Conéctate a nuestras redes
Helloween Helloween

En Vivo

Helloween: Larga vida a las calabazas

Publicado

en

La reunión de Helloween con el vocalista Michael Kiske y el guitarrista Kai Hansen debe ser uno de los acontecimientos más importantes para el metal en esta década. Y es que no se trata sólo del regreso de un par de figuras clave en la historia de la legendaria banda germana, sino que de la unión de los integrantes más emblemáticos de Helloween, del presente y del pasado, quienes decidieron crear un súper combo compuesto por dos vocalistas, tres guitarras, bajo y batería, en una jugada que en el escenario funciona a la perfección, conformando la alineación definitiva de la agrupación. Porque después de lo vivido anoche en el Teatro Caupolicán, después de escuchar la última nota de “I Want Out” interpretada por esta nueva encarnación de las calabazas, es difícil imaginarse en un futuro a un Helloween sin Kiske y Hansen sobre el proscenio.

Comenzando unos minutos pasadas las ocho de la noche, el show, que se extendió por tres horas, hizo un completo repaso por la discografía del grupo, poniendo énfasis obviamente en los clásicos que llevan la voz de Kiske, quien, sin restar mérito al resto de sus compañeros, era la gran estrella de la noche. El calvo cantante, que llegó a la banda con el disco “Keeper Of The Seven Keys: Part I” (1987) y puso su voz a los álbumes más importantes de Helloween, no tendrá el carisma de grandes del estilo como Bruce Dickinson o Rob Halford, pero su voz es una de las más emblemáticas en la historia del heavy metal. Su timbre particular y capacidad de dar con notas altísimas hicieron de su nombre uno de los más admirados por los fanáticos, existiendo incluso un buen número de seguidores que sostienen hasta la fecha que Kiske es –y siempre será– la voz de Helloween, a pesar de que su salida del conjunto ocurrió hace un cuarto de siglo.

Y el alemán hizo honor a su leyenda con sendas versiones de clásicos como “I’m Alive”, “Dr. Stein”, “How Many Tears” y la emocionante “Eagle Fly Free”, en una performance impecable y que echó por la borda las críticas que recibió durante el comienzo del tour, cuando se le acusó del uso de un supuesto playback. Entre las especulaciones, algunos señalaban que sólo eran pistas de apoyo durante los pasajes más complicados, pero la verdad es que anoche, si hubo doblaje, este no se notó para nada e incluso pudimos escuchar algunos “gallitos” por parte del vocalista, como garantía de que el hombre sí estaba haciendo la pega. Su entrega fue total y dejó conformes a todos aquellos fans que soñaban con ver a Helloween comandado por Michael Kiske.

Sin embargo, como señalamos en un principio, en esta gira bautizada como “Pumpkins United” la gran virtud de esta reunión es la suma de sus integrantes, y es ahí donde la presencia de Andi Deris, vocalista del grupo desde el año 1994, se hace imprescindible para conducir el show. Si Kiske es la voz de Helloween, Deris es el frontman, y esta afirmación no busca denostar las capacidades vocales de Deris, quien también es un cantante fenomenal, pero su histrionismo y capacidad de manejo de la audiencia, lo convierten en el gran animador de la velada. La química con Kiske, cuya relación fácilmente podría ser catalogada de “bromance”, es uno de los grandes aciertos de este encuentro, sumada a la dinámica con el resto de sus colegas y con el respetable, confieren a Deris el foco principal del espectáculo.

Tampoco podemos dejar de lado su notable desempeño cuando los éxitos de su legado, tales como “Perfect Gentleman”, “Power” o la poderosa “Sole Survivor”, hicieron acto de presencia en un setlist que dio en el gusto a todo el mundo. Porque incluso Kai Hansen, miembro fundador de Helloween, guitarrista y vocalista en el primer disco de la banda, “Walls Of Jericho” (1985), tuvo la oportunidad de tomarse el Caupolicán con un medley que rescató lo mejor del álbum debut de los alemanes, marcando el pasaje más violento de la velada, con mosh pits furibundos iluminados por la siempre mal ponderada bengala. Lo de Helloween fue una fiesta imparable.

Momentos para el recuerdo hubo por montones, como por ejemplo la interpretación a dos voces de “Forever And One (Neverland)”, la gran apertura con “Halloween”, la apoteósica odisea de “Keeper Of The Seven Keys”, o el entrañable tributo que se hizo al fallecido baterista Ingo Schwichtenberg, músico que formó parte de la primera etapa de Helloween, quien apareció en pantalla realizando un solo de batería para después batirse en un duelo con el actual baterista del grupo, Daniel Löble, en un momento tan surreal como emocionante.

En definitiva, esta nueva visita de Helloween a la capital fue una celebración a su historia, un regalo a sus fanáticos ideado con extremo detalle y cariño. “Pumpkins United” no es una mera reunión para sacar dinero, no: es una verdadera experiencia para quienes han seguido la trayectoria de una banda que ya lleva 33 años de vida. Ojalá todas las reuniones fueran como esta.

Future World” y “I Want Out” bajaron el telón de uno de los mejores shows que este redactor ha visto durante este 2017. Si el sábado pasado King Diamond nos voló la cabeza con su teatro heavy metal, en esta noche de viernes Helloween nos demostró que a veces los sueños se hacen realidad, entregándonos un evento de primera categoría que hizo justicia a todos sus años sobre el camino. Ojalá que esta no sea una reunión pasajera, pero por ahora podemos sacarnos el sombrero y exclamar con orgullo: ¡Larga vida a las calabazas!

Setlist

  1. Halloween
  2. Dr. Stein
  3. I’m Alive
  4. If I Could Fly
  5. Are You Metal?
  6. Kids Of The Century
  7. Waiting For The Thunder
  8. Perfect Gentleman
  9. Starlight / Ride The Sky / Judas / Heavy Metal (Is The Law)
  10. Forever And One (Neverland)
  11. A Tale That Wasn’t Right
  12. I Can
  13. Solo de batería
  14. Ingo Tribute
  15. Livin’ Ain’t No Crime / A Little Time
  16. Why?
  17. Sole Survivor
  18. Power
  19. How Many Tears
  20. Eagle Fly Free
  21. Keeper Of The Seven Keys
  22. Future World
  23. I Want Out

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
Clic para comentar

Responder

En Vivo

Gustavo Santaolalla: El arte de la trayectoria

Publicado

en

Gustavo Santaolalla

La física define a la “trayectoria” como el recorrido que describe un objeto que se desplaza por el espacio. Este término en el ámbito musical se usa indiscriminadamente para hablar de carreras en múltiples estados; ya sea que exista o no un recorrido presente, se habla de las trayectorias para definir a los más grandes, pero pocos emulan a la física y hacen que este desplazamiento continúe. Una cosa es el movimiento hecho, pero otra el que se sigue haciendo, y por prácticamente 50 años, si hay un artista latinoamericano que no ha detenido sus rumbos –y, por tanto, su camino– ese es Gustavo Santaolalla.

Desde el rock profundamente argentino que profesaba en Arco Iris hasta su actualidad, donde se mezclan soundtracks y producciones para artistas desde Café Tacvba hasta Eric Clapton, Santaolalla ha hecho un andar profuso y lleno de canciones, propias y ajenas. Sin embargo, como dijo antes de su primera visita como Gustavo Santaolalla a nuestro país (antes había estado varias veces con Bajofondo), recién a los 66 años lanzó su carrera como solista, la que tiene discos y canciones a su haber, pero que jamás había configurado para girar o mostrarse, quizás en el último acto de humildad que tiene un tipo que gusta del proceso, del camino, ese que invitó a desandar en un Teatro Nescafé de las Artes casi repleto en la fresca noche del 12 de septiembre.

Justo antes de iniciar el show, a eso de las 21:20 horas, el teatro comenzó a aplaudir sin que se hubiera levantado aún el telón: la presencia de Jorge González, quien trabajara con Santaolalla en “Corazones” y su álbum homónimo, generaba vítores raros para un país que no reconoce a sus ídolos en vida, y era un pequeño aperitivo de la energía y sensaciones que inundarían el espacio por casi tres horas.

Todo iniciaba con “Inti Raymi”, y la Santabanda –como se hacen llamar los músicos de Santaolalla– mostraba la variedad de timbres que aparecerían en el show. Con la ovación del teatro, Gustavo aparecía para instalarse y comenzar con el primer set, rico en canciones de Arco Iris, esa banda que armó cuando empezaba a relacionarse con la música, con canciones como “Abre Tu Mente” o “Camino”, las que en el formato de esta gira obtienen matices y colores únicos, alejándose de la falsa psicodelia que se le legó a una banda como Arco Iris, que simplemente incluyó el folklore en el rock en tiempos de apretones mentales y revoluciones hippies. Ahora estas composiciones son atemporales y su construcción sólo alcanza tintes clásicos con los arreglos de este espectáculo, donde es la canción la que manda. Quizás eso hace de Santaolalla un compositor cautivante: deja que la canción mande, y él y los suyos sólo son puntos que arman la trayectoria de estos temas.

Así, a diferencia de otros shows en este formato, se coló un par de temas de su trabajo solista en esta primera parte, “Un Poquito De Tu Amor” y “Compañeros del Sendero”, dos sorpresas de varias que vendrían. Luego volvería a Arco Iris con canciones como la conocida “Zamba”, “Quiero Llegar” o la “Canción De Cuna Para El Niño Astronauta”, tras la cual vendría el recuerdo a la gran Mercedes Sosa y al amigo de mil batallas de Gustavo, León Gieco, para cerrar esa primera parte con el “Río De Las Penas” Intensa forma de dejar esperando a una audiencia que ya veía que el concierto iba para largo, y que sería incluso más extenso que las fechas anteriores hechas por Santaolalla y la Santabanda, sólida en todo momento, con Barbarita Palacios, Javier Casalla, Nicolás Rainone, Andrés Beeuwsaert y Pablo González haciendo gala de su carácter de multiinstrumentistas para dominar cada faceta que las canciones ponen en frente.

Al volver –­casi de improviso– Santaolalla irrumpe con “No Existe Fuerza en el Mundo”, que interpretara Gieco, mostrando lo importante de esa alianza para Gustavo. Luego de esto aparecería el trabajo completamente solista, con tracks como “A Solas” o “Todo Vale” para dar paso a otra corriente más atmosférica de la labor de este artista, que son los soundtracks, eligiendo “De Ushuaia A La Quiaca” de “Diarios de Motocicleta”, el main theme de la banda sonora del videojuego “The Last Of Us”, y un medley de “Brokeback Mountain”, mostrando la diversidad de espíritus, donde destaca el uso del charango y su timbre tan característico, entregando solemnidad y recogimiento, tal como el que se sintió en el homenaje hecho a Jorge González. Luego de mencionarlo para dar con una ovación gigante nuevamente, Santaolalla habla de los lazos que lo unen con González y dice que habrá un disco en honor a él, y que contará con una interpretación de “Por Amarte”, del “Corazones” (1991), ese disco que juntó por primera vez a dos de los artistas más importantes del continente. La versión fue sentida, contenida, una preciosa reversión donde Santaolalla ahondó en el sufrimiento del hablante. Si como compositor es clave, como intérprete se subvalora la intensidad que alcanza y que parece trascendental, más allá de lo obvio.

Debe ser, sino la experiencia, la trayectoria, esos caminos que se cruzan para corear “Mañana Campestre” o sentir “Pena En Mi Corazón”. Bajofondo y Arco Iris. Dos caras de un mismo creador, una apelando a las oscuridades y sus brillos, y otra a la belleza de la luz, tanto interna como externa, lo que trasunta en la belleza tierna de “Vecinos” y en la fuerza de “Ando Rodando”, que luego sólo crecería con la interpretación, a pura garganta y caja, en honor a la tradición de la vidala, para terminar con “Sudamérica” de Arco Iris y “Pa’ Bailar” de Bajofondo, ya con todo el mundo de pie, disfrutando de uno de esos artistas que no se cansan de deambular y hacer que su punto en la inmensidad del cosmos nunca deje de andar. Treinta canciones en casi tres horas, incluyendo el intermedio de quince minutos, emociones por montones y un sonido cálido que permitía a la voz de Santaolalla sobresalir. Pocas veces un espectáculo es capaz de capturar todas las facetas de un artista, en especial uno de tan amplio espectro, y ese fue el lujo que entregó Gustavo Santaolalla en el inicio de una gira solista que no es más que la demostración del más fino arte de la trayectoria.

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 4 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 4 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 4 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 4 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 4 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 4 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 4 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 4 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 5 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Eat The Elephant Eat The Elephant
DiscosHace 5 meses

A Perfect Circle – “Eat The Elephant”

La espera no es algo a lo que estemos acostumbrados en la modernidad, a estas alturas parece un concepto extraño...

Publicidad
Publicidad

Más vistas