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Fennesz: Deconstrucción de la incertidumbre

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Hay citas musicales que se pueden anticipar y que a uno lo tienen con una seguridad que traza expectativas, metas y apuestas. El caso es distinto con la música de vanguardia, esa que no se presenta con setlists fáciles de anticipar. Un exponente clave en las últimas décadas ha sido Christian Fennesz, quien ha subvertido las etiquetas de estilos para dar con un sonido tan propio como sorprendente. La cita para encontrarse con el austríaco por primera vez en Santiago fue así de sorpresiva en su anuncio, para una noche de diciembre en el Cine Arte Normandie. Y todo resultaba más redondo al ver que Montaña Extendida y LEM serían los actos que abrirían el espectáculo.

Pasadas las 20:30 hrs., Montaña Extendida se presentó en formato trío en el costado izquierdo del escenario. Desde un espiral sonoro se concentraba una discordancia que da origen a un caos muy bien controlado, además de minimalista. Son espacios donde los sintetizadores funcionan como percusiones y estas como elementos de melodía, tratando de pasar a llevar las convenciones. Aquello redundaba en crescendos que juegan con las dinámicas de las melodías. Los aires tribales que se advertían a ratos también tenían mucho de mantras, y ese plano circular que hacía sentir que el público se estaba adentrando en un portal donde simplemente había que dejarse llevar, tanto, que incluso el final de un show de casi cincuenta minutos tuvo muy poco respiro, porque a las 21:20 hrs. se subió el trío LEM.

Con loops más recursivos, hay una afición por el quiebre de los compases mientras se van modificando pistas, y siempre irrumpiendo la posibilidad de una guitarra que engalane la completitud. Jamás la guitarra es protagonista porque el foco central está en un sonido más obtuso; hay una visión notoria de una mayor profundidad en la rutina, controlando las repeticiones y también las capas que delicadamente van mutando, para lo cual la guitarra resulta fundamental. Los cambios en el ambiente y en el ánimo del sonido tienen directa relación con el trabajo de las visuales diseñadas especialmente para la ocasión. En LEM nos encontramos con mucho más trance y construcción de un relato coherente, quizás en el momento más fácil de leer de la noche, y como una transición precisa y muy bien pensada para lo que vendría después, el plato de fondo.

Christian Fennesz inmediatamente captura la atención. Sea el volumen más alto, la invitante cadencia de los sonidos o los glitches que quitan momentum a voluntad, todo apunta a notar la totalidad de lo que hace Fennesz. Y eso que aún no tomaba la guitarra. Él mismo recaptura la atención, se pone a prueba, se deleita con la improvisación, pero, más aún, le gusta tirar una idea y que luego haya que convertirla en algo con sentido. No sirve de mucho la genialidad sin contexto o sin entendimiento, pero en un show de Fennesz se sabe que es a eso a lo que se va. A procesar, idear y leer.

Y luego de leer, hay que escribir y borrar. Hay que poner a la guitarra al frente y enfrentarla. Hay que escuchar la distorsión y dar más y más vueltas. Es una convergencia que no se cansa de operar, en ondas, vibraciones, coqueteos con la melodía para luego aplicar más torsión. Es amor y es guerra, porque desde lo entrañable de una línea melódica viene la intención de romperla y quebrantarla. Es intención de control envuelta en una improvisación. No se trata de un viaje o de una historia. En un espectáculo así, se hace lo que se puede con la semántica. Si con los fonemas se forman las palabras, lo que usa Christian para hacer sentido son compases, y no por separado, sino que en una espiral como la que lleva el ADN, revolcándose a cada hebra, casi imperceptible en sus variaciones, pero con la claridad de codificar un único mensaje, de esos que toma años escribir y comprender. Aquí, minutos se convierten en décadas para ir entendiendo y disfrutando, entonces la lectura deja de ser de las líneas o de las oraciones, y va siendo del acto de leer. Algo mucho más meta. Las lecturas son más políticas y también más significativas que simplemente escuchar una canción tras otra. Al final, estamos asistiendo a un proceso de creación, in situ, en una tabla rasa, en las tablas.

Puede haber elementos que se van repitiendo –algo necesario para que el ritmo de descodifique como música–, pero también hay mucho sonido que opera como contexto, como prefacio, como precuela de un relato que jamás alcanza a serlo porque, si le buscamos un símil en las artes, lo tendremos en las artes visuales, en la videoinstalación, algo que brillantemente la gente de EMA (organizadores de la velada junto a Astrocaglia) comprendió para conformar un bloque perfecto de imagen y música, o como diría Bowie, de sonido y visión. TRIMEX Crew (en reemplazo de Juan Magalhaes) fueron los encargados de, en tiempo real, dar carne a ideas así de complejas, y se aplaude cómo hubo una correspondencia real entre proyecciones y música.

Hay un mar de posibilidades, y Fennesz juega con el ahogo, con el borde. En vez de contentarse con el aire fresco que entrega la claridad, sabe que hay algo clave en perder la batalla con ese mar. Recuerda a la gente que encuentra algo erótico en la asfixia, en esa sensación del placer versus la vida, en cómo conciliar esas fronteras, para caminar en la cornisa de la comprensión. Es irracional, sí, y es a ese ejercicio de desapego al que invita un show como este. No hay nada conocido de antemano, entonces, ¿por qué no disfrutar de ese limbo? ¿Por qué no vivir la incertidumbre y volverla la única certidumbre?

Igual las figuras se llegarán a materializar en algún momento. El ser humano es un animal de costumbre, pero, además, uno que juega con los espacios vacíos. Cuando existe una oración inconclusa, el objetivo resulta completarla y cuando hay una falla en la comunicación, lo ideal es arreglarla. Cuando un show juega con la sensación de la incertidumbre y con la falta de pies forzados o de algo pre-escrito, lo cierto es que las cabezas quieren transformar el show en algo más adecuado, mal que mal, el mundo y todo tiende a la entropía y es un reflejo de humanidad el acto de tratar de controlarla. Pero como el mar, el caos (o lo que creemos por falta de posibles lecturas que lo es) siempre gana, porque su fuerza es natural, poderosa, y por ello la convivencia es algo vital; es necesario vivir con esa posibilidad de no saber, de no entender y también de entender cuando no se quiere. La comunicación es tan frágil y estamos en tiempos donde todo está tan marcado por la hiperinformación, que un poco de ignorancia y de dejarse llevar es clave para sobrevivir, y hasta vivir.

Cuando la guitarra –ese instrumento que muchos sienten como el más cercano y humano del mundo– se convierte en un elemento al límite de lo terrenal, es porque la operación de transgresión es un éxito. No se trata de romper, pero sí de confundir, impactar y, al final, de que el sentimiento fluya sin sentido aparente, libre, genuino. Es imposible que un show como el que presentó Christian Fennesz derive en la ignorancia o en la indiferencia. Remueve las entrañas y decolora todo atisbo de gramática y cognición para dar con algo nuevo. En sesenta minutos, Fennesz armó y desarmó, creó en vivo, y también luchó con sus propios fantasmas, sonando increíble en el proceso. Imposible de reescribir, imposible de dejar de leer.

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Soziedad Alkoholika: Vuelven los tiempos oscuros

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Soziedad Alkoholika

Hay ocasiones en que la música trasciende lo estrictamente artístico para obedecer a un fin mayor. Música de resistencia, donde el ojo crítico y contingente pareciera ser un aspecto inexorable al momento de componer. Esa es la fórmula que cultiva el conjunto de Vitoria hace más de treinta años: líricas frontales acompañadas por la fuerza del crossover thrash. Un combo indisoluble que, frente a los tiempos que corren, no pierde validez. Así quedó demostrado durante la jornada del sábado en el Teatro Teletón, donde las canciones de los vascos de Soziedad Alkohólika no dejaron de exponer su perspectiva de mundo y sonaron tan urgentes como antaño.

Como antesala al show, los locales de Gordom fueron los encargados de encender el ambiente, ofreciendo una mixtura de thrash metal y hardcore ejecutado con energía. Si bien, se presentaron ante un público bastante reducido, fueron capaces de ofrecer un repertorio a la altura. Por otro lado, Social Crisis entregó su hardcore con influencias de rap y cultura callejera, animando a los asistentes con canciones que disparaban a la iglesia, los políticos y la inconsecuencia.

Con el ambiente listo para recibir a los anfitriones, el conjunto vasco entraba a un Teatro Teletón entusiasta por darlo todo, como si no hubiese mañana. Desafortunadamente, el inicio fue truncado por problemas técnicos luego de “Alienado” y “Causas Podridas”, forzando a tomar una pausa que afectó el ritmo del show. Pese a las dificultades, la fanaticada demostró su afecto a la banda aplaudiendo con paciencia y sin perder la exaltación.

Luego del paso en falso, la jornada comenzó a tomar forma con “Tiempos Oscuros”, haciendo referencia al retorno de los discursos de odio alrededor del mundo, o a los sucesivos crímenes homofóbicos que han acontecido en Chile, sin ir más lejos. “Dirección Propia”, “Niebla De Guerra” y particularmente “Política Del Miedo”, continuaron encendiendo a un público ya totalmente enfocado en disfrutar alrededor de los primeros mosh pits. Alejándose por unos minutos del discurso crítico, “Alkohol” invitaba a un ambiente de fiesta, pero no por eso menos impetuoso y agresivo.

El conjunto vasco no tiene ningún reparo en ser frontal si lo estima necesario, así quedó demostrado en “Palomas y Buitres”, recitando que “sin justicia no habrá paz”, acusando la inconsecuencia de las políticas internacionales, o también en “Estado Enfermo”, calificando al poder de podrido, corrupto y degenerado. Ya en mitad de la jornada, Juan, frontman de la banda, invitó a otro insigne coterráneo. Carlitos, vocalista de Non Servium, subió al escenario para interpretar “Ciencia Asesina” mientras Juan se hacía cargo de los arreglos en armónica, luciendo una suerte de blues hardcore.

Si bien es cierto que el conjunto euskera ofrece una interpretación impecable, donde lucen tanto sus temas más antiguos como recientes, no hay duda de que el fuerte de su show recae en los clásicos. Esto quedó demostrado desde que comenzaron a sonar los primeros arpegios de “S.H.A.K.T.A.L.E.”, acrónimo de “Siempre Hay Alguien Ke Te Amarga La Existencia”, dándole una breve, pero directa dedicatoria a Sebastián Piñera. La seguidilla de clásicos siguió con “Automarginado”, “Ratas”, el coro multitudinario de “La Aventura Del Saber” y el punto cúlmine durante “Piedra Contra Tijera”, otra canción que dio pie para cuestionar los recientes casos de manipulación mediática con tal de criminalizar los movimientos sociales. Con un público evidentemente más cansado por la potencia del repertorio, “Peces Mutantes”, “No Kiero Participar” y “Cuando Nada Vale Nada” fue la tripleta que comenzó a cerrar el show.

El encore, breve pero contundente, fue una muestra definitiva de la misión insurrecta de la banda. El llamado a la desobediencia civil en “Pauso Bat” –único tema en euskera del show– fue continuado por la veloz y potente “Sin Dios Ni Na”, para dar el cierre definitivo y culminante con “Nos Vimos En Berlín”, el cual logró desatar con eficacia toda la energía que quedaba entre los asistentes. Luego de una despedida entusiasta, Juan dedicó sus palabras finales para reivindicar la resistencia del pueblo mapuche, reiterando de manera definitiva, la postura de la banda.

Soziedad Alkoholika cuenta con más de treinta años de carrera y su show da cuenta de toda esa experiencia. Desde lo instrumental se trata de un show contundente, pesado y con una ejecución ejemplar, sin embargo, son sus canciones las que parecen absolutamente necesarias. Para tiempos en que los discursos a favor de la intolerancia buscan adeptos y legitimidad, canciones que acusan al abuso del poder siguen sonando vigentes.

Setlist

  1. Alienado
  2. Causas Podridas
  3. Tiempos Oscuros
  4. Dirección Propia
  5. Política Del Miedo
  6. Niebla De Guerra
  7. Alkohol
  8. Palomas Y Buitres
  9. Estado Enfermo
  10. Sangre Al Fin
  11. Cienzia Asesina
  12. Fugitivos
  13. S.H.A.K.T.A.L.E.
  14. Automarginado
  15. Ratas
  16. La Aventura Del Saber
  17. Intoxikazión Etílika
  18. Piedra Contra Tijera
  19. Peces Mutantes
  20. No Kiero Participar
  21. Cuando Nada Vale Nada
  22. Pauso Bat
  23. Sin Dios Ni Na
  24. Nos Vimos En Berlín

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