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Marilyn Manson: El discurso de El Reverendo

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No hay que ser un gran conocedor de Marilyn Manson para saber que sobre el escenario lo que menos hay es simpatía de parte de los músicos. Tampoco que, cual ópera, las presentaciones de la agrupación norteamericana se componen casi por actos. Y a 16 años de su primera presentación en nuestro país, han pasado seis discos de estudio, reinvenciones, peleas y conflictos en vivo y en directo. Por lo que la expectación era bastante grande.

Con diez minutos de retraso, a las 19:40 horas, aparecería Jason Sutter sobre el escenario quien, antecedido por una estruendosa melodía de cuna, daría inicio a un show que fue una mezcla de altibajos, discordancias y momentos para no olvidar fácilmente. Partiendo con “Hey, Cruel World”, aparece Manson con una máscara, seguido por el estrambótico ritmo de Twiggy en la guitarra. El sonido desde un principio fue claro y sin mayores sobresaltos, ante la exigencia dispar de cada canción.

Y es en el punto de “Disposable Teens” en donde se comienza a notar que la presentación de Marilyn Manson está prácticamente separada por distintas escenas teatrales. Diversos accesorios, vestuario y objetos adheridos a la microfonía, como sucedió en “No Reflection” y un puñal, con el que se dio lujo hasta de terminar con la vida útil de una lata de cerveza. También fue aquí donde la línea melódica de la voz compartió el espacio de buena forma por los riffs de guitarra y la potente batería, acompañado por las segundas voces programadas que estarían presentes a lo largo del show, como en “The Dope Show”, que sin duda fue uno de los puntos altos de la presentación.

Y es absolutamente cierto –y sobre todo ganado- el apodo de El Reverendo por parte de Manson, quien pareciera predicar cada una de sus letras al público, como en “The Love Song”, donde alcanza prácticamente un nivel de hedonismo que a ratos podría poner nervioso a cualquiera, pero sin saber ciertamente si llegaría al punto de miedo.

Las palabras de Manson a la audiencia fueron reducidas, pasando por saludos, gritos y algo que quedó para el recuerdo. Un par de chicas en barrera se despojaron de la parte superior de su ropa, sostén incluido. Algo que no le causaría mucha gracia al líder de la banda. Ya en “mOBSENE” el atuendo había cambiado por plumas y los alaridos de una canción que perfectamente podría ser una alusión –irónica o no- a Faith No More y su “Be Agressive”.

A ratos, el sonido levemente cambiaba, pero esa pequeñez y sus casi despreciables detalles, no parecían ser culpa de los encargados del audio. La conjunción de timbres que la agrupación logra a momentos, donde cada sector del público se llena de sonido, no ensordecedor, pero sí penetrante. La reacción antagónica a esto tenía la voz de Manson con un suave delay que acaparaba todo por sobre sus acompañantes, que sólo repetían una infinita base de armonías sin mucha diversidad de ritmos, como con “Slo-Mo-Tion”, donde a pesar de la segunda guitarra ejecutada por Manson, el vacío era inevitable. Probablemente sería más interesante ver una versión más arriesgada en vivo.

Afortunadamente, el ambiente se volvería a llenar con “Rock Is Dead”, una de las canciones más esperadas por los puristas seguidores de la banda, que dio rápidamente paso al momento de los covers, algo que vivió su propio contra cara en el escenario. Primero fue el turno de “Personal Jesus” de Depeche Mode, que recreada a la usanza Manson, no logra siquiera empatar en calidad e interpretación a su versión electropop original. Es un buen intento, pero no suficiente. Cosa que sí sucede con “Sweet Dreams (Are Made Of This)” de Eurythmics, que probablemente podría ser contabilizada como uno de los grandes covers que nos dejó la década pasada. La interpretación brota sangre y sudor, y logra el cometido de una presentación de Marilyn Manson: introducirnos a un probable paisaje sonoro de una imaginable escena tenebrosa.

“Coma White” se convierte en ese momento entrañable donde, al menos musicalmente, Marilyn Manson nos regala un momento de sufrido y apacible dolor, donde el seguidor de luz se posa única y exclusivamente sobre el vocalista, adolorido, moribundo, casi destruido. Sí, es una actuación, pero es buena y convence.

“King Kill33”sería la forma perfecta para dar paso a la magnificencia del personaje de Brian Hugh Warner: “Antichrist Superstar”, donde logra la intensidad más alta de todo el show, esa que hace sentir más frío al que ya existía en el lugar.

Un Manson de mal humor, uno que de a poco se le iba agotando la paciencia y la empatía, y una banda que una vez más lograba aquella mixtura necesaria en el rock más pesado. Una batería que se entrelaza a la perfección con un potente riff de guitarra, para dar paso a un momento en el cual todo se apagó y desaparecieron brevemente para volver a un repentino juego de gritos entre el frontman y el público, que sirvió para dar paso a la canción más exitosa de la carrera de la banda, “The Beautiful People”, que sin duda fue la más esperada y coreada por la masa mientras anochecía en Las Vizcachas. Manson, terminaría y desaparecía rápidamente.

Se cometería injusticia al decir que fue un mal show, pero también al pensar que todo estuvo acertado. Por el lado visual, claramente es una entrega atractiva, donde la intensidad casi mortífera de la agrupación contrasta con la extravagancia de su vocalista. Por otro lado, el incesante vaivén interpretativo entre las canciones, que en ciertos momentos hizo que el espectáculo sonara vacío y a ratos avasallador, no termina de convencer en un 100 por ciento.

Finalmente, el punto de discordia que genera Manson en el escenario es imposible suprimirlo. ¿Es real su intermitente rabia hacia todo lo que lo rodea? Y si no fueras verídico, ¿realmente importa? Es trascendental para la fanaticada tener un poco de autenticidad, palabras sentidas, incluso escupos irrepetibles, pero un discurso distinto para cada lugar es casi imposible, y gracias a la filtración de los setlist, también se pierde emoción. La frase hacer la pega poco a poco se torna repetida en los escenarios nacionales. Ya no nos creemos todo, pero en este caso el discurso de Manson, aunque previsible, es necesario. Marilyn Manson es así, todos lo sabíamos desde antes y los detalles negativos podríamos reflotarlos por sobre los positivos o hundirlos en el olvido. Eso queda a elección del espectador.

Setlist

  1. Hey, Cruel World
  2. Disposable Teens
  3. The Love Song
  4. No Reflection
  5. mOBSENE
  6. The Dope Show
  7. Slo-Mo-Tion
  8. Rock Is Dead
  9. Personal Jesus
  10. Sweet Dreams
  11. Coma White
  12. King Kill 33
  13. Antichrist Superstar
  14. The Beautiful People

Por Pamela Cortés

Fotos por Praxila Larenas

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5 Comentarios

5 Comments

  1. Jess

    12-Nov-2012 en 4:09 pm

    Buen review!!

  2. sagga

    12-Nov-2012 en 9:00 pm

    Si, tienes razon, pero llevo mas de 10 años ver a este hdp en vivo…nada importa, lo vi en vivo y fue una de las mejores cosas que me han pasado este año, esta gordo y viejo, lo perdono.

  3. Tomás Conejeros

    12-Nov-2012 en 11:28 pm

    uta…mi humilde opinion…
    penca el setlist para venir a Chile, faltaron más clasicos :/

  4. Rodrigo

    13-Nov-2012 en 10:41 am

    Para primera vez que lo veo, encontré que fue un buen show, le compré todo a Manson.

  5. Rodrigo

    13-Nov-2012 en 6:19 pm

    Si hubiera tocado sólo una canción del primer álbum, también le hubiera mostrado mis tetas.

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En Vivo

The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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