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Festival Cosquín Rock Chile, Día 1

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Este año marcó el arribo del festival trasandino Cosquín Rock, evento que llegó a nuestro país para reunir a lo más destacado del rock latinoamericano, con un cartel que cuenta con gigantes nombres, como Ska-P, Molotov, Los Auténticos Decadentes y la participación especial de Cypress Hill. Así como también nombres locales que varían desde Chico Trujillo, Chancho en Piedra y Perrosky, entre otros, quienes tendrían la misión de encantar al público que fue llegando en masa al Movistar Arena para vivir la jornada. En tres escenarios dispuestos por todo el terreno, fueron casi doce horas de música las que vivieron en la primera jornada, la que contó con los españoles Ska-P como uno de los números principales.

Pese a que el horario indicaba lo contrario, paralelamente y a la misma hora se llevaron a cabo las presentaciones de las bandas seleccionadas en las iniciativas “Escuela de Rock Mujeres” y “Rockeando Sin Fronteras”, siendo las agrupaciones Sin Lencería y La Rabla quienes estuvieron tocando en los escenarios Temático y La Casita del Blues, respectivamente. En el caso de Sin Lencería, la agrupación compuesta solamente por mujeres entregó un breve set que animó a los asistentes más puntuales que llegaban, mientras que La Rabla hizo lo suyo en la modesta Casita del Blues, donde un puñado de fanáticos sentados en el pasto los escuchó presentarse.

Cuando en que el escenario al interior del Movistar Arena se venía abajo con la cumbia de Tomo Como Rey, a pesar del reducido público por la hora, en el escenario Temático –en las afueras– Los Peores de Chile se preparaba para derribar todo a su paso con su potente mezcla de punk y blues, tomándose el escenario gracias a una impecable y fluida presentación. Comandados por supuesto por Mario “Pogo” Carneyro, el conjunto repasó su historia en sesenta minutos de show, marcando el inicio de la llegada masiva de gente, quienes desde muy temprano asistieron a todos los shows que se fueron presentando en las primeras horas del evento.

Muy temprano y con el mismo entusiasmo de siempre, Sinergia arribó al escenario principal un poco antes de las cinco de la tarde, ejecutando la primera gran fiesta de la jornada ante un Movistar Arena que ya comenzaba a llenarse de gente en la cancha y sorprendentemente también en las plateas, dando los primeros indicios de que esta sería una instancia para el recuerdo. Volviendo a lo puntual, los comandados por Don Rorro entregaron otro show para la posteridad, comprendiendo muy bien su papel de armar la fiesta de manera segura, tal como lo haría Chancho En Piedra posteriormente. Así, fueron pasando los evidentes clásicos de su discografía, como “Todos Me Deben Plata”, “Mi Señora”, “Sopaipillas Con Mostaza”, “Amor Alternativo” y, por supuesto, “Te Enojai Por Todo”, coreada y disfrutada por una enardecida cancha que vio pasar el primer gran momento de esta edición inaugural de Cosquín Rock Chile.

Sin duda que una de las cosas más interesantes de la jornada fue la presentación de Colombina Parra & Club de Surf, el proyecto que nace de la unión de ambos artistas mencionados, quienes entregaron un halo de luz diferente dentro del contexto musical que se vivió durante el evento, donde primaron las guitarras seguras y el rock más ortodoxo, mucho más diferente a lo entregado por la artista chilena. Con un sonido fuertemente inspirado por el noise, con tintes shoegaze, la banda desarrolló una presentación sólida y que no buscó caer en acomodaciones propias para un festival de este tipo, sino que más bien mantuvo el hilo de lo que pretende comunicar y de la misma forma en que lo hace, independiente del dispar público que probablemente no esté muy familiarizado con esta clase de sonidos. Sin duda, la presentación de Colombina y la banda Club de Surf nos deja más que expectantes por recibir su música prontamente, ya que su set dentro del festival fue un oasis en la soleada tarde que se vivía dentro de las dependencias del Parque O’Higgins.

En contrastes festivaleros, Perrosky se tomó la Casita del Blues para su música arraigada en los sonidos del blues americano, el folk y los tintes garage que aporta a la potencia característica de este dúo, quienes contaron con un gran apoyo de la gente, pese a las limitancias de espacio con los que contaba dicho proscenio, donde, entre árboles y stands con activaciones de marcas, entre otras cosas, había que encontrar un lugar que permitiera ver el show de mejor manera.

En un punto opuesto, la banda argentina Boom Boom Kid y su eterno precursor, Nekro, salieron a escena para entregar una de esas presentaciones fugaces e intensas a las que tanto nos tienen acostumbrado, estructurando un show completo por una gran serie de canciones y un entusiasmo que se vivió a tope entre la cancha. Los mosh pits no faltaron y la buena onda tampoco, en lo que fue una de las tantas presentaciones de Nekro este año en nuestro país.

Un invitado seguro en estas instancias siempre será Chancho En Piedra, un plato seguro donde quiera que los pongan. Y es que, a pesar de los cambios que ha atravesado la banda últimamente, principalmente marcados por la marcha de su guitarrista Pablo Ilabaca, parte fundamental de la formación, es ahora C-Funk de Los Tetas quien sirve como reemplazo del músico, tratando así de mantener vivo el espíritu funk que la banda ha cultivado durante su extensa carrera. Muchos podrán decir que un show de los Chancho es un libreto que se cumple a cabalidad, pero lo que el conjunto hace tiene que ver más con una apuesta segura, la que se sustenta en el gran cariño que el público chileno siente por una de sus bandas regalonas. Por supuesto, no faltaron clásicos como “Volantín”, “El Impostor”, “Multi-Ricachón”, “Discojapi”, entre otros, demostrando su enorme entrega en vivo, la retribución que el público les otorga y también su capacidad para encender hasta a la audiencia más difícil. Sin importar dónde, los Chancho siempre serán carta segura.

Ya para cerrar el escenario Temático, Aldo “Macha” Asenjo y La Floripondio fueron los últimos en subir al proscenio ubicado en el patio. Con nueve músicos en escena, desplegaron sus mejores canciones dentro de los más de 25 años de carrera que acumulan a la fecha, haciendo su particular mezcla de ska, funk y música tropical. Con “Gimnasia Para Momias” de 2015 como su último trabajo a la fecha, la banda repasó sus mejores canciones ante un considerable marco de público, quienes igualmente emprendieron el éxodo en los minutos finales para conseguir un buen lugar en el show estelar de la jornada.

El plato de fondo llegaba con la banda española Ska-P, que goza de gran popularidad en nuestro país, transformando su show en una verdadera fiesta desde el minuto que comenzó a sonar “Poder Pa’l Pueblo” y “Estampida”, cortes encargados de revolver el Movistar Arena y comenzar una presentación que se iría paseando por toda la discografía de los madrileños. Este sería un reencuentro de diversas maneras para la banda, quienes no se subían a un escenario desde el 23 de noviembre de 2014, precisamente la misma fecha de su último concierto en Chile. Fue en el Legalize Festival de ese año que Ska-P tuvo su último show antes de entrar en un receso por los problemas de salud que atravesó su vocalista Roberto Gañán, conocido cariñosamente como “Pulpul”, además de algunos quiebres internos en la banda, pero finalmente todo eso queda atrás para ver al conjunto regresar en gloria y majestad con su “Game Over”, último trabajo de estudio lanzado este año. De esta misma placa surgieron canciones como “Jaque Al Rey” y “Cruz, Oro y Sangre”, manteniendo el mismo espíritu musical de siempre y siendo disfrutadas tal como los otros clásicos.

Por supuesto, el set se concentró principalmente en sus álbumes más insignes: “¡¡Que corra la voz!!” (2002) y “Planeta Eskoria” (2000), con canciones que serán eternas favoritas de la gente, como “Niño Soldado” o “A La Mierda”, partes del cancionero obligado tanto para la banda como para sus fanáticos. Por supuesto, no faltaron otros solicitados, como “Cannabis”, “El Gato López”, “Derecho de Admisión” y el gran cierre con “El Vals Del Obrero”, dejando los ánimos caldeados en un repletísimo Movistar Arena totalmente rendido a los pies de la banda. Tras 21 canciones, Ska-P demostró poder contar con la misma energía de siempre, sellando así un reencuentro soñado no sólo con su público chileno, sino que también con los escenarios, dando el puntapié inicial a una nueva etapa para su historia.

Luego de eso, la fiesta continuaría con Los Auténticos Decadentes, mientras que una pequeña porción de público se dispuso a abandonar el recinto y recargar pilas para la segunda jornada, donde la música latina seguiría tomándose la tarde. Sin duda, fue un agrado ver cómo el rock sudamericano sigue convocando de esta manera, sobre todo en un mercado cada vez con mayor oferta para el público. Cosquín Rock llegó a nuestro país con la misión de reencontrar a la gente con lo local, y sorprendentemente cumplieron a cabalidad, uniendo a diferentes generaciones y estratos sociales en torno a la música.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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