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Iron Maiden en el Nacional

Publicado

en

Iron Maiden
The Final Frontier World Tour
Estadio Nacional
Domingo 10 de abril de 2011

Así mismo debiera ser el texto en la placa del monumento que tienen que hacerle a Iron Maiden, cerca de donde está “el pilucho” en el Estadio Nacional después de su último concierto en nuestro país. No sé con que otra frase o adjetivos puedo compartir la magnitud de lo que muchos tuvimos la suerte de ver y sentir.

La sexta visita a Chile de estos maestros tenía varios detalles que lo hacían tan o mas especial que el 2001 cuando vinieron por primera vez con Dickinson & Smith. Vamos por parte…

Durante casi 20 años haciendo el esfuerzo de venir a tocar, como el ’92, que estando en Chile -presentación programada para el 23 de Julio en la Estación Mapocho- no tocaron. ¿Las razones? La Iglesia (principalmente el Cardenal Medina y el asesor en temas religiosos de Patricio Aylwin, Humberto Lagos) y el gobierno consideraron al Jefe Harris y su piño un “grupo que promueve conductas relacionadas con el satanismo”.

El ’98 se anunció una nueva versión del internacional “Monsters of Rock” programado para el 10 de Diciembre en el Velódromo del Estadio Nacional. La entrada era Panzer, Criminal, Helloween y Slayer; y el plato de fondo, Maiden. ¿La razón? Augusto Pinochet estuvo preso en Inglaterra, de donde proviene la doncella. La política nuevamente, una mierda. El reemplazo fue Anthrax.

Para su concierto del 9/3/08 en la famosa Pista Atlética, las 28.000 entradas que se pusieron a la venta duraron un huevo. Se pidió a gritos el Estadio Nacional, de parte de la hinchada, de la productora y de la banda misma. No hubo caso, el Heavy Metal siendo atacado por la gente estúpida y miedosa que por ser algo que no entienden (porque no lo sienten) nuevamente no le dan cabida. Para el ’09 se pidió nuevamente el Nacional, pero se derivó al Club Hípico.

Aunque haya ido mas gente al concierto anterior a este, este fue el grito de victoria, se levantó la copa, ahora venía la celebración. Tocar en el Estadio Nacional fue como ganar un mundial de fútbol. Bruce Dickinson por fin pudo cumplir la promesa que hizo en 2008 en la Pista Atlética después de “The Trooper” y antes de “Wasted Years”, para dar cabida a la gente que quería ver a la banda y quedó afuera.

Y para remate (y también para terminar esta eterna intro) Sam Duna, antropólogo canadiense metalero, creador de documentales como “Metal: a Headbanger’s Journey”, “Global Metal”, “Rush: Beyond The Lighted Stage” y el mismo “Flight 666”, vino con su equipo a grabar el concierto para lanzarlo en DVD (al igual que el de Mötorhead el sábado) en conjunto con el concierto del viernes en Argentina, en formato HD y una “cámara-helicóptero” que parecía un ovni y registraba ángulos que hay que esperar a ver.

Estos detalles decoraron este concierto, lo que lo hacía muy especial. Ahora, a lo que vinimos…

Kingdom of Hate fue la encargada de patear la pelota. Tuve la mala cueva de llegar afuera del estadio cuando estaban tocando el último tema de su corta presentación. Se decía que prendieron el ambiente más allá de lo que la gente esperaba. Muy bien para una banda con historia y trayectoria, recuerden que los ex-Necrosis recibieron la burla hace más de 20 años atrás en televisión por parte de Don Corleone.

Los californianos Exodus, comandados por Gary Holt y promocionando por tercera noche consecutiva en Chile su último disco “Exhibit B: The Human Condition”, siguieron calentando el ambiente. Junto a Metallica, creadores del Thrash Metal, hicieron cabecear a gran parte del estadio, tocaron clásicos del género como “Bonded By Blood” y “The Toxic Waltz”, entre otros. Se fueron ovacionados, más que merecido, pero estamos acá por Maiden.

Sam Dunn sale al escenario a contarnos lo de la grabación de este concierto (con un traductor horrible) y que 2 noches atrás habían grabado a los argentinos, por lo que teníamos que demostrar que éramos mejor público que ellos. Un lienzo gigante que decía “IRON MAIDEN: CHILE ES TU CASA. UP THE IRONS” colgaba del techo del Estadio Nacional, una fiesta.

Y vino “Doctor Doctor” de UFO y EL PRIMER CONCIERTO DE HEAVY METAL EN LA HISTORIA DE NUESTRO PAÍS EN EL ESTADIO NACIONAL.

Se apagan las luces y empezó la intro. “Satellite 15” daba el vamos a esta impresionante noche. En las pantallas podíamos ver el video introductorio, conservando el mismo tema que envuelve a su último álbum “The Final Frontier”, el espacio y Eddie dando vueltas por ahí como de costumbre.

A pesar de que vivimos en una sociedad donde se valora todo lo banal y no lo honesto y/o artístico y estamos rodeados de mierda, la vida de los que escuchamos Rock/Metal tiene un momento de intimidad colectiva, donde estamos todos juntos y todos remamos para el mismo lado, donde no existen los problemas ni las preocupaciones, donde la unión es inminente e inevitable, donde sólo existe una bandera y donde lo único que realmente importa es que la banda que queremos ver y que ha marcado nuestras vidas y personalidades va a salir a tocar, ese pequeño momento donde el suspiro se transforma en un grito que sale del alma, te recorren los escalofríos y la euforia hace que gritemos al doble de nuestra capacidad, en ese momento Nicko McBrain le pega a la caja y ya estamos en “The Final Frontier”.

El Jefe Steve “Harry” Harris con el escudo de su querido “West Ham United” en su bajo, junto a los “three amigos” Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers con cara de cumpleaños, y de atrás viene corriendo el gran Bruce Dickinson para dar un salto y en ese segundo ya se ganaron al público, las cartas ya estaban arriba de la mesa. El primer single de su última producción pegó bien y demostró que, a pesar de ser mucha menos pesada y potente que “Aces High”, el efecto logrado es el mismo, todos felices, todos saltando, todos cantando y todos rendidos ante este regalo que nos daba la vida misma. El escenario extraordinario, un fondo negro con luces blancas que nos hacían sentir en el espacio y unas pantallas gigante de EXCELENTE CALIDAD, algo poco común en conciertos de nuestro país.

“El Dorado” -canción ganadora del Grammy- fue la encargada de seguir. Como fanático de Maiden tengo que decir que este tema siempre fue de mi gusto, pero no era de las que me tenían impacientes por escuchar, pero en vivo es otra cosa, el galopeo de Harris te hacía rebotar el cerebro con el cráneo y Dickinson, a sus 52 años, corriendo y saltando para todos lados, llegando a todos los tonos y no desafinando nunca, es una cosa única en su especie.

Ya habían salido las bengalas y nos pegan con “2 Minutes To Midnight”. Palabras sobran, clásico de clásicos. Dickinson y sus ya típicos “Scream For Me” provocando que todos hayamos despertado hoy con las gargantas rasposas y afónicos.

“The Talisman” era, personalmente, una de las mÁs esperadas del nuevo disco. Podemos decir que es una típica canción de Maiden de los últimos 10 años. Intro lenta, al medio pesada y de 8 minutos mas menos, pero verla en vivo fue impresionante. Repito, Dickinson a su edad, llegando a todos los tonos, cantando con el alma provocando escalofríos en el coro, es algo único en su especie, realmente impresionante. Buenos solos y las diferentes estrofas con el galopeo característico de esta banda, realmente la sensación era indescriptible y muy emocionante, hasta las lágrimas.

Luego, Bruce se dirigió a la hinchada en nombre de la banda, nos contó lo del DVD y lo de las infinitas giras de Maiden, y que tocar en Chile, era como tocar en casa: “Coming Home” también de “The Final Frontier” fue la siguiente, coreada por gran parte del estadio, algo más que positivo, pensando que generalmente no mucha gente está al tanto de las últimas producciones, acá la cosa fue al revés.

Ahora vino uno de los “nuevos clásicos” de la última década, “Dance Of Death” y el gigante telón del mismo disco del ’03 fue la siguiente. El mismo extracto de Shakespeare que en ’04 cuando promocionaban dio el vamos a la guitarra acústica de Janick Gers, mientras el “Air Raid Siren” nos relataba una historia para enfriar los huesos. Me sacó el sombrero ante la ejecución de esta canción, tuvo de todo y muy intenso, solo ellos pueden crear una atmósfera tranquila y misteriosa para darle paso a la velocidad, fuerza, potencia, brutalidad y pasión. El solo de Janick Gers demuestra que ninguno de los 3 guitarristas sobra, todos aportan con lo suyo y no se debe solo a algo de imagen, curioso que Janick Gers y Adrian Smith llevan exactamente la misma cantidad de años siendo miembros oficiales de Iron Maiden.

La infaltable “The Trooper” fue la siguiente, muchos “simpatizantes” (no hinchas) de Maiden critican la repetición de esta canción en sus conciertos, pero esta es distinta, es un clásico no solo de Maiden, si no de la música contemporánea en general, por historia no podía faltar. Ver a Smith, Murray, Gers y Harris parados juntos al frente en los monitores, mientras Dickinson arriba de McBrain con la bandera de la “Union Jack” nos relata la historia de la Batalla de Balaclava en 1854. Los escalofríos acá ya eran algo común, la pasión y emoción que transmiten hace que la gente se identifique con ellos. Las bengalas salían cual clásico del fútbol y estaban todos saltando: blancos, negros, católicos, judíos, satánicos, ricos, pobres, viejos y niños levantando el puño y coreando el clásico coro, podrían hacer un concierto tocando 19 veces esta canción y el resultado sería el mismo.

“The Wicker Man” reventó el ambiente ya con el clásico “Your Time Will Come” cada vez que Dickinson nos hacía cantar el coro. Smith se lució con el solo junto a Gers, para dar paso a Murray que al igual que en toda la noche nos deslumbró con sus solos de 10 mil notas por segundo. Llegó el turno en que Bruce nos contó que iban volando arriba de Japón cuando ocurrió el terremoto/maremoto, que estaban tristes por los fans de Maiden que quedaron con ganas de verlos al igual que por toda la gente que se vio afectada por el desastre, que al ser fans de Maiden somos todos hermanos bajo una misma bandera, lo mismos colores, “Blood Brothers” fue cantada con el alma por todos los asistentes.

“When The Wild Wind Blows”, la tercera canción más larga en la discografía de Maiden fue la última de “The Final Frontier”. 11 minutos de maestría pura, pasando por variedad de estilos, momentos cancheros, otros progresivos y lentos, realmente espectacular, debe ser lejos uno de los puntos altos de su nuevo álbum. Si había una canción inesperada fue la siguiente…

“The Evil That Men Do” dejó la cagada, por como dije antes, no creo que alguien se la haya esperado y porque salió el “nuevo” Eddie, impresionante. No hay duda que los avances en la tecnología hacen que Eddie cada vez vaya mejorando en producción y movilidad, era realmente gigante, Steve Harris le llegaba a la cintura, imagínense Dickinson. Nunca había visto a los 7 arriba del escenario TOCANDO, así es, le pasaron una guitarra después de ir a molestar a Janick Gers y así terminaron la canción con 4 guitarristas arriba del escenario, ¿que tal?

La canción mas “estadio” no podía faltar, nos tocó “Fear Of The Dark”. El típico “Ooh ooooh…” fue escalofriante, todos coreando, alumbrando con teléfonos, encendedores, lo que fuera. Mucho más no se puede decir. Llegó la canción insigne, el himno, la única canción que nunca han dejado de tocar en vivo desde que Steve Harris formó la banda el ’75: “Iron Maiden”. Acá nos dejaban en claro que hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos “Iron Maiden’s gonna get you no matter how far”. La expectación era gigante por la rutina que ya conocemos, pero que no nos cansa nunca, el solo de bajo de Steve Harris para que saliera detrás de la batería Eddie. Sus manos se asoman por los costados y su gigante cabeza con ojos rojos nos hipnotizaba con la mirada a todos, totalmente a todos, vi hasta pacos y gente de seguridad dando vuelta la mirada para mirar al escenario, no se les puede culpar.

El pequeño receso de 1 o 2 minutos para que sonara “Woe to you oh earth and sea…”, debe ser la canción mas conocida de la doncella, “The Number Of The Beast” fue cantada desde abajo por todos. La intensidad y furia arriba del escenario es algo realmente único, por más que uno la escuche un millón de veces jamás va a aburrir y mucho menos en vivo. “Hallowed Be Thy Name”, otro clásico y a mi gusto, el mejor momento de la noche, nuevamente salieron las bengalas mientras Bruce relataba las revelaciones y experiencias de este hombre que va caminando a su ejecución, realmente emocionante.

Dicen que cuando uno lo pasa bien y disfruta, el tiempo vuela. Este concierto fueron las 2 horas mas cortas y rápidas de mi vida, lamentablemente llegaba el final pero con un clásico también inesperado: “Running Free”. Canción inmortalizada en el primer disco con Paul Di’Anno, donde Bruce aprovechó de presentar a la banda, la que fue más que aplaudida y vitoreada por la hinchada.

Muchos critican a Maiden, los tratan de repetitivos cuando tocan las mismas canciones. Cuando no lo hacen, las críticas dicen que no tocan clásicos. Cuando repiten canciones ocurre porque a diferencia de otras bandas, Maiden es la única que tiene un público renovable, cada vez mas niños van a los conciertos, para muchos esta fue su primera vez y tienen mucha suerte, da lo mismo que hayan miles que los hayan visto antes, también hay miles que los están experimentando por primera vez en esta gira.

Esto es lo que hace grande a esta banda, hacen lo que quieren. Si se hubiesen querido vender y ganar millones por tocar y cantar estupideces ya lo habrían hecho hace rato. Son de verdad, por lo mismo la gente se identifica con ellos, son reales y humanos, leales a lo que dicen y a lo que representan, la gente que hace eso es menor a la que no lo hace, por eso llegan al espíritu y marcan tanto. Díganme cual otra banda que tenga mas de 30 años editando discos siga llenando estadios, tocando más material nuevo (entiéndase de los últimos 10 años) que el que los hizo mundialmente reconocidos. No son viejas glorias, no viven del pasado, viven del presente, al igual que en toda su carrera.

Maiden ya es más que una banda. Es un estilo de vida, una forma de ver las cosas, es no dejarse pasar a llevar y darle para adelante con lo que uno cree. Todos somos troopers, aguante Iron Maiden y el West Ham, UP THE IRONS!

Fotos por Sebastián Jiménez

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10 Comentarios

10 Comments

  1. eddie

    17-Abr-2011 en 4:38 pm

    excelente… palabras perfectas en el momento perfecto… iba recordando mientras se me erizaban los pelos, realmente increible!

  2. cote_nacho

    17-Abr-2011 en 4:45 pm

    que genial review que han hecho estimados, a medida que iba leyendo recordaba los pasajes del concierto y se me volvía a erizar los pelos recordando magno evento, es la 2da vez que los veo, la 1ra fue en el club hípico… pero verlos en el nacional no tiene comparación. a pesar de que hayan tocado poco, quedé más que contento con el concierto. escuchar blood brothers, the wicker man, dance of death en vivo = extasis total… nunca pensé escuchar estos gloriosos temas en vivo, que sin duda alguna suenan espectaculares.

    exodus también estuvo notable, una de mis bandas fávoritas del thrash, partió con un audio pésimo, pero a medida que avanzó el setlist fue tomando peso, genial escuchar los clásicos, pero no es lo mismo con el vocal actual.

    desde los 13 que escucho metal, maiden y metallica mi escuela en guitarra y ahora que me acerco a los 23 no me aburro de escuchar rock, algo que ha marcado mi vida, mi forma de pensar… y es muy sierto lo que mencionan en el review, a pesar que somos todos distintos… en los conciertos somos uno, yendo hacia un mismo rumbo… hacia el camino del rock.

    felicitaciones, aguate el rock… porque el rock and roll no morirá jamás, up the irons!!!

    cote_nacho

    • nato_zelada

      19-Abr-2011 en 1:07 pm

      Muchas gracias!

  3. Anonimo

    17-Abr-2011 en 4:59 pm

    Pa que mas tarde el Review haha

  4. lucas

    17-Abr-2011 en 5:29 pm

    excelente review,recorde paso a paso cada detalle del magnifico espectaculo que vivimos hace 1 semana. Estuvo increible,maiden en el nacional = meta cumplida!!!!!
    fue un concierto magnifico,historico,es verdad,se hizo DEMASIADO CORTO,fueron 2 horas pero parecio como si hubieran sido 5 minutos,pero eso es bueno,xq es muestra de q se disfruto como nunca!!!!!!!!!!!!!!MAIDEN,VENGAN 1000 VECES MAS Y ESAS 1000 VECES IRE A VERLOS
    GRANDE MAIDEN!!!!!!!

  5. Carolina

    17-Abr-2011 en 6:20 pm

    Casi lloroooo con el relato!! sin duda el mejor concierto de mi vida, primera vez que iba a un concierto con mi hermano mayor, sin duda quedé con gusto a poco porque en verdad se me hizo corto el concierto. PERO NO IMPORTAAA!! LA RAJA WEÓN!

  6. Victor

    17-Abr-2011 en 6:31 pm

    genial el review al igual que senti que fueron las 2 horas mas rapidas de mi vida fue todo increible

  7. Sentinel

    20-Abr-2011 en 2:35 pm

    Excelente el review de un Gran!!!! Concierto como todas las Veces que he Visto a MAIDEN..Solo un Detalle la Primera Vez que vino La Doncella Fue el 96(con Blaze como Vocalista en el Caupolican) y no el 2001(ese año fue con Bruce)..UP THE IRONS!!!!….

    • Sentinel

      20-Abr-2011 en 2:38 pm

      JAJAJAJ..pta ME RETRACTO, ACLARAS QUE FUE LA PRIMERA VEZ CON bRUCE&SMITH..sorry

  8. Daniela

    17-Jun-2011 en 12:09 pm

    Me hiciste lloran wn… de verdad, todo los que escribiste me llega al alma… todo lo que sientes, lo siento yo… UP THE IRONS!!!!

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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en

The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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