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Foo Fighters: Haciendo historia

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Dejémonos de tonteras. Pongamos, de una vez por todas, los puntos sobre las íes. Es hora de sincerarnos y de manifestar a viva voz una verdad que para la gran mayoría va a ser, desde el día de hoy, un dogma incuestionable. Y es que a eso de las 20:30 hrs. del 01 de Abril de 2012, en nuestro querido Santiago de Chile, se pudo comprobar a ciencia cierta que hoy por hoy no hay banda de rock en el mundo que sea más importante que Foo Fighters. Y si existe alguien que tenga la osadía de señalar lo contrario, tendrá que dar argumentos de peso, por que lo experimentado en el Parque O’Higgins puede ser catalogado de una sola manera: Histórico.

Desde que se anunció el cartel para la edición 2012 del Festival Lollapalooza Chile, se llegó a un rápido consenso en relación a que la banda liderada por Dave Grohl sería el plato fuerte, aumentando así las expectativas de fanáticos y oyentes casuales. Años de espera terminarían por fin y la deuda de Foo Fighters con Chile quedaría finalmente saldada. Y qué mejor instancia para recibir a estos titanes del Rock & Roll por primera vez, que en uno de los dos mejores festivales de música de nuestro país.

20:30 hrs. en punto y el público comienza a impacientarse. Abundan las miradas nerviosas y se empieza a especular acerca de la canción con que abrirán el show. La aparición de los conductores de TVN en las pantallas gigantes, no hace más que exasperar los ánimos de unos cuantos fanáticos que a esa altura poco podían hacer para controlar sus nervios. La gran mayoría de la gente se mantiene serena, pero atenta, de manera de no perderse ningún detalle. Es ahí cuando Dave Grohl hace su entrada triunfal en el Claro/LG Stage, dirigiéndose hacia la plataforma central que él mismo pidió fuera instalada. Comienza el riff de “All My Life” y el resto de la banda hace ingreso al escenario. Se desata el caos.

Uno de los atributos más importantes de Foo Fighters tiene que ver con su capacidad de entregar éxitos radiales en cada una de sus obras discográficas. Con siete discos en el cuerpo, el arsenal de singles que tiene esta banda es envidiable y comparable sólo con el de un puñado de bandas. La entrega incesante de golpes musicales fue notoria y el público demostró aquello coreando prácticamente cada una de las canciones interpretadas por la agrupación norteamericana. “All My Life” (del disco “One By One” del año 2002) desató la locura. Dave Grohl demostró que un buen frontman no necesita de una voz privilegiada para tener al público a sus pies. Lo que no tiene en calidad vocal, lo compensa con creces con personalidad, carisma y entrega. Todo un personaje, un verdadero Rock Star, y de esos, hay pocos en el mundo.

La jornada continuó con “Rope”, potente single de su último álbum “Wasting Light” (2011), que cuenta con un riff endemoniado, que fue coreado por los extasiados asistentes. La fiesta se había desatado, pero existía un pequeño inconveniente. En determinados sectores (sobre todo en las zonas laterales) el sonido distaba de ser el ideal, y a ratos la voz de Grohl se perdía. Ya en el día anterior, con Cage The Elephant, se presentaron problemas de sonido en el Claro/LG Stage, lo que se suma a la falta de potencia del mismo durante la presentación de Joan Jett & The Blackhearts. Nada muy terrible, pero un detalle que para muchos no pasó desapercibido.

“The Pretender”, “My Hero”, “Learn To Fly” y “White Limo” transportaron a la audiencia en un frenético viaje por la historia de Foo Fighters. Dicho recorrido tenía como único anfitrión a Dave Grohl, quien las oficiaba como maestro de ceremonia. El resto de la banda se mantenía a raya, enfocándose en sus labores musicales, con un Taylor Hawkins como única excepción. Este último fue el único integrante de la banda además de Grohl que interactuó con el público, señalando incluso que si no fuera por el ex Nirvana, todos ellos se habrían tenido que dedicar a trabajar como repartidores de pizza. Un sentido reconocimiento al líder de la banda.

Sobra decir que cada una de las canciones mencionadas anteriormente, fueron coreadas fielmente por el público. Y no sólo eso. Cada una de ellas contó con una interpretación que iba más allá de lo que se encuentra en los discos. Foo Fighters entiende que un show en vivo es una experiencia y que aquello que uno escucha en la radio o en el iPod es apenas una pizca de lo que uno terminará experimentando en su show. Cada tema interpretado era extendido, pero de manera orgánica, natural, sin elementos artificiales o forzados. Ejemplo de esto es que no cayeron casi nunca en el cliché ese de “repeat after me”, que tantos artistas utilizan como excusa para ensanchar sus obras. Aquí ocurrió todo lo contrario. Si se daba uno de esos momentos donde el público coreaba repetitivamente una melodía, era producto de la espontaneidad de la audiencia. Durante la interpretación de “Arlandria” se dio justamente ese fenómeno. Miles de personas corearon la melodía de la canción y le añadieron un toque que dejó a Dave Grohl sumamente sorprendido. Un maravilloso momento que no puede ser descrito y que sin duda quedará en la memoria de los asistentes.

“Breakout” ayudó a mantener los ánimos caldeados. El inicio de dicha canción, con un coro en el que participó toda la audiencia, no hizo más que aumentar el nivel de algarabía existente. Tras dicho tema se dio paso a la introducción de cada uno de los miembros de la banda. Nate Mendel, Chris Shiflett, Rami Jaffee (quién según Grohl estaba ahí para tocar apenas en tres canciones) y Pat Smear fueron presentados en sociedad. Abundaron los solos de guitarra, de batería e incluso de… ¡Acordeón! (Una clara señal del Apocalipsis en palabras de Grohl). Tras eso, Taylor Hawkins se puso el traje de vocalista para la interpretación de “Cold Day In The Sun”.

Previamente, Dave Grohl había señalado que “Breakout” venía a ser un regalo para los fanáticos más antiguos de Foo Fighters. Si bien se agradece el gesto, la verdad es que el verdadero regalo fue “Stacked Actors”. Dicha canción, sacada del “There Is Nothing Left To Lose” (1999), tuvo absolutamente de todo. Desde duelos de guitarras hasta un quiebre sacado de “Feel Good Hit Of The Summer” de Queens Of The Stone Age. Una joya.

“Walk”, “Monkey Wrench” y “Let It Die” demostraron que para los Foo no importa el nivel de intensidad o de velocidad, todas sus canciones golpean, y golpean fuerte. Y ya con más de hora y media de show, era increíble ver como la energía del público no decaía en lo más mínimo. “These Days” encantó a la audiencia, demostrando por qué es una de las canciones favoritas de Dave Grohl. “This Is A Call” desató la histeria colectiva y se transformó rápidamente en uno de los puntos altos de la jornada. Con una pequeña mención a “In The Flesh?” de Pink Floyd logró elevar los ánimos a un nivel impensado. “Best Of You” cerró la primera parte del show de la mejor manera posible. Con un público completamente enardecido, coreando un himno que a esta altura ya es un verdadero clásico.

El encore fue un show aparte y completamente espectacular. La negociación del número de canciones por tocar fue sencillamente notable. Dave Grohl sabe cómo manejarse dentro y fuera del escenario, y cada una de sus intervenciones le sacaba más de una carcajada al público. Un tipo genuino que no paró de señalar lo sorprendido que estaba con la respuesta de la audiencia.

Una versión acústica de “Wheels” marcó el retorno al escenario de Grohl. Fue tras ese tema que el líder de Foo Fighters aprovechó para dar las gracias a Perry Farrel, organizador y creador de Lollapalooza. Y no sólo eso. También le dedicó la interpretación de “Times Like These”. Otra de esas obras que a estas alturas no necesitan introducción. La complicidad con el público ya era total, por lo que la banda se dio el tiempo incluso de tontear (en el mejor sentido de la palabra) al ritmo de “Young Man Blues” de Mose Allison. El fin de la extenuante jornada se acercaba y era hora de uno de los momentos esperados por muchos. Joan Jett se unió a la banda en el escenario para interpretar “Bad Reputation”. Dicha colaboración había sido “promocionada” hasta el cansancio, pero no por eso dejó de ser especial. Tener a dos iconos del Rock en un escenario resultaba sorprendente.

Tras casi dos horas y media, las energías decaían, pero quedaba suficiente para un último esfuerzo. El tema más esperado de la jornada. “Everlong”, el himno por excelencia de los Foo Fighters, fue el tema elegido para cerrar no sólo la presentación de la banda, sino que para finalizar también la edición 2012 de Lollapalooza Chile. Un broche de oro para una jornada sencillamente espectacular. Son pocos los adjetivos que ayudan a describir un tema que raya en la perfección.

No fue necesario un apoteósico escenario, ni una elaborada puesta en escena. Sólo se necesitó una banda de Rock & Roll y un público completamente comprometido con la causa. Lo de Foo Fighters fue épico. Quienes presenciaron su show son unos verdaderos privilegiados. Testigos de una presentación que arrasó con todo a su paso. Están en su mejor momento, qué duda cabe, y “Wasting Light” es por lejos su mejor obra. En definitiva, si existía un momento para verlos por primera vez, era este.

Es hora de correr la voz y de anunciar la buena nueva: Foo Fighters es hoy por hoy la banda de rock más importante del mundo. La espera fue larga, pero vaya que valió la pena.

Setlist:

  1. All My Life
  2. Rope
  3. The Pretender
  4. My Hero
  5. Learn To Fly
  6. White Limo
  7. Arlandria
  8. Breakout
  9. Cold Day In The Sun
  10. Long Road To Ruin
  11. Stacked Actors
  12. Walk
  13. Monkey Wrench
  14. Let It Die
  15. These Days
  16. This Is A Call (“In The Flesh?” de Pink Floyd)
  17. Best Of You
  18. Wheels
  19. Times Like These (“Young Man Blues” de Mose Allison)
  20. Bad Reputation (cover de Joan Jett)
  21. Everlong

 Por Emilio Guerrero

Fotos por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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