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Marillion: Algo diferente

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En la previa del lanzamiento de “F.E.A.R. (Fuck Everyone And Run)” (2016), su decimoctavo disco de estudio, Marillion decidió darse una nueva vuelta por este lado del planeta, realizando una gira que los trajo por cuarta vez a nuestro país, en la estadía más larga que han tenido hasta la fecha, para realizar tres conciertos al hilo. Y es que el de Marillion es un romance tan o más apasionado que el que tienen bandas como Iron Maiden o Faith No More con Chile, repletando desde el año 2012 cada uno de los recintos en los que se han presentado. Por eso es que no fue extraño ver un Teatro Caupolicán casi agotado durante esta noche de sábado, donde se pudieron apreciar los mismos rostros de siempre, unos cuantos nuevos, y varios curiosos que iban a encontrarse por primera vez con la leyenda británica del rock progresivo.

13 Marillion @ Teatro Caupolican 2016

Habiendo promocionado por todo el mundo “Sounds That Can’t Be Made” (2012), su último trabajo discográfico, el grupo vino a entregar un show donde abundaron sus grandes éxitos, y rescataron algunas joyitas para los devotos más exigentes que, de seguro, están esperando con ansias el concierto que se realizará esta noche en el Teatro Nescafé de las Artes, el llamado “The Progressive Dream”, cuyos tickets se agotaron hace un par de días, y promete convertirse en una experiencia única, donde la banda presentará una selección de canciones especial para la ocasión, enfocándose en su material más progresivo y antiguo, por lo que este recital en el teatro de la calle San Diego tenía sabor a previa para los fanáticos más acérrimos, aunque, una vez terminadas las dos horas de espectáculo, ese calificativo queda absolutamente corto para catalogar una noche entrañable en todos los sentidos. Los ingleses se despacharon una presentación notable, con un sonido excelente y una entrega absoluta para un público que se rindió a sus pies desde el primer minuto.

02 Marillion @ Teatro Caupolican 2016

Teniendo como antecedente la presentación que realizaron el viernes en Valparaíso, pudimos confirmar lo que nos contó Mark Kelly, tecladista de la agrupación, en la entrevista que nos concedió hace un par de semanas, en cuanto al setlist y carácter de lo que nos entregarían en esta ocasión: un recorrido por los principales hitos musicales que han marcado la carrera del quinteto en sus casi cuatro décadas de historia. Así, también, pudimos corroborar que no se realizaría ningún registro audiovisual del show –uno de los principales ganchos comerciales de este concierto en particular–, lo que fue una pena porque la jornada estuvo perfecta para ser retratada por las cámaras. En fin, el ambiente era el óptimo y se mantuvo así desde la partida con la inmensa “The Invisible Man”, hasta la última nota de “Three Minute Boy”, en una escalada de emociones, en uno de los recitales más poderosos que ha podido presenciar este redactor hasta la fecha.

12 Marillion @ Teatro Caupolican 2016

Con la banda en pleno, Steve Hogarth se desató sobre el escenario, transformándose en el amo de la función. Palabras al público, bailes, abrazos a los asistentes, hasta tomar, sin vergüenza alguna, un vaso de bebida de una de las bandejas de los vendedores del teatro, en un gesto que sacó risas y aplausos de la audiencia. El hombre estaba en su casa y su energía se contagió entre los miles de fanáticos, creando un ambiente de ensueño. “Lo que siento aquí es algo distinto”, dijo el cantante cuando habló sobre la nueva placa a estrenarse en septiembre, cuyas líricas nacen desde la tristeza que les provoca ver el estado del mundo en estos días, una emoción que se contrapuso completamente a lo vivido anoche. De verdad que fue algo diferente, algo especial, y sendas versiones de canciones como “Cover My Eyes (Pain And Heaven)”, “Easter” y la imprescindible “Kayleigh”, no sólo mostraron a una banda que en vivo es de otro planeta, sino que hicieron del Teatro Caupolicán, un verdadero estadio donde el rock fue el protagonista.

15 Marillion @ Teatro Caupolican 2016

Dentro de los momentos más destacados de la velada, estuvo “King”, en la que se rindió homenaje a Prince y a todos los ídolos de la música y la cultura popular que, consumidos por la fama y los excesos, encontraron un destino funesto. En un video que mostró a íconos como John Lennon, Lemmy Kilmister, Heath Ledger, y otros que aún siguen vivos, como el boxeador Mike Tyson, y la ex diva del pop, Britney Spears –está última muy pifiada por el público–, desfilaron en uno de los pasajes más emotivos de la jornada, aunque se echó mucho de menos la presencia de David Bowie. Temazos como la dupleta conformada por “Sounds That Can’t Be Made” y “Afraid Of Sunlight”, o las festivas “Hooks In You” y “Garden Party”, también se destacaron en las dos horas de presentación, donde cada canción podía perfectamente dar por terminada la noche con los brazos en alto. Para el final, la gente se levantó de sus asientos y se apostó frente al escenario, y así cantar al unísono “No One Can”,  quemando los últimos cartuchos con “Three Minute Boy”, la encargada de bajar el telón definitivamente en una tecla íntima y sobrecogedora. Todos, banda y público, quedamos completamente pagados.

17 Marillion @ Teatro Caupolican 2016

Marillion la hizo una vez más. La agrupación dio catedra en poco más de 120 minutos de show, donde nos encantaron con una performance entregada, honesta y especial, porque sí, lo que vivimos fue algo distinto, una comunión que pocas veces se da en un concierto –sobre todo en los tiempos que corren– y que, de la mano del rock progresivo más refinado, nos sacó de un mundo que cada día parece estar más triste, y nos transportó a un lugar lleno de emociones positivas. Con la seguridad de que el show de esta noche hará historia, nos quedamos con una presentación impecable, ideada para cautivar a las masas.

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. The Invisible Man
  2. You’re Gone
  3. Power
  4. Cover My Eyes (Pain And Heaven)
  5. Sugar Mice
  6. Pour My Love
  7. Man Of A Thousand Faces
  8. Easter
  9. Kayleigh
  10. Lavender
  11. Bitter Suite (III Blue Angel)
  12. Sounds That Can’t Be Made
  13. Afraid Of Sunlight
  14. King
  15. Hooks In You
  16. Beautiful
  17. Garden Party
  18. No One Can
  19. Three Minute Boy

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Agustin Figari Iñiguez

    10-May-2016 en 5:03 am

    Excelente Review, me quedo con tus palabras, ” la leyenda británica del rock progresivo” y “uno de los recitales más poderosos que ha podido presenciar este redactor hasta la fecha”, resume lo que es esta banda, historia, pasado y presente, tan presente que quedamos con ganas de escuchar material nuevo.

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Norah Jones: Como las cosas solían ser

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Norah Jones

Desde el 18 de octubre todos los shows musicales han tenido algún tipo de acercamiento a la movilización, a un quebrantamiento a la abulia social, indicando una buena forma de ver cómo el paisaje va cambiando. Pero también existe ese tipo de shows que podría estar inserto en cualquier momento de la historia y no habría mayor diferencia. Tanto por la atemporalidad de la música presentada, como por la indiferencia de un público, como también las lógicas mismas que pueden aparecer en un espectáculo, el retorno de Norah Jones a Chile ante un Teatro Caupolicán casi repleto tuvo mucho de cápsula de tiempo y poco de conexión con lo que había fuera de las rejas del recinto de calle San Diego. Más adelante, se verá cómo esto también es una posibilidad sana y genuina respecto a la música misma.

Antes, durante la tarde del viernes 6 de diciembre, las plateas y sillas en cancha se fueron llenando muy lentamente hasta pasadas las 20:00 hrs., cuando Felipe Cadenasso se subió al escenario acompañado por Antonio del Favero y Natisú a tocar un set marcado por su trabajo como solista. Las armonías entre las voces de Felipe y Natisú eran perfectas, aterciopeladas, de una gran química marcada por el trabajo de ambos compositores que ven en la voz un instrumento mayor. Esto hacía de Cadenasso una buena elección de show de apertura.

Pero entre medio de canciones calmas, las luces estaban apagadas en las plateas y el ruido de la gente llegando cada vez de forma más numerosa, y las conversaciones multiplicándose como si nadie estuviera en el escenario. Realmente, era una sinfonía del irrespeto que censuraba la música preciosa que estaba siendo mostrada en el escenario y que hizo que casi nadie escuchara el único mensaje político de la jornada, cuando Cadenasso explicaba cómo era importante el hecho de estar más juntos que nunca. Tras 34 minutos de canciones brillantes, pero con mucha interferencia por parte del público, el trío de músicos se retiró con la cabeza en alto, sabiendo que la gente se lo perdió.

Luces volvieron a encenderse y ya el teatro lucía lleno en un 80%, espacio de tiempo que se extendería porque Norah Jones y sus músicos no saldrían a escena a las 21:00 hrs. Y qué bueno que no fue así, dada la cantidad de público que aún faltaba que se instalara en sus asientos. Recién a las 21:18 hrs., con todo en penumbra, ingresó ella junto a Brian Blade en batería y Jesse Murphy en el bajo (y luego en el contrabajo) para cambiar el aire en el ambiente, y entregar “Just A Little Bit” pegada a “It Was You”.

Era claro desde el inicio que la cruzada por el “retorno a lo básico” de Norah Jones que se inició en “Day Breaks” (2016) y se consolidó con “Begin Again” (2019) es parte del momento clave en que se encuentra la artista norteamericana, quien incluso, más allá de sus dotes vocales evidentes, incluso plasma su personalidad y talento en la forma de tocar el piano. Claro, su voz es un paradigma innegable del acercamiento del jazz al pop y a la pasividad que ha conseguido su trabajo, pero viendo lo que entregaba a temas como “Nightingale” o las versiones que haría más adelante de sus canciones más conocidas, los matices también se encuentran en la forma de pulsar las teclas, desde lo más tierno hasta lo más dramático. Norah Jones no se acomoda a lo pálido, dándole colores a todo, tal como las luces tenues que iluminaban a los músicos intentaban pintar en los telones detrás del escenario.

El formato en escena es un clásico trío, sea jazzero con piano, bajo y batería, o en “Don’t Know What It Means”, original del proyecto Puss n Boots, y “Come Away With Me”, colgándose la guitarra, logrando otro tipo de presencia, un poco estática dada la perfección en cada eslabón del sonido logrado, sin falla alguna, pero con el carisma necesario para inundar el espacio. En medio, varias sorpresas como “It’s A Wonderful Time For Love” o “Tragedy” removían un repertorio que encontraba reacciones más ruidosas de la gente –cuyo silencio caracterizó esta fase de la noche–, las que vinieron con “Sunrise” o “After The Fall”. También fue llamativo notar cómo ella le entrega espacio a “Black”, parte del proyecto “Rome” que Danger Mouse y Daniele Luppi lanzaron en 2011, demostrando cómo Jones consigue que canciones con un carácter muy marcado se acoplen a lo que ella expresa y significa en un escenario.

Por eso que arruinaba un tanto la experiencia notar personas yéndose desde la mitad del concierto en adelante. Era muy extraña la sensación de ver perfección andando en un proscenio y con la calidez que tiene la voz de Norah Jones, para luego notar decenas de personas caminando a cuentagotas en dirección a la salida. Algunos, luego de “Come Away With Me”, otros tras “Don’t Know Why”, y otros después de “Flipside”, los movimientos humanos eran el único indicio de no estar ante una grabación en un estudio. Por otra parte, mucho se puede comentar de Jones, pero también la capacidad de estar siempre reaccionando de Brian Blade y la habilidad para marcar un pulso y, a la vez, armonizar con el piano de Jesse Murphy en el bajo, son importantes para apoyar y enaltecer a la artista.

Hablando de “Flipside”, también en esa canción se daba otra muestra más de cómo Norah Jones y su banda tienen una gran formación: cuando logran aguantar el compás, no dejando que pase al siguiente tan fácilmente, cerca del final, rompiendo con el ciclo de un pulso más natural, entregando otras sensaciones. Aguantar el compás, con tal precisión, es impactante, y más golpea en “Don’t Be Denied”, ese tema de Neil Young que ella transforma en una pieza de plegaria por la identidad propia, para que cada cual entienda su valor y también en su fuero más personal, que alguien como ella –que valora lo suyo y lo cuida tanto como puede (no usa redes sociales para asuntos personales, cuida el anonimato de su actual pareja, entre muchas otras cosas)–, es capaz de comprender.

Luego de despedirse de la gente, Jones y sus músicos volvieron para hacer sólo un tema más, entregando un show más breve de lo esperado, con casi una hora y media de espectáculo cerrado con “Cold Cold Heart”, cover de Hank Williams aparecido en “Come Away With Me” (2002), otra de las canciones que demuestran que la cantautora está para volver a comenzar y que ésta vez lo hace con la libertad de la madurez y las decisiones propias para, a final de cuentas, entregar música de la forma en la que muchos suponen que las cosas deben ser. Considerando la calidad –al menos desde ese punto de vista–, esta atemporalidad y capacidad de crear un universo paralelo propio son fuertes argumentos para tomar este camino, disfrutarlo y luego tratar de que ese dulzor dure un poco más, antes de volver al amargor de un contexto donde la lucha aún no termina.

Setlist

  1. Just A Little Bit
  2. It Was You
  3. Nightingale
  4. Begin Again
  5. Those Sweet Words
  6. It’s A Wonderful Time For Love
  7. Sunrise
  8. Don’t Know What It Means (original de Puss N Boots)
  9. Come Away With Me
  10. After The Fall
  11. Black (original de Danger Mouse & Daniele Luppi)
  12. Tragedy
  13. I’ve Got to See You Again (original de Jesse Harris & The Ferdinandos)
  14. Don’t Know Why (original de Jesse Harris & The Ferdinandos)
  15. Flipside
  16. Don’t Be Denied (original de Neil Young)
  17. Cold Cold Heart (original de Hank Williams)

Fotos por Jaime Valenzuela para DG Medios

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