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Gepe: Como un León De Tierra

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Animales sagrados para algunas tribus en África y sujetos astutos frecuentados en las fábulas, los camaleones pueden cambiar de color de acuerdo a las circunstancias. Y tan natural como la flexibilidad de los leones de tierra, aparece una nueva tonalidad en la discografía de Gepe, camuflando el pop que ha cultivado durante toda su carrera con la tradicional música andina.

Pasadas las diez de la noche, y con el Club Chocolate repleto, comenzaron a sonar las trompetas de “En La Naturaleza (4-3-2-1-0)”. El primer single de “GP” (2012), fue la obertura elegida para un espectáculo que vuelve a poner al san miguelino en lo más alto de la música nacional. Vistiendo una chaqueta y guantes que parecían emular los mejores tiempos de Michael Jackson, sus pasos de baile lo transformaban en el mejor exponente de reggaeton del país.

Apoyado por Pedro Piedra, Felicia Morales y Gonzalo Yáñez, entre otros músicos, los ritmos andinos que caracterizan este nuevo LP fueron graficados con cuatro bailarines que desparramaban una Diablada sobre el escenario. Instalado tras su batería, Gepe aprovechó de repasar parte de su catálogo con “Celosia”, haciendo recordar sus primeras composiciones ligadas al synth pop del disco “Hungría” (2007). A esa altura, una buena parte del público coreaba cada una de las canciones, incluso aquellas que fueron presentadas recién este martes.

Siguiendo con su nuevo material, presentó “Bacán Tu Casa”, tema que gana por su simpleza en el relato de la búsqueda de su lugar en el mundo junto a otra persona; “Platina”, que podría ser un homenaje a “Cuando Pase El Temblor” de Soda Stereo, con el ex vocalista de No Me Acuerdo impecable con el charango; y la primera incursión de Fakuta en el show (haciendo el papel de la mexicana Carla Morrison) con “Bailar Bien Bailar Mal”. Además, tituló “Fruta Y Té” como “su primera canción reggae”, mientras unos globos coloridos gigantes jugaban con las palmas del público botando por todo el club. Y concluyó esta revisión de la primera mitad de “GP” con “Campos Magnéticos”, una canción que habla de la nostalgia de los cambios, con un desenlace protagonizado por el violonchelo de Felicia que llega directo al alma y a la melancolía de los recuerdos.

“A La Vista” retrocedió el tiempo en cinco años, con una interpretación tan sincera que el público hasta parecía ser testigo de un quiebre amoroso. Y vendrían más sorpresas. En la mitad del show, Gepe invitó nuevamente a Fakuta a subirse al escenario para cantar dos cover de “unos grupos que en el ’91 hicieron discos importantes”. Y cuando entonaron “Ojalá Que Llueva” de Juan Luis Guerra, el público terminó de entregarse. Más aún, con la versión acústica de “Doble Opuesto” de La Ley, los asistentes recibieron un espectáculo irrepetible, con una cantidad inimaginable de matices nuevos en el trabajo de Riveros.

Continuó con “Un Día Ayer”, el segundo single de “Audiovisión” (2010). Pero el punto más alto de la noche llegó inmediatamente después, porque antes de que comenzaran a sonar los samples de “Por La Ventana”, Gepe ya estaba en medio de la pista del Club Chocolate con todos los reporteros gráficos alrededor y con el público que quiso cantar junto a él. La postal concluyó con los espectadores levantando al multi-instrumentista sobre sus manos y coreando “Alto, Sigo, Me Voy…”. La batalla entre el bien y el mal de la Diablada regresó junto a la presentación de “Con Un Solo Zapato No Se Puede Caminar”, terminando la primera parte de un show que demostró esa flexibilidad de Daniel, cual camaleón, que hace que cada nueva variación sea tan natural como la anterior.

Tras abandonar un momento el escenario, el cantautor volvió en soledad para cantar “Las Piedras”, y otros dos hits de “Audiovisión”: la intensamente suave “Ayelén” y la coreográfica “12 Minerales”. La presentación terminó de explotar con “Bomba Chaya”, otra de las canciones más nortinas de “GP”, donde el público no pudo negarle al cuerpo moverse, viendo a las bailarinas, diablos y músicos derramar las últimas energías, después de casi una hora y media de show.

Daniel volvería por última vez, acompañado de su guitarra, para tocar “Un Gran Vacío”, de la misma forma como finaliza su nuevo trabajo: sereno y simple, rememorando las primeras notas y versos de su carrera como solista.

Innovación y reinvención pueden ser parte de los conceptos más definitorios de la música de Gepe. Mimetizado a la perfección con su entorno, es capaz de pasar de los sintetizadores pop y los sonidos programados al homenaje más profundo a “La Nueva Canción Chilena”; y de mezclar, a punta de trompeta, flauta y charango, la música andina con la base clásica del reggaeton. Con una sencillez extraordinaria. Con una naturalidad animal. Tal como un camaleón. Como un león de tierra.

Por Bastián García

Fotos por Julio Ortúzar

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Nina

    26-Oct-2012 en 6:41 pm

    Que excelente resumen de lo que fue y doy fe que se sintió así.
    Genial a quién escribió esto 🙂

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En Vivo

U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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