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Hiatus Kaiyote: Las raíces del futuro

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La lucha que se da en las calles de Chile está disputando cuál es el sentido que tendrá el futuro, cuáles serán las vías por las que transitará la sociedad, si es que serán las mismas de hoy, de un pasado higienizado, o si pueden ser nuevas y más justas. En la música pasa lo mismo, aunque quienes miran al pasado son aún muchos. Por ello, jornadas como la del viernes 13 de diciembre en Cúpula Multiespacio son valiosas, dado que muestran cómo el futuro es poderoso, usando referencias de múltiples disciplinas para lograr algo realmente nuevo, en una nueva fecha de Santiago Fusión.

Gran decisión fue abrir la jornada con Cómo Asesinar A Felipes, pero en su formato “Entre Máquinas”. No se sabe por qué en este caso fue instrumental, sin el carisma de “Koala” Contreras y sus versos, pero esto permitió que con fluidez irrumpiera el otro lado de la genialidad del conjunto nacional, con variaciones desde las canciones conocidas, como “Caen”, por ejemplo, y con ello derivar en versiones más electrónicas con el toque dulce y potente de Cristián Gallardo en saxo alto y flauta traversa. Media hora para seguir descubriendo facetas de CAF, dejando al copioso público que llegó temprano para ver el show muy contento y listo para algo más.

Y ese algo más, entre gritos de “Piñera culiao” y “El que no salta es paco” –nuevos clásicos en los conciertos– se dio con Hiatus Kaiyote en su debut en Chile. Paul Bender se sube al escenario y, antes de tomar el bajo, saluda a la gente y grita “Fuck Piñera!”, y de inmediato el ánimo queda arriba para, luego de una intro y el arribo de Nai Palm, la carismática vocalista de la banda australiana, disparar una seguidilla de canciones. “Laputa”, “Mobius Streak”, las nuevas “Chivalry Jam” y “Chivalry Is Not Dead” fluían sin parar. Y es que el flow de este neo-soul que propone Hiatus Kaiyote es así de inevitable, con ideas que van desde Fela Kuti hasta Prince, pasando por Jimi Hendrix o Erykah Badu, esta última notoria influencia en la vocalista y sus cadencias.

La naturaleza multidimensional (que Nai trata de “nerd” a cada rato, incluso valiéndose de referencias a animé o videojuegos) hacen que los mundos que exploran las canciones de Hiatus Kaiyote se puedan sostener en una complejidad que también abordan en el ritmo. No se trata sólo del futuro, sino que en tracks como “Swamp Thing” o en otro tema nuevo como “All The Words We Don’t Say” también hay un uso del ritmo y el compás que refiere mucho más a música tribal y primitiva que a aires futuristas. Es esa mezcolanza la que hace de la banda algo tan único, mezclando los sintetizadores asesinos y llenos de intención potente de Simon Mavin como si se tratara de armar una base para un disco de rap o de R&B, y una batería casi sacada del jazz más tradicional de Perrin Moss, todo unido por las figuras de bajo de Paul. Una mezcla precisa y perfecta.

Encárguense de estar hidratados, ustedes viven en el país más árido”, decía Nai cuando entre “Borderline With My Atoms” y “Breathing Underwater” había personas distraídas con alguien que aparentemente se desmayó y debía ser sacado de la cancha del recinto. En otro momento, ella agradeció la resiliencia de la gente y la lucha que están dando, no soltando lo social de este show, integrándolo y haciendo que la energía se sintiera más fuerte. En Hiatus Kaiyote cada espacio es usado de forma inteligente y fuera de la norma, pero, a la vez, con trazos de una familiaridad primitiva. Y es que, aunque los tramos instrumentales son varios, la voz jamás desaparece y hasta se convierte en un instrumento más a disposición, sacando aplausos a cada rato, ya fuera en la mezcla entre “Building A Ladder” y “713” de The Carters (ese proyecto post “Lemonade” de Beyoncé y Jay-Z) o en “Cinnamon Temple”.

El encore fue con “The Lung” y “Nakamarra” cerrando una fiesta de poco más de una hora y cuarenta minutos, siendo precisa en todos sus puntos, con un público perfecto, que cantó, saltó, disfrutó y no fue protagonista, sino que generador de energías para lo que pasaba en el escenario. Si Hiatus Kaiyote era un debut muy esperado, ahora será su retorno el que nos deje esperando porque, desde las raíces más profundas de la música mezcladas con un aire futurista casi sin par en la música popular de hoy, lo de la noche del viernes 13 en la Cúpula Multiespacio fue uno de esos shows cuya calidad será conversada y recordada no sólo en lo que queda de esta década, sino tal vez en lo que venga más adelante.

Setlist

  1. Intro
  2. Laputa
  3. Mobius Streak
  4. Chivalry Jam
  5. Chivalry Is Not Dead
  6. Swamp Thing
  7. Creations Part Two
  8. All the Words We Don’t Say
  9. Molasses
  10. Borderline With My Atoms
  11. Breathing Underwater
  12. Building A Ladder / 713 (original de The Carters) / Pana (original de Tekno Miles)
  13. Boom Child
  14. Atari
  15. By Fire
  16. Cinnamon Temple
  17. The Lung
  18. Nakamarra

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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