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Festival SónarSound Santiago 2015

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La apuesta era compleja desde la previa. Cuando se hablaba de SónarSound, la encarnación que el tradicional e innovador festival Sónar que se realiza desde hace más de dos décadas en Barcelona tendría en Chile, no era extraño encontrarse con la asociación inmediata a dos nombres y nada más. Hot Chip y The Chemical Brothers regresaban a Chile para el festival, y parecían ser las únicas atracciones a nivel de comentarios y de expectativas. Desde este escenario, era particularmente complejo para la marca –ya consolidada en sus lineamientos basales– pensar en un desarrollo adecuado en nuestro país. Este era el desafío que se debía superar en la extensa jornada sabatina del 05 de diciembre en los Hangares Suricato, en Cerrillos.

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Lo cierto es que lentamente las cosas fueron mejorando en algunos aspectos, en especial en afluencia de gente. Al comienzo, antes de que siquiera partiera la música, había un millar de personas recorriendo con tranquilidad los rincones con sombra del espacio en el ex Aeropuerto de Cerrillos. Entre el espacio de sombras y el galpón usado para la muestra Sónar+D la concurrencia se cobijaba del sol reinante, mientras la música aún no partía. Isa Rojas recién sería el primer número en escena en el subescenario de DJs del SonarClub, escenario principal que también era la primera imagen que recibía a los asistentes. Más como música de bienvenida que otra cosa, la gente pasaba de largo de ahí, lo que se repetiría con Nabucodonosor más tarde.

Sonar+D-7

Mientras, el hangar Sónar+D estaba en pleno funcionamiento, y era un espacio que hacía justicia a las ideas de innovación, tecnología y creatividad que impulsa el festival, con una cantidad de público para la mayoría de las actividades, aunque el lugar se hacía caótico muchas veces. Existía una variedad enorme de propuestas muy interesantes, y que merecían de todas maneras un espacio con mayor trascendencia al que se podía aspirar en Sónar+D. Sólo mencionaremos dos que sin duda mostraban algo más que mera innovación tecnológica, sino que un afán de unir cosas desconocidas y necesarias de aprehender por las audiencias, con ideas interesantes.

Sonar+D-16

El primero es Proyecto Quipu, codirigido por la documentalista chilena María Ignacia Court, que muestra las historias de 272.000 mujeres y 21.000 hombres peruanos, que en la década del 90 fueron esterilizados, muchos sin su consentimiento, y que no habían sido escuchados hasta ahora, cuando a través de un documental interactivo cuentan lo que han padecido.

Sonar+D-2

El segundo es Sonidos de ALMA, donde se podían escuchar las ondas de radio que son captadas por el radiotelescopio ALMA, y que se tradujeron a ondas sonoras, las que incluso fueron trabajadas por artistas electrónicos nacionales. Como estas, hay muchas otras propuestas que se podían ver en Sónar+D, pero que se perdían en medio del tumulto de puestos y mensajes en el aire. Quizás en siguientes ediciones del festival se puede considerar un espacio más amplio que le haga justicia a lo exhibido, que sin duda incluía muchas cosas dignas de comentario.

A las 15:30, de forma puntual, partió la actividad en el hangar destinado al escenario SónarHall. De partida cabe destacar que la producción trabajó en el problema más grave que se vio en este espacio en Santiago Gets Louder: el rebote. Es cierto que en la electrónica, como la presentada por Tribu Austral, no genera tanto problema en ese sentido, pero es importante que se haya resuelto, y así todo sonó de forma impecable en SónarHall durante toda la jornada. Tribu Austral, ante no poca gente, sacó adelante su tarea de la mano de un sonido que mezclaba lo folklórico con electrónica. Interesante, aunque le faltaba un poco de capacidad para propiciar mayores puentes entre ambos mundos y así dotar de mayores grados de urgencia a la propuesta, cosa que sí lograba Valesuchi en la apertura del escenario SonarVillage, con un sonido tan bailable como reflexivo. Siendo capaz de moverse con gracia entre los beats más oscuros y luego en los más festivos, su show fue una construcción de las más sólidas en el festival, sin espacio para los lastres, y sí para los pasos de baile en medio de árboles que generaban una sombra aprovechada por muchos para iniciar la fiesta.

DJ VASCULAR B2B FANTASNA

Aunque en la mayoría de la jornada de la tarde no hubo actos de mayor trascendencia en su valor musical, y que explicaban la poca afluencia de gente, sí hubo momentos que generaron inflexiones en la fiesta. Los b2b de la gente de Discos Pegaos, sello chileno de electrónica que basa su producción en ser más depositario del hip hop y la música negra, más que del house que últimamente se ha tomado la escena nacional. Esta influencia les entregó, tanto a Vaskular con Fantasna, como a Dementira con Motivado, una libertad que aprovecharon a concho en un formato back to back que también entregaba un dinamismo que derivó en grandes momentos en lo musical.

DEMENTIRA B2B MOTIVADO

No es casualidad que en ambos shows haya crecido mucho la audiencia, pese a que era temprano. Lo de Vaskular con Fantasna le dio una vida que hasta ese momento era inexistente al escenario principal, con bastante mérito pensando en el sol dominante. Lo mismo con Dementira y Motivado, que hicieron que la gente en los pastos se parara y bailara con sabor y cadencia.

PAREJA

Mientras, en el SonarHall DJ Caso estaba armando una fiesta también con sabores cercanos al hip hop y al pop, y luego DJs Pareja llevó la diversión de su propuesta pegote y dedicada a entretener a punta de un sonido muy latino, el mismo que llamó la atención de Matías Aguayo para anotarlos en su sello Cómeme, y que en vivo logra una cuota de diálogo con el público que pocos DJ set se atreven a tener, más allá de los movimientos y palabras típicas y cancinas que se advierten en muchos. Los argentinos logran escapar del cliché, y eso es un éxito en estas lides. En paralelo, en el SonarVillage, Lavinia Yelp hacía un show basado en el poder de un sintetizador capaz de sonar tétrico y misterioso, descolocando al público, y que fue un quiebre, tal vez un poco abrupto para lo que estaba ocurriendo en el festival ya a esa hora.

Gorgon City @ SónarSound-6

Supuestamente Gorgon City era parte de los números estelares del festival, que con su mezcla entre drum’n’bass y pop ha generado parte de los himnos de las fiestas electrónicas alrededor del mundo, en un formato live con toda la potencia que las crónicas indicaban que ganaba su propuesta en vivo. El problema es que eso nunca pudo ser visto: líos técnicos hicieron que no sólo no se viera este show, sino que también se viera un DJ set improvisado, y que se notó improvisado; por decirlo de otro modo, que se notó hecho porque sí, y que lamentablemente le bajó el perfil a la espera de los números principales de la jornada. Los de London sin duda hicieron bailar a su público, porque tienen la capacidad de hacer que la gente lo pase bien, pero musicalmente fallaron en siquiera entregar una pequeña parte de lo que sí son capaces de hacer con sus propias canciones, y eso es grave en las instancias principales de un festival que, además, tiene un nombre y un prestigio heredado, como es SónarSound.

Gorgon City @ SónarSound-5

Luego vendría el b2b de Daniel Klauser y Matías Rivera. La dupla de productores chilenos se presentó en el escenario principal un poco más tarde de lo contemplado, debido al problema técnico que también perjudicó la actuación de Gorgon City, cuando el sol ya se estaba escondiendo y la gente se apostaba sin mayores problemas en la explanada central, para bailar y aprovechar el resto de una jornada muy prometedora. Mostrando un set más orientado hacia el house, los nacionales mantuvieron a la gente conectada  con el show, sin salirse demasiado del libreto, y cumpliendo con la misión de continuar la marcha.

Hot Chip @ SónarSound-8

That’s how it starts” se escucha en el último momento del show que entregó Hot Chip en su nuevo reencuentro con Chile, en lo ofrecido en SónarSound, y quizás esa frase se podía aplicar al festival completo, que realmente veía partir sus momentos más relevantes con un show perfecto y a la altura de un evento de estas características. También, por cierto, era una revancha. Cuando Hot Chip vino a nuestro país por última vez, fue en Lollapalooza 2013, donde brillaron a su modo, con pulcritud, pero pasaron sin pena ni gloria, con una conexión nula con el público. Por ello, 2015 se presentaba como la chance de la revancha de los chilenos con los británicos, y vaya que sí la hubo.

Hot Chip @ SónarSound-2

Hot Chip siempre había tenido la dificultad de graficar en sus discos esa capacidad de ser una aplanadora en vivo, pero con “Why Make Sense?” (2015) esto se consiguió de gran forma, y eso se nota incluso en las capacidades integradas en canciones del repertorio más antiguo del conjunto. “Why Make Sense?” no sólo es un álbum que muestra las inquietudes del actual septeto, sino que también cómo quieren sonar hoy, e incluso clásicos como “Over And Over” se demuestran como partes fundamentales de un discurso con más pies en el presente que en el pasado, tal como se vio en el escenario.

Hot Chip @ SónarSound-7

En 60 minutos, Hot Chip hizo y deshizo, movió a la masa como ningún otro acto del festival, y esto tiene mucho que ver con el uso de múltiples instrumentos en vivo. En un evento donde las tornamesas y los pads son la regla, presenciar a un grupo con baterías y percusiones de distinto tipo ya era una bocanada de aire fresco, más aun viendo cómo se usan estos elementos. La fiesta en su carácter más orgánico se tomaba el lugar donde la tecnología y la innovación eran conceptos dominantes, para terminar dándonos cuenta de que el movimiento de las mentes, el compás de los cuerpos y la generación de recuerdos queda suscrita a la calidad musical, más allá de cómo se llega a ella.

Hot Chip @ SónarSound-4

El set de Hot Chip a veces junta canciones de forma perfecta, como pasa con “Ready For The Floor” con “I Feel Better” o “One Life Stand” con “Night & Day”, y claro, ahí comparten características con los DJs que saben cómo hacer el traslape de forma perfecta. Lo que también Hot Chip maneja muy bien son las pausas, muy mínimas en su compacto espectáculo, pero que permiten ver la efervescencia del público que por primera vez en la jornada se empinó sobre el límite de la decena de miles de asistentes. En una hora se pudo ver la categoría de un conjunto que lleva una década entregando parte de la mejor música para bailar en el planeta, y que además es depositario de la necesidad de innovar. Un nombre perfecto para un SónarSound, y un reencuentro con sabor a victoria para Hot Chip y, en especial, para sus fans.

DJ Tennis @ SónarSound-2

El italiano Dj Tennis, que aparte de la música se maneja en un gran número de disciplinas, debutó en nuestro país frente a un público que, en su mayoría, se apostó frente al escenario principal para esperar la actuación de Hot Chip. Aun así, el hombre que se destaca por realizar remixes de otros artistas, tales como Trentemølle, entregó un set preciso y entretenido, donde el house volvió a ser protagonista. Composiciones propias, como “Divisions” o “You Closed My Eyes”, se hicieron presentes en el baile para culminar con “Could You Be Loved” de Bob Marley, en su versión original, para dejar a todo el mundo prendido y en buena onda para recibir a Hot Chip. Sin ser uno de los protagonistas de la noche, Dj Tennis debutó en SónarSound con los brazos en alto.

El duo inglés de música electrónica, The Chemical Brothers, regresó al país a ocho años de su último concierto en la capital, en el marco del festival Creamfields, promocionando su más reciente disco, “Born In The Echoes” (2015), poniendo la guinda de la torta al festival con un show audiovisualmente espectacular, donde se presentó un set preciso que se destacó por la intensidad y potente sonido, dejando a la explanada de los Hangares Suricato en un completo éxtasis.

The Chemical Brothers @ SónarSound-8

Los británicos no se vinieron con cuentos y, después de una breve introducción, “Hey Boy Hey Girl”, el hit que marcó a la electrónica a fines del milenio pasado, desató la fiesta en todo el lugar. Los músicos trabajaban desde sus consolas mientras psicodélicos videos acompañaban la música, logrando un efecto hipnotizante, donde la imagen y sonido se complementan de manera perfecta en un show simplemente alucinante. “EML Ritual” nos montaba a bordo de una especie de centrifuga; “Do it Again” unida con “Go” jugaron con imágenes de bailarines y patinadores sacados de una película de ciencia ficción de los años ochenta; mientras que “Swoon” nos llevaba por parajes más oníricos. Todo entregado con fineza y buen gusto, corroborando la clase detrás de la dupla y el sitial que ocupan dentro de la electrónica mundial.

The Chemical Brothers @ SónarSound-1

Regresábamos al pasado con “Star Guitar” y luego volvíamos al presente con el sencillo “Sometimes I Feel So Deserted”, en plena sección media del show, que se caracterizó por su potencia. “Chemical Beats” se hizo presente con su potente kick, el que hizo retumbar a todo el recinto. “Setting Sun”, “Saturate” y “Elektrobank” fueron los cortes más intensos de la noche, donde el ruido de distorsiones funcionaba como sierras eléctricas en los tímpanos de los presentes. Todo era locura en el escenario principal de los Hangares Suricato, más aun cuando la “película” que acompañaba a “I’ll See You There”, llena de demonios y personajes surreales, nos sumergió en una verdadera pesadilla de colores. De la mano de “Believe” nos fuimos a una especie de encore, donde unas estructuras con luces robotizadas se unieron a la parte central del escenario, para continuar la marcha con el medley compuesto por “Snow / Surface To Air” y “Escape Velocity / The Golden Path”.

The Chemical Brothers @ SónarSound-2

El montaje seguía sorprendiendo, cuando dos robots bajaron desde el cielo para posarse sobre el escenario, mientras “Under The Influence” sonaba de fondo. El gran final lo puso la fusión de “Galvanize / Music: Response” y la infaltable “Block Rockin’ Beats”, cerrando un verdadero festín para los sentidos. La ovación fue generalizada y el impacto de la presentación de la dupla fue de tal magnitud, que casi pareció que todo lo que pasó antes y después de su show, no ocurrió. Impecable e inolvidable, The Chemical Brothers mostró todas sus credenciales y fue la estrella en un festival lleno de buenos números. Para atesorarlo en la memoria hasta una próxima vez.

The Chemical Brothers @ SónarSound-14

Tras la explosión de los Chems, el mar de gente se movía en corrientes extrañas, pero el ánimo imperante era claro para quienes se quedaron: la fiesta continuaba, y tras unos minutos, el escenario principal recibió a Brodinski, uno que sí fue capaz de entregar algo acorde a lo esperado en la previa. Su mezcla de sonidos minimalistas con el house más profundo hace que exista la chance de perderse en medio de los sonidos, pero a la vez advertir que se está presenciando un espectáculo que no sólo quiere ver pies y brazos moviéndose al son de los compases y los beats, sino que también ser escuchado, algo que también ocurría con el buen DJ set que se mandó Orlando Higginbottom, más conocido como Totally Enormous Extinct Dinosaurs, aunque siempre será una lástima no haber podido ver a este proyecto a sus anchas, nombre que también hubiera generado mayores expectativas de haber confirmado un live set.

MODESELEKTOR

El cierre de la fiesta fue con Modeselektor, y entregaron lo esperado, pese a que también era un DJ set. Tener a artistas muy reconocidos de la electrónica y con propuestas tan interesantes como los alemanes puede ser un despropósito, aunque vale consignar que la mayor parte del prestigio de Modeselektor es por remixear a otros, lo que funcionó muy bien en en el cierre de SónarSound.

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Aunque el evento venía precedido de una identidad consolidada a nivel internacional, no se puede evitar pensar que SónarSound se sintió como un festival totalmente debutante, con una concentración excesiva de sus números principales en horarios donde topaban unos con otros (como Evian Christ, uno de los actos más importantes del festival, con The Chemical Brothers) y también con problemas como la poca oferta de comidas y el poco stock de algunas bebidas, algo extraño considerando la experticia de la productora en eventos masivos. Quizás se subestimó a la gente o a lo que el mismo festival podía generar, pero lo bueno es que existe la posibilidad de mejorar sobre la marcha. Pese al poco espacio, la curatoria hecha en Sónar+D se sintió genuina y llena de variedad, y esperemos que este congreso dentro del festival gane protagonismo, así como también haya más cuidado con detalles como los buses de acercamiento, que generaron molestia en parte importante de la audiencia. SónarSound tiene espacio para mejorar y sin duda que lo hará, porque la apuesta –compleja y todo–, al menos en este primer episodio, resultó satisfactoria.

Por Sebastián Zumelzu Manuel Toledo-Campos

Fotos por Praxila Larenas Nicolás Aros

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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