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Festival Cosquín Rock Chile, Día 2

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Luego de una exitosa primera jornada con Ska-P como el show principal, el festival Cosquín Rock Chile se disponía a realizar su segunda y última fecha, la que vería shows como el de Cypress Hill, Molotov, Ana Tijoux, y una gran variedad de músicos de trayectoria mostrando nuevos proyectos, como el caso de Ángel Parra y Rulo, por mencionar algunos.

En lo práctico, Ciro y Los Persas fue uno de los primeros grandes combos de la velada, destacando con canciones como “Banda de Garage” y “Ciudad Animal”, además de los infaltables covers a Los Piojos, la antigua agrupación de su líder, Andrés Ciro, quien con su inconfundible voz encendió el ambiente para la gente que ya se disponía a pasar todo el día dentro del Movistar Arena disfrutando de los artistas.

Cigarbox Man sería el primero de los grandes sets que se vivieron en La Casita del Blues, llenando de rock la tarde en el patio del Movistar Arena. El proyecto liderado por el músico Felipe Úbeda, quien posteriormente sumó a los ex Bunkers, Mauricio Basualto y Gonzalo López, expuso su sonido con tintes de un blues cantinero, propio de su cigarbox guitar, elemento primordial durante la presentación. Canciones como “Cool Times” demostraron que el rock nacional puede renovarse y buscar nuevos horizontes, incluso al tomar elementos vintage para su desarrollo. Es evidente que la misión aquí se cumplió, con el que seguramente terminó siendo uno de los descubrimientos más interesantes para los asistentes que no estaban familiarizados con la música de este proyecto.

Desde temprano, BBS Paranoicos repasó sus más de 25 años de carrera a punta de punk rock y energía escénica, prendiendo a los más entusiastas mientras la banda despachaba canciones provenientes de su sólida discografía, en la que “Hardcore Para Señoritas” (1997) asoma como el más destacado dentro de ella.

Con la misma actitud, pero en otra vereda sonora, Macha Asenjo volvió a subirse al escenario, esta vez con Chico Trujillo y su cumbia, armando la fiesta con “Conductor”, “Gran Pecador”, “Loca”, y todas esas otras canciones que siempre harán bailar al respetable sin importar el contexto. A pesar de que el marco de público no se asimilaba al de la jornada anterior, el entusiasmo seguía intacto; la gente no se cansaría de vivir la música.

Mientras tanto, la jornada en el patio continuaba con Rulo, integrante de Los Tetas, quien expuso las canciones de su álbum debut, “Vendaval”, lanzado en 2017, con el que se acercó a la vereda del pop, metiéndose de manera sutil en diversos estilos de la música latinoamericana, entregándoles un toque contemporáneo a sus composiciones mediante un show donde la fusión musical fue una pieza principal.

El escenario Temático, en tanto, recibió a un amplio marco de público para el turno de Ana Tijoux. La artista nacional ha pasado por un muy buen momento gracias a su llegada a los mercados internacionales, tanto en Norteamérica como en Europa, por lo que su arribo a Cosquín Rock prometía ser uno de los más destacados de la jornada. Infaltables como “Vengo”, “Mi Verdad” o “Antipatriarca” amenizaron la tarde mientras el sol comenzaba a desaparecer y la noche se tomaba lo que faltaba de festival.

Unos favoritos de la casa siempre serán los mexicanos de Molotov, quienes hicieron un alto en su gira de conciertos acústicos para traer todo su potente rock al escenario Banco de Chile. Así, partiendo con toda la energía de “Noko”, el cuarteto compuesto por Tito, Micky, Paco y Randy entregó un show que dejó con gusto a poco, pero que se sintió en un punto alto canción tras canción, equilibrando muy bien un setlist que pasó prácticamente por casi todos los álbumes del conjunto.

Desde el cover a Falco, “Amateur (Rock Me Amadeus)”, hasta la invitación a Ana Tijoux para “Hit Me”, los mexicanos arremetieron con un show de fórmula segura y canciones que ya están instaladas en la memoria colectiva del público local, quienes incluso demostraron acoger composiciones más recientes, como “Oleré y Oleré y Oleré El UHU” o “Lagunas Metales”. El cierre, como siempre, estuvo a cargo de “Puto” y la fiesta desatada en la cancha del Movistar, quienes disfrutaron otra vez de esas visitas fugaces y llenas de energía que entrega “La Molocha”.

La Casita del Blues vio pasar al último de los proyectos con Ángel Parra y Los Retornados, el nuevo proyecto del conocido guitarrista, quien alguna vez militara en Los Tres, el que se acompañó de destacados músicos, como el bajista Tomás Brumetti, el baterista Nicolás Pozo y José Miguel Carrasco en la guitarra y voz. Gracias a su estatus de referente de la guitarra, fue una considerable cantidad de público la que se interesó por lo que iba a ofrecer el músico, enfocándose principalmente en canciones que rondaron la línea del jazz, el rock y también tintes de folclore. Luego de unos sesenta minutos de presentación, el conjunto cerró de manera definitiva las actividades de ese escenario, al menos por esta edición, ya que su dinamismo generó muy buenos momentos como para considerar repetir la instancia en el futuro.

El cierre de jornada vino por Cypress Hill y un invitado muy especial: Mix Master Mike, emblemático DJ de los Beastie Boys, quien acompañaría a B-Real y compañía en esta nueva visita a Chile. Sin mayores rodeos, la banda fue despachando una selección de lo más destacado de su catálogo, destinando solamente el corte “Band Of Gypsies” para promocionar “Elephants On Acid”, su más reciente álbum, lanzado hace tan sólo dos semanas. Por supuesto, los clásicos no faltaron y la interpretación de “I Wanna Get High” y “Tequila Sunrise”, volvieron locos a toda la cancha, viviendo otra ceremonia más con una de las agrupaciones más insignes del hip hop, quienes reivindicaron el rol de la cultura latina en el racista Estados Unidos de la década de los 80. Con la misma acidez y rebeldía de siempre, B-Real y Sen Dog fueron escupiendo rimas en canciones como “Put Em In The Ground” y “Dr. Greenthumb”, con los ánimos a tope en cada segundo.

La fiesta comenzó a finalizar con infaltables dentro del set de Cypress Hill como “How I Could Just Kill A Man”, coreada a todo pulmón por los asistentes al mismo tiempo que la banda, muy entusiasta, regresaba en el tiempo a una de sus épocas doradas. Por supuesto, la única que podía continuar era “Insane In The Brain”, seguida de “(Rock) Superstar”, finiquitando una nueva presentación del conjunto en tierras chilenas, así como también la versión inaugural de Cosquín Rock Chile.

Luego de dos días de música, la gente abandonó el recinto feliz de haber presenciado tamaña calidad de shows en los tres escenarios con los que contó el festival, dejando la vara alta para un evento por el cual se tenían dudas, pero que gracias a su sólido cartel y gran mezcla de estilos se alzó como uno de los imperdibles para el futuro. Esperemos contar con una nueva versión para el año siguiente, ya que quedó en evidencia la importancia que el público local le brinda a la música latinoamericana.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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