, potente, veloz, siempre joven.

    http://www.youtube.com/watch?v=-_CrDmPOmlo

    Fue la única banda, junto a Los Peores de Chile, que me transportaron y me dejé llevar a lo que ellos presentaron, las demás fue como ver un Blue Ray con sabor a tierra.

    Tirón de oreja para Transistor. Una verdadera MIERDA las Vizcachas, todavía cago ladrillos de adobe.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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