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Maquinaria Festival 2011: Día 1

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Maquinaria 2011 prometía mucho más que su edición antecesora, principalmente porque ya no corrían con cartel de debutante, y porque han hecho una delimitación en cuanto a line up con el otro gran evento musical del año, Lollapalooza.

Ya a horas que comenzara esta nueva edición, Maquinaria se presentaba como el festival más noventero que podría desarrollarse en 2011, cosa que para muchos es un sueño hecho realidad ya que, hace quince años, era impensado contar con la mayoría de las bandas que nos visitaban en esta oportunidad.

La fiesta comenzó en las afueras del Club Hípico desde temprano, con hordas de jóvenes –y no tan jóvenes– apostados en largas filas esperando que abrieran las puertas. Y a eso de las 13:35, la entrada principal fue abierta para los asistentes.

Pasadas las 14 horas, todos los que iban llegando, se encontraron de frente con el Lenovo Stage y su número de apertura, The Ganjas, que a esta altura son infaltables para este tipo de eventos. La banda de Sam Maquieira y Rafael “Pape” Astaburuaga tocó aproximadamente 40 minutos. Mientras que en el Claro Stage empezaba a armar el show Pepper que, por ser los primeros de la lista, siempre sufren de poca audiencia.

Cuando en el Transistor Stage se asomaba Duff McKagan’s Loaded, algunos fans se lograron entusiasmar ante un show que, siendo realistas, no estaba a la altura de lo esperado. Mucha guitarra ruidosa y gritos estruendosos que jamás lograron sinergia entre sí. Sin embargo, la agrupación del incombustible ex bajista de Guns N’ Roses, echó mano a clásicos de su antigua agrupación, como “So Fine” o “It’s So Easy”, y logró equilibrar la presentación.

A las cuatro de la tarde con exactitud, subieron al escenario Black Rebel Motorcycle Club. Una de las bandas menos comprendidas por la audiencia, ya que estamos hablando de una asistencia algo homogénea, donde bandas como esta, parecen muy antagonistas a la cita, pero con una propuesta en sonido que los tiene de puntal dentro de su segmento musical. Fue un show potente, asertivo y muy bien logrado, casi sin baches de sonido, donde Peter Hayes, Robert Levon Been y Leah Shapiro repasaron algunos de sus mejores singles. El problema vino cuando se despidieron treinta minutos antes de lo programado, quedando sus más fanáticos seguidores con caras que llegaban al suelo.

Luego vendría el turno de la potencia de Down en el Transistor Stage, con Phil Anselmo demostrando su potencia en escena, uno de los bravos de la cita. El carisma del ex Pantera demostró con creces porqué es uno de los frontman más queridos por la audiencia metalera chilena, sin embargo, el viento y notorios problemas de sonido, estuvieron a punto de mermar esta esperada presentación.

El Lenovo Stage, a medida que avanzaba la tarde, se convertía en un universo paralelo ante los escenarios llenos de ritmos más acelerados. La delicadeza de Alain Johannes, la neo-sicodelia de The Black Angels, y la fiesta electrónica con The Magician, abrían dimensiones, para muchos, desconocidas.

A las 19.30 horas se comenzaba a vivir algo épico, nunca antes vivido en tierras chilenas, y es que en una misma noche artistas de la talla de Alice In Chains, Chris Cornell, Faith No More y Megadeth estaban a segundos de presentarse en escenarios nacionales. Claro que algunos con una década y media de retraso, pero la verdad, a nadie le importaba ese detalle.

Aunque muchos tenían el temor de que ciertas bandas tardías no estuvieran a la altura de la contemporaneidad, Alice in Chains mostró una calidad impactante en su presentación. Con un sonido avasallador, un puesta en escena sobria y músicos de excelencia como Jerry Cantrell -absoluto líder de la agrupación-, Sean Kinney, Mike Inez y el carisma de William DuVall que demostró ser más que un registro parecido al de Laney Staley. Ciertamente uno de los grandes momentos de la tarde-noche.

Luego, todos correrían en masa a ver una vez más al más brillante de Soundgarden, Chris Cornell. Con un show acústico, donde hizo gala de su mejor repertorio y de su absoluta calidad vocal, atreviéndose a regalar al público covers como “A Day in The Life” de The Beatles. Un show siempre respetado, pero que se convirtió en una suerte de laguna entre los show de potencia de Alice In Chains y Faith No More.

Mientras tanto en el Lenovo Stage la fiesta seguía con Bag Raiders y Matías Aguayo, encargado de cerrar la primera noche de fiesta en ese escenario.

Llegaría así el momento para una de las bandas con más conexión con el público chileno, Faith No More. La reunida agrupación de Mike Patton, subió casi con media hora de retraso, a presentar por completo su disco “King For a Day, Fool For A Lifetime”. Con un sonido cercano a la perfección, pero que podría haber sido un poco mayor en cuanto a potencia, Patton y sus boys mostraron por enésima vez su destreza y feeling con el público. Nota aparte Billy Gould, siempre un grande con las cuatro cuerdas. Las sorpresas prometidas por meses llegaron de la mano de las trompetas en “Star A.D.”, tocada por primera vez en vivo, y para el gran finale contaron con un coro gospel chileno en “Just A Man”, ciertamente el mejor cierre pensado. Y aún así, el público recibió con cierta sorpresa el bis, regalado en agradecimiento por los miles que a esa hora sufrían de una cuasi hipotermia, en medio de una helada noche santiaguina.

El cierre absoluto, vendría con la banda más ruda de la noche, Megadeth, sólida agrupación en vivo y que siempre muestra sobre el escenario su experiencia de 25 años. Músicos de primera línea, partiendo por el virtuosismo de Dave Mustaine en la guitarra y voz, que recuerda aquello que alguna vez dijo James Hetfield de Metallica, reconociendo el peor error de su vida al echarlo de la banda, aunque también puede ser sólo un rumor. La pulcritud de los solos de Chris Broderick, y las sólidas y complejas bases de David Ellefson y Shawn Drover complementan este virtuosismo. La batería de canciones fueron principalmente sus grandes éxitos, acompañados de su trabajo más reciente, “TH1RT3EN”. Pero fue “A Tout Le Monde” una de las más aplaudidas de la  presentación.

Ciertamente, la primera jornada de Maquinaria Festival 2011 estuvo a la altura en términos musicales. Pasearse en sólo una jornada por la electrónica, el grunge, el rock and roll sicodélico, o la calma del folk pop. Superando la expectativa de varios que pensaban que sólo irían a ver chascones de poleras rudas, pero que daba cabida a más estilos, y por supuesto dándole la oportunidad a chicos fans de Megadeth presenciar la nobleza de las cuerdas electro acústicas de Johannes, por ejemplo.

En cuanto a la organización, quedaron cosas pendientes; el Redbanc que nunca existió, la escasez de agua, la Intendencia Metropolitana poniéndole candados a última hora a la venta de alcohol en el sector general y Carabineros cerrando el sector VIP aduciendo a que era una decisión por parte de la producción, cosa que finalmente era mentira y fue una determinación propia. No obstante, aunque todos sepan que están en medio de un festival de rock, con todos los inconvenientes que pueda conllevar, es necesario que la organización del festival sea absolutamente eficiente en las fallas evidentes, que no se pueden pasar por alto.

Pero si de resumir se trata, preferimos que la música prevalezca ante todo, porque habían ganas de más, y aun quedaba un día entero para saciar las ansias de rock.

CONTINUARÁ…

Por Pamela Cortés
Fotos por Felipe Ramírez Amigo

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Ale

    17-Nov-2011 en 8:13 pm

    y “Members of Morphine and Jeremy Lyon”????? Y los 15 minutos de retraso por culpa de los técnicos??? A pesar de eso y de que en un comienzo la banda estaba un poco molesta (con grandes razones para estarlo) fue un show genial en el escenario Lenovo. No entiendo por qué no lo mencionaron en esta nota. Habíamos muchos presentes que disfrutamos al máximo con esta banda.

  2. jaco

    17-Nov-2011 en 8:15 pm

    plano plano, como si hubieses estado d emuy lejos “escuchando”

  3. robert

    17-Nov-2011 en 8:28 pm

    LEJOS EL MEJOR FESTIVAL QUE SE A ECHO EN CHILE
    LLEGUE A ESTAR CON DOWN,ALICE,FAITH,Y MEGADETH ADELANTE Y EL SONIDO ERA BASTANTE BUENO OJALA
    SE REPITA PARA EL PROXIMO AÑO PORQUE AHI ESTAREMOS
    AGUANTE MAQUINARIA CTMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
    SALUDOS DESDE LIMACHE VALPO ……………

  4. lapizit

    17-Nov-2011 en 8:37 pm

    los escenarios debieran tener mas altura, es verdad uno ve muy poco y solo hay que resignarse a ver por las pantallas… pero estuvo buenisimo !!!!

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Christina Rosenvinge: Ouijas para la empatía y la revolución

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Christina Rosenvinge

La opresión de la lógica patriarcal que rige como titiritero invisible a las acciones sociales del mundo ataca a todas y todos. Aunque las movilizaciones multitudinarias hacen creer a varios que son las mujeres las que buscan cambios para ellas, lo cierto es que toda modificación a la norma imperante debe implicar algo más allá, afectando a hombres y mujeres. Por ello se hace vital entender todo el espectro. Esa es parte de las inquietudes de una de las creadoras más relevantes de Hispanoamérica, en especial cuando el análisis se cierne sobre su propia historia y la de los suyos.

Christina Rosenvinge es activista, pensadora, productora, mujer, pero por sobre todo es compositora, y en este ámbito es el que vierte complejidades claves de escudriñar. “Un Hombre Rubio”, uno de los mejores discos de 2018, ataca desde la empatía y la honestidad hacia las razones por las que existen exigencias para los hombres en pos de un patriarcado que busca su propia sanidad. Ella ve en su padre a una figura que tiene esas contradicciones e intenta explicarse una relación –cuando menos– conflictiva. Junto con una producción exquisita (de exclusivo crédito de la propia Christina) y sonidos precisos y bien desarrollados, el décimo álbum de la madrileña es un arma poderosa para hacer espiritismos propios en busca de respuestas, analizar esos diálogos pendientes y, por supuesto, para elucubraciones que deriven en esa revolución que permitiría la transversalidad fundamental, esa donde géneros no importen.

Un portal se abrió a pocos kilómetros del radio urbano del Gran Santiago, y en el parque de Las Majadas de Pirque, con edificaciones preciosas alrededor, se dio algo cercano a un día de campo, ocasión que vería a Rosenvinge volver luego de 14 meses a Chile, pero con un nuevo paradigma, de esos que usaría el propio David Bowie para corromper la normalidad y expresar todo lo que se pueda indicar.

Pero antes, la velada fue abierta por la solvente y delicada propuesta de Sabina Odone, quien, pese a indicar que existían ciertos desperfectos técnicos, siempre se escuchó con claridad y belleza. Lo primero que mostró en su presentación –que se extendería por 35 minutos– fue su trilogía de sencillos “Una Historia de Amor”, previa a su disco “Amore” que está trabajando para ser editado en 2019. Y se nota la consistencia de las tres canciones, tan diferentes en temática y sonoridades, pero tan ligadas una a la otra, desde “Algo de Ti” con el enamoramiento, hasta “Quise Ser Tu Amante” en la reflexión a posteriori, pasando por la decepción en “Ellos No Cambian”. Además, Sabina estrenó una canción y, cuando su piano eléctrico dejó de sonar, cantó una versión a capella de “Il Cielo In Una Stanza”, canción que refiere a los ancestros de Odone, quien, emocionada por la oportunidad, demostró que una buena voz no necesariamente viene asociada a la catarsis permanente, sino al control y la contención que da la experiencia en vivo y la convicción en las propias canciones.

Media hora después sería el turno de una Christina Rosenvinge que, a la usanza del arte de “Un Hombre Rubio”, llegó ataviada de una camisa blanca y pantalones negros sin talle ajustado. El afán de explicar una vestimenta va en que es este el personaje en el que podía sostenerse Christina a lo largo del show, en este hombre rubio, guapo, exitoso, dominante, que por 106 minutos sería el centro de la atención, con sorpresas, reflexiones y, al final del día, un rock que desde la sofisticación puede transformar un tranquilo prado en un concierto frenético y lleno de momentos.

Con “Niña Animal” y “El Pretendiente”, ambas del disco nuevo, Rosenvinge ponía sobre aviso a la gente del tono del sonido para el show, con una banda correcta mas no descollante, quizás dejando en claro que, más allá de virtuosismos o perfección, lo que podía hacer que el show fuera inolvidable eran las canciones, y por ello es que Christina también entendió que, para el espacio y ambiente, ella podía tomar el pasado para ir tanteando la trayectoria para enlazar el presente, formando un lindo nudo que cierre todo. Por ello irrumpieron como nunca las canciones que originalmente le pertenecían a Christina & Los Subterráneos. Incluso, la primera sería una del disco incomprendido de ese proyecto, “Mi Pequeño Animal” (1994). “Pálido” era la primera sorpresa nostálgica, para luego pasar a una nostalgia más personal de Christina en “Jorge y Yo”, dedicada a su hermano, y luego llegar a otra antigua, en ese caso de 1992, “Señorita”.

Rosenvinge volvía a su último registro con el dueto espiral de “Pesa La Palabra” y “Romance De La Plata”. En la primera canción, es el padre el que le habla a su prole, en tanto que en la segunda es la hija la que se da el espacio de hablarle a su progenitor, en un esfuerzo gimnástico de la interpretación, donde vemos cómo Christina está en otro nivel, siendo capaz de saltar desde su yo de hace más de 25 años hacia su padre, y luego hacia ella misma. Pareciera que estuviera dejando a los espíritus entrar, comunicarse y luego salir, todo en márgenes mínimos.

La Distancia Adecuada”, una sombría y elegante versión de “Tú Por Mi”, y luego “Ana y Los Pájaros” continuaban una jornada donde la verdadera Christina Rosenvinge quedaba a flote en todo momento, ya fuera con la repetición a modo de tantra de “Alguien Tendrá La Culpa” o con etapas más complicadas como las posteriores. Pasarán la puta, la tejedora, la flor entre las vías, pero nada será tan inesperado como “Mil Pedazos”, canción que la artista no tocaba desde su anterior visita en 2017, en una versión oscura, que hace sentir mucho más la división y el dolor de estos pedazos que no se sabe por dónde intentar volver a unir.

Aunque Rosenvinge y su banda abandonaron el escenario un poco, eso es parte de la dinámica tradicional de los conciertos, pero el retorno tuvo a Christina sola, con la guitarra ataviada y con intención de dar en el gusto a su gente, que logró que sonaran versiones solistas de “Las Suelas De Mis Botas” y “Sábado”, dos temas muy sorpresivos y que, sin querer, van dentro de la narrativa de comprender a otros y también generar cambios para modificar al ser.

En “La Piedra Angular”, canción que primero tiene a Christina acompañada solo por un piano para terminar con banda, se vivió uno de los momentos inolvidables de la jornada cuando ella se baja del escenario con intención de buscar una pareja para bailar el intermedio de ese track, que es casi un vals. Rosenvinge eligió a una mujer del público, con el arrojo arrogante de la vestimenta del hombre rubio que lleva puesta. Mientras bailan, mujer contra mujer, todo el público se pone a su alrededor generando una postal única, que se convertiría en incredulidad y risas cuando Christina falló espectacularmente en hacer un gesto galán y ella y su bailarina cayeron muy fuerte contra el suelo. Una manera única de relevar también el track que cierra “Un Hombre Rubio”, una balada preciosa que se pegó perfecta con otro track de Christina & Los Subterráneos, “Alguien Que Cuide De Mí”, y con el gran final con “Voy En Un Coche”, en una versión rockera pero madura, haciéndose cargo de la brecha de pensar que un auto es la libertad, algo muy lejano en 2019 a ese ideal de 1992, y por ello es que un tono más sombrío resultaba preciso.

Así culminaba un espectáculo donde no sólo hubo grandes canciones y momentos, sino también pudimos ver a una artista en el tope de sus capacidades, sean estas artísticas como personales. Christina Rosenvinge tiene en la cabeza como objetivo que se comunique qué es el feminismo, pero que se haga bien, sin caricaturas, y he allí su loable intención de buscar la empatía en figuras que también son consecuencias de un sistema opresor. En esta búsqueda, que va más allá de tumbas, dimensiones y fronteras, es que tenemos los cimientos de una revolución que no sabemos cuándo llegará, pero que sí tenemos certeza de que vendrá. Mientras tanto, como dice la canción que abrió el show, “aguanta”.

Setlist

  1. Niña Animal
  2. El Pretendiente
  3. Pálido (original de Christina & Los Subterráneos)
  4. Jorge y Yo
  5. Señorita (original de Christina & Los Subterráneos)
  6. Pesa La Palabra
  7. Romance De La Plata
  8. La Distancia Adecuada
  9. Tú Por Mi (original de Christina & Los Subterráneos)
  10. Ana y Los Pájaros
  11. Alguien Tendrá La Culpa
  12. La Flor Entre La Vía
  13. La Muy Puta
  14. La Tejedora
  15. Mil Pedazos (original de Christina & Los Subterráneos)
  16. Las Suelas De Mis Botas (original de Christina & Los Subterráneos)
  17. Sábado
  18. La Piedra Angular
  19. Alguien Que Cuide De Mi (original de Christina & Los Subterráneos)
  20. Voy En Un Coche (original de Christina & Los Subterráneos)

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