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La Renga: Diez años dejando el alma

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Tuvieron que pasar 14 años desde la génesis de La Renga en 1988, para que aterrizaran por primera vez en nuestro país. Aquella histórica presentación se llevó a cabo hace exactamente una década, en un repleto Estadio Victor Jara, en donde compartieron escenario con los nacionales de Weichafe, hito que marcaría una estrecha relación con el público chileno. Después de este primer acercamiento volverían en otras nueve oportunidades a nuestras tierras, siendo su última visita el pasado 21 de enero en el Velódromo del Estadio Nacional. Este aniversario constituye la excusa perfecta para tener de vuelta toda la potencia de los argentinos, en un show que promete ser especial, no sólo por la carga emocional que involucra conmemorar 10 años de contacto entre La Renga y Chile, sino también, porque la presentación será grabada en alta definición, con la finalidad de ser incluidos en un próximo DVD de la banda.

El íntimo escenario del Teatro Caupolicán es el lugar escogido para recibir la décima visita de La Renga. “Ser parte de la historia” es el eslogan con el cual se promocionó este evento, y así lo entienden los miles de fanáticos que desde muy temprano comenzaron a llegar al recinto de San Diego. Casi un centenar de incondicionales seguidores se apostaron en frente del teatro, alentando con banderas y cánticos, casi como si estuvieran en la previa de un partido de fútbol. La celebración duraría hasta que aparecieron fuerzas especiales de carabineros, quienes descolgaron los lienzos y obligaron a la multitud a dispersarse.

En el interior del recinto la efervescencia era máxima. A falta de 30 minutos para el inicio del show, prácticamente no existen ubicaciones disponibles, una muestra inequívoca de que nadie quería quedar ajeno a esta icónica presentación. El lugar ofrece una de las mejores postales de las que se tenga memoria, con una platea completamente tapizada con variedad de lienzos, de distintas formas, diseños y colores, en los cuales se pueden leer mensajes tales como: “Es tu canción la que quiero oír en mi voz”, “El poder del rock le da sentido a mi vida”, “En tu andar veo mi andar y somos los mismos de siempre”, entre muchos otros.

“Tanque” es el primero en salir al escenario, sentándose frente a su batería y, casi en un acto reflejo, causando el delirio de todos los asistentes. Lo siguen “Tete” y posteriormente “Chizzo”, dejando la mesa servida para dar inicio a la celebración. El show comienza con toda la potencia de “Panic Show”, que enloquece a todo el público del Caupolicán, quienes no paran de saltar y cantar, ofreciendo una muestra de energía sólo comparable con la de Tete que corre de un lado para otro sin control. Las revoluciones se mantienen en lo más alto con “A Tu lado”, en donde se evidencian algunos problemas con el sonido del bajo que es saturado por la batería, inconveniente que es rápidamente mitigado. Chizzo se dirige a los asistentes, y con un cierto grado de emoción indica: “Una noche como hoy en 2002, desembarcamos por primera vez en Chile. Un placer estar acá con ustedes”, la ovación no tarda en llegar y con ella los primeros acordes de “Canibalismo Galáctico”, que cuenta con el apoyo irrestricto de sus fans, que saltan y hacen flamear sus banderas. La conexión con nuestro país se hace aún más visible en “Tripa y Corazón”, en donde el frontman derrocha intensidad de la mano de excelentes secuencias y licks de guitarra. “Nada más difícil que obtener un sueño en una almohada de piedra” es la oración que introduce otro de los éxitos de los trasandinos, la que recibe el apoyo de miles de voces que acompañan en los coros.

Se incorpora a la banda Manuel Varela para apoyar con la armónica y segundas voces en la blusera “Motoralmaysangre”. Llega el turno de la canción que da el nombre a su último álbum de estudio, “Algún Rayo”, existiendo por primera vez en la noche un comportamiento pasivo de parte del público, quizás por no tener tan arraigado el nuevo material. “Detonador De Sueños” presenta el sonido arrollador de la batería, con potentes secuencias y perfectas ejecuciones. Tete mantiene su show aparte, subiéndose a la plataforma destinada para Tanque, además de girar y recorrer toda la pista. Chizzo pregunta si se está escuchando bien, y aprovecha de agradecer a su staff de sonidistas, para luego atacar con toda la energía de “Destino Ciudad Futura”. Manu vuelve al escenario para apoyar con su saxofón la interpretación de “El Twist Del Pibe”, que recibe claras muestras de fascinación con un recinto explotando de energía, donde todos los fanáticos corean al unísono cada una de las líneas de la canción. Otro invitado de lujo hace su presentación, “Nacho Smilari”, quien aparece para apoyar en el tema “Poder”, causando el delirio de cada uno de los seguidores que no paran de saltar y gritar.

La potencia de La Renga prosigue con la canción “El Rey De La Triste Felicidad”, que a su vez contrasta con “Dioses De Terciopelo”, presentada por el frontman como un pasaje más lento y melódico. Toda la banda abandona el escenario, y al cabo de un par de minutos vuelven para desarrollar una sensible sesión acústica, cuya apertura corre por cuenta de “Llenado De Llorar”, en donde el público canta desde lo más profundo de su ser, y donde los sonidos más controlados dejan entrever una ejecución no tan limpia y depurada por parte de Chizzo y Manu. Para “En El Baldío”,  Tete acompaña con su guitarra de palo, y todos elevan sus manos para seguir la agradable melodía. El protagonismo de las hermosas secuencias de armónica se apoderan de “Voy A Bailar A La Nave Del Olvido”, con una letra cargada de emotividad y un cambio de ritmo que recibe la aprobación de los asistentes. De la mano del clásico “Balada Del Diablo Y La Muerte” vuelven los sonidos más crudos y rockeros, en donde el teatro se convierte en una sola voz. El momento anecdótico lo ofrece Chizzo, que en medio de un excelente despliegue de dominio de las seis cuerdas, sufrió la desconexión de su instrumento, provocando una reacción felina por parte de los roadies para solucionar el imprevisto.

El Caupolicán tiembla de energía e intensidad, con ráfagas de rock que recorren cada rincón del recinto, “Despedazado Por Mil Partes” y “Arte Infernal” son las encargadas de mantener las revoluciones en lo más alto, misión que es resuelta de manera sobresaliente. El público pareciese no agotarse, y así lo evidencian en “Al Que He Sangrado”, donde se mantiene la tónica de un apoyo constante en las voces. Las alarmas se activan cuando Chizzo indica que se están acercando lentamente al final, y su fanaticada le hace saber que no están dispuestos a terminar la celebración sin dar pelea, y así lo hacen durante la interpretación de “Lo Frágil De La Locura”, levantando los brazos y cantando más fuerte que nunca. El tema “La Razón Que Te Demora” fue dedicado al pueblo mapuche, causando la aprobación casi instantánea de todo el teatro. La banda se retira tras un sólido “¡Gracias, Chile!

Tras cinco minutos de receso, el público se comienza a impacientar y dedican cánticos a la banda. Posteriormente, y en un acto casi involuntario, todo el recinto comenzó a interpretar “El Revelde” a cappella, teniendo como único instrumento de apoyo las palmas. Tanque aparece en la batería y comienza a interactuar con los expectantes asistentes, para luego dar paso a la versión original de este tema, sin lugar a dudas uno de los puntos más álgidos de la jornada, con miles de fieles seguidores que no dejan de moverse y cantar. Premian la interpretación con una cerrada ovación que no deja a nadie indiferente. Las últimas dos canciones que cierran la celebración de los diez años de la primera visita de La Renga a Chile son “El Final Es En Donde Partí” y “Hablando De La Libertad”, en donde los asistentes queman sus último cartuchos para despedir a una de las bandas más emblemáticas del rock argentino. Un emocionado Gustavo “Chizzo” Nápoli dedica las últimas palabras a su hinchada: “Gracias, Chile. Volvemos pronto”.

No se necesita decir que La Renga se echó al bolsillo al público chileno, ya que de ser así, se estaría hablando de su show en 2002, que fue precisamente donde los argentinos cautivaron a la mayoría de los fanáticos que hoy llegaron al Teatro Caupolicán. El éxito de esta presentación nunca estuvo en tela de juicio, ya que los oriundos de Matadero este partido lo jugaban de local, y desde el primer minuto se evidenciaba que nada de lo que pasara sobre ese escenario haría cambiar la percepción de idolatría que despiertan en cada uno de sus seguidores.

A pesar de saberse queridos y respetados por el público chileno, La Renga no se duerme en sus laureles, por el contrario, pareciese que este cariño los motivase a dejar un pedazo más de su alma cada vez que salen a escena, con una entrega absoluta, un profesionalismo a toda prueba y esa importante carga de emotividad que no puede faltar en las presentaciones más trascendentales. Cada una de las piezas que componen esta máquina de hacer rock, sabe perfectamente cuál es el rol que debe cumplir: Gabriel “Tete” Iglesias, que debe ser por el lejos el bajista que más kilómetros recorre en el escenario, Jorge “Tanque” Iglesias, que maneja cada uno de los fundamentos de la batería, y Gustavo “Chizzo” Nápoli, un músico que carga con la responsabilidad de las voces y la guitarra principal, ejecutando ambas igual de bien. En líneas generales podemos hablar de un show redondo, que si bien es cierto que tuvo algunos pequeños detalles en el sonido, los suplió con creces, en base a una propuesta potente, entretenida y repleta de grandes éxitos.

Setlist

  1. Panic Show
  2. A Tu lado
  3. Canibalismo Galáctico
  4. Tripa y Corazón
  5. Almohada De Piedra
  6. Motoralmaysangre
  7. Algún Rayo
  8. Detonador De Sueños
  9. Destino Ciudad Futura
  10. El Twist Del Pibe
  11. Poder
  12. El Rey De La Triste Felicidad
  13. Dioses De Terciopelo
  14. Llenado De Llorar
  15. En El Baldío
  16. Voy A Bailar A La Nave Del Olvido
  17. Balada Del Diablo Y La Muerte
  18. Despedazado Por Mil Partes
  19. Arte Infernal
  20. Al Que He Sangrado
  21. Lo Frágil De La Locura
  22. La Razón Que Te Demora
  23. El Revelde
  24. El Final Es En Donde Partí
  25. Hablando De La Libertad

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Praxila Larenas

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Andrea

    20-Oct-2012 en 1:25 pm

    Faltó en el setlist Psilocybe mexicana que estuvo NOTABLE

  2. Rey Escarlata

    21-Oct-2012 en 1:16 pm

    Buen comentario, refleja muy bien lo que fue el recital. Aguante La Renga y Los Mismos De Siempre!!

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U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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