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Korn: El legado y el libreto de la industria del choclo al descubierto

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Una vez más KoRn se salió con la suya. En una tercera incursión de los de Bakersfield en Chile, llegaron al Teatro Caupolicán. Bajo la expectación de más de cinco mil fans que vibraron con –como es de costumbre-  un escueto y calculado show como suelen presentar. Pero no por eso un mal show..

Fue un show vibrante, repleto de los más asiduos seguidores de la mazorca californiana, el lleno del local sumado a una entregada audiencia, permitieron a KoRn salir airosos y a sus anchas del escenario santiaguino. Por tercera vez, sin hacer un show brillante, pero repasando clásicos infaltables como ‘Blind’, ‘Faget’ y ‘Got the life’, entre otras.

Hay que decirlo, sin mucho esfuerzo, KoRn, si que sabe hacerla bien. Son una marca totalmente recontra probada y sus integrantes lo saben. De todas maneras, lo del sábado pasado fue el show más cercano y cálido de KoRn en nuestras tierras.

Es verdad que Jonathan “HIV” Davis y su fiel, pero diezmada compañía, lideraron una revolución en cuanto a nuevas corrientes de metal (mediático y popular). Pero está demás decir que las salidas de “Head” en 2005, y la de David Silveria en 2006, marcaron una ruptura en el núcleo más básico de esta maquinaria “korniana”.

KoRn a lo largo de la historia ha realizado muchos canjes. Su música hasta el día de hoy, ha viajado de las más crudas sonoridades (ej: ‘Blind’, Korn 1994), rítmicas poco convencionales (ej: ‘Faget’, Korn 1994), y voces casi animalescas (ej: ‘Twist’, Life is peachy 1996), a conseguir cierta sofisticación que esbozan en el 2010. ¿Quién en 1996, hubiera pensado un KoRn con sintetizadores y parafernálicos arreglos (Zac Baird), realizando un  “anecdótico” unplugged (2007), o con eximios músicos entre sus filas? –Terry Bozzio duante 2007, Shane Gibson y Ray Luzier actualmente.

Para muchos ha sido un misterio el punto de inflexión que se generó en 1999, tras las accidentadas grabaciones y posterior lanzamiento de “Issues” -Otros dicen que fue para el éxito de “Follow the leader” (1998) el comienzo de todos los problemas. Disco que de entrada tuvo críticas acerca de un antes y un después de KoRn, luego todos sabemos que sucedió.

¿Fue mejor esta visita de Davis, Arvizu y Shaffer (integrantes originales), que las dos anteriores?

No es fácil deducirlo, por varias razones. Las tres presentaciones de KoRn en nuestro país han tenido constantes. Primero, setlists de 17 canciones como promedio -18 este año- en donde han repetido los mismos clásicos (‘Blind’, ‘Shoots and Ladders’, ‘Got the Life’, ‘Faget’, ’Freak on a Leash’ y ‘Somebody Someone’ fueron interpretadas en 2002, 2008 y 2010), con algunos cambios cada vez  -‘Throw me away’, ‘Need to’, ‘4U’ y ‘Oildale’, en 2010.

Pero si se puede resumir algo, por más que alguien encuentre mil y una formas de criticar a KoRn. No podrá contra los números que los avalan.  En lo personal, Davis y los suyos, es el ejemplo perfecto de la expresión “Hazte la fama y échate a la cama”. Supieron replicar al pie de la letra la fórmula del éxito, su éxito.

En Chile, en 2002 y 2010, las veces que han tocado por su cuenta, la concurrencia ha repletado las locaciones seleccionadas.

Este año, se auguraba un buen show de los californianos, cuando se consideraba al local de San Diego 850, y sobre todo que KoRn en vivo, siempre ha sonado potente y bien. Lo fue el 2002, el 2008 y no había razón para que este año no lo fuera.

Las puertas se abrieron temprano, D’Asfalto & Tierra se plantaban minutos antes de las 20hrs., sobre el escenario a hacer lo suyo. Pero como dijo Bielsa alguna vez: “No voy hablar de ellos si no es para elogiarles”.

KoRn por su parte, salió a escena pasadas las 21hrs., bajo el clamor de la gente, y ‘4U’ que sonaba de fondo.  Nadie se percató de la salida de Zac Baird (teclados y sintetizadores), al escenario, sólo fue cuando apareció Ray Luzier -batería, desde 2007, en reemplazo de Silveria– por detrás de su batería, y Shane Gibson al costado izquierdo.  Pero fue recién cuando Munky, Fieldy y Hiv, se pararon en las tablas del Caupolicán, cuando el público ya efervescente entró en locura, y el teatro se encendió.

Todo pintaba bien para el show, un ameno pero a la vez electrizante comienzo con ‘4U’, daba paso a toda la potencia de ‘Dead bodies everywhere’, y la emoción luego se concentraba en ‘Need to’,  que al momento voló la cabeza a más de algún fanático de la vieja escuela de KoRn. Toda una pieza maestra del primer y homónimo disco de KoRn, del ’94.

El inicio, sinceramente, fue escalofriante. La gente presente hizo vibrar a la estructura del recinto, la música lo repletó de energía, y el calor iba en exponencial aumento por cada sonido de KoRn que machacaba los oídos de sus fans, en su regreso. Fue magnánimamente potente, como pocos conciertos que he presenciado.

Con ‘Coming undone’, Davis y compañía nos trajo de vuelta a la era post ’00, y como es de costumbre, aprovecharon nuevamente por tributar “egocéntricamente” a Queen, con un fragmento de ‘We will rock you’.

Después fue el turno de ‘Here to stay’, y una introducción de piano para ‘Falling away from me’, que volvía a encender al máximo a los presentes. Es bueno destacar la participación de Zac Baird, sobre todo en los tracks post 2000, y en algunas adaptaciones de canciones anteriores. Si bien, con una contratación de ese estilo, KoRn asimila el cierre del capítulo de garaje, por una sofisticación en los arreglos de su música.

La sorpresa de la noche la dio Jonathan Davis personalmente, al presentar un adelanto de su próximo disco, aun sin nombre (Korn III, o “Remember Who You Are“). ‘Oildale’, la segunda de esta placa, que aun no ve la luz, y por cierto, el nombre del track tampoco es definitivo. Más bien fue avizorada, con muchísima emoción, pero en un esfuerzo por monitorear el nuevo trabajo de la banda. Finalmente causó aceptación.

Infaltable, ‘Somebody Someone’, que con ciertas modificaciones, de igual forma arrolló a una entusiasta elite de fans presentes. Para luego, ‘Did my time’, hiciera lo suyo con los más novatos seguidores de la banda.

Sobre Ray Luzier, no hay mucho que decir. Cumple, es un baterista de técnica vistosa. Se nota que KoRn, privilegió el virtuosismo antes que la creatividad. De alguna manera su presentación, su segunda en Chile, no ameritaba tanta demostración de destreza innecesaria, si para cada clásico iba cometer un error. Llegaba a ser cómico, a ratos, como se le caían una y otra vez las baquetas, en ‘Blind’, ‘Faget’, ‘Clown’ y muchas otras, y entre cada canción se esforzaba por dejar en claro su destreza. ¿Habrá estado nervioso?. Sería ridículo. Creo que hablo por muchos, sino por todos al momento en que aceptamos a Ray como reemplazante “temporal” de David Silveria. Y hablo por todos los fanáticos de KoRn, al decir, que todos soñamos con “Head” y David, de vuelta en la banda.

Throw me away’, mostró la cara más electrónica del show, fue un somero desliz, que de hecho, sonó más agradable que en el mismo disco. A continuación, interpretaron otra joyita, que ya la habían tocado la vez anterior. Pero, ‘Helmet in the bush’ volvió con lo antiguo, y el placer de todos los presentes no se hizo esperar.

Dos temones del primer disco al principio, abrieron las ansias por más, y así fue. Los tres discos clásicos de KoRn hasta 1998, se tomaron la segunda parte del show. ‘Freak on a leash’, que a pesar de las variaciones con que fue lanzada, animó a la audiencia. Con ‘Faget’, el teatro se vino abajo. A pesar que no era la primera vez que la tocaban, despertó a un semi adormilado público que con el exalto inicial esperaba más.

Se agradeció con creces, ‘Good god’, y ‘Blind’. Que para beneplácito de muchos, comenzaba a equilibrar la balanza en lo clásico y potente. Mal que mal, se acordaron de lo que  los catapultó a la fama, y los mantiene en el lugar que están hoy en día.

Tras la pausa, vino el cierre. Y ¡Qué cierre!. Jonathan, a pesar de su capacidad respiratoria tan venida a menos –tras cada canción se acercaba al costado de la batería para tomar aire desde una mascarilla- salió caminando con gaita en brazos, y ‘Shoot and ladders’, comenzó a sonar.

No sé si flojos o ansiosos, pero antes de terminar el tema, ‘Clown’ continuaba el show, y el azote a un público que no paró de cantar y saltar durante todo el show. Al final, que más se podía esperar de un show tan redondo, potente y muy bien recibido.  ‘Got the life’ terminó por sellar un resultado a favor de KoRn, y una experiencia para muchos fanáticos que vieron a su banda favorita por tercera vez.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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