Conéctate a nuestras redes

En Vivo

KISS ardió en el corazón de Santiago

Publicado

en

Cuando en 1973 el folk y la sicodélica eran el plato fuerte de la escena musical en Estados Unidos, irrumpe en la tendencia sonora una banda que haría de su imagen una de las más representativas del Rock. Bajo el nombre de KISS, “El Demonio” de Simmons, El “Chico Estrella” o “El Amante” de Stanley, “El Hombre del Espacio” de Frehley y “El Gato” Criss, se unen para concretar una de las bandas más híbridas y sorprendentes de la época. Con un sonido entre el heavy metal y rock & roll, KISS emanaba en cada concierto una energía brutal compuesta de rostros pintados, mallas de lycra ajustadas, juego de luces, pirotecnia y una serie de efectos visuales que revolucionaron el mercado musical y transformaron a esta banda en Dioses del espectáculo.

Sin duda, todo el público que llegó el viernes 3 de abril al prolijo Estadio Bicentenario de La Florida, querían presenciar unos de los show más antiguos y fantásticos que se hayan visto en todo el mundo. Desde las 3 de la tarde se podía ver a sus fans deambulando por las apacibles calles de un barrio residencial y mientras avanzaba el día comenzaron a llegar personas de todas las edades a la cercanía del Estadio. Unos más entusiastas venían con sus rostros pintados aludiendo a su personaje favorito y otros acompañaban a sus hijos hasta la entrada para cerciorarse de que no habría problemas, ya que lejos de ser casi un espectáculo familiar, las noticias del fanatismo hacia a KISS asustaban a los vecinos, lo que hizo peligrar el concierto. Sin embargo, no había motivos de fondo para su cancelación y luego que la Municipalidad enviara un exagerado resguardo policial, los asistentes iban repletando el recinto para ver un espectáculo sorprendente que estaba uniendo generaciones. Ya que esa noche se celebraría los 35 años de KISS sobre el escenario y el punto de partida de su Tour mundial “Alive/35” sería en este moderno Estadio que estaba por someterse literalmente a su prueba de fuego.

Cae la noche y los incombustibles Paul Stanley y Gene Simmons, que llegarían a eso de las 21 hrs. acompañados de Eric Singer en batería y Tommy Thayer en guitarra, no daban destellos de su ingreso al escenario.

21:15 hrs. y el público impaciente empieza a corear el nombre “KISS, KISS, KISS…” siendo las 21:20 se apagan las luces y cae con fuerza un gran telón negro sobre el escenario y unas letras de un gris metalizado encandilan con la palabra KISS. Y nuevamente una ovación generalizada… “KISS, KISS, KISS” y entran a escena los personajes con sus clásicas mallas ajustadas, botas con plataformas capaces de aplanar el cemento fresco. Maquillaje imitando máscaras teatrales japonesas e instrumentos que vomitaban fuego. El show comienza con “Deuce” y mientras los espejos de las guitarras nos cegaba, un calor proveniente de columnas de fuego ubicadas en el fondo del escenario nos quemaban cada milímetro de piel.

Y así continúa el concierto entre guitarras transformadas en cañones, un bajo que nos cortaba las venas y una batería tan potente que logro elevarse por el escenario como una gran nave que es lanzada con toda su potencia al espacio.

Un espectáculo donde cada canción se transformaba en un acto culmine de una obra de teatro, donde se podía ver a KISS en sus mejores tiempos con un Paul Stanley que animaba cada vez más con sus frases en español como “Yo comprendo tus sentimientos” y “esta noche es la noche”, que se han transformado en slogan desde sus primeros shows en el mundo hispano y su tercera presentación en nuestro país.

Para terminar el primer corte del recital se escuchan los primeros acordes del clásico de clásicos, “Rock and Roll All Nite”, que hizo estallar los oídos y sentidos de todo el estadio. Todos cantaban y saltaban al ritmo de los fuegos artificiales que salían disparados al mismo tiempo que los golpes ensordecedores de la batería de Eric. Mientras tanto el público miraba hacia el cielo intentando tocar con sus manos los miles de papeles que caían en forma de lluvia blanca sobre sus cabezas.

Y así transcurrió la noche entre fuego, pirotecnia y un despliegue escénico que dejaba a todos con un “Ohhh!” en los labios. Pasando por temas como “100,000 Years”, “Black Diamond”, “Parasite”, “Let Me Go, Rock ‘N’ Roll”, “Watchin’ You”.

Luego del primer corte del show KISS vuelve al escenario con la canción “Shout It Out Loud” del clásico demonio de Simmons que, con un bajo electrizante en forma de hacha, nos degolla con cada golpe y mientras el rojo más puro de la sangre brota de su larga y puntiaguda lengua, intenta lamer deliciosamente cada parte de nuestros cerebro. Luego de haber usurpado toda nuestra sangre se lanza por los aires en busca de nuevas víctimas y entre los fierros de la iluminación nos observa endemoniadamente desde las alturas con los ojos fijos en cada uno de nosotros, que estábamos mirándolo hacia el cielo con la boca abierta, interpretando “I Love It Loud”.

Luego también estaría el clásico “I Was Made For Loving You” himno que fue coreado tanto por sus fans de más de 30 años como por jóvenes que escuchaban la canción como si perteneciera a una banda rock de este tiempo.

Para casi finalizar la gran jornada llega “Love Gun”, el clásico del álbum publicado en 1977, canción que nos rompía los tímpanos con los agudos gritos de Paul Stanley. El mismo que esa noche con guitarra en mano y a pesar de sus enormes botas con plataforma, logra subir a una argolla de metal conectada a una larga cuerda que terminaba en la mitad de la cancha y sale disparado por encima de las cabezas del público llegando al centro del estadio, se sube a una tarima y se escucha en todo el recinto un gran “¡Wooowww!” de la gente que ya no podía de más sorpresas.

Es probable que se nos escapen muchos detalles de esta gran noche de fantasía, pero es difícil resumir en una nota el gran despliegue escénico de una banda que lleva 35 años sobre el escenario, entregándole a sus fans las más inimaginables emociones. Demostrando que el espíritu joven trasciende las barreras del tiempo y logra inmortalizarse en imágenes que quedarán en la memoria de todos los que estuvimos en esa noche donde el fuego de KISS ardió en el corazón de Santiago.

Fotos por Felipe Ramírez A.

01. Deuce / 02. Strutter / 03. Got To Choose / 04. Hotter Than Hell / 05. Nothin’ To Lose / 06. C’mon and Love Me / 07. Parasite / 08. She/Tommy Thayer-Solo / 09. Watchin’ You / 10. 100,000 Years/Eric Singer-Solo / 11. Cold Gin / 12. Let Me Go, Rock ‘N’ Roll / 13. Black Diamond / 14. Rock And Roll All Nite // 15. Shout It Out Loud / 16. Lick It Up / 17. Gene Solo/I Love It Loud / 18. I Was Made Lovin’ You / 19. Love Gun / 20. Detroit Rock City

Galería de Fotos KISS en Chile

Publicidad
14 Comentarios

14 Comments

  1. Felipe Ramírez Amigo

    05-Abr-2009 en 7:40 pm

    [HN] KISS ardió en el corazón de Santiago http://tinyurl.com/c2jtjw

  2. KISS !

    05-Abr-2009 en 8:37 pm

    buena humonegro….
    notable el review.
    el como describen las emociones y sensaciones que nos causó el concierto en vez de detenerse en lo mas técnico, “lo de libreto”…

    en realidad HABIA QUE ESTAR AHÍ ! que se revuelquen en su tristeza los que no quisieron ir…

    increíble como hacen funcionar cada uno de los clichés del rock n roll…hicieron practicamente todo lo que esta en el “manual del rock” pero daba la impresión de que era algo nuevo, nunca visto…
    despues de todo son los creadores de este shock rock que sigue atacando despues de 35 años…

  3. KISS !

    05-Abr-2009 en 8:41 pm

    • Musik

      06-Abr-2009 en 2:42 pm

      Gracias! tus fotos también están notables!
      y buena ubicación eh!

  4. Pablo B.

    06-Abr-2009 en 8:58 am

    Yo estuve ahi y fue asi tal cual. ESPECTACULAR. Lejos el mejor concierto que he visto y eso que he ido a miles. Grande KISS.

    Es de esperar que la proxima vez nos pasen el estadio nacional. Demás que lo llenamos.

    Ahora a esperar a AC/DC que dicen que viene el 2 de diciembre a Chile. !!!

  5. GERMAN BENITEZ

    06-Abr-2009 en 9:32 am

    primero que todo GRACIAS HUMONEGRO por las entradas , estuvo demasiado bueno , la nota refleja exactamente lo que sentí , pal recuerdo sin duda , bueno un abrazo y nuevamente GRACIASSSSSS

  6. ICARUS

    06-Abr-2009 en 2:48 pm

    KISS solo glamour y parafernalia, musicalmente muy poco. Con el sobrepeso que tienen, debieran estar participando en el campeonato de lucha libre norteamericano…

    • Hugo

      06-Abr-2009 en 7:36 pm

      y si tan mal te parece, que hacias alli?…o peor aún, que haces opinando respecto de algo que no te gusta?….niño…niño…

      • pedro

        17-Abr-2009 en 3:08 am

        Tiene todo el derecho a opinar de algo que no le gusta po. ¿Dónde está la libertad de expresión?

    • Husbandingman

      09-Abr-2009 en 2:47 pm

      Tay cagao culiao, eres cero aporte. Muérete.

  7. CAMPEON

    06-Abr-2009 en 3:54 pm

    nose porque me tinca que ICARUS no fue al concierto… y si fue, está ciego y sordo…

  8. José Pepe

    06-Abr-2009 en 11:45 pm

    Nada podia haber descrito mejor esa noche, fue puro Rock del bueno, yo me declaro un tipo que no tenia mucha cultura de Kiss, pero despues de haber visto ese medio show quede loco, la CAGOO, muy bueno, si vienen el otro año, estare ahí, y con la cara pintada, asi tal cual!!!!

    Me gusto Kiss, excelente, y como lo describen acá, asi tal fue, solo me quede con el gusto de escuchar la canción Crazy, Crazy Nights, pero en fin sera para la proxima….notable nota, y notables fotos!!

    Saludos

    Pepe Oyarzún.

  9. Pancho!

    07-Abr-2009 en 6:49 pm

    fue la rajaa!!!!!!!!!!!

    lo mejor q me ha pasado!!!

    saludos HN

  10. pao

    19-Abr-2009 en 1:19 pm

    no… fui.. pero con esta nota tan detallada y apasinada me quedo feliz
    vale…. muy buen comentario.

Responder

En Vivo

Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

Publicado

en

Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte del álbum blanco que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

La Voz de los 80 La Voz de los 80
DiscosHace 2 meses

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde...

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 9 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 9 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 9 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 9 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 9 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 9 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 9 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 9 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 10 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: