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Los Tetas: Funkero, Rockero y Callejero

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Era ingenuo pensar que la velada comenzaría a las 22 hrs. como se había anunciado. Mientras el Club Chocolate se iba llenando de a poco, Camilo Tea Time y Pepino recorrían el lugar como lo que son, unos rockstars cercanos con su público, lo que decantó en una espera de una hora exacta para que los ya mencionados, junto a Rulo, C-Funk, y Felo (ex De Kiruza), se plantaran sobre el escenario, en lo que viene siendo otro de sus recitales de retorno.

Su nuevo single “Otra Vez”, fue el encargado de abrir la velada, en doble formato. Primero como el material audiovisual envasado, seguido por la réplica en vivo y la constante intro “Los Tetas llegaron”.

Desde un comienzo las cosas estuvieron tal cual se esperaban de esta presentación. Batería de hits, todos mayormente comandados por el incombustible Camilo Tea Time, el soberano de la recordada “familia chilenita del funk” de los 90’s. Tea Time tiene la energía de un veinteañero que no para de bailar, rapear y presentar a sus compañeros de banda una y otra y otra vez. Como en “Planeta Funk”, donde comanda una de las tantas improvisaciones de la noche.

“Hormigas Planas” llega como uno de los primeros grandes hits de la jornada –aunque fue un setlist completamente familiar por donde se le mirara-, donde Camilo desaparece misteriosamente por algunos segundos para dar soltura al resto de la banda, y escuchar de paso que los años no le han quitado la frescura a dicha canción, que sería seguida por la elevada “Somos Los Que Somos”, y la calidez y sensualidad de “Primavera”, donde C-Funk –que hasta el momento tiene un rol segundario en la presentación-, de a poco se va mostrando más junto a su visceral vocoder que pareciera no querer dejar en ningún momento.

Este es el minuto para repasar un poco lo que está pasando sobre el escenario. Una banda que marcó generacionalmente a los adolescentes de la segunda mitad de los 90’s, yacen frente a aproximadamente 500 personas como músicos maduros, con un vasto camino recorrido. Ahora, ¿qué pasa con la verdadera evolución musical? Vamos en casi la mitad de un show donde todo es fiesta y baile, pero ¿realmente hay versatilidad?

Algo de eso llega con la misteriosa y gansteril “I Like”, el que fuera uno de los últimos singles antes de la comentada pausa en la carrera de Los Tetas, seguida por “La Eternidad” y la primera de muchas dedicatorias musicales de la noche. Específicamente a Kiuge Hayashida, músico chileno que aporta con su guitarra en la banda de Charly García.

Es ahí donde sucedería una suma de pequeños errores técnicos. Problemas con el micrófono de Tea Time, el cual tuvo que ser cambiado un par de veces, ante la poca importancia que pareció darle el hombre de las rimas, que sin problema alguno prefirió despojar del micrófono a C-Funk, que desesperarse por la falta de uno propio. Y sobre la misma calidad de audio, y unos pequeños detalles con las conexiones del bajo que parecieron arreglar de inmediato, se pudo apreciar en la primera mitad una claridad sonora sobre el escenario, que paulatinamente se iría perdiendo a momentos, entre lo poco definida de las segundas voces, y los planos dispares entre guitarra y teclados. Porque hay que ser claro, es imperdonable que los teclados resalten en desmedro de la guitarra, sobre todo si estamos hablando de la guitarra de un músico de la talla generacional de C-Funk, y su protagonismo en “Papi Donde Está El Funk?”

Los momentos donde más se regenera el espíritu soul de Los Tetas, es a partir de las numerosas improvisaciones del ahora quinteto. Las interacciones entre C-Funk y Rulo –que no pierde tiempo para demostrar sus grandes dotes vocales- le entregan una base a la rima a ratos un poco forzada de Tea Time. Forzada pero efectiva, sobre todo para dar algunos mensajes que, aunque muy en boga, son necesarios a la hora de generar conciencia, como lo fue con la intro de “Colón”, y la unión latinoamericana, precedida por el manifiesto por Lima de la polera de Tea Time.

Otro de los grandes momentos contestatarios de la noche, se dio en “Contra Viento y Marea”, la cual no sólo fue dedicada a los acusados en el juicio por la muerte de Daniel Zamudio, si no que también a todos los adherentes y partidarios de los homenajes a Augusto Pinochet, sucedido hace algunos días. Ovación general, funk a destajo y baile nuevamente.

A esa altura, líricamente Los Tetas daban con la dosis perfecta de mensajes, recuerdos y acciones. El problema es que los matices comienzas a confundirse en un mar interminable de autoreferencia vocal y coros soul, aunque siendo sinceros y justos, pareciera no ser problema para nadie en medio de la fiesta de slaps, vocoders y rimas, y Tea Time asegurando que ellos son funkeros, rockeros y callejeros.

La última parte del recital llegaría con la conocida “Porcel”, y las visuales del gato que podría cobrar una gran fortuna en copyrights; Dubstep Cat. Seguido a eso, uno de los mejores momentos de improvisación de la noche, junto a un Pepino que por primera vez se desordena realmente de la rítmica de las canciones, y Felo siendo presentado en sociedad junto al currículum que lo precede.

El termino llegaría con dos de las más legendarias canciones del repertorio, “La Medicina” y “Corazón De Sandía”, aquel himno generacional de hace quince años que cualquier mayor de veinticinco se sabe palabra por palabra. C-Funk se despoja de la guitarra y se convierte en otro MC más junto a Tea Time, un verdadero momento teatral.

El bis llegaría con una de las canciones más fiesteras –dentro de la misma fiesta eterna-, “Cha Cha Chá”, con público sobre el escenario cantando y bailando, sobre todo un chico en éxtasis que jugo a rapear siempre al lado de Rulo. Se baja el telón.

Ciertamente la importancia musical de Los Tetas siempre va a ser haber abierto la puerta a la música funk en Chile. Nadie puede negar el legado de estos cuatro chicos que no envejecen y que han hecho bailar a medio Chile con sus canciones llenas de ritmo, hedonismo y mensajes contingentes, pero seriamente habría que analizar a Los Tetas como evolución musical. En el escenario lucen y suenan bien. Tienen a uno de los mejores frontman chilenos de la historia del rock, e instrumentalmente los años les dan mejor acople como banda. El pasado conocido, podría entrar completamente en un Best Of y no lucir como un disco recopilatorio. El futuro puede sonar distinto, con más matices y nuevas ofertas timbrísticas, pero para eso habrá que esperar, porque sea como sea y toquen lo que toquen, la fiesta igual se armará si de Los Tetas se trata.

Setlist

  1. Otra Vez
  2. Planeta Funk
  3. Hormigas Planas
  4. Somos Lo Que Somos
  5. Primavera
  6. I Like
  7. La Eternidad
  8. Papi Donde está el funk?
  9. Improvisación
  10. Colón
  11. Contra Viento y Marea
  12. Porcel
  13. Improvisación
  14. La Medicina
  15. Corazón de Sandía
  16. Cha-cha-chá

Por Pamela Cortés

Fotos por Marcelo Vásquez

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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