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Los Tres: Gran reserva

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Para todo quien conoce algo de vinos, no es un misterio que los de reserva destacan especialmente sobre el resto, pues han sido sometidos a procesos de envejecimiento que los hacen crecer en calidad y textura, evolucionando hacia toques más sedosos y aterciopelados. Ser espectador de Los Tres en el marco de la gira de celebración de su disco “Fome” (1997), de cierta manera sólo se compara a ser un catador de vinos especialmente reservados. Y es que pareciera ser que el tiempo les ha brindado una extraordinaria complejidad que agudiza todos los sentidos de quien los ve y oye.

 

Pasadas las 20:00 horas, un repleto Teatro Municipal de Santiago se preparaba para recibir a la agrupación encabezada por Álvaro Henríquez y “Titae” Lindl, y así dar por finalizado el periplo que tuvo al conjunto dando conciertos por todo el país a lo largo de 2019 e inicios de este año. Al apagarse las luces y anunciarse las medidas de seguridad, un fervoroso público se dejó llevar ante una misteriosa rendición de “Claus” tras una blanca cortina, la que cayó dramáticamente para mostrar a la banda por completo en un escenario teñido de rojo, con Henríquez elevando un majestuoso puño al aire. Luego, fue con canciones como “Bolsa De Mareo”, “Toco Fondo”, “Olor A Gas” y “De Hacerse Se Va A Hacer” en los que el cantante demostró su total recuperación, llegando a absolutamente todos los tonos, no importando cuán graves o agudos fueran.

Con una seguridad que no era común ver en él, el vocalista saludó a todos los asistentes, cerciorándose de nombrar todas las localidades del lugar previo al inicio de “Antes”, estruendosa y potente creación que destacó en calidad musical. Con cajas limpias y un cencerro definido, Boris Ramírez dejó en evidencia que sólo él puede manejar el ímpetu necesario que la batería de Francisco Molina grabó a fuego en el disco conmemorado. Al avanzar en el camino, se observaba la dualidad característica de “Fome”, esa que enfrenta a “Fealdad” y su embrujante ritmo liderado por el acordeón, con la fluidez de “Jarabe Para La Tos” y, a su vez, con la densa pesadez de “Libreta”, que se impone con su marcada línea de bajo y riffs matizados y texturizados. Es esta contraposición energética que los músicos saben ejecutar de manera perfecta en vivo la que permite que el LP madure tan esplendorosamente y se consolide como un clásico chileno indiscutido.

Antes de comenzar el clásico “Me Arrendé”, todos hicieron abandono del escenario menos Henríquez, quien dedicó la canción a dos personas que hicieron posible que él estuviera ahí: su madre, quien lo trajo a la vida, y su donante, quien le brindó una segunda oportunidad para vivir. A teatro negro e iluminado por un solo foco, realizó una conmovedora interpretación en solitario del tema, permitiéndose interactuar con el público y brindarle un espacio para cantar algunas líneas. Los cuatro miembros restantes reingresaron a la plataforma para reactivar las energías con “Silencio” y “La Torre De Babel”, con el cantante incentivando a la audiencia a ponerse de pie y saltar al ritmo de la última, cometido que llevó a cabo a la perfección, dejando en claro lo entregados que estaban los asistentes a la experiencia.

Indudablemente, la increíble y científica ejecución que el grupo realizó en todo momento merece tratamiento especial. Es preciso mencionar tanto el factor Sebastián Cabib como el elemento Cuti Aste, ambos excelentes profesionales que no sólo son pilares fundamentales de la banda, sino que también le otorgan un preciado valor agregado que los hace crecer en potencia y complejidad. La triada final de “Pancho”, “Restorán” y “Largo” solidificaron el espectáculo tanto en intensidad como en riqueza en todo aspecto. Tras deslumbrar con prístinas cuerdas, potentes distorsiones y un desenfadado coqueteo con diversos instrumentos cortesía de Aste, Henríquez dio por finalizada la primera parte del show.

Una pausa de siete minutos fue decorada por silbidos de impacientes fanáticos que sólo querían seguir presenciando el espectáculo. No obstante, este espacio se aprovechó al máximo para elevar gritos en contra de Sebastián Piñera, a favor del necesario Apruebo y aplaudir al ritmo de cueca y cacerolazos mientras los roadies calibraban, afinaban y revisaban todo elemento necesario para continuar. Mientras comenzaba “Cerrar y Abrir”, poéticamente se corrieron las cortinas rojas y dieron paso a unas brillantes telas rosadas con el nombre del quinteto proyectado en un imponente plateado. Le siguió la clásica “Déjate Caer”, que puso la necesaria cuota de nostalgia que todo seguidor de músicos con tan vasta trayectoria desea obtener en un concierto.

Anticipado por el público y sus folclóricos aplausos, Los Tres invitó a Rodolfo “Primo” Henríquez y Antonio Restucci a unirse al mambo. Con el otrora líder declarando “¡Se armó!”, se inició un pie de cueca que hizo disfrutar a todos los auditores y que culminó con la inmortal “La Vida Que Yo He Pasado”, siendo vitoreada y bailada tanto en plateas como galerías. Hacia el final, un sinfín de clásicos fue la tónica elegida para terminar la travesía. El último vuelo de la noche partió con una lúdica “Quién Es La Que Viene Allí”, que desnudó la faceta más traviesa del vocalista, para luego desembocar en una penetrante “Pájaros de Fuego”, cuyas exquisitas capas fueron, sin duda alguna, un punto alto de la jornada. La romántica “Un Amor Violento” continuó cautivando a los presentes, quienes la corearon y cantaron a todo pulmón, lo que se repitió en “He Barrido El Sol”, que tuvo el honor de sacudir al público y ponerlo nuevamente de pie.

El ocaso de la noche merece punto aparte. Y es que la interpretación de “La Primera Vez” remeció a todo quien estuvo ahí. Desde la sentida dedicatoria hecha en forma unánime al presidente y el apoyo visual que ofreció el grupo con la característica estrella de Chile Despertó proyectada con fuerza en el telón de fondo, el tema se convirtió rápidamente en una necesaria catarsis que renovó energías y sacó aplauso cerrado. Por último, “La Espada y La Pared” puso el punto final a una exquisita y variada muestra, probando que Los Tres sigue más vigentes que nunca y que el renacer del gran Álvaro Henríquez no solamente les dio una posibilidad de seguir viviendo, sino que de demostrar lo trascendente y rico que su trabajo se ha vuelto con el pasar de los años.

Setlist

  1. Claus
  2. Bolsa De Mareo
  3. Toco Fondo
  4. Olor A Gas
  5. De Hacerse Se Va A Hacer
  6. Antes
  7. Fealdad
  8. Jarabe Para La Tos
  9. Libreta
  10. Me Arrendé
  11. Silencio
  12. La Torre De Babel
  13. Pancho
  14. Restorán
  15. Largo
  16. Cerrar y Abrir
  17. Déjate Caer
  18. Pie de Cueca: Pego El Grito En Cualquier Parte / Caramba, Yo Soy Dueño Del Barón / La Vida Que Yo He Pasado
  19. Quién Es La Que Viene Allí
  20. Pájaros De Fuego
  21. Un Amor Violento
  22. He Barrido El Sol
  23. La Primera Vez
  24. La Espada y La Pared

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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