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La Cumbre del Rock Chileno 2017

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La tarea se veía titánica, y con múltiples posibilidades de fallar. 38 bandas en una sola jornada, en el Estadio Nacional en un día (muy) soleado de enero. Pero La Cumbre del Rock Chileno tiene una historia basada en maratones, donde ha habido incongruencias y problemas, pero también “momentos cumbre” y la posibilidad de escuchar en el mismo lugar a parte de la historia de la música chilena. Ahora, el debate por el nombre o la conformación del cartel siempre ha sido parte de las polémicas que han nublado al evento. La disputa entre el discurso anquilosado de “qué es el rock” y lo que efectivamente ocurre en el siglo XXI, donde la mezcla de estilos es regla, ley y riqueza, es estéril y, sin embargo, se toma un espacio que podría ser usado para la colaboración y el disfrute colectivo. Al menos, este debate no estuvo tantas veces presente en una jornada mayoritariamente ecléctica, pulcra, pero donde un par de errores claves matizaron para mal un día de música que el público disfrutó pese al incesante sol y la falta de puntos de hidratación adecuados.

Primer Bloque

Escenario Rojo

Todo partió con puntualidad extrema a las 11:00 hrs. con el rock lleno de elementos bluseros y rockabilly de los penquistas Julius Popper, quienes en tres temas se ganaron al público en exactos 10 minutos sabrosos y movidos. Luego, a las 11:25, fue el turno de una de las bandas que apareció con fuerza en los últimos años, Planeta No, que en tres temas se ganaron la ovación más grande de las primeras horas de la Cumbre, pese a la poca gente que había aún; aplausos que no llegaron copiosamente para Aiken. La banda pareciera estar en un punto de transición que hace que su mezcla de estilos aún no cuaje, pero hay talento y ganas, así que habrá que esperar lo que venga con su nuevo EP y álbum. En tanto, De Kiruza y sus nueve músicos en escena saben a lo que suenan, y ahí la música simplemente fluye y, a veces, es coreada como pasó con el hit “Bacán”.

Escenario Azul

Luego de que el escenario rojo iniciara sus actividades con los penquistas Julius Popper, fue el turno de Yo Soy Pérez, proyecto del compositor Andrés Pérez, quien ataviado completamente de blanco, realizó su presentación muy rica en estilos, con matices que se movían entre el funk y otros ritmos. Por su parte, el ex vocalista de Primavera de Praga, Leo Saavedra, trajo su pop rock a la tarde de sábado, entusiasmando al público pese al intenso sol. Continuando con el programa a paso de reloj, We Are The Grand hizo un pequeño repaso a “Volver” (2016), su último trabajo de estudio, con el calmo indie rock que los caracteriza, pero lamentablemente sufriendo algunos problemas de sonido durante el show, lo que generó a ratos la descoordinación entre la banda, quienes dieron vuelta las cosas a su favor una vez que cerraron su presentación. Con los primeros acordes de “Macondo“, el eterno Miguel Barriga dio inicio al set de Sexual Democracia, quienes se acompañaron del Ballet Folclórico de Viña del Mar como cuerpo de baile, provocando la fiesta en el público que se encendió con la intensa presentación del conjunto. Consignas pro-educación gratuita y la canción “Señor Apoderado” fueron momentos altos, con Barriga gritando ¡educación gratis para todos el 2080!”, lo que provocó risas y aplausos en la cancha.

Segundo Bloque

Escenario Rojo

Tras la fiesta de Sexual Democracia, la situación era difícil para Ases Falsos, pero con “Gehena” y la ovación de la gente lo dieron vuelta, pese a que tocaron la lánguida “Subyugado”, sin embargo, luego un medley de “Pacífico”, “Mi Ejército” y “Cae La Cortina” la dinámica volvió, para cerrar con el karaoke de “Simetría”. El rock más tradicional vino de la mano de Weichafe, llenos de mensajes y de canciones implacables. Uno de los mejores shows sin escatimar en pedir la libertad de la machi Francisca Linconao en la gran “La Fuerza Viene de la Tierra”, o hacer un homenaje a Jorge González y Los Tres con un medley de “Estrechez de Corazón” y “Déjate Caer”.

Pero la banda que tuvo el primer “momento cumbre” fue Sinergia. Con hits que todo el mundo conoce, la agrupación entregó un sonido sólido y una performance entretenida, como pasó con “Mi Señora” y “Te Enojai Por Todo”, aunque el momento más estremecedor fue cuando presentaron a Mel Contreras, niña con la que han trabajado en programas del Sename, con una presencia avasalladora, cantando un tema original. Realmente un show especial, a diferencia de lo que pasó con Nadie y Aparato Raro, bandas que anotaron sus éxitos en los 80, pero que, a pesar de lograr un sonido competente, no se sacuden de esa sensación de antigüedad. Incluso, Nadie tuvo problemas de sonido que acortaron su presentación. Una pena, porque sí es posible que canciones de hace décadas suenen frescas, tal como hizo Javiera Parra & Los Imposibles en un show correcto, en el que incluso invitaron a Ángel Parra a tocar dos canciones de Violeta Parra. Lamentablemente, el único homenaje visible a la mejor compositora chilena de la historia en el año de su natalicio centenario en la Cumbre. Una oportunidad desperdiciada.

Escenario Azul

Con la sólida interpretación de la potente “A Mis 20“, Gonzalo Yañez se ganó al público de inmediato, la que además incluyó un tributo a grandes de la música en las pantallas, como Bob Dylan, David Bowie, Mick Jagger, The Beatles y Jorge González, a quien agradeció una vez que se dirigió al público. Una versión en clave reggae de “Volvemos A Caer“, le dio fuerza a una gran presentación, la que finalizó con “A Toda Prisa“, parte de su última placa “Vuelve A Creer En Mí“, lanzada en 2016. Pese a estar presupuestado para el Escenario Rojo, Pedropiedra intercambió escenarios y horarios con Weichafe, con una presentación enfocada en esta nueva etapa del músico, partiendo con “Todos Los Días“, cargada al funk y de carácter más bailable, todo orientado a la brecha de tintes pop que ahora sigue el músico. La cumbia de “Inteligencia Dormida” hizo bailar a todo el público, mientras que “La Balada de J. González” sacó aplausos cuando el músico cerró su show. Polémicos como siempre, Los Miserables celebraron 25 años de carrera, partiendo su imparable y potente show con “Tu Alma Mía“, siguiendo con sendos golpes tales como “El Crack” y “Esto Sí Es Punk Rock“, donde aprovecharon de disparar contra el cartel del evento, el canal Mega, Luis Jara y todo lo que se les viniera a la cabeza.

Luego de la tormenta llegó la paz con Gondwana y su extensa presentación, con una nueva encarnación sacada adelante por el bajista fundador I-Locks Labbé y el vocalista Mc Jona, quienes mezclaron material nuevo con clásicos del cancionero nacional como “Estoy Amándote“, entre otras. Uno de los shows más destacados fue el de Camila Moreno, que pese a sufrir algunos problemas de sonido desarrolló una hipnotizante presentación, la que combatió los percances que generaron el uso de pistas programadas en la mayoría de las bandas. Con el track “Incendié“, Moreno finalizó su breve show ante el aplauso de quienes se quedaron con ganas de escuchar más. Avanzada la tarde, Los Tetas llevaron su alegre funk cautivando a todos los presentes, y demostrando su virtuosismo y destreza en los instrumentos. La invitación de Mon Laferte para interpretar “La Medicina” sorprendió a todos quienes esperaban por la intérprete, quien se lució en su breve intervención. Con consignas a favor de la machi Francisca Linconao, el vocalista Tea-Time se lanzó al público para cantar “Cha Cha Cha” y poner fin a los poco más de 20 minutos que estuvieron en el escenario.

Tercer Bloque

Escenario Rojo

Alex Anwandter iba seguro y prístino con éxito tras éxito, con el público de su lado y una sorprendente multitud coreando “Siempre es Viernes en mi Corazón”, pero tras  mandarse el discurso más relevante de la Cumbre, apuntando a quienes se cierran a sonidos “gay y femeninos” y comenzar a tocar “Cómo Puedes Vivir Contigo Mismo”, daría un abrupto fin a su show tras la caída de la consola y las secuencias. “Amar en el Campo”, un micrófono lanzado al aire, y Alex se iba entendiblemente enojado. Un discurso que ha hecho suyo, en ese espacio masivo, se cortaba por algo técnico. Imposible no enojarse, y la falta de empatía en quienes comentaron el hecho como una “pataleta” es chocante. Luego, vinieron dos espectáculos con los que la apuesta era segura. Lucybell y Nano Stern tienen años de circo, y también saben de trabajar bajo presión y ante públicos un poco ajenos, y ambos saben cómo ganarlo. Lucybell en clave rock y Stern apuntando a la efervescencia, eran actos que no decepcionaron.

Pasadas las 19:30 hrs. se presentó Javiera Mena, la reina de Espadas, artista que trabaja con un equipo sólo de mujeres, incluyendo en su banda a 3/5 de las integrantes de Amanitas, que en cuatro temas y veinte minutos fue uno de los espectáculos más sólidos de la jornada, al igual que el debut ante un público masivo de Mon Laferte. Cuando era Monserrat Bustamante la gente la reconocía, pero nadie imaginaba que su camino derivaría en ser una de las figuras del pop latinoamericano, desde México para el continente, y es entendible. Su banda es perfecta, su voz es impactante, su presencia es adorable y su sencillez hace que sea cercana. La gente quiere que le vaya bien, y le va excelente, y con hits como “Tu Falta de Querer” o “Amor Completo” (que interpretó con Francisca Valenzuela) eso no es muy difícil.

Pese a que el momentum de la jornada fue asesinado a mano armada por el retraso de Diacero, la gente se congregó y casi 40 mil personas le dieron el último adiós a Jorge González. La alegría de verlo ahí se mezclaba con el dolor de verlo partir de los escenarios. Que lo haya hecho en sus términos (como se dijo que fue) es hermoso, y con un set acústico con los músicos que lo han acompañado por 14 años, la situación tenía un carácter íntimo y seguro para González. La gente lloraba, estaba conmovida, y algunos cantaban con un nudo en la garganta, mientras otros irrespetaban a González conversando o gritando. Algo que rompía con la emoción buscada. JG cantaba “Trenes, Trenes, Trenes” con ese tono autobiográfico y reflexivo, “Nada Es Para Siempre” u “Hombre”, pero también se daba espacio para lo lúdico con el cover de Yayo de “Knockin’ On Heaven’s Door” llamado “No Me Toquen El Toor”, o la “Cumbia Triste” de su proyecto Gonzalo Martínez y Las Congas Pensantes. “Brigada de Negro” devuelve la solemnidad, “Una Casa en el Árbol” la felicidad y “Amiga Mía” el dolor. Luego, el Ministro Ernesto Ottone le da la Órden al Mérito Pablo Neruda, robando pantalla innecesariamente, pero González sólo quería cantar, y se despidió con “Tren Al Sur” y “El Baile de los Que Sobran”. 50 minutos para emocionarse, y atesorar.

Con el público algo apagado tras Los Tres, Francisca Valenzuela tenía una misión compleja. Y la gente la vitoreó, pese a que privilegió temas “nuevos” y sólo hubo momento karaoke en “Peces”. Con “Buen Soldado” cerró un set sólido, sofisticado, con ella siendo mucho más presta en el escenario, sólo sentándose en el piano en “Afortunada”. 33 minutos de calidad, para dar paso a la fiesta. Chancho en Piedra sabe que una Cumbre no es espacio para su show, pese a que haya decenas de “Juanitos” en el aire y la gente se mostrara feliz apenas salió Lalo Ibeas vestido y peinado como la Princesa Leia. Los Chancho saben que hay que cautivarlos a todos y que no hay atractivo en las canciones desconocidas por sí solas, así que armaron un medley de 11 minutos con “Edén” y “El Impostor” entre otros temas, hasta con referencia a George Michael con una línea de teclado de “Careless Whisper”. El final, con “Locura Espacial”, que incluyó una estrofa de “Latinoamérica es un Pueblo al Sur de Estados Unidos”, fue la guinda en la dulce torta de Chancho en Piedra. Aunque haya muchos cuestionamientos posibles al conjunto, saben muy bien cómo lucir en instancias como la Cumbre. Todo lo del escenario Rojo lo cerró a las 01:39 Santa Feria. Su “cumbia casera” tuvo poco tiempo para lucir, menos de media hora, pero tras Juana Fé, ellos se robaron la película. Más de una década de carrera y cientos de shows de experiencia hacían que fuera un gran número de cierre, aunque la poca gente en cancha VIP a esa hora ya mermaba el marco de efervescencia necesario para la sinergia necesaria para hacer de esa fiesta algo memorable.

Escenario Azul

La gran Nicole fue ovacionada apenas partió su show con “Pequeñas Cosas Buenas“, mostrando su combinación de rock y canciones hechas para la pista de baile. Con un sólido desplante, la cantante nacional demostró por qué es una de las artistas más importantes de la música chilena. Tal como fue la tónica durante el día, Nicole aprovechó de homenajear a Jorge González con la clásica “Tren Al Sur“, para luego dar fin a su show con “Hoy“, una de sus composiciones más conocidas. Luego de que Lucybell realizara su presentación en el Escenario Rojo, fue el turno de Saiko, donde su vocalista Denisse Malebrán se robó las miradas de todos. Totalmente empoderada, hizo gala del concepto de poder femenino interpretando canciones como “Lo Que Mereces“, “Limito Con El Sol” y “Ya Puedo Ver La Luz“, siendo una de las performances más sólidas del día. Como una fiesta llena de misticismo, es la mejor manera que se podría definir lo realizado por el entregado Joe Vasconcellos, que partió con la potente “Che” para luego dar paso a canciones como “La Funa” o “Mágico“, la que provocó una inyección de energía en los presentes que saltaron al ritmo de la música sin parar. Una repleta cancha bailó al ritmo de “Las Seis“, interpretada impecablemente por Vasconcellos y los suyos, cerrando con la clásica “Huellas“, coreada por la totalidad del estadio.

Las cenizas de Los Bunkers se hicieron presente en el show de López, proyecto de los hermanos Álvaro y Gonzálo López, quienes realizaron una breve pero enérgica presentación, con cortes como “Me Voy” o la original de Silvio Rodríguez, “Quién Fuera“, la que se llevó los aplausos de los viudos de la extinta banda penquista. El debut de Diacero, prometía ser uno de los puntos altos de la jornada debido a ser una especie de nueva encarnación de La Ley, con el cantante Ignacio Redard, de The Plugin, como el acompañante de Rodrigo Aboitiz, Luciano Rojas, Pedro Frugone y Mauricio Clavería, integrantes de la extinta agrupación. Lamentablemente, un retraso en el armado del escenario generó la alteración de los horarios, provocando más de 25 minutos muertos donde la gente comenzó a impacientarse. Con “Tejedores de Ilusión” dieron comienzo a unos 20 minutos de show, los que generaron sorpresa por el gran parecido vocal de Redard con Beto Cuevas. “El Duelo“, coreada a todo pulmón por el Estadio Nacional, cerró el impecable debut de esta nueva banda, de la que esperamos ver más a futuro.

Algo que generó diversas críticas fue el mal timing donde se le dio el reconocimiento a Álvaro Henríquez, hecho que cortó de raíz la emoción generada por la despedida de Jorge González de los escenarios, en especial por el hecho de exponer a Jorge a ese show. Pese a eso, Los Tres realizó su show en alrededor de 50 minutos, abriendo con “Bolsa De Mareo” y “A Palos con L’Aguila“, para luego dar paso a clásicos como “Hojas De Té“, “La Torre De Babel” y “Tírate“, donde contaron con el apoyo vocal de la gran Mon Laferte, que se volvió a lucir tal como en su intervención junto a Los Tetas y su show en solitario. Pese a ser más largo que la mayoría de los shows se sintió como un fugaz tornado, el que hizo cantar a todo el estadio con clásicos de la música chilena, como “Amor violento“, “Déjate Caer“, “La Primera Vez” o “He Barrido El Sol“. Con “La Espada y La Pared” y “Restorán” pusieron punto final a una presentación que, si bien fue contundente, generó molestia por el episodio mencionado anteriormente.

Ya a altas horas de la noche, el renovado Manuel García partió con “La Gran Capital“, mostrando una faceta un tanto más norteamericana, con un folk rock muy arraigado en el sur de los Estados Unidos, en gran parte gracias a su trabajo en el álbum “Harmony Lane” (2016), grabado en dicho país. Con la adición del ex baterista de Los Bunkers, Mauro Basualto, canciones como “Acuario” se mostraron con un aire renovado. El guitarrista americano, Craig Thatcher, productor del disco, entregó el aura country que García le dio a sus canciones, cerrando con “Medusas” y la potente “Reloj“, con solos de guitarra de su banda al cierre que destacaron por el gran virtuosismo de sus músicos, dejando en evidencia la nueva dirección que tomó el músico, la que será interesante de seguir de aquí al futuro. Las energías no se agotaban en el ánimo del público que, luego de darlo todo en el show de Chancho En Piedra, bailó al ritmo de JuanaFé, encendiendo los ánimos pese al considerable éxodo de gente que se generó luego de que finalizara el show de “Los Chancho”. El baile y la fiesta se hicieron presente con canciones como “Tengo Luquita“, “Callejero” y “La Makinita“, que trajeron la cumbia y la alegría a los agotados asistentes. Finalmente, Guachupé continuó la fiesta con un show de alrededor de 15 minutos, posiblemente acortados debido al retraso generado antes del show de Diacero.

Con una clara mejora en términos de organización respecto a las anteriores versiones, La Cumbre del Rock Chileno logró consolidarse como una jornada de celebración y reconocimiento a la música nacional. Esta instancia sirvió para tomarle el peso a nuestra escena y darnos cuenta de la increíble calidad de artistas que tenemos en nuestro país. Ver a grandes próceres como Jorge González, Los Tres, Lucybell o Nicole, permitió comprender lo importante que han sido nuestros años de historia musical. La labor de Jorge Gonzalez, reconocida durante todo el día, se vio plasmada en una generación de músicos que se formaron con sus composiciones, alejados de estilos o paradigmas de cómo hacer las cosas. Independiente de la añeja discusión de qué es o no es rock, Javiera Mena, Planeta No, Mon Laferte y otros artistas que quizás están fuera de esa etiqueta se mostraron con una soltura y potencia envidiable en el escenario. A veces falta un poco mirar nuestro panorama: tenemos una camada de artistas con una increíble calidad, de la cual tendríamos que sentirnos orgullosos, por lo que sería bueno que esta cumbre sirva como un precedente, una instancia que se pueda replicar para mantener vivo el legado de nuestros artistas y llevar la música chilena hacia las nuevas generaciones.

Por Manuel Cabrales Manuel Toledo-Campos

Fotos por Luis Marchant Pedro Mora

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Andrés Espinoza

    08-Ene-2017 en 9:49 pm

    ¿Por qué tocó Gonzalo Yañez (aparte de como acompañante de Jorge González) en la cumbre del Rock Chileno si él es uruguayo?

  2. Samuel Malicett (@SamuelMalicett)

    09-Ene-2017 en 11:57 am

    Mas allá de lo musical (10 puntos) y los problemas técnicos (que son criticables pero entendibles.. coordinar 30 y tantas bandas??), creo de la hidratación fue impresentable. Cancha era una jaula de sol… no había un metro cuadrado de sombra, la gente tapándose con los cartones del piso… 1 hora de fila para sacar agua (que se acabó en un momento) y los guardias haciendo lo que podían rellenando botellas.

    Desde que anunciaron que sería en el nacional se sabía que sería complejo el tema calor/hidratación, pero como no pudieron hacer un plan descente? poner esos 9 cubos juntos en un solo sector era una burla (omito a los mal pensados dirían que era para incentivar la compra de bebidas). Por último su tirá de agua con manguera.

    Por último, me llama la atención el cambio en la distribución de la cancha vip. En la imagen de ticketek se mostraban dos triángulos en los costados del frente del escenario. Resultó ser una especie de rectángulo que impedía que cancha general llegara hasta el frente. ¿Es legal cambiar esto a su antojo? pregunto porque claramente se cagaron a los que fueron a general.

  3. Sincero

    12-Ene-2017 en 7:42 am

    Jajajaja cumbre del rock chileno?? Jajajajajaa jajajajajjajajajaaja que gracioso. Jajajajajajajajajaja…

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En Vivo

The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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