Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Festival 10 Años Fauna

Publicado

en

Este es el primer review en vivo de HumoNegro desde que estallara el descontento social en más de tres semanas frenéticas donde la represión está a la orden del día, y los ojos se abren (y casi 200 lamentablemente por acción de Carabineros se han cerrado) cada día más. No es precisamente un entorno normal, y es en medio de esa extraordinaria contingencia que Fauna Producciones celebró sus 10 años con un festival que, en el papel, tenía muchos puntos atractivos, pese a que existiera gente que lo mirara en menos tras la cancelación de la edición 2019 de Fauna Primavera. Dentro de la delimitación del Parque Metropolitano, el Parque Mahuidahue en la comuna de Recoleta era el punto de encuentro, que aparentaba ser una brecha de aire fresco en medio de semanas tensas, fuera de lo común, difíciles. Pero, lamentablemente, el intento de preservar los aires de normalidad fue el pecado fatal que dinamitó todo lo bueno que estaba construyendo esta jornada de música de calidad y mucho calor.

Las puertas abrieron recién a las 13:40 hrs., mientras que el show que supuestamente comenzaba a las 13:30 hrs. recién partiría casi una hora más tarde. Lo aparente es que la prueba de sonido de Little Simz y sus músicos se retrasó, algo que más tarde también golpearía el fluir del encuentro. Mientras, la gente probaba los pocos retazos de sombra que había en el escenario principal del festival, Red Bull, que se instaló en una cancha de pasto sintético, con todo muy ordenado, bien delimitado, sin aparentes contratiempos.

Francisco Victoria

La música recién partió a las 14:28 horas, con el único músico nacional que se subiría al escenario principal, Francisco Victoria, quien no sólo mostró solidez absoluta en su desplante, pese a que también le afectó el calor que ya a esa hora marcaba 33ºC en Santiago, sino también el arrojo para mostrarse por completo en 35 minutos. Todo su disco debut, “Prenda” (2018), pudo sonar, y además el single “Querida Ven”, dedicado al momento político y social del país y que tuvo en Felicia Morales a un reemplazo más que competente para la parte de Juliana Gattas, algo necesario en una canción así de conversacional.

La banda es un gran apoyo para Francisco, quien en contados momentos se colgó un instrumento para poder maniobrar como el frontman que está siendo hoy por hoy, con la propia Felicia, Raúl Abarca y Daniela Riquelme como actores de reparto en este guion que ve en Francisco Victoria a un protagonista claro, que emociona en “Cuídeseme”, inquiere en “Cruza El Puente” o cautiva en “Marinos”. Brillante inicio de jornada, pese al retraso.

Little Simz

Más tarde sería doloroso lo que generarían los retrasos vistos respecto a Little Simz, pero la rapera londinense que despachó uno de los discos del año con “Grey Area” (2019) fue probablemente el mejor show de todo el día, con una energía tan contagiosa como extraña, con esa fuerza que tienen las y los artistas que marcan la diferencia.

A las 16:10 horas partió el espectáculo de Little Simz con su banda, todos de estricto vestuario blanco, al igual que el revestimiento del micrófono de la artista, que entró siendo la jefa (“Boss”) y luego entregó esa peripecia de las rimas que explican cómo el sistema apunta con el dedo para no dar oportunidades (“Therapy”). El tren ágil del inicio del show cerró con el tema que le abrió oportunidades a Little Simz, “God Bless Mary”, mostrando todo lo que tiene para ofrecer, desde una sensibilidad soul hasta una pluma afilada para resaltar las vivencias de las mujeres y todos quienes necesitan chances.

Pressure”, “Backseat” o “Good For What” son muestras de que la rapera entiende cómo no sólo el talento asegura tener una voz digna de escuchar, sino también hay dificultades que sortear, bocas que acallar y sociedades que cambiar. Ella lo dejó claro en su mensaje político: “Mantengan la cabeza en alto. Ustedes son fuertes”. No hay dudas en el ethos de Little Simz, por eso fue tan sencillo que dejara a todo el público encendido, compitiéndole al intenso sol golpeando la ladera del cerro, porque cada acción hecha por la artista quiebra la rutina, es extraordinaria, y eso fue lo que sintió el público. Se trata de una artista en la cúspide creativa y eso se notó. “Venom”, el hit “Selfish”, “101 FM”, “Flowers” y el cierre con “Offense” para apenas 50 minutos, pero que dejaron huella en el debut solista de la londinense en Chile (antes cantó con Gorillaz). Lo problemático fue el retraso que dejó su presentación y preparación: 85 minutos que serían calvario y desolación más tarde.

Khruangbin

Cuando el trío de Houston, Texas, se subió al escenario de 10 Años Fauna, estaba claro que la onda sería muy diferente a la intensidad de Little Simz. En vez de rimas, mensajes e ideas, lo de Khruangbin involucró un viaje por los sentidos que quedaban abiertos, cuando ya el sol había quemado más allá de lo debido la piel y los pies comenzaban a tener esa incomodidad típica de un festival.

Más gente llegó y se sucedieron canciones como “Dern Kala”, “August 10”, “The Infamous Bill” o “Mr. White”, convirtiendo a la cancha en un espacio más etéreo, sin límites, transformando la tarde en lo que siempre quiso ser: un oasis en medio de lo extraordinario. Allí Laura Lee, Mark Speer y Donald Johnson mostraron su calidad como instrumentistas y también como presencias magnéticas en el escenario. Speer y Lee son imposiblemente cool, y cada cosa que hicieron con sus instrumentos o con las acotadas palabras en español esforzado que regalaban al público tenía esa vibra de superestrellas. En tanto, la batería de Johnson era una fuerza que no por poco estridente era menos potente.

El momento visagra del show, eso sí, fue cuando se animaron con un cover de “El Derecho De Vivir En Paz” de Víctor Jara, con las clásicas líneas de guitarra del himno de las movilizaciones sociales de este año. Nuevamente, lo extraordinario se colaba en este intento de poner un poco de normalidad en el Parque Mahuidahue. Luego de 65 minutos, el trío culminó su show debut en nuestro país, el que sin duda ayudó a tener un poco de frescura y de ese rock atemporal que pocas veces suena tan contemporáneo como lo hace en manos del trío texano.

BadBadNotGood

Speaking Gently” era el tema que inició el show de BadBadNotGood en este retorno a nuestro país, esta vez sin novedades discográficas inmediatas, pero en un formato festivalero que trajo las mejores canciones del conjunto, en una especie de show de grandes éxitos con su formato de cuarteto implacable, con un sonido de lujo que mezclaron con temas completamente nuevos que han estado probando en conciertos durante los últimos meses.

Tampoco es que se trate de una reinvención del conjunto, porque eso no es, pero sí en el show se notó cómo es que la dinámica incesante y en constante evolución de BadBadNotGood se privilegia en pos de romper esquemas. En medio, tracks más clásicos como “Weight Off” o “And That, Too” corroían las ganas de reposar por parte de un público muy activo con el grupo canadiense, que aún está buscando las formas más eficientes de usar a Leland Whitty, único miembro no fundador, que con su manejo del clarinete o el saxofón conseguía ahondar y generar cruces efectivos con el teclado de Matt Tavares.

BadBadNotGood lucen como investigadores de las posibilidades del jazz, y es eso lo que demostraron en casi una hora de solidez irresistible. Tal vez el show más ensimismado, pero, a la vez, el de perfección más evidente en el marco del evento del décimo aniversario de Fauna.

The Whitest Boy Alive

Cuando ya la noche había caído y el escenario Boiler Room tenía a mucha gente bailando y disfrutando, en especial tras el brillante set de Pepo Fernández y Nico Castro con trazos de disco, electrónica y pop latino, en una mezcolanza que no dejó indiferente a nadie, venía el que se suponía que era el primer plato fuerte del evento, sin tanta mezcla como lo que se veía en el otro escenario, pero sí marcando un hito con la mera presencia ahí. Erlend Øye volvía a tocar en Chile, y en eso no había novedad, pero sí la había en que era con The Whitest Boy Alive, quizás su proyecto más pop y más “feliz”, dentro de lo que se pueda comentar. Algo raro, pero divertido de advertir, con el cuarteto en pleno para tocar luego de diez años sin editar nuevos discos, aunque con las ganas de disponerse para divertir a la gente.

Y lo hicieron desde casi el comienzo, pasadas las 20:35 hrs., cuando en “Courage” el baterista usó una olla y su baqueta para introducir el sonido del cacerolazo en la canción, y jugar con Erlend. El sonido de TWBA es muy indie, pero también muy pop, y por ello la gente pudo saltar y bailar con prácticamente todo lo que aparecía en los parlantes, ya fuera con “Burning”, “Fireworks” o “Bad Conscience”.

La banda tiene en los teclados de Daniel Nentwig el otro gran pilar de su sonido, entregando trazos que ningún otro proyecto de Øye posee, y eso le entregó una aspiración de diferencia muy grande al show. Y otra cosa: se notó siempre que la banda lo pasó increíble tocando frente a un público otra vez. Siete años es mucho tiempo, sin embargo, la capacidad de demostrar sin artilugios cómo logró fluir cada canción es algo que no lo entrega el ensayo, sino que la química del grupo. El público jugaba también en ciertos momentos a integrar el grito “El que no salta es paco” dentro de las canciones, pero esto tuvo su apogeo en “1517”, la que cerró el show, cuando Erlend la presentó con un pequeño discurso sobre la democracia, citando también la frase del coro que habla de la libertad, antes de ponerse a tocarla. En el final del tema, la gente comenzó a gritar “El pueblo unido jamás será vencido” y, tras ello, TWBA integró “Show Me Love” de Robin S. como un cover, con el cacerolazo sonando de nuevo, y con el retorno del grito del que no salta en su puesto es parte de las fuerzas policiales.

Incluso en el oasis más profundo de la catarsis musical era imposible abstraerse de lo ocurrido en el país. Con 55 minutos, el show de regreso de The Whitest Boy Alive no sólo los mostró sueltos y compenetrados, sino que también parecía el preludio perfecto para lo que sería el gran cierre con Hot Chip.

Pero Hot Chip jamás se subiría al escenario. ¿Qué pasó? ¿Qué hizo que la banda principal en el evento cancelara en el último de los minutos? Parte de la explicación tenía que ver con una pequeña barricada en las afueras del parque. Otra parte, venía de la mano con robos en buena parte de los vehículos estacionados en esos mismos alrededores. Por “razones de seguridad” el show se detuvo y la gente quedó en shock, y más aún al ver a Erlend asomarse y acercarse a la reja con la gente para conversar a viva voz y explicar lo ocurrido, tras el anuncio improvisado hecho por los parlantes. Pese a que pareció un movimiento de la producción, luego se aclaró que fue el propio músico noruego el que se quiso acercar a la gente para retribuir el afecto, pero también, como él dijo, porque sabe de esa sensación de quedar esperando un show que se canceló en las últimas. Erlend explicaba y la gente se indignaba más. ¿Dónde estaba la producción? ¿Dónde está la aceptación de algún error? Eso es lo que deja un sabor muy amargo tras 10 Años Fauna, al ver a una de las productoras de mejor curatoría del negocio de los conciertos en nuestro país sucumbir ante errores que la dejan mal ante quienes compran los tickets. Quizás en el caso particular de este evento el error principal fue pretender normalidad en un contexto extraordinario, y más aún al dejarse llevar por el retraso inicial que terminó sepultando la posibilidad de tener a Hot Chip cerrando con broche de oro la celebración.

Fuera del calor, el lugar estuvo bien ordenado y con un sonido que se perdía mucho menos que en el vasto Espacio Broadway; la gente se portó bien y las bandas entregaron shows de calidad. Incluso, la alianza con Boiler Room impulsó aún más la electrónica en el marco del festival. Entonces, ¿por qué todo queda como algo más sombrío? Tiene que ver con esas cancelaciones de último minuto, con no prever que, en vez de atrasar la jornada, quizás era mejor adelantarla. En el afán de tener un oasis, que logró concretarse en la mayoría de este sábado 9 de noviembre, todo quedó al final como un espejismo de los duros. Gente llorando al no tener ese break final en medio de días de mierda, en medio de semanas de terror y en medio de un país en su revolución más incomprendida, era el cuadro más terrible de un evento que merecía esa chance que al final se esfumó en el afán de una normalidad plástica, afectando las sensaciones frente al arte real de, como siempre, uno de los carteles mejor curados en festivales en nuestro país.

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
Clic para comentar

Responder

En Vivo

Dream Theater: El sueño sigue vivo

Publicado

en

Dream Theater

En la que podría ser considerada como la gira más importante que ha realizado el quinteto estadounidense en los últimos años, Dream Theater aterrizó nuevamente en nuestro país para presentarse en un Movistar Arena a tablero vuelto. La promesa de la interpretación íntegra del disco “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory” (1999), por lejos la placa más popular de su carrera, responsable de lanzarlos a la fama mundial y que se encuentra celebrando veinte años de vida, fue suficiente para atraer a los miles de fanáticos chilenos que estuvieron a punto de agotar todas las entradas disponibles en el recinto del Parque O’Higgins, formando una postal que recordó a la masiva convocatoria que lograron en su debut en la Pista Atlética el año 2005. Teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra Santiago, lo de Petrucci y compañía fue todo un logro. Y, para fortuna del respetable, el espectáculo estuvo a la altura.

Aunque el gran gancho del recital era la ejecución de su clásico álbum, el tour lleva el nombre del último trabajo de estudio del conjunto, “Distance Over Time”, lanzamiento que ocurrió este año y mantiene a los músicos vigentes, pese a no causar el mismo entusiasmo de épocas anteriores entre sus seguidores. Fue así como la primera parte de la maratónica jornada estuvo dedicada a repasar los mejores cortes del nuevo disco, ante la respuesta entusiasta del público, que, sin saber todas las letras, transmitía toda su energía al grupo. “Untethered Angel”, “Fall Into The Light”, “Barstool Warrior” y, para cerrar este tramo, la potentísima “Pale Blue Dot”, mostraron lo mejor de este Dream Theater 2019, además de rescatar dos canciones más antiguas: “In The Presence Of Enemies, Part I” y la celebrada “A Nightmare To Remember”. El escenario estaba listo para el momento más esperado de la noche.

Finalizado el interludio de quince minutos, las luces se volvieron a apagar y un video animado a modo de película nos introdujo a los personajes que protagonizan la odisea contada en “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory”. La historia de un hombre atormentado por el alma en pena de una mujer asesinada en busca de justicia fue revisitada de manera apoteósica por los norteamericanos. Tocado de principio a fin y sin grandes interrupciones, el clásico de fines de los noventa llevó al éxtasis total al Movistar Arena. “Overture 1928” y “Strange Déjà Vu” dieron el potente inicio al viaje, con gente saltando e incluso mosheando al ritmo de los complicados patrones rítmicos de Dream Theater.

A veinte años de su nacimiento, cada una de las canciones de la placa siguen sonando tan frescas y creativas como antaño, y es un gusto comprobar que la banda no ha perdido un ápice en su poder de ejecución, realizando una más que destacable reproducción de las versiones de estudio. Incluso James LaBrie, quien en un momento de diálogo con el público pidió disculpas –se encontraba enfermo y no estaba en su mejor estado– cumplió con su tarea de forma impecable.

Petrucci, Myung, Rudess y Mangini, son unas verdaderas máquinas en sus instrumentos, aunque aquí se debe hacer una acotación: la ausencia de Mike Portnoy es un fantasma que todavía pena entre los fanáticos de la banda. El histriónico baterista no sólo era un as en los tarros, sino que tenía carisma e inyectaba de espíritu rockero a la performance del grupo, cualidad que Mangini simplemente no tiene. El tipo es lo más cercano a la perfección en su instrumento, al punto de llegar a parecer un robot. Es cierto que de vez en cuando interactúa con la fanaticada, pero durante gran parte de la noche sólo se limita a hacer su trabajo. Se echa de menos una “chasconeada” entre tanta técnica y seriedad, sobre todo cuando su batería es una de las más vistosas en el mundo del rock y el metal. Tampoco ayudó que anoche la mezcla dejara prácticamente silenciados los platillos del músico, problema que opacó en muchos pasajes la emoción de un show que exige perfección.

Superando el bache con la batería, todo funcionó perfecto y canciones como “Home”, “The Dance Of Eternity” y las emotivas “Through Her Eyes” y “The Spirit Carries On”, fueron grandes hitos de la velada, que bajó el telón con “Finally Free”, dando por cumplido el sueño de los fans acérrimos de Dream Theater. Pero todavía quedaba más, y finalmente “At Wit’s End” disparó el tiro de gracia, sellando tres horas de música que no dejó a nadie insatisfecho.

Los oriundos de Boston dieron una última gran reverencia al respetable y se retiraron despedidos por una ovación unánime. Al final de la noche los comentarios eran bastante similares entre sí, concordando que esta ha sido una de las presentaciones más espectaculares que ha dado la banda en Chile, y no están equivocados. En un año de grandes conciertos, el de Dream Theater se encumbra como uno de los más emocionantes, confirmando que el sueño sigue más que vivo.

Setlist

  1. Untethered Angel
  2. A Nightmare To Remember
  3. Fall Into The Light
  4. Barstool Warrior
  5. In The Presence Of Enemies, Part I
  6. Pale Blue Dot
  7. Regression
  8. Overture 1928
  9. Strange Déjà Vu
  10. Through My Words
  11. Fatal Tragedy
  12. Beyond This Life
  13. Through Her Eyes
  14. Home
  15. The Dance Of Eternity
  16. One Last Time
  17. The Spirit Carries On
  18. Finally Free
  19. At Wit’s End

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Deceiver Deceiver
DiscosHace 2 meses

DIIV – “Deceiver”

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada...

Macro Macro
DiscosHace 2 meses

Jinjer – “Macro”

Para destacar en el actual y variado espectro musical, se puede tomar la opción de desmarcarse de algún género en...

Pyroclasts Pyroclasts
DiscosHace 2 meses

Sunn O))) – “Pyroclasts”

La densa y oscura capa que Stephen O’Malley y Greg Anderson han construido a través de los años a punta...

No Home Record No Home Record
DiscosHace 2 meses

Kim Gordon – “No Home Record”

En su primera experiencia solista, Kim Gordon da con un disco abstracto y cambiante, mostrando una faceta aún más experimental...

Corpse Flower Corpse Flower
DiscosHace 2 meses

Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower”

En el cuestionamiento en torno a qué resultado puede salir frente a una colaboración de mundos tan diferentes siempre hay...

Ode To Joy Ode To Joy
DiscosHace 2 meses

Wilco – “Ode To Joy”

El camino que Wilco ha trazado en sus más de veinte años de carrera es la prueba viviente de unos...

Railer Railer
DiscosHace 2 meses

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 2 meses

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 2 meses

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 2 meses

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

Publicidad
Publicidad

Más vistas