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Lollapalooza Chile 2017: Silversun Pickups

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Silversun Pickups es una banda que varios veníamos esperando desde hace años. La expectativa por la agrupación se hizo patente en el escenario Acer de Lollapalooza Chile con un público que esperaba ansioso escuchar a los estadounidenses por primera vez. Como un primer acercamiento a nuestro país, los Silversun demostraron ser una agrupación orgánica; cada uno de los músicos sabe muy bien donde está su rol, esto tanto en un sentido musical como en uno escenográfico. El carisma del frontman Brian Aubert en guitarra y voz, y la calidez de Nikki Monninger en el bajo y las segundas voces, se conjugan con la serenidad de Joe Lester en teclados y el ímpetu de Christopher Guanlao en la batería, que vestía una polera de la selección chilena y agitó su melena enérgicamente a lo largo de todo el concierto. Cabe destacar que, a pesar de la calidad interpretativa de la banda, tuvieron graves problemas técnicos a lo largo del show. La mala ecualización volvía difuso escuchar tanto los teclados de Lester como la guitarra de Aubert, con esta última sencillamente perdiéndose gran parte de la presentación.

Con una concurrencia media, la presentación comenzó puntual a las 15:30 horas. La entrada del cuarteto fue relajada, sin mayor pomposidad, y se lanzaron con “Nightlight” del disco “Better Nature” (2015), ante constantes fallas de sonido que fueron recurrentes a lo largo del concierto. Tras el tema de apertura, el público estalló con las canciones “Well Thought Out Twinkles” y “The Royal We”, pertenecientes a sus dos primeros álbumes, siendo recibidas con mayor energía por la audiencia. Otro problema constante en la presentación -sumado a las fallas con el volumen de la guitarra- fue la voz de Aubert, cuyo micrófono no lograba captar todas las frecuencias en que el vocalista cantaba, sobre todo teniendo en cuenta que de por sí su voz suele ser bastante sutil. Este problema recurrente fue medianamente solucionado recién en las últimas canciones del repertorio.

La presentación continuó con Brian diciendo al público que todos observaran a Nikki durante “Circadian Rhythm (Last Dance)”, ante lo que ella respondió “está loco”. En “The Pit” la resonancia del bajo fue realmente fuerte y volvía difícil diferenciar la guitarra, lo que de todas formas no restó intensidad a la puesta en escena de Aubert. Los constantes problemas técnicos hicieron que la respuesta del público fuera en general no muy efusiva, salvo en los momentos en que Brian se dirigía a la concurrencia hablando con un español rudimentario y en los pasajes en que Nikki dirigió alguno que otro “gracias” a la muchedumbre.

Antes de “Friendly Fires” Brian advirtió al público que la siguiente canción sería como de una cita nocturna, anunciando que podían abrazarse y después ir por un trago; al respecto el público fue en general receptivo al humor del vocalista. A continuación, la banda interpretó “Latchkey Kids” y la esperada “Panic Switch”, la que varios espectadores exigían desde el comienzo y que fue probablemente el punto más alto del concierto. Hacia el final de la presentación la banda tocó “Dots And Dashes”, seguida de una versión acústica acortada de “Growing Old Is Getting Old”, dando paso a la emblemática “Lazy Eye”, generando un cierre esperable pero efectivo a la presentación que terminó con Brian Aubert bajándose del escenario para abrazar a una fanaticada que lo aclamaba.

En términos generales, la presentación de Silversun Pickups dejó mucho que desear, no tanto en términos ejecutivos, sino en ecualización de sonido, y ante el comentario de Brian al decir “nos volveremos a ver” sólo cabe soñar con un show en solitario de la banda, donde se les pueda escuchar en todo su esplendor, sin dejar de lado algunas canciones que se extrañaron de su repertorio, como “Future Foe Scenarios”, “Substitution” y “Rusted Wheel” y, además de eso, donde se pueda presenciar el despliegue de todo su talento y carisma, que sin duda la banda posee de sobra.

Por Diego Márquez

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Nightlight
  2. Well Thought Out Twinkles
  3. The Royal We
  4. Circadian Rhythm (Last Dance)
  5. The Pit
  6. Kissing Families
  7. Friendly Fires
  8. Latchkey Kids
  9. Panic Switch
  10. Dots And Dashes
  11. Growing Old Is Getting Old (versión corta)
  12. Lazy Eye

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DIIV: Esquemas Juveniles

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DIIV

Aunque estamos en una época con la posibilidad de más estilos que nunca, lo que es más claro de ver son las convergencias, cuando existen cosas muy diferentes que tienen un punto de encuentro. Nadie podría decir que Mac DeMarco, Wild Nothing y DIIV suenan igual, pero estos tres actos, con popularidad en nuestro país, tienen una sensibilidad con las guitarras y los ritmos que los hacen convivir incluso en el mismo sello, Captured Tracks. Pero luego aparecen las diferencias, que tienen más relación con cómo se disponen en un escenario o cómo se disponen ante su propia música, algo que se reafirmó en una nueva visita de DIIV, enterando su tercera vez en Chile.

Antes, todo partió con un potente set de Adelaida. La banda de Valparaíso estuvo muy bien elegida para partir con la jornada, en especial por la energía desplegada, que redundó en una ovación del público al cierre de su show pasadas las 21:45 hrs., donde pasaron por canciones como “1999” y “Eco”, para cerrar con la explosiva “Cienfuegos”, en su mayoría tracks que pertenecen a “Paraíso”, el disco que editaron en 2017. Un sólido espectáculo de una de las bandas más potentes del rock chileno, cuyo repertorio está siendo rápidamente engrosado.

Tras 25 minutos de espera, y teniendo a la mitad de DIIV en los últimos minutos ajustando ellos mismos sus instrumentos, entró a escena la banda de Brooklyn, que de inmediato podía establecer su potencia. A diferencia de Wild Nothing o DeMarco, lo de DIIV es más potente en el proscenio, y ellos no caen en la autoindulgencia, pese a que las formas de Zachary Cole Smith pudieran hacer creer lo contrario. Toda la banda suena cohesionada y eso deriva en el peso escénico que proyectan. Mientras Zachary pareciera al comienzo un vocalista parco que no se interesa en que se le entienda poco, luego se denota que eso es parte de la estética mientras él está enfocado como láser en lo suyo, y también en la guitarra de Andrew Bailey, con quien se complementan perfectamente.

Además, esta energía enfocada y este sonido aplanador no caen en un saco roto, porque el público que llegó a Club Blondie (que, vale decir, cada vez suena mejor para bandas) estaba dispuesto a saltar y sentir este show como algo realmente relevante. Ya en “Human” y “Dopamine” la algarabía era tal, que gente de la audiencia hacía crowdsurfing y otros revoleaban la polera o lo que fuera en el aire, como si se estuviera alentando al equipo en el estadio, con una conexión envidiable.

Aunque se ha visto a DIIV varias veces en vivo, existe algo que hace que se vuelva a ellos. Y tal vez sea esa sensación de que, en medio de todos los esquemas que rodean lo que son y proyectan sus canciones, existe una banda que tiene mucho que entregar, enfrentándose al cliché de los conjuntos que suenan o se ven similar, y que en general tienden a restringir el caudal de energía. En temas como “Past Lives” quedaba en claro que no se trataba meramente de escuchar versiones como las oscuras rendiciones de los discos, sino que algo de mayor alcance explosivo, sin traicionar esas sensaciones.

No es que DIIV sea la banda más brillante del mundo. Tras entregar una canción nueva sin título, tocaron un minuto de algo ininteligible y esos son gestos contradictorios, pero al menos reposa algo de honestidad en ellos que los hace ser de lo mejor de su rebaño, algo que en el iluminado final con “Dust”, “Doused”, y luego el encore con “Wait” (en el cual Andrew salió con un sostén que una persona lanzó al escenario) quedó de manifiesto. Poco más de una hora y cuarto que explicitan a DIIV como parte de los actos en los que no se debe desconfiar, porque pese a seguir modelos que parecieran muy definidos, ellos aún son capaces de entregar algo que los separa de la indulgencia y la simplona sencillez, y es así como probablemente los neoyorquinos consigan el paso a la trascendencia.

Setlist

  1. (Druun Pt. II)
  2. Is The Is Are
  3. (Druun)
  4. Human
  5. Under The Sun
  6. Dopamine
  7. Sometime
  8. Oshin (Subsume)
  9. Incarnate Devil
  10. Bent (Roi’s Song)
  11. Past Lives
  12. Nueva canción
  13. Healthy Moon
  14. Loose Ends
  15. Dust
  16. Doused
  17. Wait

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